Gaia, el ADN y la Exobiología

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Durante la reciente presentación de un libro (1) tuve oportunidad de discutir brevemente con un Físico a propósito de la existencia de vida en otros planetas.

Una de sus afirmaciones era que, de surgir vida en otros planetas, su ADN debería ser fundamentalmente diferente al de la vida en la Tierra.

Mi opinión al respecto fue completamente diferente, y en este breve ensayo expongo mis argumentos.

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Gaia, el ADN y la Exobiología

  1. 1. No estamos solos... y no somos tan diferentes GAIA, el ADN y la Exobiología Por Alexis López Tapia Director Corporación Ecológica Nueva Era Septiembre de 2005Durante la reciente presentación de un libro (1) tuve oportunidad de discutir brevemente conun Físico a propósito de la existencia de vida en otros planetas.Una de sus afirmaciones era que, de surgir vida en otros planetas, su ADN debería serfundamentalmente diferente al de la vida en la Tierra.Mi opinión al respecto fue completamente diferente, y en este breve ensayo expongo misargumentos. 1
  2. 2. Las condiciones para el surgimiento de Vida son discretas y restringidasLo que hasta ahora sabemos del surgimiento de la Vida en la Tierra, y los recientesdescubrimientos acerca de Marte –rastros de actividad bacteriana(2) en un meteorito marcianoencontrado en la Antártica (Science, Agosto 1996); y las actuales exploraciones de los RobotsSpirit y Opportunity(3) que han detectado rastros concretos de la antigua presencia de agualíquida superficial (Agosto 2004)-, indican con claridad que las condiciones necesarias para elsurgimiento de Vida son discretas y restringidas.Tanto el Spirit como el Oportunity ya habían encontrado antiquísimas evidencias de agua enMarte en sus misiones previas, pero nuevos datos recogidos recientemente por losinstrumentos científicos del Spirit sugieren que el líquido creador de la vida fue en el pasadomás abundante de lo que se había pensado."Esto es diferente de las rocas sobre la planicie, donde vimos estratos y vetas aparentementedebido a efectos de pequeñas cantidades de agua. Aquí tenemos una alteración más extensa yprofunda, que sugiere una cantidad mucho mayor de agua".Estos descubrimientos apuntan a la posibilidad de que Marte haya podido generar vida en elpasado, ya que sus condiciones hace unos 3.200 millones de años eran similares a lasexistentes en la Tierra en esa misma época.Estas condiciones dependen de varios factores, que dicen relación con la génesis de un planetaen cualquier sistema solar.a) Los Materiales de la VidaEvidencia reciente apunta a que los planetas que surgen en torno a estrellas nuevas se puedenformar relativamente rápido:“Hemos encontrado que las nuevas estrellas jóvenes de 10 millones de años muestran todos losindicadores de que podrían estar formando nuevos sistemas planetarios similares a nuestroSistema Solar. Esto sugiere que la formación de planetas es un proceso rápido que sólo tomaunos pocos millones de años” (5).Sin embargo, la composición de dichos planetas –hijos de estrellas nuevas-, puede ser muydiferente a los planetas formados en torno a estrellas de segunda generación, como nuestroSol.En efecto, son estos planetas de estrellas de segunda generación –estrellas producto de laanterior explosión de una Supernova que altera una nebulosa– los que están compuestos dela mayoría de los elementos necesarios para el surgimiento de la Vida. En comparación, losmateriales disponibles para un Planeta hijo de una estrella nueva –surgida de una nebulosa noalterada por la explosión de una Supernova– no son tan variados.Lo que ocurre con la formación y evolución de una estrella de segunda generación estádirectamente determinado por la masa inicial con que se formó: si su masa es igual o superiora 0,075 M (M= Masa del Sol: 2x1030 kg.), entonces podrá transformarse en una estrellaAmarilla como la nuestra, o si esa masa es aún mayor, en alguna de las muchas e inestablesgigantes que existen. 2
