La constitución de 1931 estableció una república democrática con derechos sociales y laborales. Durante el bienio progresista (1931-1933) se realizaron reformas como la reforma agraria y el reconocimiento de autonomías, aunque con resultados limitados. Esto generó oposición de la derecha y la iglesia católica. El golpe de estado de 1936 inició la guerra civil entre los que apoyaban al gobierno republicano democráticamente electo y los sublevados nacionalistas y conservadores liderados por Franco.