La regulación de las profesiones tiene como objetivo salvaguardar el bienestar público. El Estado se encarga de verificar las capacidades técnicas y la ética de las profesiones que puedan poner en riesgo la seguridad, especialmente la profesión médica debido a lo sensible de sus servicios. La regulación requiere estándares de educación, comportamiento ético, competencia y desempeño. El proceso de regulación es complejo e involucra distintas instancias que supervisan la aplicación de habilidades por los médicos.