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Según los conceptos de J. A. Castorina (2002), respecto a los mecanismos de "escisión"que desvinculan los "trastornos" de ...
A propósito, Bernard Golse (2003) advertía que lo que se define como patológico en unniño en una determinada época, puede ...
Se instauran así subjetividades mediáticas, forjadas desde la diversidad de estímulos quese promueven desde los medios de ...
" Que en 5to año hay un chico que padece panickattack, que la alumnita nueva ingresacon un diagnóstico de T.G.D., que en 3...
Si esto es así, ante a este tipo de discursos, recobran vigencia viejas antinomias quemuchos pensábamos hace ya tiempo sup...
De la misma manera, no menores serían las consecuencias de nuestras intervenciones, sien lugar de preocuparnos sólo por en...
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La patologización y medicalización de la infancia

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La patologización y medicalización de la infancia

  1. 1. "La Patologización y Medicalización de la Infancia".Revista SIGNOS Universitarios de la USAL- Año XXVIII. Nº 44- 2009Número especial Aniversario de la Facultad de Psicología y Psicopedagogía.(revista con referato)Por Lic. Gabriela Dueñas y Dra. Cecilia M. KligmanReflexiones acerca del impacto de ciertos discursos y prácticas de la Psicología y laPsicopedagogía en el ámbito educativo."La Patologización y Medicalización de la Infancia".Como decía Silvia Bleuchmar: "No se trata ya de una cuestión de educación, nisiquiera de salud. Es un problema de carácter ético". (1)Las aulas muestran hoy situaciones complejas, con problemas individuales y grupalesnuevos, que muchas veces la escuela no alcanza a responder. Esta dificultad se ha idoincrementando en los últimos años, dejando de ser como se suponía antes, patrimonioexclusivo de ciertos sectores sociales.La infancia como se concebía en la Modernidad se ha transformado y hoy asistimos a laexistencia de múltiples formas de vivir la infancia que plantean complejos desafíos a lasociedad en general y a la escuela en particular.Ante este crítico panorama, resulta preocupante observar como busca instalarse en elámbito de lo escolar y con el aval de "cierta ciencia", una nueva tendencia - por cierto,acorde con los cánones de la época- según la cual, todo "problema" se trata en realidadde un "trastorno" y como tal, puede y debe ser "eliminado" de la manera más rápidaposible.La solución más eficiente con la que se cuenta parece ser la de medicalizar ciertossíntomas que manifiestan los niños, o por lo menos, aquellos que resultan ser los másmolestos en el aula.Tengamos presente que esta tendencia, si bien resulta novedosa en la población infantil,tiene antecedentes. Hace ya algunas décadas que, entre los adultos, padres y maestros eincluso los mismos profesionales de la salud, se apela cotidianamente y casi connaturalidad a "estimulantes" para rendir mejor en el trabajo, "antidepresivos" paraanestesiarse frente a ciertas pérdidas, "ansiolíticos" para regular el exceso deaceleración, etc.De esta forma, se hacen presentes en el ámbito escolar ciertos discursos y prácticasprovenientes del ámbito de la salud que pretenden operar sobre la infancia y definir susprincipales problemáticas de la misma manera que han venido haciéndolo con losadultos. (Es decir, ofreciendo soluciones rápidas y "eficientes" a los problemas que sepresentan a diario, en última instancia "medicalizando la vida").
