El documento discute dos temas principales: 1) La posible dolarización parcial de la economía venezolana a través de la venta de automóviles y otros bienes en dólares no tendría mucho sentido y solo beneficiaría a unos pocos, y 2) Tampoco sería viable una dolarización total de la economía dado que ello requeriría grandes cantidades de dólares que el país no posee. En su lugar, se propone una transición gradual hacia una economía más estable.