El documento propone repensar el rol de la universidad ante los desafíos actuales. Plantea que las universidades deben generar conocimiento alternativo y trabajar con otros actores sociales para promover un tipo de globalización más humana y justa. También sugiere que las universidades deben estar al servicio de la sociedad, formar ciudadanos comprometidos con el desarrollo sostenible y los derechos humanos, y superar la fragmentación de disciplinas.