Resistencia a la esclavitud
Es casi inimaginable lo que aquellos hombres y mujeres sufrieron a mano de sus captores,
sus mercaderes y sus compradores. Aunque se vieron reducidos a la categoría de "objeto",
sin derechos humanos, en ocasiones resistieron a esta forma de existencia indigna de un ser
humano. Los amos blancos emplearon todo tipo de castigo físico. El único amparo de aquella
gente maltratada fue el hecho de que como esclavo con marcas de castigo perdía valor.
Así, con poco que perder pero la posibilidad de ganar la libertad, muchos esclavos se
rebelaron contra sus "dueños", comenzando con métodos pacíficos como el grito o el canto
nocturno, incluso se pusieron en huelga o deliberadamente sabotearon las máquinas de su
amo. Muchas veces también huyeron de la esclavitud y, a veces, se sublevó la entera
población africana de un rancho, o incluso una región. Los amos a veces no sobrevivieron la
venganza de su "propiedad".
La gente escapada trató de formar aldeas y fortificaciones para sobrevivir. Estas viviendas y
empalizadas, estratégicamente ubicadas, se llamaron palenques, cumbés o quilombos. Las
primeras rebeliones ya comenzaron en el siglo XVI, y no fueron tan desesperadas como se
piensa. La gente africana constituyó la mayoría de la población en muchas partes de la
colonia. Un ejemplo es Puerto Rico en 1530: 327 europeos y 2292 africanos. Generalmente, la
población africana fue la más fuerte en el Caribe, por la eliminación completa de sus pueblos
precolombinos y el duro trabajo en las plantaciones del azúcar.
A veces se formaron verdaderos reinos: el quilombo de Los Palmares, nueve grandes
palenques organizados en el norte de Brasil, tiene sus raíces en el año 1602 y fue destrozado
por traición de los portugueses en 1694.
Las rebeliones a veces se convirtieron en revoluciones: en 1791, los esclavos de Haití se
sublevaron y declararon su independencia en 1804, como primer país de toda la América
Latina.4

Resistencia a la esclavitud

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    Resistencia a laesclavitud Es casi inimaginable lo que aquellos hombres y mujeres sufrieron a mano de sus captores, sus mercaderes y sus compradores. Aunque se vieron reducidos a la categoría de "objeto", sin derechos humanos, en ocasiones resistieron a esta forma de existencia indigna de un ser humano. Los amos blancos emplearon todo tipo de castigo físico. El único amparo de aquella gente maltratada fue el hecho de que como esclavo con marcas de castigo perdía valor. Así, con poco que perder pero la posibilidad de ganar la libertad, muchos esclavos se rebelaron contra sus "dueños", comenzando con métodos pacíficos como el grito o el canto nocturno, incluso se pusieron en huelga o deliberadamente sabotearon las máquinas de su amo. Muchas veces también huyeron de la esclavitud y, a veces, se sublevó la entera población africana de un rancho, o incluso una región. Los amos a veces no sobrevivieron la venganza de su "propiedad". La gente escapada trató de formar aldeas y fortificaciones para sobrevivir. Estas viviendas y empalizadas, estratégicamente ubicadas, se llamaron palenques, cumbés o quilombos. Las primeras rebeliones ya comenzaron en el siglo XVI, y no fueron tan desesperadas como se piensa. La gente africana constituyó la mayoría de la población en muchas partes de la colonia. Un ejemplo es Puerto Rico en 1530: 327 europeos y 2292 africanos. Generalmente, la población africana fue la más fuerte en el Caribe, por la eliminación completa de sus pueblos precolombinos y el duro trabajo en las plantaciones del azúcar. A veces se formaron verdaderos reinos: el quilombo de Los Palmares, nueve grandes palenques organizados en el norte de Brasil, tiene sus raíces en el año 1602 y fue destrozado por traición de los portugueses en 1694. Las rebeliones a veces se convirtieron en revoluciones: en 1791, los esclavos de Haití se sublevaron y declararon su independencia en 1804, como primer país de toda la América Latina.4