  2. 2. Según los conceptos de J. A. Castorina (2002), respecto a los mecanismos de "escisión"que desvinculan los "trastornos" de conducta y / o aprendizaje de su contexto socio-histórico -cultural, se puede observar un efecto inmediato que des responsabiliza a lasescuelas y las familias; la causa de la dificultad es atribuida entonces a supuestosdéficits de carácter biológico de los niños , para los cuales existen paliativosbioquímicos- ahora, en presentaciones pediátricas.Los mecanismos de escisión a partir de los cuales operan estos discursos profundizantambién la supuesta brecha existente entre los aspectos cognitivos y afectivos queconstituyen a los sujetos como tales, en este caso los niños.Desde una perspectiva crítica, estas visiones "que escinden" tienden a abordar,diagnosticar y patologizar a la infancia entendiendo que los obstáculos que se presentanen los procesos de enseñanza y de aprendizaje o los llamados "problemas de conducta"que expresan los niños en las escuelas, parecen ser suficientes para establecer undiagnóstico; cuando en realidad son el inicio de las consultas diagnósticas o deorientación con criterio clínico que ameritan ser consideradas para explicar algunossíntomas.Tomemos como ejemplo lo que sucede con los niños inquietos a los que les cuestaprestar atención en clase.Mientras múltiples estudios acerca de los usos y consumos culturales de las niñas y losniños en la actualidad muestran que, la atención de los chicos es diferente, (básicamentemúltiple: pueden escuchar música mientras conversan y responden en el chat, lo cualimplica que cuentan con la posibilidad de estar de manera simultánea en variasactividades distintas de la imagen clásica de la escuela, donde un grupo de alumnosatiende al maestro ubicado al frente del aula), se incrementa de manera altamentesignificativa la cantidad de niños que llegan a las escuelas diagnosticados como ADD/Hy por ese motivo, medicados con estimulantes y otros tipo de psicodrogas, ( Lasestadísticas oscilan entre el 5 y el 8 % de la población escolar ( Benasayag, 2007).Sin dudas, hay una distancia que hace falta trabajar en muchos sentidos. No es casualque la escuela haya pasado a ocupar un lugar central en relación con esta problemática.No nos olvidemos que se trata de una institución propia del S XIX que, como tal,requiere, a través de sus tradicionales propuestas escolares, de toda una serie decondiciones actitudinales y procedimentales que, como adelantábamos, son los quejustamente parecen escasear en su población de alumnos, niños y jóvenes del SXXI (prestar atención durante cierto período de tiempo, leer de un texto, escribir con letraprolija, etc.).Con este planteo no se pretende ni siquiera insinuar que haya que renunciar a que unchico escuche a su maestro, en clara referencia a la necesidad de reconocer las reglas yriquezas propias de cada institución pero, tampoco parece saludable y/o educativosolucionar rápida y linealmente el problema patologizando a los niños como si algunasexpresiones de su conducta refirieran en forma unívoca a una enfermedad que puedesuperarse con medicación, sin analizar que puede ser un indicador de otrasproblemáticas.
  3. 3. A propósito, Bernard Golse (2003) advertía que lo que se define como patológico en unniño en una determinada época, puede ser considerado como "normal" en otra. Estoocurre principalmente porque la interpretación de una sociedad sobre el funcionamientode niños y adolescentes se funda sobre criterios educativos variables y sobrerepresentaciones que dependen de ese momento histórico. Es decir, cada sociedad en undeterminado tiempo, espera funcionamientos diferentes de los sujetos niños yadolescentes como si se establecieran contratos diferentes y exigencias distintas parapertenecer a ella, tolerando de forma variable las llamadas "desviaciones".Observemos a un grupo en situación de evaluación escolar (adolescentes de 15 años)La profesora da consignas. Juan está disperso asiente con la cabeza y juega con lalapicera y sus manos., mientras conversa con Julio, Alicia parece más atenta. LlegaMarta, otra compañera, todos hacen comentarios, alguno se levanta cierra unaventana, comentan del partido de fútbol del día anterior; cambian de asientos, se ríen.Todos están con lapiceras en mano y escriben. Algunos se envían mensajes a través delos celulares, se ríen Mientras transcurre la clase, se consultan sobre diferentescuestiones: la próxima salida del fin de semana, un tema de inglés, préstamos dematerial escolar por olvidosVarios indicadores del supuesto síndrome de desatención están presentes, sin embargolos resultados de la prueba (de 30 minutos de duración) fueron satisfactorios en mayor omenor medida para todo el grupo escolarSituaciones como estas, cotidianas, hacen pensar que en un contexto urbano, complejocomo el actual, se desarrollan mecanismos novedosos que estarían dando lugar a unaorganización evolutiva diferente del cuerpo atravesado, ínter ligado con el medio.El cuerpo, indispensable para nuestro ser en el mundo, aparece ligado a un contextocomo este, que parece no favorecer demasiado el arraigo, ni la estabilidad. Se producenasí modificaciones significativas en la conducta de los niños y jóvenes.A propósito y como señala M.C. Rojas (en Janin 2004) las sociedades de consumo y eltiempo acelerado e instantáneo parecen hacer obstáculo al pensamiento, al menos comolo conocíamos hasta ahora. Los estímulos a la par que veloces, siempre presentes, nodan tregua y desaparecen antes que podamos procesarlos. Se constituye así un medio dehiperestimulación e hiperactividad en el que la conducta de los niños y adolescentes enel ámbito social y escolar, parece seguir la misma dinámica. La hiperactividad quemanifiestan conlleva también como contrapartida, desatención, expresiones de unasuerte de abandono del intento de responder al cúmulo de exigencias.Por su parte, Ideales sociales vigentes que destacan por ejemplo la inmediatez, dejandode lado los tiempos de espera y la planificación, parecen propiciar ciertas formas deimpulsividad.Los medios de comunicación parecen ser vehículo de este exceso. El zapping , porejemplo, implica una sucesión dislocada de imágenes que difícilmente facilita eldespliegue del pensamiento asociado a la cultura de la palabra. Todo ello tambiéncontribuye a construir una atención de variabilidad constante y corta duración: laatención del "consumidor" (Vasen, 2007).
