La tecnología, si bien es importante en nuestras vidas, también puede afectar negativamente a las familias al disminuir la interacción entre padres e hijos y fomentar el aislamiento. Es importante establecer límites al uso de la tecnología de forma que no se convierta en una distracción constante sino más bien en una herramienta, y garantizar tiempo de calidad para actividades familiares.