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ody, Arthur J. (1997) “Matemá
r
),
ática inform
mal: el pas intermedio esencial”,
so
Baroo
“Técn
nicas para contar” y “D
c
Desarrollo del número” en El pensamiento m
”,
matemático de
los niñ
ños. Un ma
arco evoluti para ma
ivo
aestros de preescolar, ciclo inicia y educac
al
ción
espec
cial, Genís Sánchez B
Barberán (t
trad.), 3ª.ed Madrid, Visor (Apr
d.,
rendizaje, 4
42),
pp. 33
3-47, 87-10 y 107-14
06
48.

1

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Matemá
ática info
ormal:
El pa inte
aso ermedio esencia
al

¿Llegan los niños a la escue
ela con u
unos cono
ocimientos matemátic
cos
icativos? ¿Q papel ha desemp
Qué
peñado la e
experiencia concreta, e
especialmente
signifi
el con
ntar, en el desarrollo histórico del conocimiento ma
o
atemático? ¿ Cuál es la
s
natura
aleza y el alcance d la mate
de
emática na
atural de lo niños? ¿Por qué es
os
impor
rtante que lo niños do
os
ominen la m
matemática formal y cu es la me manera de
uál
ejor
a
abord la instru
dar
ucción inicia ¿Cuále son las c
al?
es
consecuenc
cias de pas por alto la
sar
o
matem
mática de lo niños?
os
A) EL CONOCI
IMIENTO M
MATEMATICO DE LO
OS
PREESCOL
LARES
Toda compre
ensión teórica de un materia debe basarse en la realidad y
na
a
d
verific
carse en la práctica. P
Para que teo y práct
oría
tica estén s
sólidamente enlazadas a
e
s,
lo larg de este libro se pres
go
sentarán diversos estu
udios de casos concre
etos. Por tan
nto,
el exa
amen de los conocimientos de lo preescol
os
lares se inicia con una mirada a un
a
caso real.
El caso de Alison
Alis
son, que co
ontaba con tres años y medio de edad, se h
hallaba cele
ebrando el
segun anivers
ndo
sario de su hermana.

PADRE:
P
ALISON:
A
PADRE:
P
ALISON:
A
PADRE:
P
ALISON:
A

Alison, ¿cuántos años hace hoy Ariann
e
ne?
[Levan dos ded
nta
dos.]
¿Cuán
ntos años ti
iene Alison?
[Levan tres ded
nta
dos.]
¿Cuán
ntos años ti
iene papá?
?
[Tras u
unos instan
ntes, levant cuatro de
ta
edos.]

2

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Varias semanas más tarde se produjo la siguient conversa
s
o
te
ación
[Levan
ntando tres dedos.] ¿C
Cuántos de
edos hay?
[Va se
eñalando co un dedo mientras c
on
cuenta.] 1, 2 3.
2,
[Levan
ntando dos dedos.] ¿C
Cuántos dedos hay?
Es com Eanne [ edad de Arianne ]
mo
[la
e
¿ Cuá
ántos dedos son?
s
2.
[Saca tres moned
das.] ¿Me p
puedes decir con los de
edos cuánt
tas
moned tengo a
das
aquí?
 
ALISON:
A
[Levan tres ded y se po a contar.] 1, 2, 3, 4
nta
dos
one
4.
Au
unque sin perfeccionar, las aptitu
p
udes matem
máticas de esta niña preescolar ya
tienen cierta imp
n
portancia. A
Alisan es mu experta e contar co
uy
en
olecciones de uno, dos y,
s
con fr
recuencia, hasta tres o
h
objetos.
Lo cie es que hasta pued reconoc automát
erto
de
cer
ticamente c
colecciones de uno o d
s
dos
objeto como «uno» y «d
os
«
dos», respe
ectivamente. Si se le presenta un peque
e
a
eño
conjunto de obje
etos como, por ejemplo tres mon
o,
nedas, es ca
apaz de cre un mod
ear
delo
con s
sus dedos. En realidad, para A
Alison los d
dedos son un medio natural para
o
expre
esar ideas matemática (los usa
as
aba, por ej
jemplo, pa represe
ara
entar edade
es).
Adem
más, parecía escoger deliberadam
a
mente cuat dedos p
tro
para repres
sentar la ed
dad
de su padre, en una repre
u
n
esentación distinta de la emplea
e
ada para la edad de su
a
herma
ana y la suya propia Aunque de manera inexacta, pudo haber elegido un
a.
a
núme mayor para indica una com
ero
p
ar
mparación e
entre edade papá es mayor. ¿
es:
¿Es
Alison una niña preescolar típica? ¿Ll
n
legan a la e
escuela la m
mayoría de los niños c
con
técnic
cas matem
máticas bás
sicas como contar, r
o
reconocer, emparejar y compa
r
arar
conjuntos?
PADRE:
P
ALISON:
A
PADRE:
P
ALISON:
A
PADRE:
P
ALISON:
A
PADRE:
P

La matemátic de Aliso se basa en exper
ca
on
a
riencias co
oncretas, co
omo contar y
emple los ded
ear
dos. ¿Qué importancia tienen es
a
stas experie
encias conc
cretas para el
a
desar
rrollo mate
emático de los niños? La ma
e
atemática de Alison tiene claras
limitac
ciones. Po ejemplo, contaba con exactitud y rec
or
conocía co
onjuntos m
muy
peque
eños, pero no conju
o
untos may
yores. ¿Cu
uáles son las limitac
ciones de la
matem
mática conc
creta de los niños? La matemát
tica de Alison es muy práctica. P
y
Por
ejemp conecta las repre
plo,
a
esentacione con los dedos con acontecim
es
mientos imp
portantes en su vida (usaba do dedos p
s
a
os
para representar la edad de su hermana) y los
emple para co
ea
omunicar s
sus ideas y necesid
dades. ¿Qu importa
ué
ancia tiene la
neces
sidad prácti para el desarrollo m
ica
matemático
o?

3

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Do puntos de vista so
os
d
obre el niño preescol
o
lar
La teoría de la absorción parte del supuesto d que los n
n
de
niños llegan a la escuela
n
como pizarras en blanco sobre la que pueden escr
o
as
ribirse dire
ectamente las
matem
máticas esc
colares. Ap
parte, quizá, de alguna técnicas de contar a
as
aprendidas de
memo
oria, se con
nsidera que los preescolares car
e
recen de té
écnicas mat
temáticas. De
hecho el famos teórico a
o,
so
asociacionis E. L. T
sta
Thorndike (1
1922) cons
sideraba a los
niños pequeños tan inepto matemá
os,
áticamente hablando, que afirmaba: «Pare
ece
poco probable qu los niños aprendan aritmética antes de se
ue
s
n
egundo cur por muc
rso
cho
tiempo que se de
edique a el aunque hay mucho datos ar
llo,
os
ritméticos que se pued
den
apren
nder durante el primer curso» (p. 198). Adem
e
más, la teor de la absorción ind
ría
dica
que la técnica pa contar q tienen los niños cu
a
ara
que
uando se in
ncorporan a la escuela es
a
esenc
cialmente ir
rrelevante o constituy un obstá
ye
áculo para llegar al d
dominio de la
e
matem
mática form
mal. Con l instrucción formal, la adquis
la
sición del conocimiento
matem
mático real vuelve a partir básica
amente desde cero.
La teoría cogn
nitiva sostie que los niños no llegan a la e
ene
s
escuela com pizarras en
mo
blanco La recie
o.
ente investi
igación cog
gnitiva dem
muestra que, antes de empezar la
r
escola
arización formal, la mayoría d los niñ
f
de
ños adquie
ere unos c
conocimientos
consid
derables so
obre contar el númer y la aritm
r,
ro
mética. Ade
emás, este conocimiento
adquirido de manera inform actúa co
mal
omo fundam
mento para la compre
a
ensión y el d
dominio de las mat
temáticas im
mpartidas e la escuel En poca palabras, las raíces de
en
la.
as
las aptitudes matemáticas llegan hasta la ép
m
s
poca prees
scolar y el éxito de la
enseñ
ñanza esco se fund en este conocimiento aprend
olar
da
dido de man
nera inform
mal.
Para a
apreciar me la impo
ejor
ortancia de este eleme
ento básico, examinare
emos cómo ha
evoluc
cionado el conocimien matemá
nto
ático en el t
transcurso de la histor humana.
ria
B) BREVE HI
ISTORIA D LA MAT
DE
TEMÁTICA
Inicios concr
retos
Se
entido numé
érico básico El ser hu
o.
umano, com algunas otras esp
mo
s
pecies, pare
ece
estar dotado de un sentid numéric primitivo Podemo percibir fácilmente la
e
do
co
o.
os
e
difere
encia entre un conjunto de un elem
u
o
mento y una colección de muchos elementos o
a
s
s,
inclus entre una colección pequeña y otra gran
so
n
nde. Podem ver si s añade o se
mos
se
quita algo de una colecc
u
ción. Esta percepción directa puede ser muy útil en
n
r
determ
minadas circunstancia pero no en otras, como en e caso de distinguir u
as
el
una
banda de ocho aves de o de nue
ada
otra
eve.
Mé
étodos con
ncretos de contar. P
Para llevar la cuenta del tiempo y de s
a
sus
perten
nencias, nu
uestros ant
tepasados prehistórico idearon métodos b
os
basados en la
n

4

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equiva
alencia y la correspo
ondencia b
biunívoca. La equival
lencia podía ofrecer un
registro de los días transcu
urridos, por ejemplo, d
desde el último plenilunio: añadir un
guijar cada noc hasta q la luna l
rro
che
que
llena volviera a aparec De la m
cer.
misma mane
era,
para l
llevar la cu
uenta de un colección de pieles animales, un cazado podía ta
na
s
,
or
allar
una m
muesca en un palo o un hueso por cada piel a
u
n
r
añadida al montón. Es proceso de
ste
o
equiva
alencia crea una corre
espondencia biunívoca ni más ni menos que un elemento
a:
e
del co
onjunto de muescas p cada ele
por
emento del conjunto d pieles. M adelan
de
Más
nte,
para comprobar si todaví estaban todas las pieles (s seguía h
r
ía
s
si
habiendo u
una
corres
spondencia biunívoca), éstas pod
a
dían empar
rejarse una a una con ·las muesc
a
cas
del pa para con
alo
ntar.
Re
estos del pasado. Nu
p
uestras len
nguas toda
avía tienen restos de las époc
n
e
cas
prenu
uméricas. Por ejemplo, en castella hay varias formas de expresar «dos»: p
P
ano
s
par,
pareja dúo, dob día da, etc. En ép
a,
ble,
pocas más primitivas, estos térm
s
minos pued
den
haber
rse usado para desig
gnar una pluralidad de objetos o categoría de obje
as
etos
espec
cíficos: un par de ojos, una pareja de personas, un dúo musical, un bifurcación.
p
a
na
De la misma ma
anera, los d
diversos tér
rminos para expresar «muchos» (por ejemp
a
plo,
multitud, masa, banda, ma
anada) des
scribían en su día colecciones e
específicas de
más d dos o tre elemento (por ejem
de
es
os
mplo, un ca
ardumen de peces, una bandada de
e
aves). Inicialmen el número no era más que u cualidad o una car
nte,
una
d
racterística de
un ob
bjeto determ
minado (Chu
urchill, 1961).
Má allá de lo puramen concret
ás
o
nte
to
Am
medida que las sociedades cazad
e
doras-recolectoras dab paso a comunidad
ban
des
seden
ntarias basa
adas en la agricultura y el comer
rcio, llevar l cuenta del tiempo (por
la
ejemp las esta
plo,
aciones) y las posesio
ones fue hac
ciéndose cada vez má importan
ás
nte.
En co
onsecuencia también fue en aum
a,
mento la ne
ecesidad de métodos más precis
e
sos
de numeración y medición b
basados en contar. Co
n
ontar es la b
base sobre la que hem
mos
edifica
ado los sis
stemas num
mérico y a
aritmético, de papel t
tan esencia en nues
al
stra
civiliza
ación avan
nzada. A su vez, el de
u
esarrollo de contar es íntimam
e
stá
mente ligado a
o
nuestros diez de
edos. Dantz (1954, p 7) afirma:
zig
p.
A s diez ded articulad debe e! h
sus
dos
dos
hombre su é
éxito en e! c
cálculo. Esto dedos le h
os
han
enseñ
ñado a conta y, en cons
ar
secuencia, a extender infinitamente e! alcance d número. Sin
de!
este in
nstrumento, la aptitud n
numérica del hombre no podría hab ido much más allá del
l
o
ber
ho
sentido rudimenta
ario del núm
mero. y es razonable a
aventurar qu sin nues
ue,
stros dedos, el
rollo del núm
mero y, en c
consecuencia, el de las ciencias ex
s
xactas a las que debem
s
mos
desarr
nuestr progreso material e in
ro
ntelectual, se hubiera vis irremedia
e
sto
ablemente m
menguado.