  4. 4. Se instauran así subjetividades mediáticas, forjadas desde la diversidad de estímulos quese promueven desde los medios de comunicación.La subjetividad mediática está sobresaturada de estímulos y la desatención odesconcentración parece ser un efecto de la hiperestimulación.Desde esta perspectiva entonces, la atención se constituye, no como una disposicióninnata sino como construcción cultural. El énfasis en la dimensión visual, la aceleraciónde la imagen y el auge de la virtualidad peculiares de nuestro tiempo, van produciendopaulatinamente cambios en la subjetividad; y dentro del paisaje escolar, cambios en losmodos de ser alumno. Parece ser, que la infancia se redefine, se transforma y que losniños y jóvenes no se despojan de estas improntas para entrar a clase.Atentos a lo señalado, resulta ser entonces que, los problemas de desatención ehiperactividad revisten hoy más que nunca, un enorme interés científico y clínico.Constituyen un verdadero analizador de lo que nos ocurre como sociedad,particularmente en relación con las infancias y sus vaivenes.En este sentido, resulta válido que desde la psicología y la psicopedagogía se habilite unespacio de reflexión a partir del cual comencemos a pensar, aunque sea en términos desintomático, el hecho que en la actualidad, en un mundo cada vez más acelerado,paradójicamente, cada vez se tolera menos el movimiento de los sujetos en situación deaprendizaje dentro del ámbito escolar.La complejidad y los desafíos que hoy plantean las nuevas infancias y adolescencias nosimponen con perentoriedad, poner en cuestión explicaciones y atencionessimplificadas. Las relaciones, las instituciones y las tareas requieren ser pensadas yreformuladas frente y junto con estas transformaciones.Resulta necesario entonces, generar de manera impostergable entre los especialistas enpsicología y educación discusiones acerca de la infancia, sus contextos y lapatologizaciónque está padeciendo,Reflexionar entorno a preguntas relativas al tipo de relación que existe entre la nuevasubjetividad que hoy se está conformando en nuestros alumnos-pacientes- en elcontexto de esta sociedad mediática y consumista en la que se encuentran inmersos y secrían- con las regulaciones disciplinarias que hoy se fomenta en las escuelas.De la misma manera, resulta importante someter a consideración los efectos quealgunos discursos y prácticas de la psicología y / o de la psicopedagogía puedan estarcontribuyendo a producir en el ámbito escolar.El incremento de diagnósticos relacionados con trastornos y déficits (de supuesta baseorgánica) por ejemplo, circula de manera tan generalizada por las escuelas que se havuelto natural escuchar a los docentes referirse a sus alumnos llamándolos no por sunombre de pila sino por la sigla que los identifica como portador de una determinadadificultad, utilizando para esto un tipo de vocabulario, plagado de términos técnicospropios más bien de una institución médico psiquiátrica que del ámbito escolar.
  5. 5. " Que en 5to año hay un chico que padece panickattack, que la alumnita nueva ingresacon un diagnóstico de T.G.D., que en 3ro hay dos A.D.D y tres dislexicos.que en 1ro deESB hay dos casos de anorexia. que un T.E.A. por allá, un O.D.D. por acá".Cuerpos y mentes en pleno desarrollo aparecen así abreviados y encerrados con siglasen inglés. La pregunta que se impone a continuación es si ¿Cuentan luego los docentescon elementos suficientes como para descifrar lo que se dice de esos cuerpos, de esasmentes, de esos sujetos sujetados a algunas letras que buscan definirlo?¿Qué supone este tipo de lenguaje y qué impone en los sujetos en pleno desarrollo?(¿una marca extranjera, importada, con costos aduaneros...?).¿Qué nos está pasando que no podemos acercarnos a estos sujetos desde otro lugar queno sea el del etiquetamiento?Por su parte, muchas de las acciones que se realizan desde el ámbito de la Psicología yPsicopedagogía - a través de profesionales particulares, instituciones públicas de salud eincluso desde los mismos equipos técnicos de orientación escolar en torno de estassituaciones, parecen reducirse a la descripción y establecimiento de estos nuevosdiagnósticos que, con frecuencia, no constituyen más que un conjunto de formulacionesdescriptivas que se transforman en peligrosos enunciados identificatorios en la medidaque, de manera sutil pero no por eso menos eficaz, contribuyen a producir una suerte deetiquetamiento" de los alumn@s que l@s padecerían.La patologización