La primera revolución industrial se originó en Inglaterra en el siglo XVIII y se caracterizó por el uso de maquinaria movida a vapor y nuevas materias primas. La segunda revolución industrial comenzó en 1870 con cambios técnicos como el uso del acero y la electricidad. La tercera revolución industrial después de la Segunda Guerra Mundial se distinguió por el desarrollo de la energía nuclear, los organismos transgénicos y la automatización.