La escuela cumple múltiples funciones, tanto manifiestas como latentes. Desde una perspectiva funcionalista, transmite la cultura dominante, promueve la integración social y mantiene el control social. Sin embargo, desde una perspectiva conflictivista, reproduce las desigualdades de clase y sirve para perpetuar el dominio de la élite a través del currículo oculto y el énfasis en las credenciales.