  3. 3. Si la protoestrella tiene una masa inferior a 0,075 M, entonces se formarán las llamadasenanas marrón. Este año se ha verificado la posibilidad de que incluso estas estrellas enanas, silogran acumular suficiente materia en un disco proto-planetario podrían formar variosplanetas. Así lo ha señalad un equipo de astrónomos del Centro Smithsoniano Harward para laAstrofísica, dirigidos por Kevin Luhman:“Esta enana marrón y su disco podrían evolucionar y convertirse al final en una versión enminiatura de nuestro sistema solar”, ha dicho Luhman. “Podría haber una multitud de sistemassolares en miniatura ahí fuera, en los que los planetas orbitan enanas marrones”, ha añadido.¿Puede un planeta que orbita una enana marrón engendrar y mantener la vida?Según Luhman y sus colaboradores, no puede descartarse. Una enana marrón es mucho másfría que nuestro sol, y, como es demasiado pequeña para que se inicien en su núcleo lasreacciones nucleares, se enfría poco a poco durante su periodo vital. Por tanto, para que elagua se mantenga en estado líquido, un planeta debería orbitar mucho más cerca de estaestrella de lo que lo hace la Tierra.Además, hace notar Luhman, “si la vida existe en ese sistema, tendría que estar adaptándosecontinuamente a la menguante temperatura de la enana marrón. Sin embargo, no puededesecharse la posibilidad de que, puesto que la estrella se enfría lentamente mientras envejece,un planeta pueda permanecer en la “zona habitable” que permite el estado líquido del aguadurante un periodo de tiempo extenso, quizá lo suficiente para que la vida evolucione” (6).No obstante, la cuestión es que –incluso en el evento de que surgiera vida en un sistema solarde una enana marrón-, ella estaría determinada por los materiales disponibles en el propioplaneta, y para que estos materiales fuesen variados, necesariamente deberían haber sidooriginalmente fabricados al interior de una Súper Nova.Este aspecto es vital, ya que en condiciones de “pobreza” relativa de elementos químicos, laposibilidad del surgimiento de moléculas complejas se ve seriamente limitada: la tendencia entales condiciones es a generar cristales (incluso en presencia de agua, como en las Geodas),pero la complejidad necesaria para el surgimiento de hidrosoles (mezcla de sólidos, gases ylíquidos), y su estabilización como coloides que den origen a coacervados, o monómerosestables bases de los polímeros complejos, requiere la presencia cualitativa y cuantitativa demuchos más elementos químicos que los necesarios para la formación de un simple cristal.b) El cinturón orbital de la Vida: Temperatura y EnergíaEl segundo aspecto a considerar en las condiciones necesarias para el surgimiento de la vida,es, precisamente la órbita que un planeta tiene en torno a su sol: planetas demasiado lejanos odemasiado cercanos tenderían rápidamente a congelarse o estarían en permanente ebullición:ambos extremos son completamente inadecuados para la existencia de agua líquidasuperficial, y por ende, para el surgimiento y estabilidad de moléculas complejas.Sin embargo, no sólo es necesario que el planeta orbite en torno a la estrella en la faja dondela presencia de agua líquida es posible: además es necesario que la energía ambientaldisponible sea de la magnitud necesaria.Al respecto, el padre de la Teoría Gaia, James Lovelock, señala: 3
  4. 4. “Un físico decimonónico, Reynolds, observó que las turbulencias de líquidos y gases aparecíanúnicamente cuando el flujo superaba un cierto nivel crítico en relación con las condicioneslocales. Para calcular la magnitud adimensional de Reynolds basta conocer las propiedades delfluido en cuestión y sus condiciones locales de flujo. De modo semejante: para que aparezca lavida, el flujo de energía ha de ser lo suficientemente importante, no sólo en cuantía sinotambién en calidad, en potencial. Si, por ejemplo, la temperatura de la superficie del Sol fuerade 500° centígrados en lugar de serlo de 5.000° y su distancia a la Tierra se redujeracorrespondientemente, de tal modo que recibiéramos la misma cantidad de calor, lasdiferencias climáticas respecto a las condiciones reales quizá fueran escasas, pero la vida nuncahabría hecho acto de presencia. La vida requiere una energía lo bastante potente como pararomper las uniones químicas: la mera tibieza no basta.Si fuéramos capaces de establecer magnitudes adimensionales como la de Reynolds paracaracterizar las condiciones energéticas de un planeta estaríamos en condiciones de construiruna escala cuya aplicación nos permitiría predecir dónde sería posible la vida y dónde