SALOMÓN – LAS 2 MUJERES
Salomón está caminando de lado a lado del escenario, preocupado y
pensativo.
NARRADOR. - Hoy hablaremos de un rey, el rey más sabio que tuvo Israel,
después del reinado del rey David, el sucesor a su trono fue su hijo Salomón,
quien conocía el excelente rey que era su padre y con el temor de no ser apto
para el trono se comenzó a preocupar.
SALOMÓN. - (preocupado y angustiado)¿Cómo haré para gobernar este
pueblo como lo hizo mi padre David, cómo lo haré si este pueblo es tan
numeroso como la arena que está en la orilla del mar?
NARRADOR. - Pero Salomón amó a Jehová andando en los estatutos de su
padre David, Salomón sacrificaba mil holocaustos en Gabaón, y Jehová al ver
el corazón recto de Salomón, se le apareció en Gabaón una noche en sueños.
DIOS. - (con voz alargada e imponente) Salomón, Salomón.
SALOMÓN. - (postrado en son de reverencia) Si señor habla, que tu siervo
escucha.
DIOS. - (con voz imponente) Salomón he visto tu corazón recto hacia
mí y el amor que me tienes. Ahora pues pídeme lo que quieras que yo te lo
daré.
Salomón se queda congelado en la posición que estaba mientras que el
narrador entra a escena.
NARRADOR. - ¿Oyeron lo que le dijo el señor? Le dijo que le pidiera lo que
sea que él se lo dará, si el señor les dijera eso, pídeme lo que quieras que yo te
lo daré, (hablando con el público) ¿qué le pedirían ustedes?
El narrador se pone a interactuar con los hermanos y escuchando algunas
respuestas.
NARRADOR. - Bueno pero Salomón no pidió nada de eso, sepamos qué
pidió.
Salomón comienza a moverse cuando el narrador sale del escenario.
SALOMÓN. - Tú hiciste gran misericordia a tu siervo David mi padre, ya que
él anduvo en verdad, en justicia, y con rectitud delante de ti; y tú le dijiste que
su hijo se sentaría en el trono. Ahora pues Jehová dios mío, pusiste a tu
servidor como rey y yo soy joven sin saber como entrar o como salir; y tu siervo
está en medio de tu pueblo, un pueblo grande, que no se puede contar ni
numerar por su multitud. Da pues ahora a tu siervo un corazón entendido para
juzgar a tu pueblo y para discernir entre lo malo y lo bueno.
DIOS. - Por que me has pedido esto y no me pediste muchos años de
vida, ni riquezas, ni la vida de tus enemigos, sino que pediste sabiduría para
discernir e inteligencia para oír juicio, he aquí que todo será hecho conforme a
lo que has dicho, he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que
no ha habido otro tan sabio como tú y ni lo habrá después de ti.
Salomón se levanta mirando a ambos lados, se pone de pie y se sale del
escenario.
NARRADOR. - Salomón notó que era un sueño y se fue a Jerusalén y se
presentó delante del arca del pacto, sacrificando holocausto y ofreció sacrificios
de paz.
Entra Salomón al escenario y sus sirvientes colocando si silla real, mientras
habla el narrador.
NARRADOR. - Pasando el tiempo se presentaron delante del rey dos
mujeres con una disputa muy grave y casi imposible de resolver, digo casi.
Sale el narrador del escenario; entran las dos mujeres acompañadas de dos
guardias, uno cargando a un bebé en brazos y otro agarrando del brazo a las
dos mujeres, se presentan ante el rey.
SALOMÓN. - (con voz de autoridad)¿Qué es lo que está pasando?
GUARDIA. - Encontramos a estas dos mujeres peleando en plena calle.
MADRE. - (desesperada y preocupada) Señor mío, yo y esta mujer
vivimos en la misma casa, y yo di a luz estando con ella en casa, sucede que
después de 3 días de haber dado a luz, ella también da a luz, así que
empezamos a vivir nosotras solas, y en una noche murió su hijo ya que ella se
echó encima de él, se levantó a media noche, aprovechó que estaba
profundamente dormida, cambió los bebés. Ya en la mañana cuando me
levanté noté que el niño a mi lado no era el mío.
