El Test de Raven es un test no verbal que evalúa la capacidad intelectual general a través de habilidades perceptuales y razonamiento analógico, donde el sujeto debe identificar piezas faltantes en una serie de matrices preimpresas. Existe en tres versiones que evalúan diferentes niveles de dificultad e inteligencia, se aplica de forma individual o grupal y toma entre 40 a 90 minutos dependiendo de la escala. Su objetivo es medir la inteligencia a través de la capacidad de organizar información compleja y encontrar lógica en situaciones aparente