no.Aquellos que, como la Tierra, reciben un flujo continuo de energía solar superior a losmencionados valores críticos estarían en el primer supuesto, mientras que los planetasexteriores, más fríos, caerían dentro del segundo” (7).Tomando esto en consideración, posibilidad antes mencionada del surgimiento de vida enPlanetas que orbiten alrededor de Enanas Marrones es dudoso: la temperatura podría serideal, ¿pero sería suficiente la energía?Aún incluso cuando las condiciones anteriores se cumplan, -elementos, energía y temperaturasadecuadas-, el surgimiento de la vida no desemboca necesariamente en un Planeta Vivo: lasevidencias de Marte así parecen indicarlo. Si el devenir físico del Planeta genera procesos físicoquímicos que limiten o terminen impidiendo los procesos de reproducción inicial pre-biótica, lageneración de ecosistemas autorregulados se vuelve incierta: la vida ocupará todo el entornode condiciones físicas que permitan su existencia, pero si dicho entorno no existe, la vidatampoco puede existir. El Ladrillo de la VidaCuando en la Tierra decimos “Organismo” estamos diciendo “Carbono”.En efecto, la totalidad de las formas de vida del planeta están determinadas por estructurassobre bases de Carbono, y no es por azar:El carbono es único en la química porque forma un número de compuestos mayor que lasuma total de todos los otros elementos combinados.Con mucho, el grupo más grande de estos compuestos es el constituido por carbono ehidrógeno. Se estima que se conoce un mínimo de 1.000.000 de compuestos orgánicos y estenúmero crece rápidamente cada año. Aunque la clasificación no es rigurosa, el carbono formaotra serie de compuestos considerados como inorgánicos, en un número mucho menor al delos orgánicos.El hecho de que la Vida haya surgido en torno a moléculas de carbono es fundamental: losprocesos físicos necesarios para el surgimiento del primer autoreplicante requerían de unelemento con capacidad de establecer ilimitadas relaciones con los demás: debía ser unelemento muy promiscuo, y como veremos, no todos lo son: 4
  5. 5. Hay algunos elementos que simplemente son completos “misántropos”: son los llamados“gases nobles”, que en condiciones regulares no forman uniones ni siquiera entre sus propiosátomos: el helio, el neón, el argón, el kriptón, el xenón y el radón. Dada la disposición de suscapas atómicas son químicamente inertes, y debido a esta carencia de reactividad química, noforman moléculas diatómicas, sino que están constituidos por átomos individuales, y por ellopodemos excluirlos como materiales para la construcción de moléculas complejas.Otros elementos son “monógamos” por naturaleza, son los elementos diatómicos, que sepresentan siempre en pareja: el hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, flúor, cloro, bromo, yodo yastuto. A los últimos cinco se les conoce como Halógenos (formadores de sales), y sondemasiado reactivos como para encontrase libres en condiciones regulares, por ello siempreforman compuestos, y sus enlaces atómicos son sumamente fuertes: son unas parejasdemasiado estables y celosas como para ser la base de moléculas complejas, aunqueciertamente el hidrógeno, el nitrógeno y el oxígenos participan habitualmente de ellas.En esta lógica podríamos seguir con los elementos triatómicos, poliatómicos y así, pero lo querealmente importa es la capacidad de un elemento para combinarse con muchos otros, no sóloconsigo mismo, y en eso sí hay limitaciones: de los 118 elementos químicos conocidos, hay unafamilia en particular que tiene esta propiedad: precisamente la familia del Carbono, donde seincluyen el Silicio, el Germanio, el Estaño, el Plomo.Todos ellos son elementos electronegativos, porque tienen la tendencia a tomar electronestransformándose en aniones, y de todos ellos, el más electronegativo es –precisamente– elCarbono (2,55 de electronegatividad en la tabla de Pauling). En otras palabras, el Carbonosiempre está buscando atraer electrones: “no le gusta estar solo”.Sumado a lo anterior, el Carbono tiene valencia 4, es decir, puede establecer 4 unionessimultáneamente con otros átomos o consigo mismo. Este es uno de los valores más altos enla química para átomos pequeños.En segundo lugar, el carbono es capaz de unirse a sí mismo para formar largas cadenas, oincluso redes tridimensionales, y se trata de uniones muy fuertes; el caso más extremo lotenemos cuando cada átomo de carbono se une a otros cuatro, constituyendo así unaestructura formada sólo por carbono: esa estructura es el diamante, la sustancia más duraconocida.Sin llegar a tales extremos, es evidente que la unión de 2 ó 3 átomos de carbono será muyfuerte. Además, a esas cadenas o redes de carbono pueden unirse otros átomos,especialmente los otros antes mencionados, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno. Se forman asímuchísimos compuestos enormemente complejos, justamente el tipo de complejidad quehace posible la vida.