El documento aborda la relación entre el tejido social y el tejido político en México, subrayando la importancia de fortalecer el primero para mejorar la democracia. Se analizan factores como la composición demográfica, el nivel económico, la educación y el acceso a la salud, que afectan la cohesión social. Se plantea la necesidad de evaluar qué aspecto está deteriorado y cómo esto influye en la gobernabilidad y la participación política.