Este documento presenta un debate sobre si la personalidad o la situación es más importante para determinar la conducta de las personas. Expone tres enfoques: el enfoque internalista, que ve la conducta como un reflejo de estructuras internas; el enfoque situacionista, que considera que la situación determina la conducta; y el enfoque interaccionista, que ve la conducta como una interacción entre variables personales y situacionales. Finalmente, propone un debate sobre si somos nuestros rasgos internos o si estamos influenciados por la situación.