¿Sería posible otro elemento que sustituyera al carbono?Tendría que ser un elemento abundante, y que formara gran cantidad de uniones consigomismo y con otros elementos. De los cinco elementos más abundantes, ya descartamos alhelio porque no forma compuestos. El hidrógeno y el oxígeno tienen valencia 1 y 2, por lo quesólo pueden formar compuestos muy sencillos. En teoría, podría haber una cadena formadapor átomos de oxígeno, pero lo más parecido es el peróxido de hidrógeno, formado por 2átomos de hidrógeno y dos de oxígeno (es el principal componente del agua oxigenada). Elnitrógeno tiene valencia 3, y puede unirse a otros tres átomos. Sin embargo, no se conocen 5
  6. 6. cadenas de varios átomos de nitrógeno. Por lo tanto, sólo nos queda el carbono, entre los 5elementos más abundantes del universo.¿Y no hay algún otro que, sin ser tan abundante, sea lo suficientemente abundante paratenerlo en cuenta?El mejor candidato es el silicio –un familiar del Carbono-, que es un elemento muy abundanteen las rocas y, por lo tanto, en cualquier planeta tipo terrestre. El silicio forma, con el oxígenola sílice, que forma las arenas de las playas. Y la mayoría de las rocas son silicatos, es decirderivados de sílice. Además, el silicio tiene valencia 4, igual que el carbono.¿Puede haber vida basada en el silicio? Es difícil.Empezando porque el silicio no forma cadenas ni redes consigo mismo. Es un átomodemasiado grande para poder formar ese tipo de estructuras. Lo más parecido son lasestructuras con oxígeno como unión entre dos átomos de silicio; se forman así cadenas y redestridimensionales de gran tamaño, pero el resultado es casi siempre una roca.Estos compuestos de silicio y oxígeno (es decir de sílice) carecen de las complejidades de loscompuestos de los seres vivos, son demasiado simples; además, son todos sólidos insolubles,que sólo reaccionan estando fundidos a temperaturas del orden de 1.000° C (temperaturastípicas de la lava fundida, pero no de los seres vivos).Sólo existen unos compuestos de silicio que tienen algunas propiedades conocidas en loscompuestos de los seres vivos; son las siliconas, compuestos de silicio, carbono, oxígeno ehidrógeno. Podrían existir siliconas en algún ser vivo, pero si nos fijamos bien, ya se nos coló elcarbono por el camino... De todos modos, todos los compuestos de silicona conocidos sonartificiales, no se conoce ninguno natural en un ser vivo. ¿Cuál fue el primer autoreplicante?Los estudios más recientes indican que las primeras estructuras autopoiéticas habrían sidofrutos de los ácidos Ribonucléicos (ARN), y no del ADN (8).“En lo que se refiere al ADN, los problemas son diferentes. Como el ARN, el ADN tambiénrequiere de proteínas para autoduplicarse, de modo que en el ambiente primitivo de la Tierra,los hipotéticos ADN primordiales no podrían haber servido de molde para ser copiados sin elauxilio de enzimas. Además, los desoxirribonucleótidos (las unidades que al unirse entre síconstituyen el ADN) son producidos por los seres vivos actuales a partir de los ribonucleótidos(las unidades que al unirse entre sí constituyen el ARN), lo que indica que el ADN debe haberaparecido mucho más recientemente que el ARN en el curso de la historia evolutiva de laTierra.Por otra parte, el ADN es más resistente que el ARN a la descomposición por hidrólisis (en elcaso del ADN la hidrólisis es la separación de los desoxirribonucleótidos que lo constituyen porincorporación de agua) y esto haría más difícil el reciclaje de monómeros(desoxirribonucleótidos) a partir de los polímeros descartados por la selección natural. Loshechos enunciados sugieren que resulta poco probable que haya ocurrido una colonización delambiente acuático primordial de la Tierra a través de moléculas autorreplicables de ADN”. 6
