7. conclusión

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por el pbro Lic. Salvador Parvol

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7. conclusión

  1. 1. Conclusión
  2. 2. El sínodo Extraordinario celebrado en 1985, a los veinte años de la clausura del Vaticano II, afirmó: “LA RENOVACIÓN LITÚRGICA ES EL FRUTO MÁS VISIBLE DE TODA LA OBRA CONCILIAR” (Relatio finalis). Esta visibilidad consiste fundamentalmente en la facilidad con que se pueden seguir las distintas etapas de la reforma: LA PREvia, la PROpiamente conciliar y la POSTconciliar. Así lo hemos contemplado a través de este panorama general que les he compartido.
  3. 3. Sin embargo, es más difícil preguntarse hasta què punto las inspiraciones fundamentales del documento sobre liturgia han llegado realmente hasta el corazón de nosotros y de nuestras comunidades, y que tanto han renovado nuestra apreciación y vivencia de la liturgia. Mons. Manuel F. Díaz Sánchez, Arzobispo de Calabozo, Venezuela, dice que: “Desde hace algunos años muchos hablan de la necesidad de una nueva renovación litúrgica, de un movimiento en cierto sentido análogo al que sentó las bases de la reforma promovida por el Concilio Vaticano II, que nos ayude a entender el autèntico espíritu de la liturgia y de su celebración, llevando así a cumplimiento esa providencial reforma de la liturgia que los padres conciliares propusieron pero que no siempre, en su aplicación práctica, ha podido realizarse de una manera oportuna y feliz.
  4. 4. Uniendo mi pensar el de Mons. Manuel, concluyo diciendo que, la única disposición que nos permite alcanzar el auténtico espíritu de la liturgia, con gozo y verdadero gusto espiritual, es considerar el pasado y el presente de la liturgia de la Iglesia como un patrimonio en continuo desarrollo. Este espíritu tenemos que recibirlo de la Iglesia, no lo inventamos ni lo creamos nosotros, por más hábiles, instruidos o experimentados que seamos. Ese espíritu, en lugar de desarrollar un mero gusto estético, o una tendencia a lo accesorio, nos lleva a lo esencial de la liturgia, es decir, a la oración inspirada y guiada por el Espíritu Santo, en quien Cristo continúa haciéndose presente entre nosotros hoy, e irrumpe en nuestras vidas.

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