5

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Co
ontar con lo dedos e el tramp
os
es
polín que p
permite sup
perar las lim
mitaciones de
nuest sentido numérico natural. D
tro
Donde los antropólog
gos no han encontra
ado
señales del emp
pleo de los dedos pa contar, la percepc
s
ara
ción del nú
úmero es m
muy
da
g,
estudios realizados co aborígen
on
nes
limitad (Dantzig 1954). Por ejemplo, en unos e
de Au
ustralia que no había alcanzad la etapa de contar con los d
e
an
do
a
r
dedos sólo se
encon
ntraron uno pocos que pudieran identificar e 4 y ningu que pud
os
el
uno
diera disting
guir
el 7. E este est
En
tado natura los aborí
al,
ígenes no d
desarrollan conceptos básicos de la
e
cantid y la me
dad
edida (Dase 1972; De Lemos, 1
en,
1969).
Nú
úmero abstr
racto. Es p
probable qu contar f
ue
fuera el medio por el que nues
stra
civilización desa
arrolló un c
concepto a
abstracto de número: un concepto que ha
el
ace
posible la matem
mática (Dan
ntzig, 1954). El matemá
ático Bertra Russell afirmaba q
and
l
que
do
e
nociera que las distintas
e
pudieron haber transcurrid eras antes de que se recon
dades (por ejemplo, un par de oj
jos, una pa
areja de pe
ersonas, un bifurcació
na
ón)
dualid
eran c
casos del número 2. N
n
Nuestros de
edos constituyen la ba común para designar
ase
distint dualida
tas
ades concre
etas como casos del n
número 2. Los dedos proporcion
nan
mode
elos fácilme
ente asequ
uibles de c
colecciones de uno a diez objetos. Pued
s
den
levant
tarse dos dedos, por ejemplo, para indica un par d ojos o una yunta de
d
r
ar
de
caballos. Con el tiempo, el nombre de esta colección modelo (<
e
e
<<dos») pu
udo
aplica
arse a cualq
quier colecc
ción concre que se c
eta
correspondiera con do dedos.
os
Du
urante un largo perío
l
odo de la historia, lo términos para «do
os
s
os», «tres» y
»
«muc
chos» sirvie
eron adecua
adamente (
(Smith, 192 A medi
23).
ida' que fue creciendo la
e
o
neces
sidad de un precisión mayor, co
na
n
ontar se co
onvirtió en un instrume
ento esenc
cial.
Conta coloca lo nombres de las co
ar
os
s
olecciones modelo en un orden y ofrece u
n
una
altern
nativa conve
eniente a la equivalencia para a
asignar nom
mbres num
méricos. Podía
hacer una pet
rse
tición direct
tamente co la palabr siete y c
on
ra
cumplirse p
posteriormente
contando siete objetos.
o
Con
nectar los dos aspecto del núme El núm
d
os
ero.
mero tiene d funciones: nombra y
dos
ar
orden
nar. El aspe
ecto nomin
nal, o cardi
inal, trata d los elem
de
mentos que contiene un
e
conjunto dado. Nombrar u conjunto no requie contar necesariamente. Como
un
o
ere
amos de ve un conju
er,
unto puede clasificarse como «cin
e
nco», por e
ejemplo, si s
sus
acaba
eleme
entos se corresponde exactam
c
en
mente (es decir, pueden formar una corr
responde
encia biunív
voca) con los element de una colección m
tos
modelo (po ejemplo, los
or
dedos de una mano) den
s
nominada «cinco». P tanto, nombrar conjuntos s
Por
sólo
requie coleccio
era
ones modelo como los ojos para representa dos, una hoja de tré
s
ar
ébol
para r
representar tres, las p
r
patas de un caballo pa el cuatro etc.
ara
o,
El aspecto de orden, u ordinal, de número, está relac
e
el
cionado con contar y se
refiere a colocar coleccione en sucesión por orde de magn
e
es
en
nitud. Conta proporcio
ar
ona

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una s
secuencia ordenada d palabras (la serie numérica) que puede asignarse a
o
de
s
e
e
colecc
ciones cad vez may
da
yores. Para contar una colecció una pe
a
ón,
ersona asig
gna
suces
sivamente términos de la serie nu
t
e
umérica a c
cada elemento de la co
olección ha
asta
que h asignado un nombr a cada uno de los e
ha
o
re
elementos. El número asignado a la
colecc
ción especifica la mag
gnitud relativa del conjunto. Por e
ejemplo, si s ha conta
se
ado
una c
colección y se le ha asignado la palabra «cinco», será may que ot
a
a
yor
tras
designadas con uno, dos, tres o cuatro y menos q las des
o
que
signadas co seis o más.
on
ontar con lo dedos pu
os
uede enlazar los aspe
ectos cardin y ordina del núme
nal
al
ero.
Co
Para representa una cole
ar
ección com por eje
mo,
emplo, el n
número ca
ardinal 4, u
una
ona sólo tie
ene que le
evantar cua
atro dedos simultáne
eamente. P
Para contar la
r
perso
misma colección la person levanta cuatro ded en suce
n,
na
dos
esión. Los resultados de
conta son idé
ar
énticos a los de le
evantar sim
multáneame
ente cuatr dedos (la
ro
repres
sentación cardinal). P tanto, n
c
Por
nuestros de
edos son u medio p
un
para pasar sin
esfue
erzo de un aspecto del número al otro (Dantzig, 1930-1954).
a
l
El de
esarrollo de un sistem de num
e
ma
meración co órdenes de unida
on
s
ades de bas
se
diez
A medida qu las soc
ue
ciedades y las econ
nomías se fueron h
e
haciendo m
más
.comp
plejas, aumentó la pres
sión encam
minada a con
ncebir siste
emas de rep
presentació y
ón
de cá
álculo que pudieran aplicarse con efica
e
acia a gra
andes cant
tidades. Pa
ara
repres
sentar un rebaño de 124 ove
ejas, el empleo de un sistem de con
ma
ntar
estableciendo corresponde
c
encias es muy incóm
modo. Las tareas co cantidad
on
des
grand inspiraro la idea d hacer ag
des
on
de
grupamiento y nuestr diez ded ofrecieron
os,
ros
dos
una b
base natura para ello (
al
(Churchill, 1961). Por ejemplo, cuando una oveja pasa
aba
junto al pastor, éste la co
ontaba con los dedo Cuando llegaba a diez, podía
n
os.
o
sentar esta cantidad con un gu
a
uijarro. Con las mano libres ot vez, podía
n
os
tra
repres
prose
eguir el recu
uento. A me
edida que s iban acu
se
umulando lo guijarros podía haber
os
s,
simpli
ificado aún más el proceso sus
n
stituyendo diez guijarros por un piedra. P
na
Por
tanto, la piedra pasaría a represen
a
ntar 10 de
ecenas, o sea 100. Como es
stos
agrup
pamientos se basan en el 10 y en múltiplos de 10, el s
s
s
sistema em
mpleado por el
pastor se denom
mina sistem de base diez. Si tu
ma
uviéramos d
doce dedos es proba
s,
able
hubiéramos hechos es
stas agrupa
aciones de doce en do y hoy tendríamos un
oce
que h
sistem de base doce. Nues sistema de base d
ma
stro
diez es, sim
mplemente, un «accidente
fisioló
ógico» (Dan
ntzig, 1930-1954).
El primer sist
tema numé
érico conoc
cido apareció hacia e año 350 a. de C e
el
00
C.
incorp
poraba un concepto d base die (Bunt, J
de
ez
Jones y Bedient, 1976 El sistema
6).
cuneif
forme de lo sumerios y el siste
os
s
ema jeroglíf
fico de los e
egipcios em
mpleaban u
una
colecc
ción de traz para re
zos
epresentar los números del 1 al 9 (véase la fig. 2.1.A). Un

7

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agrup
pamiento de decenas s representaba con u símbolo especial. M adelan
e
se
un
o
Más
nte,
los gr
riegos y los romanos d
s
desarrollaro sistemas diferentes Sin embargo, ningu
on
s.
uno
de est sistema numérico antiguos se prestab con facilidad al cálculo aritmético,
tos
as
os
s
ba
como demostrar rápidame
rá
ente el inten de realizar la suma de la figura 2.1.B.
nto
a
Aunque los símbolos es
s
scritos se han usado para repr
o
resentar nú
úmeros des
sde
tiempos prehistó
óricos, el de
esarrollo de unos procedimientos de cálculo eficaces tu
e
s
o
uvo
que esperar hast la invenc
ta
ción de un s
sistema de n
numeración posicional. En un sistema
n
posici
ional o de órdenes d unidades, el lugar de una ci
de
ifra define su valor. P
Por
ejemp en el nú
plo,
úmero 37 el 3 ocupa e lugar de la decenas y de ahí que represente
el
as
s
tres d
decenas, y no tres unid
n
dades. Esto elimina la necesidad de símbol especia
o
a
d
los
ales
para r
representar 10 y múltiplos de 10, como ocu
r
urre con los jeroglíficos egipcios. En
s
s
un sis
stema con órdenes de unidades pueden u
e
s,
usarse diez cifras (de 0 al 9) pa
z
el
ara
repres
sentar cualquier núme aun los números g
ero,
s
grandes, de una mane compac
e
era
cta.
¡Piéns
sese, por ejemplo, e lo que haría falta para rep
en
a
presentar 9
9.999.999 c
con
jeroglíficos!
Fig
gura 2.1 Co
omparación de distinto sistemas numéricos
os
s
s
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
* El siste
ema babilonio se adoptó a pa
artir del anterior sistema sum
merio. Obsérve
ese que la num
meración babilo
onia 
empezó
ó como un sistema de base d
diez pero juego
o cambió a agru
upamientos ba
asados en 60 y múltiplos de 6
60. 
Nótese que los símbo
olos para 1 y 60
0 son idénticos
s (Bunt et al., 1
1976). La posici
ión se usaba pa
ara indicar el 

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valor (p
por ejemplo, 63
3 se escribía Ῡ Ῡ Ῡ Ῡ). Al igual que el sistem
ma babilonio, l
la numeración romana no era 
un siste
ema puro de ba
ase diez.   

Con t
todo, la numeración p
posicional es una ide relativam
ea
mente abstracta y no se
impro
ovisó con ra
apidez. Es p
probable qu el impuls para un sistema po
ue
so
osicional fuera
produ
ucido por la necesidad de anotar por escrito las operac
d
o
ciones realizadas con un
ábaco El ábaco ilustrado e la figura 2.2 utiliza u modelo d base die la colum
o.
en
un
de
ez:
mna
de la derecha re
epresenta la unidade la siguie
as
es,
ente representa grupo de diez y la
os
siguie
ente grupos de cien. D acuerdo con esto, la figura 2.2 represe
s
De
a
2.A
enta el número
cuatro
ocientos tre
einta y dos (432) Y la f
figura 2.2.B el cuatroc
B
cientos dos (402).
Los usuarios de ábacos no debiero tener dif
s
s
on
ficultades c las colu
con
umnas vac
cías
hasta que tuviero que hac un regis perman
on
cer
stro
nente de su cuentas. El registro de
us
la figu 2.2.C, por ejemplo ¿represe
ura
p
o,
enta 42,402 ó 4.002? Parece se que el 0 se
2
er
invent para sim
tó
mbolizar un columna vacía y e
na
a
evitar esta confusión (por ejemp
plo,
Engle
ehardt, Ashl
lock y Webe 1984). Parece que, al principio el O significaba algo v
e,
o,
vacío o en blanco, no la nad (ningún objeto). Co la inven
da
on
nción del O fue posible la
e
conce
epción de un sistema n
numérico po
osicional (c órdenes de unidad
con
s
des). Esto h
hizo
posible la elabor
ración de algoritmos a
aritméticos q podían ser aprend
que
n
didos por c
casi
todo el mundo. La invenc
ción del O e uno de los mayor
es
res logros de la histo
oria
huma
ana, y fue un hito cruc que hiz posible la ciencia y el comer
u
cial
zo
rcio modern
nos
(Dantzig, 1954).
En realidad, los procedimientos de cálculo e
escrito sólo se han ve
o
enido usan
ndo
duran los últim trescien
nte
mos
ntos años d la historia de la hum
de
a
manidad. Ha sólo un
ace
nos
centenares de añ
ños, lo norm en Euro Occiden era con con los dedos. En los
mal
opa
ntal
ntar
libros y las unive
ersidades s enseñab a hacer cálculos ar
se
ba
ritméticos c los dedos.
con
plear los de
edos para contar y re
ealizar las operacione aritmétic
es
cas
«El arte de emp
llas era, en aquellos tiempos, uno de los logros de la persona cultivad
s
e
da»
sencil
(Dantzig, 1954, p. 11). .
p

9

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Fig
gura 2.2 Re
epresentaciones concr
retas y escr
ritas de núm
meros en un ábaco.