  7. 7. “Un argumento adicional a favor del ARN es que todos los componentes que participan de lasíntesis química del ARN ya han sido obtenidos en el laboratorio en condiciones que simulan elambiente primitivo de la Tierra, mientras que a pesar de los esfuerzos realizados, no ha sidoaún posible sintetizar en las mismas condiciones a la desoxirribosa, el azúcar componenteestructural del ADN”.Sin embargo, a finales de la década de los ’80, Robert Shapiro y Gerald F. Joyce formularon unacrítica a esta teoría cuando preguntaron:¿Puede el ARN, con todos sus componentes, ser sintetizado en las condiciones primitivas a unavelocidad mayor que la de su destrucción por la radiación ultravioleta, por hidrólisis o por sureacción con otras moléculas del ambiente? La respuesta fue que ello no era posible. (9)“Dificultades como las mencionadas están llevando a los investigadores a buscar otro polímeroprimordial autorreplicable. Este podría ser, tal vez, muy semejante al ARN pues se piensa quehabrían existido sustancias de comportamiento semejante, o sea "análogos del ARN".Existen muchas sustancias de este tipo.La atención se concentró en un determinado tipo de análogos del ARN que podrían existir enlos ambientes acuáticos de la Tierra primitiva: los aciclonucleósidos derivados del glicerol. (Elprefijo "aciclo" indica que el compuesto que reemplaza a la ribosa carece de la estructuracíclica cerrada en anillo de la ribosa). Estos compuestos podrían haber sido formados en dosetapas: primero por la condensación del glicerol con formaldehido y la generación dehemiacetales y luego por la reacción de estos hemiacetales con bases nitrogenadas. En elambiente primitivo, la incorporación de fosfato a partir de polifosfatos podría haber generadoanálogos de los ribonucleótidos.Un aspecto que hace atractiva esta hipótesis lo constituye el hecho de que la estabilidad delglicerol es muy superior a la de la ribosa, lo que puede haber permitido su acumulación en losambientes acuáticos de la Tierra primitiva en cantidad suficiente como para formar losaciclonucleósidos. Una ventaja adicional es que estos compuestos no tienen isómeros ópticos"indeseables". Los aciclonucleótidos pueden polimerizarse (generando análogos del ARN) yformar los moldes necesarios para la autorreplicación de estos polímeros. Procesos similarespueden haber ocurrido con otros tipos de análogos del ARN.Por esa razón, el problema que hoy preocupa a los investigadores es determinar cómo se pasódel "mundo de los análogos del ARN al "mundo de los ARN".Quizá, los primeros análogos del ARN estaban compuestos de diferentes variedades deanálogos y podrían contener, incluso, algunos "auténticos" ribonucleótidos. La selecciónnatural en el "mundo de los análogos del ARN" debe haber favorecido aquellos polímeros quepresentaban una mejor relación entre capacidad de autoduplicación y resistencia a ladestrucción.En un plazo corto en términos de la evolución (no más de 0,4 eones) se habrían idoseleccionando progresivamente aquellos polímeros con mayor cantidad de "auténticos"ribonucleótidos. De ese modo, poco a poco, habría aparecido el "mundo de los ARN". En elcurso de este proceso, los análogos del ARN habrían iniciado la síntesis de las primerasproteínas por mecanismos muy primitivos. Las primeras proteínas podrían haberdesempeñado una función importante en la selección positiva de los ARN”. 7
  8. 8. El papel de los VirusOtra línea de investigación reciente ha surgido con el estudio de los retrovirus y su rol en laEvolución: al parecer ellos tendrían una función muchísimo más relevante que la que hastaahora se les ha asignado en términos de sus efectos sobre la salud (10).Para el Doctor Máximo Sandín, de la Universidad Autónoma de Madrid, los Virus seríanrealmente las piedras fundamentales de la evolución, ya que ellos habrían sido los primeros“transportadores” de los genes, y su rol sería fundamental en el surgimiento de los organismospluricelulares. Al respecto señala: “…el astrónomo galés Alfred Hoyle, publicó en 1982 uncuadernillo titulado "Evolution from Space" en el que especulaba sobre la posibilidad de que lacapacidad de los virus de integrarse en los genomas de los seres vivos y permanecer en ellos enforma de "provirus", podría ser un mecanismo de adquisición de secuencias complejas de genesdisponibles para su eventual uso, como respuesta a cambios ambientales.Aunque su propuesta fue ignorada, cuando no ridiculizada, por algunos biólogos "ortodoxos",lo cierto es que daría respuesta a los problemas planteados anteriormente. Es decir, sería la"hipótesis poco convencional" que explicaría los extraños "hechos fundamentales" de laEvolución.