La Iglesia antes del Concilio Vaticano II se entendía principalmente como una "Sociedad Perfecta". Esta visión se desarrolló entre los siglos XI-XII para justificar las relaciones entre la Iglesia y los gobernantes seculares. La Iglesia se veía como una monarquía con el Papa como máxima autoridad en asuntos espirituales y temporales. Sin embargo, también hubo grandes santos y reformas durante este periodo. El Concilio Vaticano II buscó actualizar esta comprensión de la Iglesia para enfatizar su n