o
ormalizada
El desarrollo de la matemática fo
omo la histo del número, la historia de la matemáti en gene (véase la
oria
a
ica
eral
e
Co
tabla 2.1) indica que los m
a
métodos y las formula
aciones de cariz inform o intuit
mal
tivo
eden a la matemática e
m
exacta y fo
ormalizada y actúan co
omo base p
para la misma
prece
(Kline 1974). Lo normal e que las pruebas d
e,
o
es
deductivas rigurosas ( empleo de
(el
principios generales para d
demostrar p
proposicion de una manera ló
nes
a
ógica) sigan a
n
ideas inductivas (descubrimiento de relaciones mediante el exame de caso
s
s
e
en
os).
Básicamente, los matemátic utilizan pruebas pa compro
s
cos
ara
obar sus ide intuitiva o
eas
as
inform
males. Las pruebas pu
p
ueden deter
rminar si un idea es lógicament coherente o
na
te
no. También pueden demo
ostrar si un idea se aplica a u caso ais
na
un
slado o a u
una
amplia gama de casos.
a
La perspectiv histórica indica que la matem
va
e
mática se en
ncuentra en permanente
n
evoluc
ción. Nues
stros siste
emas numérico y aritmético s
son la culminación de

10

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literalmente mile de año de inve
es
os
entiva y pe
erfeccionam
miento. El conocimiento
mático se ha construido lentamente, idea tras idea. El conocim
miento que el
e
matem
adulto medio de nuestra cul
o
ltura da por sentado no estaba dis
r
o
sponible ha unos mi
ace
iles
de añ y ni siquiera ciento de años atrás. Con frecuenci se inven
ños
os
s
ia
ntaban nuev
vos
métod a partir de necesid
dos
dades prácticas y se ad
doptaban a causa de s utilidad. P
su
Por
ejemp
plo, los egipcios se v
vieron forza
ados a inv
ventar la ar
ritmética y la geomet
tría
eleme
entales par poder vo
ra
olver a colo
ocar las hita que mar
as
rcaban los límites de los
campos que el Nilo inundab cada pri
N
ba
imavera (Bunt et al., 1
1976). La verdad es que,
como se muestra en la ta
abla 2.1, no era frecu
o
uente que los nuevos métodos se
s
adopt
taran de in
nmediato ya que no «
a
«caían bien es dec no enca
n»,
cir,
ajaban en las
pauta de pensa
as
amiento pro
opias de la é
época.

Ta
abla 2.1 Bre historia del desarr
eve
a
rollo de la m
matemática
0-300 a. de C.
3.000

Egipcios y bab
bilonios con
nciben los p
principios e
esenciales d
de
la m
matemática rudiment
a:
tos de ARITMETICA (NUMERO
OS
ENT
TEROS PO
OSITIVOS Y FRACC
CIONES), A
ALGEBRA Y
GEOMETRIA. Los resultados se ac
ceptan pura
amente sob
bre
una BASE EM
a
MPIRICA. Lo números negativos y el 0 no se
os
s
s
con
nocen.

600-3 a. de C.
300

La G
Grecia clás
sica es la pr
rimera civilización en la que florece
la m
matemática Los grieg
a.
gos clásico son los primeros e
os
en
con
ncebir la M
MATEMATIC DEDUC
CA
CTIVA. Los Element
tos
(pru
uebas geométricas) d Euclide son el producto d
de
es
de
tres
scientos años de ensa intuitivo y error.
ayo
o
Los griegos de Alejandría, los hindúes y los árabes
s
con
nciben y e
emplean N
NUMEROS IRRACIONALES (p
por
ejem
mplo, √2 ) q son ac
que
ceptados gr
radualmente a causa d
de
su u
utilidad (por ejemplo, √ = la diag
r
√2
gonal de un cuadrado d
de
lado = 1).
os

600 d. de C.

Los hindúes in
s
ntroducen los NUMER
ROS NEGA
ATIVOS, qu
ue
no son acepta
ados durant mil años a causa d su falta d
te
s
de
de
sop
porte intuitivo. Por ejemplo, los grandes matemáticos
s
Des
scartes y Fermat re
echazaron trabajar c
con númer
ros
neg
gativos.

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700 d. de C. aprox.

Los hindúes in
s
nventan, o adoptan, u símbolo para el «0
un
o
0»
para indicar u
una column vacía o en blanco. Los árabes
na
optan la num
meración h
hindú y, des
spués de ce
entenares d
de
ado
año las cifras arábigas llegan a se de uso co
os,
s
er
omún.

1540 d. de C. ap
prox.

Apa
arecen los NUMEROS COMPLE
S
EJOS (por e
ejemplo, √-1)
pero no son ac
o
ceptados ha
asta cerca d doscient años más
de
tos
tard
de.

1650-1725 d. de C.
e

New
wton y Leib
bniz crean e CALCULO Cada un de las tr
el
O.
na
res
edic
ciones de The Mat
thematical Principies of Natur
s
ral
Phil
ilosophy de Newton o
e
ofrece una explicación distinta d
n
del
con
ncepto bás
sico (las d
derivadas). El primer artículo d
r
de
Leib
bniz recibió el nom
mbre de «
«enigma» en vez d
de
«ex
xplicación». A pesar de sus funda
.
e
amentos vagos e incluso
inco
orrectos, e cálculo encontró m
el
muchas ap
plicaciones a
trav de enfo
vés
oques intuiti
ivos.

Finale del s. XIX
es
X

Se establecen los funda
n
amentos ló
ógicos del sistema n
numér
rico, el á
álgebra y el análisis (el cál
lculo y sus
amp
pliaciones).

Véase en Burn et al (1976, pp 22
l
26-230) una e
explicación más detallada.

C) DE
ESARROLL MATEM
LO
MÁTICO DE LOS NIÑO
E
OS
En muchos aspectos, e desarrollo matemát
a
el
tico de los niños cor paralelo al
s
rre
o
desar
rrollo histór
rico de la matemátic el cono
ca:
ocimiento m
matemático impreciso y
o
o
concr
reto de los niños se va haciendo cada vez m preciso y abstract Parece ser
n
a
más
o
to.
que, a igual que los seres humanos primitivos, los niños p
al
e
poseen algú sentido del
ún
núme
ero. Con el tiempo, los preescola
s
ares elabor una am
ran
mplia gama de técnicas a
partir de su mate
emática intu
uitiva. Reca
apitulando la historia, l matemát
la
tica no esco
olar
o mat
temática inf
formal de lo niños se desarrolla a partir de necesidades práctica y
os
e
as
exper
riencias con
ncretas. Co
omo ocurrió en el desa
ó
arrollo histó
órico, conta desempe
ar
eña
un pa
apel esenc
cial en el d
desarrollo d este co
de
onocimiento informal. A su vez, el
o
,
conoc
cimiento inf
formal de lo niños pre
os
epara el ter
rreno para la matemáti formal q
ica
que
se imparte en la escuela. A
Además, y re
eproducien la histor cultural, el dominio de
ndo
ria
la num
meración posicional y de los algoritmos de cálculo ba
p
asados en e
este concepto
constituye un pa gigante
aso
esco para lo niños. E realidad, los niños no aceptan y
os
En

12

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apren
nden de inm
mediato la m
matemática formal que se imparte en la escuela ya que, en
e
gener choca con sus pau
ral,
c
utas actuale de pensa
es
amiento.
Cono
ocimiento intuitivo
Se
entido natur del núm
ral
mero. Duran mucho tiempo se ha creído que los niñ
nte
ños
peque
eños carec
cen esencia
almente de pensamie
e
ento matem
mático. En una ocasión,
Willia J ames caracterizó el mundo infantil com una confusión resp
am
c
mo
plandecient y
te
rumorosa. Sin embargo, in
e
nvestigacion recientes (por eje
nes
emplo, Stark y Coop
key
per,
1980; Starkey, Spelke y G
S
Gelman, en prensa) ind
dican que i
incluso los niños de s
seis
es
tre
os
s
s,
mese de edad pueden distinguir ent conjunto de uno, dos y tres elementos y
entre conjuntos de tres y cu
uatro eleme
entos.
¿C
Cómo pueden determi
inar los psicólogos qu los niños pequeños poseen e
ue
s
s
este
sentid numéric básico? Para ver si un niño pequeño puede disc
do
co
criminar en
ntre
conju
untos de can
ntidades dis
stintas, el p
psicólogo le presenta, por ejemplo una imag
e
o,
gen
con tr objetos (por ejemp Starkey y Cooper 1980). Interesado por este nue
res
s
plo,
r,
evo
estím
mulo, e beb fija su mirada en la image Sin em
bé
n
en.
mbargo, tra varias p
as
presenta
aciones seg
guidas de tr
res, la nove
edad desap
parece y la atención d
a
disminuye. En
este momento, el psicólogo introduce un conjun de cuat (o dos) objetos. Si el
e
nto
tro
niño n se percata de la d
no
diferencia, s
seguirá sin prestar ate
ención. Sin embargo, los
niños tienden a prestar a
s
atención otra vez, ind
dicando qu se dan cuenta de la
ue
e
difere
encia.
¿R
Realmente presta aten
nción el niñ a los ca
ño
ambios de c
cantidad? E el ejemplo
En
anterior, los niño se van a
os
aburriendo paulatinam
mente con e «tres» aun cuando se
el
introd
duzcan obje
etos distint
tos o se m
modifique la posición de los tre objetos. La
a
es
distrib
bución de los objetos no influye en la aten
nción. En re
ealidad, y tras ver var
rios
ejemp
plos de tres objetos, lo niños se interesan m
s
os
menos en o una secu
oír
uencia de t
tres
sonid que una secuencia de dos o c
dos
a
a
cuatro. Pare que es la cualidad de tres lo q
ece
d
que
dejan de encont
n
trar interesa
ante. Al parecer, los n
niños peque
eños posee un proce
en
eso
de enumeración o corres
n
spondencia que les permite dis
stinguir entre pequeñ
ños
conju
untos de obj
jetos.
El alcance y la precisión del sentido numérico de un niño pequeño son limitados.
l
n
o
o
Los n
niños peque
eños no pu
ueden distin
nguir entre conjuntos mayores c
como cuatro y
o
cinco. Además, el hecho de que pa
arezcan ca
apaces de tratar, por ejemplo, los
r
untos de tres y cua
t
atro elementos de u
una maner distinta, no signif
ra
fica
conju
neces
sariamente que sepa que 4 e más qu 3. Es d
e
an
es
ue
decir, aunq
que los niñ
ños
peque
eños disting
guen entre números p
pequeños, q
quizá no pu
uedan orde
enarlos por orden d magnitud
de
d.

13

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No
ociones intu
uitivas de magnitud y equivalen
ncia. A pesar de tod el sentido
do,
numé
érico básico de los niños constit
o
tuye la bas del des
se
sarrollo mat
temático. L
Los
prees
scolares pa
arten de e
este sentido del núm
mero y desarrollan c
conocimient
tos
intuitiv más so
vos
ofisticados. Es a partir de la exp
periencia co
oncreta de la percepción
directa que los niños empie
n
ezan a com
mprender nociones co
omo la mag
gnitud relativ
va.
Concr
retamente, se da una diferencia evidente e
entre el uno y coleccio
o
ones mayor
res
(Von Glasersfeld 1982). U niño, po ejemplo, puede tom un blo
d,
Un
or
,
mar
oque con u
una
mano Tomar do bloques requiere la dos man o dos in
o.
os
as
nos
ntentos suc
cesivos con la
n
misma mano. Tres bloque no se p
a
T
es
pueden tom simultá
mar
áneamente con las d
dos
mano Aunque estas difer
os.
rencias pue
eden parec triviales para un a
cer
s
adulto, son de
impor
rtancia fund
damental p
para el niñ pequeño que juega, y ofrece otra ba
ño
ase
concr
reta para distinguir y o
ordenar el 1, el 2 y muc
chos.
Cu
uando emp
piezan a an
ndar, los n
niños no só distingu
ólo
uen entre conjuntos de
tamañ diferente sino que p
ño
e
pueden hac compar
cer
raciones gru
uesas entre magnitudes.
e
A los dos años de edad aproximad
s
s
damente, lo niños a
os
aprenden p
palabras pa
ara
expre
esar relacion matemáticas (Wagner y Walt
nes
ters, 1982) que puede asociarse a
en
e
sus ex
xperiencias concretas Pueden c
s
s.
comprender «igual», «
r
«diferente» y «más». P
Por
ejemp
plo, Alfred Binet (196
69), el padr de las m
re
modernas p
pruebas de inteligenc
e
cia,
pregu
untó a su hij de cuatro años de e
ja
edad, Made
eleine, que comparara los tamañ
e
a
ños
de co
onjuntos pa
arecidos a los dos q
que se mu
uestran en la figura 2.3. Aunq
n
que
Made
eleine sólo podía con
ntar hasta tres, pudo señalar co mucha exactitud los
on
conjuntos que te
enían más e
elementos.
Po
osteriores pr
ruebas dem
mostraron que los juicio intuitivo s de Madeleine sobre los
os
conjuntos que te
enían más elementos se basaba en indic
s
an
cios percep
ptivos como la
o
zona abarcada por cada co
p
onjunto (Gin
nsburg, 198 De manera intuitiv Madeleine
82).
va,
escog como «más» el conjunto q
gía
«
que abarca
aba más ex
xtensión. O
Otros indic
cios
perce
eptivos, como la lon
ngitud, tam
mbién pued
den ofrece una ba
er
ase para las
evaluaciones int
tuitivas. En muchos ca
asos, la má larga de dos hilera suele ten
ás
e
as
ner
objetos.
más o
Inv
vestigacione reciente confirman los result
es
es
tados de Binet. Cuand se les pide
do
que d
determinen cuál de dos conjuntos tiene «má
s
s
ás», los niño de tres a
os
años de edad,
los preescolares atrasado y los niños peque
s
os
eños de cu
ulturas no alfabetizad
das
en
ody
burg, 1982b Casi tod
b).
dos
puede hacerlo rápidamente y sin contar (Baroo y Ginsb
los ni
iños que se incorpor
s
ran a la es
scuela deb
berían ser capaces de distinguir y
nomb
brar como «más» el m
«
mayor de do conjunto manifies
os
os
stamente di
istintos. (Usar
correc
ctamente «menos» es mucho má difícil y pu
s
ás
uede que n se aprend antes de la
no
da
e
escue
ela). El niño que no pue usar «m
o
eda
más» de es manera intuitiva puede presen
sta
ntar
consid
derables pr
roblemas educativos.

