El documento describe dos estilos de mobiliario de la Edad Media: el bizantino y el occidental. El estilo bizantino era una mezcla de elementos orientales y grecorromanos que se usaba principalmente en iglesias y cortes reales. Los muebles occidentales pertenecían a ciudades de Europa occidental y se caracterizaban por su carpintería y escultura en madera, así como por su lujo creciente en el siglo XIV con cofres, sillas y armarios adornados.