El trabajo de Yamila Juárez analiza el concepto de 'portación de rostro' en el contexto de la diversidad cultural y étnica, destacando las actitudes xenófobas y racistas que emergen de la crisis estructural y la desigualdad social. A través del caso de Jonathan Álvarez, se evidencia la discriminación basada en el color de piel y la percepción negativa que enfrenta, lo que refleja la segmentación social y la precariedad laboral. La conclusión aboga por encontrar un equilibrio entre la aceptación de otras culturas y la necesidad de abordar las raíces económicas de la desigualdad para avanzar hacia una sociedad más inclusiva.