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Fig
gura 2.3 Ele
ementos de una prueb para la n
e
ba
noción «má
ás»

n
o,
os
s
en
ariencias, las
Sin embargo como lo niños basan sus juicios e las apa
comparaciones que hacen entre mag
n
gnitudes pueden ser incorrectas Aunque es
s.
frecue
ente que el aspecto re
efleje fielme
ente la cant
tidad, los in
ndicios perc
ceptivos como
el área y la longit no siem
tud
mpre son ind
dicadores p
precisos de la cantidad. Por ejemp
plo,
dos b
bandejas de caramelos pueden ocupar l misma superficie pero pued
d
n
la
den
contener cantida
ades difere
entes porqu los cara
ue
amelos está agrupad más de
án
dos
ena
tra. Por otr parte, po
ra
odemos ten dos bandejas con el
ner
n
samente en una que en ot
elos pero que ocupan una superficie distinta porque los
mismo número de carame
caram
melos están más juntos en una qu en otra.
n
ue
La tarea de co
onservación de la cant
n
tidad (por ej
jemplo, Pia
aget, 1965) demuestra de
a
nte
aciones del conocimie
l
ento intuitivo de los niñ
o
ños. En prim
mer
forma concluyen las limita
lugar, se estable la igua
ece
aldad de do conjunto por equivalencia. E examinad
os
os
El
dor
forma una hilera de, digam
a
a
mos, siete b
bloques bla
ancos y pide al niño que coloque la
e
e
misma cantidad de bloque azules. S insta al niño a que haga cor
es
Se
e
rresponder un
bloque azul a cada bloqu blanco. Una vez establecida esta cor
c
ue
a
rresponden
ncia
biunív
voca (véase la fig. 2.4.A) se pide al niño que confirme s las dos hileras tienen el
e
e
si
n

15

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mismo número de objetos. Puesto que la longitud proporcion una base precisa pa
d
e
d
na
e
ara
ciar las can
ntidades re
elativas, aun los niños de tres a
s
años de ed
dad están de
aprec
acuer en que ambas hile
rdo
eras tienen la misma c
cantidad.
Ac
continuació se modifica el aspecto de uno de los conj
ón
juntos para ver si el niño
a
contin
núa creyendo o no qu los dos conjuntos son coordinables (tienen la misma
ue
cantid
dad). Mient
tras el niño observa, s alarga o se acorta una de la hileras. P
o
se
a
as
Por
ejemp en la fi
plo,
igura 2.4.B se observ que se h alargado la hilera a
va
ha
o
azul. Una v
vez
modif
ficada la lon
ngitud se vu
uelve a preg
guntar al niñ si las do hileras tie
ño
os
enen la misma
cantid
dad. Como la longitud y no refleja fielmente la cantidad los niños que se bas
ya
e
d,
san
en el aspecto pa juzgada se equivoc
ara
a
can. ¡En re
ealidad, los niños pequ
ueños insist
ten
en qu la hilera más larga tiene más Parecen estar conv
ue
a
s!
vencidos de que los d
e
dos
conjuntos de lon
ngitudes dis
stintas no s equivale
son
entes. Piag (1965) d
get
denominó «
«no
conse
ervación» a este fenóm
meno porque el niño no mantiene (conserva) la relación de
o
)
equivalencia ini
icial tras una transf
formación del aspec
cto (irreleva
ante para la
dad). Es ev
vidente que la comp
prensión int
tuitiva que tienen los niños de la
s
e
cantid
magn
nitud y de la equivalenc es Impr
a
cia
recisa.
No
ociones intu
uitivas de la adición y la sustracc
a
ción. El sen
ntido del número tamb
bién
permi a los niños reconoc si una co
ite
cer
olección ha sido altera
a
ada. Los niñ reconoc
ños
cen
muy p
pronto que añadir un objeto a una colección h
a
a
hace que se «más» y que quitar un
ea
r
objeto hace que sea «me
o
e
enos». En un estudio (Brush, 1978) se m
o
mostraban d
dos
recipientes a unos preesco
olares. Se c
colocaban p
pantallas delante de lo recipien
os
ntes
para que el niño examinado no los pudiera ver. Me
ediante un proceso de
corres
spondencia se coloca
a,
aba el mism número de objeto en cada recipiente: al
mo
o
os
tiempo que se colocaba un objeto en uno de los recipiente se coloca otro en el
c
n
s
es
aba
n
otro r
recipiente. Cuando el niño había manifesta que los dos recipientes ocul
C
a
ado
s
ltos
contenían la mis
sma cantida de objetos, se le ha
ad
acía observ cómo se añadía o se
var
ba
to
de
pientes. Lo niños no tenían difi
os
icultades para
quitab un objet de uno d los recip
recon
nocer que la adición o la sustrac
a
cción de ob
bjetos modificaba la ca
antidad de un
recipiente y, com resultad modific
mo
do,
caba la rela
ación de eq
quivalencia entre amb
a
bos
e
ntificaban fá
ácilmente c
como «más el recipiente
s»
recipientes. Por ejemplo, los niños iden
e
a
rece que lo preescola
os
ares ya pos
seen una ba
ase
al que se había añadido un objeto. Par
intuitiv para com
va
mprender la adición y la sustracc
a
ción.
Sin embargo, la aritmét
n
,
tica intuitiva se limita a modifica
a
aciones evid
dentes. Si los
recipientes cont
tienen inicialmente c
cantidades desiguales la aritmética intuit
s,
tiva
sa.
emplo, si al principio se coloc
o
can cinco objetos en uno de los
n
fracas Por eje
recipientes y nueve en el o
otro, los niños identifi
icarán corr
rectamente a este último
como «más». Pe si a con
ero
ntinuación se añaden dos objeto al recipie
os
ente que tie
ene
e
a
e
nsan que ah
hora es ést el que tie
te
ene
nueve y cuatro al que tiene cinco, los niños pien

16

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más. Para los ni
iños peque
eños, 5 + 4 es «más q
que» 9 + 2 porque han visto que se
n
ían
bjetos al pri
imer recipie
ente. Evide
entemente, la aritmétic intuitiva es
ca
añadí más ob
impre
ecisa.

Cono
ocimiento informal
na
ación prácti
ica. Los niñ encuen
ños
ntran que e conocimi
el
iento intuitiv
vo,
Un prolonga
simple y llaname
e
ente, no es suficiente p
para aborda tareas cu
ar
uantitativas. Por tanto, se
apoya cada vez más en in
an
z
nstrumentos más prec
s
cisos y fiable numera y contar. En
es:
ar
realidad, poco después de empezar a hablar, los niños empiezan a aprender los
d
e
nomb
bres de los números. Hacia los d años de edad, em
dos
mplean la p
palabra «do
os»
para d
designar to
odas las plu
uralidades: dos o más objetos (W
Wagner y W
Walters, 198
82).
Hacia los dos años y med los niño empieza a utilizar la palabra «tres» pa
a
dio,
os
an
a
ara
designar «mucho (más de dos objet
os»
tos). Al igua que Alliso muchos niños de tr
al
on,
s
res
años usan «uno «dos» y «tres» cor
o»,
rrectamente y emplea un términ mayor q
e
an
no
que
tres (por ejemplo, «cuatro» para ind
»)
dicar «much
hos». Al et
tiquetar col
lecciones c
con

17

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núme
eros, los niñ poseen un medio p
ños
preciso par determinar «igual», «diferente» o
ra
»
«más Los pree
s».
escolares i
incluso lleg
gan a descubrir que c
contar pued servir pa
de
ara
determ
minar exact
tamente los efectos de añadir o s
s
e
sustraer can
ntidades, al menos si s
son
peque
eñas, de un colección.
na
Po tanto, con se bas en el con
or
ntar
sa
nocimiento intuitivo y lo complem
menta en gr
ran
parte. Por ejemp contar proporcion una etiqueta común «<tres») a tripletas de
.
plo,
na
objeto distintos y distribuc
os
s
ciones difer
rentes que los niños v como e
ven
equivalentes a
s
una e
edad tan corta como los seis m
meses. Med
diante el empleo de la percepción
direct juntamen con contar, los niños descu
ta
nte
ubren que las etiquetas numéric
cas
como «tres» no están ligada a la apar
o
e
as
riencia de c
conjuntos u objetos y s útiles pa
son
ara
espec
cificar conju
untos equiv
valentes. Co el tiempo, esta com
on
mprensión p
proporciona la
a
base para el em
mpleo de e
etiquetas numéricas c
como «siete o «diec
e»
cinueve» pa
ara
identif
ficar como equivalent conjunt que no pueden ve
tes
tos
erse como tales. Con
ntar
ofrece a los niño el vínculo entre la p
e
os
o
percepción directa con
ncreta, si bi limitada y
ien
a,
las id
deas mate
emáticas abstractas, pero gene
erales. Contar coloca el núme
ero
abstra
acto y la aritmética ele
emental al a
alcance del niño pequeño.
l
Lim
mitaciones. Aunque la matemática infor
rmal representa una elaboración
a
funda
amentalmen
nte importa
ante de l matemá
la
ática intuit
tiva, también presen
nta
limitac
ciones prác
cticas. El contar y la a
aritmética informal se hacen cad vez men
da
nos
útiles a medida que los núm
q
meros se hacen mayo
ores. El tiem y el esfuerzo men
mpo
ntal
reque
eridos par~ contar o ca
alcular de un manera informal se hacen eno
na
e
ormes y lleg
gan
a ser prohibitivos A medida que los números aumentan, los métodos informales se
s.
a
s
van haciendo ca vez más propenso al error. E realidad, los niños pueden lleg
ada
s
os
En
gar
a ser completam
mente incapaces de u
usar proced
dimientos i
informales con númer
ros
grand
des. Más aún: aunqu los mét
a
ue
todos infor
rmales proporcionan una solución
inmed
diata, no pu
ueden propo
orcionar reg
gistros a largo plazo.

