Chile enfrenta vulnerabilidades significativas ante el cambio climático y ha establecido un marco institucional para elaborar su Contribución Nacional Determinada (INDC), la cual implica la reducción del 20% en las emisiones proyectadas al 2020 y una serie de acciones de mitigación y adaptación. El proceso de construcción de la INDC incluyó consultas públicas y la colaboración de múltiples sectores, con el objetivo de fomentar la participación ciudadana y asegurar la legitimidad del plan. Chile también se propone mejorar su estrategia de financiamiento y transferencia de tecnología para abordar los desafíos climáticos antes de 2018.