Heidegger afirma que la tecnología está fundada en la historia de la metafísica,
esto lo hace incorporando la concepción de que la tecnología es un destino
dentro de la historia del ser1, pero la metafísica clásica no posee los medios
para definir correctamente, desde una perspectiva ontológica, eventos en la
historia como lo son los desarrollos tecnológicos y demás.

Recuérdese que la ontología es parte de los paradigmas filosóficos, éste se
relaciona directamente con la problemática del ser, del no ser, de los entes que
son y no son.

El hombre es un ser tecnológico, por naturaleza, es inevitable concebirlo así,
puesto que la tecnología es un proceso de desarrollo de herramientas y
servicios con el objetivo de facilitar determinadas actividades o situaciones, así
pues, el hombre desde sus invenciones de herramientas para cacería hasta las
creaciones complejas que desarrolla hoy en día, evidencia estos procesos de
desarrollo.

Históricamente el hombre tuvo un primer gran avance tecnológico sobre los
años de la revolución industrial cerca al siglo XVIII, pero este avance trajo
consigo un perjuicio social muy fuerte, las primeras máquinas se crearon para
aumentar la producción de determinados productos, y bajo criterios de
evaluación bastante déspotas se concluyó, para ese entonces y al parecer aún
es así, que las máquinas podrían hacer mejor ciertos procesos que los
hombres seguramente tardarían más en hacer.

Peter Sloterdijk afirma:

        “Debemos a Gotthard Günther la prueba de que la metafísica
        clásica, basada en la combinación de una ontología monovalente
        (el Ser es, el No- Ser no es) y una lógica bivalente (lo que es
        verdadero no es falso, lo que es falso no es verdadero, tertium non
        datur) lleva a la incapacidad absoluta para describir en términos
        ontológicamente adecuados fenómenos culturales tales como
        herramientas, signos, obras de arte, máquinas, leyes, usos y
        costumbres, libros, y todo otro tipo de artefactos, por la simple
        razón de que la diferenciación fundamental de cuerpo y alma,
        espíritu y materia, sujeto y objeto, libertad y mecanismo, no puede
        ya habérselas con entidades de este tipo: son por su propia
        constitución híbridos con una 'componente' espiritual y otra
        material, y todo intento de decir lo que son 'auténticamente' en el

1
    http://www.heideggeriana.com.ar/textos/carta_humanismo.htm
marco de una lógica bivalente y una ontología monovalente
      conduce inevitablemente a la reducción sin esperanza ya la
      abreviatura.”2



De allí se desprende que la tecnología y el hombre no son
prácticamente separables, puesto que la tecnología es natural al
hombre, como la tecnología es creación del hombre. Dentro de la
esferología que maneja Sloterdijk, la tecnología es el mundo creado por
el hombre con cierta independencia al hombre, pero como mundo
externo es capaz de modificar a su “creador”. Esto lo menciona diciendo:

“Si „hay‟ hombre es porque una tecnología lo ha hecho evolucionar a
partir de lo pre-humano”3



En el documento, “El hombre operable”, Sloterdijk también hace una
fuerte alusión a la tecnofobia, tachándola o denominándola “histeria anti-
tecnológica”:

        “La histeria anti-tecnológica que se ha adueñado de grandes
        partes del mundo occidental, es un producto de la
        descomposición de la metafísica: se aferra a falsas clasificaciones
        de los entes de modo de resistir a procesos en que tales
        clasificaciones son conmovidas. (…)En el esquema metafísico, la
        división del ser en sujeto y objeto se ve reflejada en la diferencia
        entre amo y esclavo, así como en aquella que existe entre
        trabajador y materia prima. Dentro de esta disposición, la crítica
        del poder sólo puede ser articulada como resistencia de la parte
        suprimida objeto-esclavo-materia-prima, contra la parte sujeto-
        amo-trabajador.”4

Ahora bien, considerando que el ser humano es tecnológico por
naturaleza, es inevitable pensarlo como un ser tecnogénico, y además
no tendría sentido obligarlo a no ser, así pues evitar que genere
tecnología sería un “antihumanismo” si puede permitirse el término.




