Venezuela enfrenta una grave crisis económica, con un desempleo posiblemente mucho más alto de lo informado y una inflación superior a la reportada oficialmente. La producción y exportación de petróleo son opacas y las cifras oficiales son cuestionables, lo que contribuye a una balanza de pagos incierta y una economía estancada. Se prevé una contracción del PIB del 7% para 2015 y una inflación acumulada cercana al 97%, mientras el gobierno busca financiamiento a través de préstamos externos.