El Salmo 98 es un canto de alabanza al Señor, que gobierna el mundo como soberano supremo. Se trata de un himno del pueblo de Dios dirigido al Señor, que estableció su trono en Sión para revelarse como Rey justo. El salmo exalta la santidad de Dios y recuerda cómo figuras como Moisés, Aarón y Samuel fueron mediadores de su revelación y ejemplo para los fieles.