La excelencia se refiere a ir más allá de lo bueno mediante la incorporación de valores humanos como la lealtad y el servicio. La lealtad implica compromiso incluso ante circunstancias cambiantes, mientras que el servicio ofrece la oportunidad de enriquecerse a uno mismo y a los demás a través de identificar y satisfacer sus necesidades. La comunicación efectiva requiere escuchar sin prejuicios y con sinceridad para establecer una comprensión mutua.