Un estudio realizado en 2006 analizó la fisiología de las focas bajo el agua, descubriendo que sus ritmos cardíacos y temperaturas corporales disminuyen durante las inmersiones gracias a un reflejo de buceo. Las focas pueden almacenar cuatro veces más oxígeno en la sangre y músculos que los humanos, permitiéndoles bucear durante más de una hora. Al emerger, las focas empiezan a tiritar para producir calor y evitar la hipotermia.