¿Existen datos que permitan considerar seriamente esta hipótesis?Veamos algunos: en los últimos años, los estudios moleculares de los genomas animales yvegetales están arrojando resultados sorprendentes. En todos ellos se han identificadoabundantes secuencias de ADN que son "virus endógenos".La mayoría se consideran derivados de virus exógenos que "infectaron" las diversas especies enel pasado, y que se han convertido en endógenos mediante la inserción en células germinales.Algunas han sufrido mutaciones, aunque todavía es posible relacionarlas con virus actuales.Al haber perdido sus zonas terminales han perdido su capacidad de salir de su zona deinserción. Pero otras, que no la han perdido, están en forma de elementos móviles o elementostransponibles que, en algunos casos, como el retroelemento Gypsy de Drosophila, son capacesde reconstruir su cápsida y reinfectar de nuevo”.Al respecto, agrega en un trabajo posterior: “¿Son los virus un (misterioso) "caso especial"entre las distintas posibles manifestaciones de la vida, o son un elemento fundamental de ella?.Veamos que nos sugieren los datos:En los genomas animales y vegetales se han identificado cantidades variables de ADNdenominadas "virus endógenos". Existen diferentes tipos y la mayoría se consideran derivadosde virus exógenos que "infectaron" las diversas especies en el pasado, y que se han convertidoen endógenos mediante inserción en células germinales.Se están identificando, en número creciente, miles de secuencias de origen vírico que participanactivamente en las funciones vitales de distintos tejidos (Coffin, 94). Algunas de estassecuencias se pueden considerar verdaderos "fósiles genéticos"; son provirus "antiguos" quehan sufrido múltiples mutaciones, aunque todavía es posible relacionarlos con algunosretrovirus actuales, y al haber perdido sus zonas terminales (son partículas virales defectivas),han perdido su capacidad de salir de su zona de inserción. Pero otras, que no las han perdido,están en forma de elementos móviles o elementos transponibles (TE). 8
  9. 9. Son secuencias de ADN capaces de moverse e insertarse, o insertar copias de sí mismas endistintas localizaciones del genoma. Estos elementos se han clasificado en dos grupos:Transposones, que se reinsertan directamente mediante copias de ADN y Retrotransposones,que lo hacen mediante copias de sí mismos realizadas por ARN que, mediante la transcriptasainversa, se transcribe en ADN que se inserta en otra parte del genoma. La implicación de estoselementos en la formación de las "secuencias repetitivas" de los genomas (que en el hombre secalculan constituyentes del 25% del total) es obvia.Y aunque las asunciones de los cálculos de la Genética de Poblaciones les atribuyen un carácter"no funcional" (Charlesworth et al., 94), necesario para que se ajuste a la hipótesis del ADNegoísta, lo cierto es que secuencias de este tipo, como las LINE (long inserted elements)(Mathias et al., 91) codifican proteínas con actividad de transcriptasa inversa necesaria para lamovilidad de diversos tipos de retroelementos, entre los que existen algunos implicados en laformación y funcionamiento del cristalino del ojo de mamíferos (Brosius & Gould, 92).En cuanto al origen (y condición actual) viral de estos elementos, recientemente (Kim et al., 94)se ha podido comprobar que el retroelemento Gypsy de Drosophila es, en realidad, unretrovirus con capacidad de reconstruir su cápsida y reinfectar de nuevo.Tal vez sea la explicación de la existencia de transposones compartidos por el hombre conartrópodos, nemátodos y planarias (Auxolabéhère, 92; García et al., 95; Oosumi, 95). (11)Basado en estas evidencias, el Dr. Sandín propone un nuevo modelo evolutivo:“Este modelo se podría sintetizar de esta forma: el origen y evolución de la vida sería unproceso de integración de sistemas complejos que se autoorganizarían