La Edad de los Metales marcó un gran cambio en la historia de la humanidad con la aparición de metales como el cobre, el bronce y el hierro. Esto permitió desarrollar nuevas herramientas y armas, surgiendo civilizaciones más complejas con especialización del trabajo, desigualdades sociales y guerras. Se construyeron poblados permanentes defendidos y megalitos como santuarios o tumbas colectivas, mientras el arte rupestre plasmaba creencias religiosas.