Co
onocimient formal
to
La matemátic escrita y simbólica que se im
ca
a
mparte en las escuela supera las
as
limitac
ciones de la matemática informal. La mate
emática for
rmal puede liberar a los
e
niños de los co
onfines de su matem
mática relat
tivamente concreta. L
Los símbo
olos
escritos ofrecen un medio para anota números grandes y trabajar c
ar
s
con ellos. L
Los
proce
edimientos escritos p
proporciona medios eficaces para real
an
s
lizar cálculos
aritmé
éticos con números gr
n
randes. Más aún, los s
símbolos y las expresi
iones escri-

18

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tas pu
ueden ofrec registro claros y p
cer
os
permanente que pueden amplia
es
ar
enorm
memente la capacidad de la mem
a
d
moria.
Es esencial que los niños aprendan los conceptos de los órdenes de unidades de
n
e
base diez. Para tratar con c
cantidades mayores es important pensar e términos de
te
en
unidades,' decen
nas, centen
nas, etc. (Payne y Rat
thmell, 1975). Pensar en decena y
as
múltip
plos de diez ofrece a los niños flexibilidad y facilidad p
z
para abordar una amp
plia
gama de tareas matemátic
a
cas, incluye
endo orden (compa
nar
arar) númer grandes y
ros
realizar aritmétic mental c número de varia cifras. Lo órdenes de unidad
ca
con
os
as
os
s
des
propo
orcionan el razonamien subyacente a muc
nto
chas técnica básicas como escr
as
ribir
núme
eros de varias cifras y sumar o restar co acarreo («llevando») (Resni
on
o
ick,
1982-1983). En pocas palabras, la ma
atemática fo
ormal perm a los niñ pensar de
mite
ños
r
una m
manera más abstracta y poderosa y aborda con efica
s
a,
ar
acia los prob
blemas en los
que in
ntervienen números gr
n
randes.
Au
unque la ma
atemática fo
ormal pued potencia mucho la capacidad de los niños,
de
ar
a
d
comporta apren
nder nueva técnicas y concep
as
s
ptos que, a principio les pued
al
o,
den
parec extraños y difícile Los niños llegan a acostum
cer
es.
mbrarse a p
pensar en los
núme
eros y en la aritmétic en térm
l
ca
minos de co
ontar. Un número co
omo el 14 se
contempla como 14 unidad o como 13 unidades y una m
o
des
o
más. Los niñ pequeñ
ños
ños
no ca
aptan de in
nmediato la notación posiciona Como o
n
al.
ocurrió en la historia, la
comprensión de la notació posicion en los n
e
ón
nal
niños es el resultado de una lenta
l
evolución. Así, lo niños pu
os
ueden tarda bastante tiempo en ver, por eje
ar
emplo, que 14
es una decena y cuatro unidades La idea del 0 c
a
o
s.
a
como cifra significat
a
tiva
(repre
esentante de una columna vacía) puede tard mucho tiempo en desarrollar
d
)
dar
rse.
De he
echo, much niños pueden cont
hos
tinuar aferr
rándose a lo métodos informales o
os
s
concr
retos bastante despué de habérseles pres
és
sentado los órdenes d unidades y
s
de
los alg
goritmos pa realizar operacione con acarreo.
ara
r
es
D) IM
MPLICACIO
ONES EDU
UCATIVAS: LOS CON
:
NOCIMIENT
TOS
IN
NFORMALE COMO BASE
ES
La teoría cognitiva indica que los n
a
niños que acaban de in
ncorporarse a la escuela
e
r
e
narse de conocimiento La mayo
os.
oría
no son simples recipientes vacíos que deben llen
de los niños, incl
s
luyendo los procedent de famil
s
tes
lias de bajo nivel económico, llega a
o
la esc
cuela con una gran can
ntidad de co
onocimiento matemá
os
áticos inform
males (Russ
sell
y Gin
nsburg, 198
84). En rea
alidad, muc
chos niños de educa
s
ación espec tienen, al
cial
,
meno algunos conocimie
os,
entos inform
males (Baro
oody, 1983 Baroody y Ginsbu
3a;
y
urg,
1984; Baroody y Snyder, 1983). Los preescola
s
ares apren
nden mucha matemát
a
tica
mal
milia, los co
ompañeros, la TV y los juegos ant de llega a la escue
s
tes
ar
ela.
inform de la fam

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. La matemátic informa de los niños es el paso intermedio cru
a
ca
al
ucial entre su
conoc
cimiento int
tuitivo, limit
tado e impr
reciso y bas
sado en su percepción directa, y la
u
matem
mática pode
erosa y pre
ecisa basad en símbo
da
olos abstrac
ctos que se imparte en la
e
n
escue Como ocurrió en la historia, la experienc práctica y relativam
ela.
o
a
a
cia
mente concre
eta
de contar ofrece a los niños una base para adquir técnicas numéricas y aritméticas.
s
rir
Puest que el aprendizaje implica una constr
to
e
rucción a partir de c
conocimientos
anteri
iores, el co
onocimiento informal d
o
desempeña un papel c
a
crucial en e aprendizaje
el
signifi
icativo de la matemática formal. Como el aprendizaje es un proc
a
ceso activo de
asimil nueva in
lar
nformación a lo que y se conoc el conoc
ya
ce,
cimiento inf
formal es u
una
base fundamental para com
mprender y aprender la matemáticas que se imparten en
as
cuela. La in
nvestigación cognitiva indica que independ
e,
dientemente de cómo se
e
la esc
introd
duzcan las técnicas, símbolos y co
t
onceptos m
matemáticos en la escu
s
uela, los niñ
ños
tiende a interpr
en
retar y a ab
bordar la ma
atemática f
formal en fu
unción de s matemát
su
tica
inform (Hieber 1984). Por tanto, la matemátic informal es fundam
mal
rt,
a
ca
l
mental para el
a
domin de las técnicas bá
nio
t
ásicas y par enfrenta
ra
arse con éx a la ma
xito
atemática m
más
avanz
zada. A con
ntinuación s describe dos implicaciones e
se
en
educativas de este punto
de vis que tien una imp
sta
nen
portancia clave.
1. La enseñ
ñanza form debe basarse e el con
mal
en
nocimiento matemát
tico
inform de los niños. E esencia que la p
mal
s
Es
al
planificació educati
ón
iva tenga en
cuent el conoc
ta
cimiento m
matemático informal d los niño Los mae
o
de
os.
estros deb
ben
explo
otar las po
otencialida
ades inform
males para que la e
a
enseñanza formal s
a
sea
signif
ficativa e interesante. Además de aum
mentar la p
probabilida de que el
ad
e
apren
ndizaje esc
colar tenga éxito, la e
a
explotación de los pu
n
untos fuerte informales
es
puede tener importantes consecuen
ncias afect
tivas. El pr
rincipio de relacionar la
r
instru
ucción form con el conocimie
mal
ento inform es aplica
ma
able a toda la gama de
a
temas de nivel primario, desde el dominio d las com
s
de
mbinacione numéric
es
cas
básic hasta el aprendiz
cas
e
zaje de con
nceptos y procedimie
entos relac
cionados c
con
los ór
rdenes de unidades como el c
cálculo con acarreo. También v
n
veremos q
que
este p
principio se aplica a niños con una gran v
e
variedad de aptitudes incluyen
s,
ndo
los qu tienen problemas de aprend
ue
p
s
dizaje y los que pres
s
sentan retr
raso menta
al.
2. En gener
ral, las lag
gunas exis
stentes ent
tre el cono
ocimiento informal y la
instru
ucción form pueden explicar las dificult
mal
n
tades de a
aprendizaje Cuando la
e.
enseñ
ñanza form se intr
mal
roduce con demasiada rapidez y no se basa en el
n
z
e
conoc
cimiento inf
formal que ya posee los niño el resul
e
en
os,
ltado es un aprendiz
zaje
memo
orístico y la aparición de pro
oblemas d aprendi
de
izaje y/o de creenc
cias
destru
uctivas. Inc
capaces de conectar la matemá
e
ática forma con algo significati
al
o
ivo,
muchos niños se limitan a m
e
memorizar y utilizar mecánicame
ente las mat
temáticas q
que
se im
mparten en la escuela. Muchos n
niños inclus llegan a no poder memorizar ni
so
r

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datos ni técnicas Otros pie
s.
erden interé en la materia, desarrollan un s
és
sentimiento de
azo
a
ncluso llega a temerl
an
la.
recha hacia la misma e in
So
obre todo es muy proba
s
able que las lagunas e
s
existentes e
entre la instr
rucción form
mal
y el co
onocimiento informal d los niños provoque dificultad de apre
de
s
en
des
endizaje de las
técnic y los co
cas
onceptos, re
elativament abstracto relacionados con lo órdenes de
te
os,
os
unidades de bas diez. Co
se
omo consec
cuencia, mu
uchos niños tienen pr
roblemas pa
ara
ón
al
mentan dificultades con las técnica de acarr
n
as
reo.
captar la notació posiciona y experim
Otros tienen problemas con la represe
n
entación en base diez y no pueden desarro
n
z
ollar
técnic
cas eficace para ma
es
anejar números grand
des. Sobre todo, son los niños de
educa
ación especial los qu pueden tener gran
ue
ndes dificultades para franquear la
a
r
transición entre la aritmética informal b
l
a
basada en c
contar y la aritmética f
formal basa
ada
osicional.
en la notación po

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Técnicas para contar
T
s
Co
ontar oralmente, ¿imp
plica aptitud
des numéri
icas? ¿Qué técnicas de contar se
é
suelen desarrolla durante l años preescolares ¿Podemo suponer que los niñ
ar
los
s?
os
r
ños
de ed
ducación especial ad
e
dquirirán té
écnicas bás
sicas para contar de una mane
era
inform
mal? ¿Qué técnicas s
suelen requ
uerir instrucción durante los primeros curs
sos
escola
ares?
A) EL DESARROLLO DE T
L
TECNICAS PARA CO
S
ONTAR
El cas de Alex
so
xi
Ha
acia los vein
ntiséis mes de edad Alexi podía contar de palabra del 1 al 10 y
ses
d,
a
había empezado a experim
a
o
mentar con los númer hasta el 20. Cuando se le pidió
ros
que c
contara los tres puntos de una fo
s
ormación tr
riangular, A
Alexi señaló los puntos y
ó
soltó a toda prisa: «1,2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 9, 10.» C
8,
Cuando se le pidió que contara tres
e
punto en fila, señaló al az y varias veces e c
os
zar
s
conjunto mie
entras decí «8, 9, 10.»
ía:
Aun d
después de poder con con exa
e
ntar
actitud conj
juntos de h
hasta cinco objetos, Al
lexi
se de
esconcertaba cuando se le pr
o
reguntaba cuántos ha
abía conta
ado. Si se le
enseñ
ñaban dos conjuntos (por ejemp una tarjeta con n
plo,
nueve puntos y otra c
con
ocho) también le sorprend que se le pidiera que señal
)
día
lara la tarje que tenía
eta
«más».
e
a
ralmente no garantiza
aba una ca
apacidad pa
ara
La técnica de Alexi para contar or
contar con exac
ctitud conju
untos de o
objetos o p
para el em
mpleo de o
otras técnic
cas
1
éricas. Sin embargo, h
e
hacia los cin años de edad , lo niños no sólo pued
nco
os
o
den
numé
contar de palabr casi hasta 29, sino que inmed
ra
diatamente determinan que ••• y •••
«tres». Además, para un niño típ
pico de cinc años es evidente c
co
cómo se de
ebe
son «
resolv el prob
ver
blema de d
determinar cuál de do conjunto (por ejemplo, uno de
os
os
nueve y otro de ocho) tien más elem
e
ne
mentos: só hay que contar cada conjunto y
ólo
e
o
comparar las can
ntidades resultantes. D
Después de contar cad conjunto de puntos la
e
da
o
s,
soluci del prob
ión
blema tamb
bién es fácilmente visib para los niños de cinco años: «El
ble
conjunto con 9 es más.» P tanto, en cuestión de pocos a
e
Por
años los niños aprend
den
una variedad de técnicas pa contar y muchas m
ara
maneras de aplicarlas (Fuson y H
e
Hall,
1983) Lo complicado que p
).
pueda ser e
este desarro
ollo, o en qué medida llegan a da
arlo
por se
entado los adultos, qu
ueda revela por un examen d
ado
n
detallado de las técnic
e
cas
menc
cionadas en el párrafo anterior.
n
1 Las conductas que se des
s
scriben más adelante se basan en las normas de la prueba E
s
Early
ematical Ability (Ginsburg y Baroody, 1983) y represe
y
entan la capac
cidad -media» de un niño d 4
»
de
Mathe
años y 11 meses de edad.
e