NO MADRE. - (con altivez y gritando) No, mi hijo es el que vive y tu hijo es el
que está muerto.
MADRE. - (gritando) Claro que no, mi hijo es el que está vivó.
NO MADRE. - (con altivez y menospreciando) Ya querida, no seas tan
sínica, agarra a tu hijo muerto y dale una buena sepultura, que mi hijo es el
vivo.
Siguen discutiendo, pero sin hablar. Mientras entra el narrador.
NARRADOR. - Una situación muy difícil de resolver, ¿qué hará nuestro rey
salomón?
Sale el narrador del escenario y salomón comienza a orar.
SALOMÓN. - (orando en voz baja) Señor, dios mío, dame la sabiduría que
me prometiste esa noche.
Salomón da un respiro profundo.
SALOMÓN. - (con autoridad y calmado) Basta¡ esta dice, mi hijo es el que
vive y el de ella está muerto, y la otra dice el mío vive y de ella es el muertito.
Traedme una espada.
Pasa el guardia que trajo al bebé en brazos, agarra al niño en un brazo y saca
su espada.
SALOMÓN. - Bien, ahora partamos al niño en dos y demos la mitad a cada
mujer y se vayan a su casa.
MADRE. - (desesperada y casi en llanto) ¡Ah señor mío! Dad el niño a
esta mujer, yo soy la estaba mintiendo, dele el niño a ella pero no haga nada al
niño.
Salomón mira a la otra mujer.
NO MADRE. - (con cinismo y altivez) Ni a mí ni a ti; partid al niño en dos.
SALOMÓN. - (tranquilo) No le hagáis nada al niño, (mirando a la madre) y
dadle el niño a ella, que una madre haría cualquier cosa por la vida de su hijo.
La madre se queda llorando con su hijo en brazos mientras que Salomón y los
guardias comienzan a regañar a la mentirosa madre, entra el narrador y
mientras habla salen del escenario.
NARRADOR. - Una decisión muy sabia, y todo Israel oyó aquel juicio que
había dado el rey; y temieron al rey, porque vieron que había en él sabiduría de
dios para juzgar; Gracias.

SALOMÓN.docx

  • 1.
    SALOMÓN – LAS2 MUJERES Salomón está caminando de lado a lado del escenario, preocupado y pensativo. NARRADOR. - Hoy hablaremos de un rey, el rey más sabio que tuvo Israel, después del reinado del rey David, el sucesor a su trono fue su hijo Salomón, quien conocía el excelente rey que era su padre y con el temor de no ser apto para el trono se comenzó a preocupar. SALOMÓN. - (preocupado y angustiado)¿Cómo haré para gobernar este pueblo como lo hizo mi padre David, cómo lo haré si este pueblo es tan numeroso como la arena que está en la orilla del mar? NARRADOR. - Pero Salomón amó a Jehová andando en los estatutos de su padre David, Salomón sacrificaba mil holocaustos en Gabaón, y Jehová al ver el corazón recto de Salomón, se le apareció en Gabaón una noche en sueños. DIOS. - (con voz alargada e imponente) Salomón, Salomón. SALOMÓN. - (postrado en son de reverencia) Si señor habla, que tu siervo escucha. DIOS. - (con voz imponente) Salomón he visto tu corazón recto hacia mí y el amor que me tienes. Ahora pues pídeme lo que quieras que yo te lo daré. Salomón se queda congelado en la posición que estaba mientras que el narrador entra a escena. NARRADOR. - ¿Oyeron lo que le dijo el señor? Le dijo que le pidiera lo que sea que él se lo dará, si el señor les dijera eso, pídeme lo que quieras que yo te lo daré, (hablando con el público) ¿qué le pedirían ustedes? El narrador se pone a interactuar con los hermanos y escuchando algunas respuestas. NARRADOR. - Bueno pero Salomón no pidió nada de eso, sepamos qué pidió. Salomón comienza a moverse cuando el narrador sale del escenario. SALOMÓN. - Tú hiciste gran misericordia a tu siervo David mi padre, ya que él anduvo en verdad, en justicia, y con rectitud delante de ti; y tú le dijiste que su hijo se sentaría en el trono. Ahora pues Jehová dios mío, pusiste a tu servidor como rey y yo soy joven sin saber como entrar o como salir; y tu siervo está en medio de tu pueblo, un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud. Da pues ahora a tu siervo un corazón entendido para juzgar a tu pueblo y para discernir entre lo malo y lo bueno. DIOS. - Por que me has pedido esto y no me pediste muchos años de vida, ni riquezas, ni la vida de tus enemigos, sino que pediste sabiduría para discernir e inteligencia para oír juicio, he aquí que todo será hecho conforme a lo que has dicho, he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido otro tan sabio como tú y ni lo habrá después de ti. Salomón se levanta mirando a ambos lados, se pone de pie y se sale del escenario.