2
  http://www.revista-artefacto.com.ar/revista/nota/?p=91
3
  Ibíd.
4
  Ibíd.

Tecnología sloterdijk

  • 1.
    Heidegger afirma quela tecnología está fundada en la historia de la metafísica, esto lo hace incorporando la concepción de que la tecnología es un destino dentro de la historia del ser1, pero la metafísica clásica no posee los medios para definir correctamente, desde una perspectiva ontológica, eventos en la historia como lo son los desarrollos tecnológicos y demás. Recuérdese que la ontología es parte de los paradigmas filosóficos, éste se relaciona directamente con la problemática del ser, del no ser, de los entes que son y no son. El hombre es un ser tecnológico, por naturaleza, es inevitable concebirlo así, puesto que la tecnología es un proceso de desarrollo de herramientas y servicios con el objetivo de facilitar determinadas actividades o situaciones, así pues, el hombre desde sus invenciones de herramientas para cacería hasta las creaciones complejas que desarrolla hoy en día, evidencia estos procesos de desarrollo. Históricamente el hombre tuvo un primer gran avance tecnológico sobre los años de la revolución industrial cerca al siglo XVIII, pero este avance trajo consigo un perjuicio social muy fuerte, las primeras máquinas se crearon para aumentar la producción de determinados productos, y bajo criterios de evaluación bastante déspotas se concluyó, para ese entonces y al parecer aún es así, que las máquinas podrían hacer mejor ciertos procesos que los hombres seguramente tardarían más en hacer. Peter Sloterdijk afirma: “Debemos a Gotthard Günther la prueba de que la metafísica clásica, basada en la combinación de una ontología monovalente (el Ser es, el No- Ser no es) y una lógica bivalente (lo que es verdadero no es falso, lo que es falso no es verdadero, tertium non datur) lleva a la incapacidad absoluta para describir en términos ontológicamente adecuados fenómenos culturales tales como herramientas, signos, obras de arte, máquinas, leyes, usos y costumbres, libros, y todo otro tipo de artefactos, por la simple razón de que la diferenciación fundamental de cuerpo y alma, espíritu y materia, sujeto y objeto, libertad y mecanismo, no puede ya habérselas con entidades de este tipo: son por su propia constitución híbridos con una 'componente' espiritual y otra material, y todo intento de decir lo que son 'auténticamente' en el 1 http://www.heideggeriana.com.ar/textos/carta_humanismo.htm
  • 2.
    marco de unalógica bivalente y una ontología monovalente conduce inevitablemente a la reducción sin esperanza ya la abreviatura.”2 De allí se desprende que la tecnología y el hombre no son prácticamente separables, puesto que la tecnología es natural al hombre, como la tecnología es creación del hombre. Dentro de la esferología que maneja Sloterdijk, la tecnología es el mundo creado por el hombre con cierta independencia al hombre, pero como mundo externo es capaz de modificar a su “creador”. Esto lo menciona diciendo: “Si „hay‟ hombre es porque una tecnología lo ha hecho evolucionar a partir de lo pre-humano”3 En el documento, “El hombre operable”, Sloterdijk también hace una fuerte alusión a la tecnofobia, tachándola o denominándola “histeria anti- tecnológica”: “La histeria anti-tecnológica que se ha adueñado de grandes partes del mundo occidental, es un producto de la descomposición de la metafísica: se aferra a falsas clasificaciones de los entes de modo de resistir a procesos en que tales clasificaciones son conmovidas. (…)En el esquema metafísico, la división del ser en sujeto y objeto se ve reflejada en la diferencia entre amo y esclavo, así como en aquella que existe entre trabajador y materia prima. Dentro de esta disposición, la crítica del poder sólo puede ser articulada como resistencia de la parte suprimida objeto-esclavo-materia-prima, contra la parte sujeto- amo-trabajador.”4 Ahora bien, considerando que el ser humano es tecnológico por naturaleza, es inevitable pensarlo como un ser tecnogénico, y además no tendría sentido obligarlo a no ser, así pues evitar que genere tecnología sería un “antihumanismo” si puede permitirse el término. 2 http://www.revista-artefacto.com.ar/revista/nota/?p=91 3 Ibíd. 4 Ibíd.