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Una j
jerarquía de técnicas
d
s
En su mayor parte, la ca
apacidad de contar se desarrolla j
e
jerárquicam
mente (Klah y
hr
ace, 1973). Con la pr
ráctica, las técnicas p
para contar se van h
haciendo m
más
Walla
autom
máticas y su ejecución requiere m
u
n
menos atención. Cuando una técn
nica ya pue
ede
ejecutarse con eficiencia, p
e
puede proce
esarse simu
ultáneamen o integra
nte
arse con otras
cas
m
o)
mar
cnica aun m
más
técnic en la memoria de trabajo (a corto plazo para form una téc
comp
pleja (por ej
jemplo, Sch
haeffer, Eggleston y S
Scott, 1974 Consider
4).
remos qué se
neces para re
sita
ealizar la tarea aparen
ntemente se
encilla de d
determinar s un conjunto
si
de nu
ueve puntos es «más" o «menos" que otro d ocho. Re
s
"
de
ealizar esta comparación
a
entre magnitude numérica requiere la integrac
es
as
ción de cuat técnicas
tro
s.
En primer lugar, la técnic más bás
ca
sica es gen
nerar sistem
máticamente los nombres
e
s
en
do.
dos
de
Alexi ya había
de los números en el orde adecuad A los d años d edad, A
empe
ezado a dom
minar la ser numérica oral y, a v
rie
a
veces, podía contar ha
asta 10 de u
uno
en uno. Sin embargo, cuand se le ped que con
do
día
ntara objeto aún no p
os,
podía decir los
núme
eros en el orden corre
o
ecto de for
rma cohere
ente. Por ej
jemplo, a v
veces no e
empezab a contar desde «uno Hacia lo tres años de edad, lo niños su
ba
o".
os
s
os
uelen empez
zar
a con
ntar un con
njunto a partir de «uno» y al em
mpezar párv
vulos ya pu
ueden usar la
r
secue
encia correcta para co
ontar conju
untos de 10 elemento como mí
0
os
ínimo (Fuson,
Richa
ards y Briars 1982).
s,
En segundo lugar, las palabras (
(etiquetas) de la sec
cuencia num
mérica deb
ben
aplica
arse una po una a cad objeto d un conjunto. La acc
or
da
de
ción de con objetos se
ntar
denom
mina enum
meración. A
Aunque Alex podía ge
xi
enerar la s
serie numé
érica hasta 10
correc
ctamente, no podía en
n
numerar un conjunto de nueve ele
ementos, y ni siquiera de
tres, p
porque toda
avía no hab aprendid que debe aplicarse una, y sólo una, etiqueta
bía
do
e
o
a cada elemento de un conj
o
junto. La en
numeración es una téc
n
cnica comp
plicada porq
que
el niño debe coo
ordinar la ve
erbalización de la serie numérica con el señ
n
a
ñalamiento de
d
cción para crear una c
corresponde
encia biunív
voca entre las
cada elemento de una colec
etas y los ob
bjetos. Com los niños de cinco a
mo
s
años puede generar c
en
correctamente
etique
la ser numéric y señalar una vez c
rie
ca
cada uno d los elem
de
mentos de u colecció
una
ón,
puede coordina con efica
en
ar
acia las dos técnicas p
s
para ejecuta el acto c
ar
complejo de la
e
enumeración (al menos con conjuntos de hasta 1 elementos).
n
s
10
En tercer lug
gar, para h
hacer una comparació un niño necesita una mane
ón,
era
conve
eniente de representa los elem
ar
mentos que contiene cada conju
e
unto. Esto se
consig median la regla del valor c
gue
nte
cardinal: la ú
última etiqu
ueta numéri expresa
ica
ada
duran el proce de enum
nte
eso
meración re
epresenta e número total de ele
el
ementos en el
n
conjunto. En otra palabras un niño de cinco año puede re
as
s,
os
esumir la se «1,2, 3, ...
erie
, 9", c «nueve y la seri «1, 2, 3, ... , 8" con «ocho». Como Alex no podía ni
con
e»
ie
,
xi
a
enumerar conjun
ntos, no ha
abía descubierto que la última e
etiqueta de este proce
eso

23

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tiene un significa especia A sus do años de edad, Alex todavía n asociaba la
ado
al.
os
xi
no
a
c
e
nto.
serie numérica con la definición de la cantidad de un conjun
En cuarto lugar, las tres técnicas acabadas de describir son indispe
e
ensables pa
ara
e
n
cuencia def
fine la magnitud. A los dos años de
s
comprender que la posición en la sec
ros
nían tamaño relativos para Alexi Sin emba
os
s
i.
argo, los niñ
ños
edad, los númer no defin
peque
eños llegan a aprende tarde o temprano, que la ser numérica se asocia a
n
er,
rie
a
una m
magnitud relativa. Aun los niños m pequeñ pueden realizar co
muy
ños
n
omparacion
nes
grues entre ma
sas
agnitudes c
como «10 e más gran que 1», quizá porq saben q
es
nde
que
que
el 10 v
viene much más tard en la sec
ho
de
cuencia de enumeració Hacia lo cinco años,
ón.
os
los n
niños pued
den llegar a hacer con rapide compar
ez
raciones precisas en
ntre
magnitudes de números se
n
eguidos com el 8 y el 9, porque e
mo
están muy familiarizad
dos
con la relacione de suce
as
es
esión numé
érica («cuan me pongo a cont
ndo
tar, el 9 vie
ene
despu del 8, así que el 9 es más gra
ués
a
ande»).
Po tanto, con para de
or
ntar
eterminar qu un conju
ue
unto de nueve puntos e más que un
es
e
conjunto de och no es, c
ho
cognoscitiva
amente hablando, un acto trivia Aunque los
al.
adulto pueden dar por sentadas las cuatro técn
os
nicas implic
cadas, ésta constituy
as
yen
un ret intelectua imponente para los niños de dos años de edad. Cua
to
al
e
ando lleguen a
los cinco años, la mayoría de los niño habrán dominado e
l
os
estas técnicas básica y
as
estará listos pa enfrenta
án
ara
arse a nuev desafíos
vos
s.
Alg
gunos de ellos -sobre t
todo los que proceden de entorna con care
e
n
as
encias, los q
que
tienen lesiones cerebrales o los menta
n
c
almente atr
rasados- pu
ueden no ha
aber llegado a
domin estas té
nar
écnicas bás
sicas y nece
esitarán una atención especial. E lo que re
a
En
esta
de ca
apítulo se de
escribirán c mayor d
con
detalle las c
cuatro técn
nicas básica para con
as
ntar
y otra técnicas más elaboradas que se desarrollan durante las prime
as
e
eras etapas de
la esc
colarización
n.
Co
ontar oralm
mente
Se
erie numéri
ica. A una edad tan corta com los diec
mo
ciocho mes
ses, los niñ
ños
empie
ezan a cont oralmen de uno e uno («1, 2, 3 ... »). La mayoría de los niñ
tar
nte
en
a
ños
de do años pue
os
eden contar «1, 2» pero luego em
r
mpiezan a o
omitir términos (Fuson et
n
al., 19
982). Al prin
ncipio, los n
niños puede aprende partes de la serie nu
en
er
e
umérica ha
asta
10 pa unirlas más adelan Por eje
ara
m
nte.
emplo, Alex (hacia los veinte me
xi
s
eses de eda
ad)
empe a usar, de una man
ezó
nera regula la serie « 9, 10». Más adelan añadió «2,
ar,
«8,
nte
3, 4» para hacer «2, 3, 4, 8, 9, la». De
r
espués añad el 5 y el 6 y, finalm
dió
mente, el 1 y el
7 para completar la serie ha
a
asta 10. A l veintiséis meses, A
los
Alexi añadió los números
ó
de do cifras 19 y 20 r' muy poco despu
os
ués, inserta la ristra «11, 12, 13» entre el 10
aba
a
y el 9.

24

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Co
ontar oralme
ente suele e
equipararse con «contar de mem
e
moria».
Como ilustra el caso de Ale contar de memoria es una b
o
c
exi,
buena desc
cripción de las
prime
eras técnica orales qu emplean los niños para conta Su man
as
ue
n
ar.
nera de con
ntar
era, s
simplemente una cant
e,
tinela verba sin sentid La serie numérica inicial de Al
al
do.
lexi
parec no ser más que u
cía
una cadena de asocia
a
aciones ap
prendidas d memoria y
de
a
enlaza
adas gradu
ualmente en sí. Sin embargo, contar de m
ntre
memoria es una descr
s
ripción menos adecuada de los poste
e
eriores inte
entos de c
contar. Co demasia
on
ada
encia, este término se emplea pa indicar q los niño aprenden toda la se
ara
que
os
n
erie
frecue
numé
érica por memorización. Aunqu la mem
m
ue
morización desempeña un pa
apel
determ
minado, sob todo du
bre
urante las et
tapas inicia
ales, el apre
endizaje reg
gido por reg
glas
tiene una importa
ancia funda
amental para ampliar e
esta serie. Aunque es probable q
s
que
2
los té
érminos has el 15 se aprend
sta
dan de me
emoria, la mayor part de la se
te
erie
numé
érica poste
erior puede generars mediante reglas (Ginsburg, 1982). L
e
se
Los
restan
ntes númer
ros hasta e 20 pued
el
den genera
arse continu
uando con la secuen
ncia
original (6, 7, 8, 9) Y anteponiendo «la y>; (por e
a
ejemplo, «d
dieciséis, di
iecisiete ... »).
Los números de la segunda decena (2
a
21,22, 23, .. , 29) se p
..
pueden generar mediante
la regla de antep
poner «20,> a cada un de las un
>
na
nidades (de 1 al 9) un por una. En
el
na
realidad, para co
ontar de un en uno h
no
hasta 99 el niño sólo tiene que a
l
aprender e
esta
regla y el orden de las dece
enas (10, 20, 30..., 90).
Los e
errores que cometen l niños a contar so una buena señal de que existen
e
los
al
on
reglas que suby
s
yacen a su cuenta oral, sobre tod de 20 pa arriba. Muchos niñ
do
ara
ños
-incluyendo los que presentan ret
s
traso men
ntal- se in
nventan términos como
«diec
cicinco» por 15, «diec
cidiez» por 20, o «veintidiez, ve
eintionce», para 30 y 31
(Baro
oody y Gins
sburg, 1984 Baroody y Snyder, 1
4;
1983; Ginsb
burg, 1982b Estos er
b).
rrores in
ndican clara
amente que los niños no se limit a imitar a los adu
e
tan
ultos, sino q
que
tratan de construir sus propios sistem de reglas (Barood y Ginsbu
n
mas
dy
urg, 1982). Se
trata d errores razonables porque son ampliacio
de
r
n
ones lógicas aunque in
s,
ncorrectas, de
las p
pautas de la serie nu
umérica qu el niño ha abstraído. Así, a
ue
aun los niñ
ños
menta
almente atr
rasados pa
arecen ser capaces d ver, emp
de
plear y, a v
veces, aplicar
malla pautas de la serie numérica.
as
e

2 En el original se hace refencia al núme 13. Debid a las características qu presentan los
ero
do
ue
res de los números 11 a 19 en ing
n
glés, se ha optado por adaptar la traducción a las
nombr
caracte
erísticas de lo nombres de estos núme
os
e
eros en castellano. Véase t
también la not número 12 (N.
ta
del T.).

25

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Au
unque la mayoría de l niños q
los
que se acaban de inc
corporar a la escuela ya
hacen progresos con la par de la se numéric regida p reglas, m
n
s
rte
erie
ca
por
muchos no se
dan cuenta de qu las dece
ue
enas (<<10, 20, 30,... , 90») sigue una pauta paralela a la
,
en
a
secue
encia de las unidades (Fuson et al., 1982). Aún no se sabe con certeza cóm
s
mo
llegan los niños a resolver e «problem de las de
n
el
ma
ecenas», es decir, su o
s
orden correcto
para c
contar hast 100 de u en uno. Una hipót
ta
uno
tesis es que los niños aprenden las
e
decen de mem
nas
moria en fo
orma de ex
xtremos fina
ales de cad serie (po ejemplo, el
da
or
,
niño forma la asociación entre «29
a
9-30» o «3
39-40»). H
Hay alguno datos q
os
que
respa
aldan esta conjetura. A
c
Algunos niño no puede contar p decenas pero pued
os
en
por
s
den
contar hasta 30 ó 39 porqu parecen haber apr
ue
n
rendido que 30 va de
espués de 2
29,
ués
g,
Otra
pero no han aprendido qué va despu de 39 (Baroody y Ginsburg 1984). O
esis
aprenden las decenas (
s
(contar de d
diez en diez de memo
z)
oria
hipóte es que los niños a
y emp
plean este conocimien para re
nto
ellenar la se
ecuencia de contar de uno en un
e
e
no.
Otra h
hipótesis, co
ompletame
ente distinta es que los niños apre
a,
s
enden las d
decenas como
una versión mod
dificada de la secuencia del 1 al 9 y emplean esta pauta (repetir la s
a
secuenc de las unidades y añadir -ent para rel
cia
u
ta)
llenar la cu
uenta de un en uno. Un
no
ejemp de esta última hipótesis es el c
plo
caso de Ter una niña levemente atrasada q
ri,
e
que
cuand llegaba al final de u decena (por ejemplo, «..., 58 59») se p
do
a
una
a
8,
ponía a con
ntar
para sí para ave
eriguar la s
siguiente decena (por ejemplo, «
r
«1,2, 3, 4, 5, 6 -ah, . ,
...
sesen
nta») (Baro
oody y Ginsburg, 198
84). Luego iba repitie
endo este p
procedimien
nto
hasta llegar a 10
00.
En realidad, la mayoría de los n
n
a
niños puede aprende de mem
en
er
moria algun
nas
decen (hipótes 1 y 2) Y emplear r
nas
sis
reglas para generar el resto (hipó
ótesis 3). Esto
tiene sentido po
orque la ma
ayoría de las decenas sigue una pauta y sería inefic
s
caz
apren
nderlas todas de mem
moria. Sin embargo, se puede tener que aprender de
memo la prime parte, in
oria
era
ncluyendo q
quizá algun casos regulares co
nos
omo 40, antes
de de
escubrirse la pauta. Por tanto, aprender las decenas (contar de diez en die
s
ez)
puede ser algo parecido a aprender a contar de uno en un al princi
e
p
e
no:
ipio, los niñ
ños
adquieren una parte por memorizació y luego e
p
ón
emplean un pauta pa ampliar la
na
ara
r
secue
encia.
Ela
aboraciones de la ser numéric Con la experiencia los niños aprenden a
s
rie
ca.
a,
s
n
usar su represe
entación m
mental de la serie n
numérica c
con más e
elaboración y
n
flexibi
ilidad (Fuso et al., 19
on
982). A med
dida que se van familiarizando m y más c
e
más
con
la serie numéric correcta los niño pueden citar autom
ca
a,
os
máticament el núme
te
ero
ente a un nú
úmero dado A los vei
o.
intiséis mes
ses, Alison ya podía h
hacerlo si se le
e
siguie
«daba el pie».
a

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MADR
RE:
ALISO
ON:
MADR
RE:
ALISO
ON:

Alison, ¿qué núme va desp
ero
pués del 9?
?
[No responde.]
1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9 y ...
10.

