El río Okavango desemboca en el desierto de Kalahari, convirtiendo la árida región en un delta verde durante la temporada de lluvias, lo que atrae a millones de animales. Este fenómeno natural crea un laberinto de canales y pantanos que se convierte en un hábitat esencial para diversas especies, incluyendo muchas en peligro de extinción. El evento, que alcanza su pico entre mayo y junio, también es significativo culturalmente, ya que cinco grupos étnicos han coexistido con el ecosistema durante miles de años.