Van Helmont propuso en 1640 que el sudor humano podía transformar trigo en ratones, apoyando la teoría de la generación espontánea. En 1668, Redi demostró experimentalmente que los gusanos en carne en descomposición no aparecían de forma espontánea, sino que eran larvas de moscas. Aunque muchos científicos no aceptaron sus conclusiones al considerar que los gusanos no aparecían por falta de oxígeno, un principio vital para su desarrollo.