De no ser así, Alison no lo podía hace sólo lo ha
o
er
acía a vece
es.
MADR
RE:
ALISO
ON:
MADR
RE:
ALISO
ON:
MADR
RE:
ALISO
ON:
MADR
RE:
ALISO
ON:
MADR
RE:
ALISO
ON:

¿Qué n
número va d
después de ocho? El ocho.
el
El ocho
o.
¿Y desp
pués del do
os?
El nuev
ve
¿Y desp
pués del se
eis?
[No responde.]
(Un poc más tard ¿Qué v después del ocho?
co
de):
va
Nueve, diez
¿Y desp
pués del do
os?
El cuatr
ro.

Ha
acia los cua o cinco años de ed
atro
dad, los niñ ya no necesitan em
ños
mpezar des
sde
el 1 para respo
onder de m
manera co
oherente y automática pregunta relativas a
a
as
s
núme
eros seguid
dos, al men hasta c
nos
cerca del 2 (Fuson et al., 1982 Ginsburg y
28
2;
g
Baroo
ody, 1983). Uno de los desarrollos que pueden producir un poco más tarde es
s
s
rse
o
e
la cap
pacidad de citar el nú
e
úmero ante
erior. Cuando los niño captan l relacion
os
las
nes
entre un númer dado y el anterior ya está preparado el terreno para con
ro
r,
o
ntar
regres
sivamente. Además, los niños de edad e
escolar aprenden gra
adualmente a
e
conta por grupo Entre la más prec
ar
os.
as
coces de e
estas nueva pautas s encuentr
as
se
ran
conta por pareja de cinco en cinco y de diez en diez.
ar
as,
o
umeración
Nu
Enumeración. Los niños deben apre
.
ender que c
contar objetos implica algo más q
que
r
nto
zado por e
encima de otro mientras
agitar un dedo señalando un conjun o desliz
pronu
uncian con rapidez la s
r
serie numér
rica. Aunque los niños pequeños aprenden c
con
rapide al meno la parte memorístic de la se
ez
os
ca
erie numéri (véase, por ejemp
ica
plo,
Fuson y Hall, 19
n
983) Y no tienen problemas para señalar los objetos d uno en u
a
de
uno
(Beck
kwith y Restle, 1966), coordinar e
estas dos té
écnicas par enumera un conjunto
ra
ar
no es una tarea fácil. En rea
f
alidad, la enumeración -sobre tod de conju
n
do
untos con m
más
uatro eleme
entos- sólo llega a h
o
hacerse au
utomática d una ma
de
anera gradual
de cu
(Beck
kwith y Res
stle, 1966; G
Gelman y G
Gallistel, 19
978, y Schaeffer et al 1974). C
l.,
Con

27

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colecc
ciones gran
ndes y, sobre todo, d
desordenad
das, los niñ tienen que aprend
ños
der
estrat
tegias para llevar la c
a
cuenta de lo element que han contado y los que no.
os
tos
Cuand los elem
do
mentos se p
ponen en fila, hace fal poco es
lta
sfuerzo para no perder la
a
r
cuent si se empieza desde uno de lo extremo Si la colección está colocada en
ta
os
os.
á
círculo, el niño sólo necesit recordar el elemento por el que ha empez
ta
o
e
zado a cont
tar.
Con d
distribucion
nes desord
denadas, el niño debe recordar qué elem
r
mentos ha e
etiqueta y cuále quedan p etiquetar. Esto se ve facilita por el e
ado
es
por
e
ado
empleo de un
métod sistemát
do
tico (por eje
emplo, cont de izquierda a dere
tar
echa y de a
arriba abajo o
o)
separ
rando los elementos etiquetados de los n etiquetad
e
no
dos. Fuson (en prens
n
sa)
encon
ntró que muchos de s sujetos de párvul no emp
sus
s
los
pleaban la estrategia de
crear un montón aparte con los eleme
n
n
entos ya con
ntados.
Regla del valor cardinal. A principio, los niños p
a
Al
pueden no darse cue
enta de que la
e
enumeración sirv para numerar. Cua
ve
ando se les pide que c
s
cuenten un conjunto, los
n
niños se limitan a enumera y esperan que es en sí m
arlo
sto,
mismo, satis
sfará al adu
ulto
).
cuántos ob
bjetos acab
ban de cont
tar,
(cosa que ocurre a veces) Si se les pregunta c
vuelve a enume todos los element del conj
en
erar
tos
junto. Por e
ejemplo, Ida una niña de
a,
tres a
años de eda enumer cuatro es
ad,
ró
strellas (« 1 2, 3, 4») sin hacer n
1,
ningún intento
serio de emplear o recordar la informa
r
ación. Cuan se le pr
ndo
reguntó cuá
ántas estrel
llas
había acabado de contar, a
a
d
alzó los hom
mbros y volv a enume
vió
erarlas otra vez. Como la
a
o
enumeración se contempla como un fi en sí mis
in
sma y no co
omo un med para lleg
dio
gar
a un fin, los niñ
ños muy pe
equeños pu
ueden no llegar a co
omprender el sentido de
pregu
untas como « ¿Cuánto hay?» ni preocupar de reco
os
i
rse
ordar los res
sultados de lo
e
que han contado
o.
Cu
uando tiene cerca de dos años, muchos niños des
en
sarrollan un concien
na
ncia
primit
tiva de que contar es un proce
e
s
edimiento e
empleado p
para asigna números a
ar
s
colecc
ciones (para respond a pregu
der
untas del t
tipo « ¿Cuántos hay?
?»). Ahora ya
realizan el intento de recor
rdar lo que han conta
e
ado. Sin em
mbargo, com no se d
mo
dan
cuent de que el proceso d enumera
ta
e
de
ación se pu
uede resum respond a este t
mir,
den
tipo
de pre
eguntas rep
pitiendo la s
serie numé
érica. Despu de «sol
ués
ltar» varios términos («7,
s
8, 9») o de repet el mismo («9, 9, 9» ante un c
)
tir
o
»)
conjunto de tres objeto un niño de
e
os,
dos a
años puede designar e
este conjun volviend a contar (por ejemp «7, 8,9» o
nto
do
plo,
«9, 9, 9») (Wagn y Walte 1982). A despué de habe aprendido .a enume
,
ner
ers,
Aun
és
er
o
erar
correc
ctamente, los niños pu
ueden no darse cuenta de que es innecesario recitar o
s
otra
vez to
oda la sec
cuencia cuando se le pregunta por una cantidad. Por ejemp
es
plo,
despu de enum
ués
merar cuatr estrellas que había en una tarj
ro
jeta, George (sin volve a
er
mirar la tarjeta) respondió a la pregun ¿«Cuántas estrella hay»? co «Pues h
r
nta
as
on:
hay
1, 2, 3 y 4 estrellas.» Sin em
mbargo, a u edad ta corta com los dos años y me
una
an
mo
edio
de edad, algunos niños des
s
scubren el «
«atajo» con
nsistente en recitar la ú
n
última etiqueta
del pr
roceso de enumeració para indicar la cant
e
ón
tidad. En el fondo, la r
l
regla del va
alor

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cardin traduce el término aplicado a un elemento determinado de un conjunto (el
nal
último al término cardinal q represe
o)
o
que
enta el conj
junto entero
o.
Re
egla de la cu
uenta cardin La regla inversa a la del valor cardinal es la regla de la
nal.
a
r
s
e
cuent cardinal. Esta regla específic que un término ca
ta
.
ca
ardinal com «5» es la
mo
s
etique asignad al último elemento cuando s enumer un conju
eta
da
o
se
ra
unto de cin
nco
objeto (Fuson y Hall, 198
os
83). Parece que los n
e
niños tiene que apre
en
ender que un
términ como cin es al m
no
nco
mismo tiemp el nombr de un co
po
re
onjunto (núm
mero cardin
nal)
y un n
número par contar. C
ra
Consideremos el caso de un niño al que se d un conjunto
da
de cin canicas junto con la consigna «Aquí ha cinco can
nco
s
a:
ay
nicas; pon c
cinco ca!1ic
cas
en la taza.» El ni que no aprecia la r
iño
regla de la c
cuenta card
dinal tiene q ponerse a
que
conta las canica a medida que las va soltando en la taza. Este niño n puede p
ar
as
a
no
prever qu la etique cinco e
ue
eta
empleada p
para design el conju
nar
unto es la m
misma que se
debe aplicar al resultado de contar el conjunto En cambio, el niño que da por
o.
o
senta la regla de la cuen cardinal se limita a colocar todo el conju
ada
nta
unto en la ta
aza
sin co
ontar.
Se
eparación. Contar (sep
C
parar) un nú
úmero conc
creto de ob
bjetos es un técnica q
na
que
emple
eamos a diario (por e
ejemplo, «D
Dame tres lápices», «
«Me queda con cua
aré
atro
camis
sas», «Tom cinco clavos»). Sin e
ma
embargo, n se trata d una tarea cognoscit
no
de
a
tiva
sencil porque implica: a) o
lla
observar y recordar el número de elementos solicitado (el
e
s
objetivo); b) etiq
quetar cada elemento separado con una etiqueta numérica, y c)
a
o
o
contro
olar y dete
ener el pro
oceso de s
separación. En otras pa- labras se requie
s,
ere
almac
cenar el ob
bjetivo en la memoria de trabajo, un proces de enum
a
so
meración y, al
mismo tiempo, ir compara
ando los números de proceso de enume
el
eración con el
n
núme almacen
ero
nado y dete
ener este p
proceso cua
ando se llegan a igualar (Resnic y
ck
Ford, 1981). La regla de la cuenta car
rdinal ofrece al niño un razón pa tomar nota
e
na
ara
del ob
bjetivo en la memoria d trabajo y constituye la base pa detener el proceso de
a
de
e
ara
r
o
enum
meración (Ba
aroody y Mason, 1984 Por ejem
4).
mplo, si se p
pide a un niñ que sepa
ño
are
tres lápices tien que dar
ne
rse cuenta de que pa realizar la tarea e importante
ara
r
es
record «tres» y que deb parar de contar lá
dar
be
e
ápices cuan
ndo llegue a la etiqueta
«tres»
».
Comp
paración de magnitu
d
udes
Cu
uando tienen unos tres años de ed
s
dad, los niños descubr que los términos para
ren
contar más altos se asocian a magnitu
s
n
udes superi
iores (Wagner y Walte 1982). A
ers,
Así
se dan cuenta de que «dos» no sólo sigue a «uno sino que también re
e
o»
e
epresenta u
una
cantid mayor. Hacia los 3 años y m
dad
medio, los n
niños suelen apreciar que «tres» es
mayor que «dos» (Shaeffer et al., 1974 Partiend de estos datos, los n
»
r
4).
do
niños de cerca

