Pablo advierte a los gálatas contra el peligro de caer nuevamente en la esclavitud del pecado y la ley. Usa la alegoría de Agar e Isaac, hijos de la esclava y la libre, para mostrar que los creyentes, como Isaac, nacen de la promesa a través de la fe, no por las obras de la ley. Exhorta a los gálatas a no dejarse engañar por los falsos maestros y a permanecer firmes en la libertad que tienen en Cristo.