El documento describe la transición del Estado anterior al siglo XIX, que servía a Dios y tenía un poder descendente, al Estado-nación constitucional moderno. Antes, la sociedad estaba dividida en grupos corporativos que perseguían sus propios intereses locales. Con el tiempo, las instituciones y hábitos antiguos fueron destruidos a medida que surgieron nuevos contenidos, ideas y relaciones sociales que dieron forma al Estado-nación.