El documento analiza los tratados de Bucareli, firmados entre México y Estados Unidos en 1923, que buscaron el restablecimiento de relaciones diplomáticas y la resolución de reclamaciones de ciudadanos estadounidenses por actos ocurridos durante la Revolución Mexicana. Estos tratados, aunque formalmente establecidos como convenciones de reclamaciones, implicaron compromisos 'extraoficiales' que afectaron la soberanía de México y su legislación interna, especialmente en temas agrarios y de petróleo. La necesidad de reconocimiento diplomático llevó al gobierno de Álvaro Obregón a aceptar injerencias estadounidenses, lo que generó controversias y críticas en la política mexicana.