Este artículo describe el caso de una paciente de 17 años con mordida abierta anterior y clase III esqueletal que fue tratada con intrusión de molares usando microimplantes y cirugía ortognática (BSSO). El tratamiento tomó 33 meses y logró corregir la maloclusión sin necesidad de cirugía maxilar. Sin embargo, se necesita observación a largo plazo debido al riesgo de recidiva reportado con la intrusión dental.