Este documento discute la secularización de la educación en El Salvador. Argumenta que la educación debe ser secular para fomentar el respeto entre personas de diferentes creencias y enseñar el pensamiento crítico. Actualmente, la iglesia aún tiene influencia en temas políticos y educativos del país. La educación secular es necesaria para evitar el fanatismo religioso y enseñar valores universales en lugar de doctrinas particulares.