La malnutrición crónica en los primeros años de vida provoca retrasos del crecimiento y afecta la salud y desarrollo social de una persona durante toda su vida. Prevenir la malnutrición en niñas antes del embarazo podría reducir la mortalidad materna e infantil. La adolescencia es una oportunidad para adoptar hábitos alimenticios y de ejercicio saludables que promueven el bienestar físico y mental.