  • 2.
    NARRADOR. - Salomónnotó que era un sueño y se fue a Jerusalén y se presentó delante del arca del pacto, sacrificando holocausto y ofreció sacrificios de paz. Entra Salomón al escenario y sus sirvientes colocando si silla real, mientras habla el narrador. NARRADOR. - Pasando el tiempo se presentaron delante del rey dos mujeres con una disputa muy grave y casi imposible de resolver, digo casi. Sale el narrador del escenario; entran las dos mujeres acompañadas de dos guardias, uno cargando a un bebé en brazos y otro agarrando del brazo a las dos mujeres, se presentan ante el rey. SALOMÓN. - (con voz de autoridad)¿Qué es lo que está pasando? GUARDIA. - Encontramos a estas dos mujeres peleando en plena calle. MADRE. - (desesperada y preocupada) Señor mío, yo y esta mujer vivimos en la misma casa, y yo di a luz estando con ella en casa, sucede que después de 3 días de haber dado a luz, ella también da a luz, así que empezamos a vivir nosotras solas, y en una noche murió su hijo ya que ella se echó encima de él, se levantó a media noche, aprovechó que estaba profundamente dormida, cambió los bebés. Ya en la mañana cuando me levanté noté que el niño a mi lado no era el mío. NO MADRE. - (con altivez y gritando) No, mi hijo es el que vive y tu hijo es el que está muerto. MADRE. - (gritando) Claro que no, mi hijo es el que está vivó. NO MADRE. - (con altivez y menospreciando) Ya querida, no seas tan sínica, agarra a tu hijo muerto y dale una buena sepultura, que mi hijo es el vivo. Siguen discutiendo, pero sin hablar. Mientras entra el narrador. NARRADOR. - Una situación muy difícil de resolver, ¿qué hará nuestro rey salomón? Sale el narrador del escenario y salomón comienza a orar. SALOMÓN. - (orando en voz baja) Señor, dios mío, dame la sabiduría que me prometiste esa noche. Salomón da un respiro profundo. SALOMÓN. - (con autoridad y calmado) Basta¡ esta dice, mi hijo es el que vive y el de ella está muerto, y la otra dice el mío vive y de ella es el muertito. Traedme una espada. Pasa el guardia que trajo al bebé en brazos, agarra al niño en un brazo y saca su espada. SALOMÓN. - Bien, ahora partamos al niño en dos y demos la mitad a cada mujer y se vayan a su casa.
  • 3.
    MADRE. - (desesperaday casi en llanto) ¡Ah señor mío! Dad el niño a esta mujer, yo soy la estaba mintiendo, dele el niño a ella pero no haga nada al niño. Salomón mira a la otra mujer. NO MADRE. - (con cinismo y altivez) Ni a mí ni a ti; partid al niño en dos. SALOMÓN. - (tranquilo) No le hagáis nada al niño, (mirando a la madre) y dadle el niño a ella, que una madre haría cualquier cosa por la vida de su hijo. La madre se queda llorando con su hijo en brazos mientras que Salomón y los guardias comienzan a regañar a la mentirosa madre, entra el narrador y mientras habla salen del escenario. NARRADOR. - Una decisión muy sabia, y todo Israel oyó aquel juicio que había dado el rey; y temieron al rey, porque vieron que había en él sabiduría de dios para juzgar; Gracias.