El sentido del tacto se encuentra principalmente en la piel, donde existen diferentes tipos de receptores nerviosos que transforman los estímulos externos en información para el cerebro. La piel está compuesta de la epidermis, dermis e hipodermis, y contiene siete tipos de corpúsculos que perciben sensaciones como la presión, temperatura, dolor y textura. El tacto es esencial para la supervivencia humana y nos permite interactuar con nuestro entorno.