La rúbrica evalúa cómics según su creatividad, imágenes, diseño, contenido, formato y planificación. Se asignan puntuaciones de sobresaliente a insuficiente en cada categoría para determinar la calidad global del cómic. Los aspectos evaluados incluyen la adecuación de las imágenes y personajes al tema, la legibilidad, la secuencia lógica de las fases explicadas, el uso correcto de la terminología y la ortografía, y el grado en que se realizaron tareas de organización previa.