en otros sistemas denivel mayor.Las unidades básicas serían las bacterias que cuentan con todos los procesos y mecanismosfundamentales de la vida celular, cuyos componentes parecen haberse conservado con muypocos cambios a lo largo del proceso evolutivo.Los virus, mediante su mecanismo de integración cromosómica, serían los que, bienindividualmente, bien mediante combinaciones entre ellos, introducirían las nuevas secuenciasresponsables del control embrionario de la aparición de nuevos tejidos y órganos, así como dela regulación de su funcionamiento”. La Vida EmbarazadaAún debemos agregar otra consideración de mayor alcance:El surgimiento de Vida en un Planeta supone la posibilidad de la expansión de esa vida haciaotros planetas, la “reproducción planetaria”, como correlato de la reproducción de lasespecies.Es la tesis del Dr. Miguel García Casas, del Instituto de enseñanza secundaria La Morería deMislata, en Valencia, quien sostiene que necesariamente el resultado de un Planeta Vivo, es laevolución de sus especies para generar condiciones que permitan "exportar" vida a otrosplanetas: 9
  10. 10. “¿Es la vida un mensajero entre planetas?; si es así ¿qué puede aportar a éstos? ¿Es la vida unsistema inercial que se opone a la pérdida de energía del planeta?; esto podría explicar que enplanetas con un alto efecto invernadero como Venus no existiera vida, puesto que las nubesreemplazarían su función, pero en planetas sin atmósfera sí debería existir vida, puesto que elcalor que proviene del Sol se pierde rápidamente.¿Es la vida un camino extraño que abre ventanas aún más extrañas a la energía?, ¿cómovamos a explicarlo si no sabemos cuál es la naturaleza de la energía?”“La panespermia contempla la posibilidad de que la vida tenga su origen en un lugarextraterrestre. Introducidos en una mecánica universal de tipo panespérmico, el sistemabiológico terrestre debería contribuir a la propagación de la vida. Desde luego una preguntasumamente interesante es la siguiente: ¿qué sería más eficaz para propagar un sistemabiológico, fiar en los cometas y el azar para que a partir de moléculas desprovistas de vida,surja por generación espontánea la vida, o utilizar la energía que los seres vivos son capaces deobtener para dirigir a determinadas semillas vivas a largos y penosos viajes?En todos los casos en los que se ha creído que se presentaban los procesos de generaciónespontánea, la ciencia ha demostrado que no se producían. Podemos decir que el único casoque la ciencia admite como posible es el que conduciría a la aparición de la vida en la Tierra. Esevidente que si no ha sido en este planeta, en otro lugar anterior ha tenido que surgir la vida enalguna ocasión por primera vez. Sin embargo una vez aparecida y llegado al grado tecnológicoque en la actualidad posee nuestra especie y por tanto el sistema biológico terrestre, ya esposible pensar en llevar la vida a otros planetas. De hecho existen planes científicos quecontienen estrategias de transformación de la superficie marciana que incluyen llevar la vida alplaneta rojo.Nuestra tecnología se encuentra en una fase expansiva y muy poco podemos saber de losmedios técnicos a nuestra disposición dentro de unos miles de años. La cuestión referente almodo en que la vida terrestre puede llegar a otros lugares queda abierta y se resolverá en elfuturo. Al fin y al cabo el Universo está lleno de caminos espaciales y de astros ávidos demateria que continuamente lanzan cánticos de sirenas disfrazados de energía gravitatoria,para atraer a la nave de Ulises que transporta los genes de la vida universal” (12). 10
  11. 11. Nuestra Tesis: Las formas de Vida serán similares en cualquier parte del UniversoCon todo lo expresado, llegamos a la proposición central de este ensayo: las formas de vidason básicamente similares en cualquier parte del Universo.Lo anterior, tanto porque las condiciones necesarias para su surgimiento y desarrollo son -como vimos- discretas y restringidas, así como porque la generación de una estructuramolecular autoreplicante inicial, deberá superar los mismos procesos selectivos que seprodujeron en nuestro planeta.Estas estructuras estarán basadas fundamentalmente en Carbono y no en otros elementos,como el Silicio, lo que no está determinado cuantitativamente –hay más Silicio que