de la infancia y posterior medicalización de la misma, irrumpenentonces en el discurso escolar como solución posible para terminar con la desatención,la hiperactividad, la dificultad para aceptar límites que manifiestan hoy no pocosalumnos en las aulas.Ahora bien, y retomando el mismo ejemplo con el que en párrafos anterioresconvocábamos a la discusión : ¿Es posible considerar al ADD/H como un "diagnóstico -comodín", que parece desconocer la incidencia de las condiciones contemporáneas en laconfiguración de la subjetividad ?;¿No se están convirtiendo en patológicos algunos aspectos de la conducta infantil sinponderar que se definen en un contexto social sumamente inestable , con parámetrospoco claros para sentir confianza en l@sotr@s? .¿Por qué suponer a tantos niños con dificultades para prestar atención en clase desde uninicio "patológicos", en lugar de pensarlos como sujetos con distintas posibilidades queestán atravesando momentos difíciles? ¿Dónde quedaron los niños y sus vaivenes, comosujetos en permanente devenir? ¿Dónde podemos ubicar sus deseos, sus temores y sussufrimientos?.Profundizando en los fundamentos de los que parten muchos de estos "nuevosdiagnósticos y sus respectivas propuestas "terapéuticas" resulta válido siguiendo conesto a J. A. Castorina (2005), poner a consideración si en realidad, estas nuevastendencias psicológicas no están haciendo otra cosa más que reeditar viejos argumentosde fuerte sesgo biologicista-innatista determinista.
  6. 6. Si esto es así, ante a este tipo de discursos, recobran vigencia viejas antinomias quemuchos pensábamos hace ya tiempo superadas: natura vs cultura, cuerpo vs alma, razónvs emoción.La patologización y medicalización de la infancia entonces, parece no tratarse de unasunto menor. Requiere sin dudas de una mirada distinta y profundamente críticarespecto de aquellas que han contribuido a su producción. En este sentido, resultanecesario remitirnos a una Concepción Integral de Salud que considere al sujeto en sucomplejidad intentando atender a las situaciones de consulta desde una perspectivaabarcativa, que "sin recortes", apele a profundizar e integrar los aportes provenientes delas distintas áreas del conocimiento científico.Ante este panorama, la psicología y la psicopedagogía no pueden permanecerindiferentes, pero tampoco pueden hacer demasiado trabajando en forma aislada. Juntoa la pedagogía, la filosofía, la sociología, la antropología, la medicina y a otrasdisciplinas terapéuticas, tienen mucho por hacer y decir, particularmente si se trata deconstruir alternativas ante problemáticas como éstas que afectan los derechos denuestros niñ@s y jóvenes.Reunir aportes de distintas disciplinas implica poner en diálogo a las expresionessintomáticas que se dan en los sujetos aquí mencionados con la transformación de lasrelaciones entre las distintas generaciones que intervienen en la institución escolar; elmodo en que se habla de la niñez y la adolescencia / juventud en los medios, con el finde entender qué se ha transformado, y cómo, en estos últimos años respecto del estatutode infancias y adolescencias.Por su parte, y acotándonos con esto al ámbito específico del ejercicio profesional de lapsicología y de la psicopedagogía, parece necesario también revisar algunas de nuestrasprácticas y discursos, considerando-entre otras- cuestiones tales como:¿En qué aspectos estamos haciendo eje a la hora de realizar las evaluacionespsicodiagnósticas o -según se trate- los diagnósticos psicopedagógicos?.¿Qué sucedería si, en lugar de abocarnos a medir los niveles de "déficit" de atención queponen de manifiesto tantos niños hoy en la escuela nos preguntáramos por el origen y /o el destino de esa cuota de atención de la que parecen carecer?.¿Y si nos atreviéramos incluso a formularnos de manera inversa la pregunta?, es decir,¿por qué los niños y adolescentes de hoy no debieran ser desatentos, hiperactivos ydesobedientes? O es que. ¿Existen acaso muchas razones como para que no lo sean?Seguramente, el análisis de estas cuestiones no sería sin consecuencias.Desplazar nuestra mirada profesional, descentrando nuestra atención de las conductasdeficitarias (como si éstas fueran entidades autónomas, escindidas de un sujeto) paraabocarnos en su lugar, a tratar de entender el problema que, cada uno de los sujetosponen de manifiesto a través de sus respectivos trastornos, probablemente, produzca susefectos ya en la misma evaluación que estamos pretendiendo realizar.
