Los pop-ups se están consolidando en el mercado español, especialmente en la industria de la moda, y se espera que contribuyan significativamente al comercio minorista. Estas tiendas temporales son utilizadas por marcas para generar zumbido, probar mercados y limpiar inventarios, aunque su éxito depende de su novedad y visibilidad mediática. Para 2028, se prevé que los pop-ups sean una parte establecida del paisaje comercial en España, en medio de un cambio hacia el comercio en línea y sistemas de pago digital.