España experimentó un lento crecimiento económico en el siglo XIX en comparación con otras economías europeas más avanzadas. A partir de 1839, los gobiernos liberales españoles comenzaron un proceso de modernización económica mediante la liberalización del comercio y la apertura a la inversión extranjera, lo que permitió el desarrollo de la industria nacional. Sin embargo, el proceso de industrialización fue gradual y España siguió siendo principalmente agrícola. La pérdida de las colonias americanas