El mercado interior de la Unión Europea permite la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas entre los estados miembros. Desde su creación en 1993, ha creado empleos, fijado precios más bajos para los consumidores y permitido que empresas y ciudadanos se beneficien de una amplia gama de productos y servicios. La UE busca simplificar regulaciones para que ciudadanos y empresas puedan aprovechar mejor las ventajas del mercado único.