Carbonoen la Tierra-, sino cualitativamente: de todos los elementos disponibles, como vimos, elCarbono es el más idóneo para ser el ladrillo de la Vida en cualquier parte del Universo dondese den las condiciones necesarias.Por el mismo motivo, la estructura genética molecular de una especie extraterrestre no seráfundamentalmente diferente a la nuestra: las condiciones que permitieron el surgimiento delos ARN análogos, del propio ARN y finalmente del ADN, serán homólogas en cualquierplaneta donde se produzcan las condiciones para que este proceso de desarrolle.Por ello, la estructura genética final no debería ser ni fundamental ni radicalmente diferente ala nuestra: las posibilidades de generar largas cadenas moleculares sobre eslabones decarbono también son discretas, y sólo un rango limitado cumple las condiciones deestabilidad y plasticidad estructural necesarias para el surgimiento de autoreplicantesviables.Adicionalmente, está el hecho de que la Naturaleza es Económica: una vez que se establecenlas condiciones para que los autoreplicantes se generen, comienzan inmediatamente a regircriterios adaptativos, selectivos y de especiación. Probablemente en ello, los Virusextraterrestres jueguen también un rol fundamental al permitir la combinación temprana desegmentos de genéticos viables.Establecida la secuencia genética primordial predominante, la totalidad de las formas de vidase desarrollarán a partir de ella, y habrá muy pocas oportunidades para nuevos experimentos:la economía genética se establece desde el comienzo.En la misma lógica, si bien los fenotipos posibles en un planeta vivo podrían ser muydiferentes, o al menos tan o más variados que los que surgieron en la Tierra, estas formas devida deberán adaptarse a condiciones planetarias –Gaianas-, que serán análogas a las denuestro Planeta. Por ello, podría esperarse encontrar especies que por convergenciaevolutiva resultaran análogas y homólogas a las que se desarrollaron aquí, si bien sus líneasfiléticas podrían ser completamente diferentes. 11
  12. 12. A mayor abundamiento, de existir especies inteligentes y “racionales” en dichos planetas, lascondiciones ecológicas, sociales y culturales que permitieron su evolución también seránanálogas a las que permitieron nuestra propia evolución: no serán fundamentalmentediferentes a nosotros mismos.Y finalmente, si la tesis de la “Tierra Embarazada” es correcta, tampoco debería sorprendernosque especies inteligentes y más antiguas que la nuestra hayan comenzado a “sembrar” de Vidasu Galaxia hace ya mucho tiempo: quizá simplemente “infectando” con virus y bacterias otrosplanetas potencialmente Vivos.Eso incluso podría implicar que incluso nuestro propio planeta vivo sea el resultado de unaantigua panspermia exogaiana, por lo que -en estas condiciones- nuestro ADN sería elresultado local de un patrón más extendido: un patrón general.O quizá al revés: si la humanidad logra superar su actual tendencia a la autodestrucción, esposible que en algunos cientos de miles de años más, logremos que el ADN de la Tierraencuentre un nuevo Planeta para poblar.Un Planeta donde, en algunos eones más -cuando ya la Tierra no exista- y si las condicionesson adecuadas, otros seres inteligentes se pregunten también: ¿cómo será la vida en otrosPlanetas?Quizá entonces, al mirar hacia el espacio profundo, algunos de ellos verán con sorpresa supropio rostro reflejado en las Estrellas. Notas(1) Luis Heinecke Scott, “Método de Intelección Estratégica”, "Universidad de las Américas”, 11 de Agosto 2005.(2) http://www.solarviews.com/span/marslif6.htm(3) http://marsrovers.jpl.nasa.gov/home/index.html(4) http://www.terra.com/actualidad/articulo/html/act181575.htm(5) http://www.cida.ve/~briceno/formacion_estelar.html(6) http://ciencia.astroseti.org/planetary/articulo.php?num=2318(7) Lovelock, James E. «La Hipótesis Gaia, una nueva visión de la vida sobre la tierra», Hermann Blume, Madrid, 1986.(8) http://www.ciencia-hoy.retina.ar/hoy17/origen.htm(9) Origins of Life, vol. 18, 1988, págs. 71-95, y Nature, vol. 338,1989, págs. 217-224(10) Dr. Máximo Sandín, “La Función de los Virus en la Evolución”(11) Dr. Máximo Sandín, "Teoría Sintética, Crisis y Revolución"(12) Dr. Miguel García Casas; “La Tierra Embarazada” 12

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