Las Siete Leyes establecieron un régimen centralista en México bajo el presidente interino José Justo Corro en 1836. Crearon un gobierno centralizado con poderes ejecutivo, legislativo y judicial, además de un nuevo "cuarto poder" llamado el Supremo Poder Conservador. Dividieron el país en departamentos en lugar de estados y otorgaron la ciudadanía con base en el nivel de ingresos y alfabetización.