  7. 7. De la misma manera, no menores serían las consecuencias de nuestras intervenciones, sien lugar de preocuparnos sólo por encontrar la forma más rápida para hacer desaparecerlas dificultades que manifiestan los alumnos, nuestros pacientes, nos "ocupáramos enforma conjunta" con la escuela por:-Indagar acerca de los motivos por los cuales, cada vez parece haber más niños en lasaulas con problemas de atención., hiperactivos y/o con dificultades para aprendercontenidos curriculares que les despiertan poco interés aunque los docentes se esfuercenpor enseñarles.- Averiguar las razones por las cuales la detección del supuesto Trastorno ADD/H,parece ser más frecuente en la clase media y media alta que en clase baja o media baja,o ¿por qué es mayor la frecuencia de consultas en varones que en mujeres? (Será que noes tan importante que las niñas se distraigan al momento de tener que atender en elcolegio o que los docentes, mujeres en su mayoría, toleran diferentes lo heterogéneo asu género?)-Procurar acercarles a los docentes herramientas que colaboren con la posibilidad dehablar de los sujetos que aprenden de otras maneras, propiciando así, la búsqueda denuevos modos de aproximarse a las múltiples formas que viene adoptando la infancia yla adolescencia hoy y que, entre otras cuestiones, y solo para empezar, nos impideseguir refiriéndonos a ella s en singular.-Generar espacios de reflexión con los docentes que habiliten nuevas experiencias quecontemplen modos, quizás inéditos, de vinculación con las distintas maneras de serinfante hoy. Es crucial trabajar con ellos para que puedan considerar las dificultadescomo diferencias y no como déficit.- Considerar las entrevistas y/ o encuentros con padres como espacios privilegiados paraaportar elementos que contribuyan a favorecer el "sostén" de l@shij@s , retomando conesto aquello de no abdicar a nuestra función de padres, como tan bien lo explicaraWinicott ( 1971),y tan oportuno resulta hoy con tantos padres ocupados ysobreocupados en sus propias cuestiones personales, sus propias crisis frente a lademanda insatisfecha de l@shij@s que les presten atención.- Trabajar en contextos ínter subjetivos, aunque estemos en sesiones individuales, parapropiciar la construcción del sentimiento de reconocimiento mutuo que debería iniciarseen los primeros vínculos de la vida , acorde al desarrollo que hace Jesica Benjamín alrespecto(1996 ) ,considerando que la desatención guarda los resabios de experienciastempranas con escasa mutualidad afectiva y en ese sentido el "reconocimiento mutuo"puede estar organizado confusamente.¿Qué impacto tendrá hacia el interior de las escuelas y de nuestros consultorios este giroen la cuestión?... Interrogarnos en última instancia, acerca de qué estamos haciendocomo sociedad y de manera particular con los niños y adolescentes , con el malestar quenosotros mismos (les) generamos.Bibliografía:- Benasayag, León . Comp.(2007)ADDH. "Niños con déficit de Atención ehiperactividad ¿Una patología de mercado?". Ed Noveduc. Bs As.
  8. 8. - Benjamin, Jessica (1996) "Los lazos de amor" - Ed Paidós Bs. As.- Janin, Beatriz Comp. (2004) "Niños desatentos e hiperactivos. Reflexiones críticasacerca del trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad". NovedadesEducativas, Buenos Aires.- Castorina, J.A. (2002) "El impacto de la filosofía de la escisión en la psicología deldesarrollo cognoscitivo".En revista Psykhe. Nro 11. Universidad Católica de Chile,Chile.- Dueñas Gabriela (2008 ) "Alumnos medicados, una tendencia preocupante que creceen las aulas". Nota en Diario La Capital. Rosario.- Dueñas, Janin, Untoiglich y Vasen"Niños de hoy en la escuela. El riesgo depatologizar la infancia" En edición . Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología dela Nación.- Golse, Bernard (2003) "Lhyperactivité de lenfant : un choix de société"enFourneret,Pierre y otros Lenfant instable , Le Carnet Psy Nº 78, ÉditionesCazaubon, Boulogne.- Llomovatte y Kaplan . (2005) "Desigualdad educativa. La naturaleza como pretexto"Ed Noveduc. Bs As.- Vasen, Juan .(2007) "Atención con la Desatención " Ed Noveduc. Bs As- Winicott Donald (1971) Realidad y juego, Barcelona: Ed. Gedisa. (2ª Edición- 1982 )NOTA:• Palabras tomadas de la disertación que la Dra Silvia Bleicmar realizó durante elplenario de cierre del "Simposio Internacional: Niños desatentos e hiperactivos. Lapatologización de la infancia". Bs As. Junio de 2007.Fuente: Revista SIGNOS Universitarios de la USAL- Año XXVIII. Nº 44- 2009

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