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de cu
uatro años de edad pa
d
arecen des
scubrir una regla gene
eral: el térm
mino numér
rico
que v
viene despu en la s
ués
secuencia s
significa «m
más» que e término d un núme
el
de
ero
anteri Aun ant de entra en la escuela, los niñ parece usar su re
ior.
tes
ar
ños
en
epresentac
ción
menta de la ser numérica para hace compara
al
rie
a
er
aciones toscas, pero e
eficaces, en
ntre
magn
nitudes, es decir, para comparar c rapidez y exactitu dos núm
d
con
z
ud
meros bastante
separ
rados entre sí dentro de la secu
e
uencia (por ejemplo, e 3 y el 9, o el 2 y el 8)
el
l
(Resn
nick, 1983) A medid que la relación « siguient de» se va hacien
).
da
«el
te
ndo
autom
mática, los niños pued llegar a ser capac de hac compar
den
ces
cer
raciones en
ntre
magn
nitudes más próximas (
s
(entre núme
eros seguid
dos). En rea
alidad, cuan la mayo
ndo
oría
de los niños em
mpiezan a asistir al parvulario ya pueden realizar con bastante
sión compa
araciones en números adyacen
ntre
ntes hasta e 5 e inclus hasta el 10.
el
so
precis
B) IM
MPLICACIO
ONES EDUCATIVAS: DIFICULT
TADES PAR CONTA Y
RA
AR
SO
OLUCIONE
ES
Conta oralmen
ar
nte
Se
erie numéri
ica. La ma
ayoría de l
los niños, incluyendo los que pertenecen a
o
n
minor
rías y a cla
ases sociales desfavo
orecidas, re
eciben una exposición intensa a la
n
prime parte -la memorísti
era
a
ica- de la serie numér
rica por par de famili
rte
iares, amigos,
perso
onal de guardería, la te
elevisión, et antes de llegar a la escuela. S un niño q
tc.,
a
Si
que
acaba de incorp
a
porarse al ja
ardín de inf
fancia man
nifiesta inca
apacidad pa generar la
ara
r
secue
encia memo
orística has un mín
sta
nimo de 10, puede da señal de un problema
ar
e
grave y de la necesidad de una in
e
ntervención de apoyo inmediata e intens
n
o
a
siva
(Baroody y Gins
sburg, 1982
2b). Aunque se dan g
grandes dif
ferencias in
ndividuales, el
domin de la pa memor
nio
arte
rística de la serie numérica no de
a
ebería darse por senta
ado
en niñ atrasad del ciclo medio (Ba
ños
dos
o
aroody y Gin
nsburg, 198 La may
84).
yoría de los niños de cuatro y medio a sei años de e
m
is
edad puede llegar a c
en
contar hast 29 ó 39. S
ta
Sin
emba
argo, y dado que todav no han resuelto el problema de las dece
o
vía
enas, much
hos
de ello son inca
os
apaces de a
ampliar la p
parte regida por reglas más allá de estas cifr
a
ras.
Muchos niños pe
equeños co retraso m
on
mental nece
esitarán ayu para lle
uda
egar a dominar
inclus la primer parte de l secuencia regida po reglas (de 16 al 19 y del 20 al 2
so
ra
la
or
el
29).
Ap
partir del 15 aproxima
5,
adamente, la enseñan de la se numéric no debe
nza
erie
ca
ería
insisti en la me
ir
emorización En camb se debe
n.
bio,
ería animar a los niño a busca y
os
ar
discut las pauta subyace
tir
as
entes a la s
serie numérica. En alg
gunos caso el maes
os,
stro
puede tener que dar «pistas o ayudar a que las p
e
s»
r
pautas se hagan explíc
citas (véase el
e
ejemp 6.1). Ad
plo
demás, es positivo qu los niños cometan errores al aplicar reglas
ue
s
como sustituir 30 por «veintidiez». Se trata de un señal pro
0
na
ometedora porque indica
to
auta numér
rica y const
tituye un int
tento activo por parte del
o,
el reconocimient de una pa
niño, de tratar co lo desco
on
onocido en f
función de las reglas o de la com
mprensión q
que

30

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ya tie
ene. Cuando un niño comete un error al ap
plicar una regla, el m
maestro pue
ede
aprov
vechar el co
onocimiento que ya tiene diciéndo por ejem
o
ole,
mplo: «Otro nombre pa
o
ara
veintid
diez es 30» Se trata d una man
».
de
nera constr
ructiva de c
corregir al n
niño porque el
e
maestro aprecia su capac
a
cidad para pensar sin dejar de ofrecerle el feedba
a
e
e
ack
neces
sario para su desarroll posterior
s
lo
r.
plo
pleo de pau
utas para enseñar las decenas
Ejemp 6.1 Emp
Aun los niños algo retrasados pued benefic
s
den
ciarse de la instrucción que explo
a
ota
las pa
autas subya
acentes a la serie num
a
mérica. Tom
memos el c
caso de Mik un homb
ke,
bre
de veinte años de edad con un el de 40 Mike trat
n
0.
taba de aprender cómo decir la ho
o
ora
ajustá
ándola a los cinco min
s
nutos más próximos, p
pero como no conocía las decen
a
nas
super
riores a 30 no podía pasar de 35. Después de 3 se limita
0,
e
35
aba a repetir
expre
esiones usa
adas previamente (por ejemplo, 5 10, 15, 20, 25, 30, 3 30»). Pa
r
5,
35,
ara
establecer una conexión e
entre la se
ecuencia de las unidades y las decenas, la
s
educa
adora de Mike escribió los núme
M
ó
eros del 1 a 6 en una tarjeta. De
al
ebajo de ca
ada
cifra e
escribió la decena co
orrespondie
ente y le ex
xplicó que podía usar los primeros
r
núme
eros que em
mpleaba pa contar para averiguar las de
ara
ecenas. «¿Ves? El 1 es
como el 10, e! 2 como el 20 e! 3 como el 30, el 4 como el 4 el 5 com el 50 y e 6
0,
40,
mo
el
como el 60». Mik usó la lis numéric de esta ta
ke
sta
ca
arjeta para contar de c
cinco en cin
nco
y al v que con ella podía expresar t
ver
n
a
todas las horas del re se puso tan contento
eloj
o
que p
pidió más copias de la tarjeta para usarlas en clase y en casa. L siguientes
c
a
Los
pasos se encam
s
minaron a h
hacer que M
Mike determ
minara la s
siguiente de
ecena usan
ndo
menta
almente la secuencia p
s
para contar y a que pr
r
racticara co
ontando de diez en die y
ez
de cin en cinc hasta qu estas té
nco
co
ue
écnicas se h
hicieran au
utomáticas. Al final, M
Mike
decía en seguida la hora sin necesitar la tarjeta.
a
r
La edu
ucación de Mike y la recopilación del ca se deben a Cathy A. M
aso
Mason.

Los obstáculo más frecuentes para los niños, sea cual s su capa
s
os
a
,
sea
acidad mental,
son lo nombres irregulares de los núm
os
s
s
meros 14 y 15 Y de las decenas 3 (por ejemp
s
plo,
Baroo y Snyde 1983, y Fuson et al 1982). Co
ody
er,
l.,
omo 14 y 15 son una e
excepción a la
pauta de elabora
a
ación, es fr
recuente qu sean los últimos nú
ue
s
úmeros que se aprend
e
den
hasta 19. Alguno niños sim
os
mplemente se los salta («…,13, 16,...) o los cambian p
an
s
por
3 Se ha hecho una adapta
o
ación al cas
stellano de l
las dificultad
des que, en el original, se
en
e
n
ase
mero 12. (N. del
refiere al nombre de ciertos números en inglés. Véa también la nota núm
T.)

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otro («…,13, 16, 16, 16,…) Un diagn
,
)
nóstico exp
peditivo, el empleo de modelos y la
r
cia
da
n
ntes de que se
práctica pueden establecer la secuenc adecuad como un hábito an
instau una sec
ure
cuencia inco
ompleta o incorrecta.
Elabo
oraciones de la serie numérica Cuando están en párvulos, los niños no
d
e
a.
deberían tener problemas para citar el número siguiente a otro, y ni siquiera el
r
o
e
a
rior, al men hasta e (Fuson et al., 1982 Ginsburg y Barood 1983). L
nos
ella
n
2;
g
dy,
Los
anter
niños de bajo re
s
endimiento y con retras mental p
so
puede que n sean capaces de c
no
citar
el núm
mero siguie
ente y quizá deban em
á
mpezar a contar desde ello hacer c
conjeturas. Es
proba
able que citar el núm
c
mero anterior sea rela
ativamente difícil porq
que los niñ
ños
deben operar so
obre la serie numérica en dirección opuesta a la seguida durante su
a
a
e
apren
ndizaje. Ad
demás, pu
uede que el concept de ante
to
erior sea m
más difícil de
comp
prender que el de sigu
e
uiente. Por tanto, al pr
rincipio lo m
mejor sería concentrar la
enseñ
ñanza de apoyo en el número sig
a
guiente. Esta enseñan debería empezar c
nza
a
con
la par más fam
rte
miliar de la s
secuencia numérica (d 1 al 4 o al 5). Adem
del
más, si el n
niño
puede leer las cifras se pu
c
uede empez con act
zar
tividades en las que in
n
ntervenga u
una
repre
esentación concreta de la serie n
c
e
numérica (u lista numérica). Un vez el n
una
na
niño
ha co
omprendido la cuestión relativa al número siguiente (anterior) y puede dar
o
a
o
e
respu
uestas con facilidad m
mediante el empleo de una lista n
e
numérica, p
puede pasa a
ar
actividades sin lista numérica que le e
exijan deter
rminar men
ntalmente la respuesta
a
a.
Co
ontar regres
sivamente desde 10 depende d conocim
del
miento de las relacion
nes
existe
entes entre un número y su anter
o
rior, y es un técnica oral relativa
na
amente difí
ícil.
Con todo, suele ser domina por los niños cuan llegan a primer cu
ada
ndo
urso (Fuson et
n
al., 1982; Ginsb
burg y Baro
oody, 1983 Contar regresivam
3).
mente desd 20 es u
de
una
técnic especialm
ca
mente difíc y no suele dominars hasta poc antes de tercer curs
cil
e
se
co
e
so.
Los m
maestros de educación especial d
e
n
deben espe muchas dificultade con las d
erar
s
es
dos
técnic
cas. La enseñanza de apoyo pue empeza haciendo que el niño lea una lis
ede
ar
o
o
sta
numé
érica hacia atrás (de d
derecha a i
izquierda). Con los niños que do
ominan o h
han
domin
nado el núm
mero siguiente, se pue tapar la lista numé
ede
a
érica dejand a la vista el
do
a
núme de parti
ero
ida. Entonc
ces, a med
dida que el niño va contando ha
acia atrás, se
puede ir desta
en
apando suc
cesivamente los núme
e
eros menores. Este p
procedimien
nto
confir
rma las resp
puestas cor
rrectas y of
frece un fee
edback corre
ector para la respuest
as
tas
incorr
rectas.
Para contar a intervalos d cinco co
de
omo mínimo puede an
o,
nimarse a lo niños a q
os
que
een la sec
cuencia fam
miliar de c
contar de u
uno en uno, pero su
usurrando los
emple
núme
eros intermedios y de
estacando los que forman la pa
auta. Por e
ejemplo, pa
ara
apren
nder a conta de dos en dos, pued decirse a niño que cuenta así: «uno [en v
ar
n
de
al
:
voz
baja], dos [en voz alta], tre [en voz baja], cuat [en voz alta]... ». Si hace fal
es
tro
z
lta,
puede empezars con una lista numé
e
se
a
érica para aligerar el esfuerzo de expresar el
r
términ correcto y permitir q el niño se concent en la pauta. En el e
no
o
que
tre
ejemplo 6.2 se

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mues otro mé
stra
étodo para contar a intervalos a partir de la secuencia familiar pa
a
a
ara
conta de uno en uno.
ar
n

Eje
emplo 6.2 Enseñanza de contar a intervalos
E
s
Se puede ha
acer que contar a i
intervalos tenga sign
nificado pa
ara los niñ
ños
relacionándolo con el proce
c
edimiento fa
amiliar de contar objeto reales de uno en un
os
no.
Josh, un adolesc
cente con r
retraso mod
derado, est
taba aprend
diendo a co
ontar de cin
nco
en cin
nco. Su edu
ucadora le h
había dicho que coloca unos dis
o
ara
scos de plá
ástico de co
olor
que le gustaban mucho en pilas de a c
e
cinco y des
spués le ayu a conta
udó
arlos de cin
nco
en cin
nco. Luego, hizo que J
,
Josh los desparramara y los cont
a
tara de uno en uno. Jo
osh
se qu
uedó muy so
orprendido al ver que obtenía el mismo resultado. Lue compro
ego
obó
la val
lidez gener de este descubrim
ral
e
miento con distintos n
números de pilas. En la
e
sesión siguiente, Josh insis en repe el exper
stía
etir
rimento por su cuenta.
r
Duran la tercera sesión, J
nte
Josh pidió t
tarjetas con números (5, 10, 15,2 25, etc.) y
n
20,
las em
mparejó con sus pilas. A continua
n
ación añadió una nuev etapa a s proceso de
va
su
comprobación: le los núm
eer
meros de las tarjetas a medida que iba contan los disc
s
e
ndo
cos
de uno en uno. Comprobó e resultado de contar la primera p de uno en uno con el
C
el
o
pila
n
ero
ta
sos, el resultado era «5
5».
núme de la primera tarjet y encontró que, en ambos cas
Al continuar con
ntando de uno en uno la segun
o
nda pila, en
ncontró que el resulta
e
ado
coinci
idía con el número de la segund tarjeta (10), y así s
e
da
sucesivame
ente. Mientras
Josh iba contand de uno en uno, la educadora recalcaba el número final de ca
do
ada
grupo (5, 10, 15, etc.) dicién
o
,
ndolo en vo alta con él. Luego, J
oz
Josh se inv
ventó un jue
ego
de ad
divinar en el que se tapaba los ojos, la e
e
educadora t
tomaba un tarjeta (p
na
por
ejemp la del 15) y Josh tenía que adivinar de qué núm
plo,
1
e
mero se trat
taba. Hacia la
a
cuarta sesión ya podía con
a
a
ntar hasta 30 de cinc en cinco y sin ayud El uso de
co
o
da.
objeto reales y la secuen
os
ncia para c
contar de u
uno en uno hicieron que contar a
o
intervalos fuera, para Josh, algo comp
prensible e interesante
e.
La edu
ucación de Josh y la recopilación del ca se deben a Cathy A. M
aso
Mason

Nume
eración
En
numeración. Cuando lo niños lle
os
egan al jard de infan
dín
ncia suelen ser bastante
n
comp
petentes para contar co
onjuntos de uno a cinc objetos, y la mayorí de los niñ
e
co
ía
ños
de cin años en
nco
numera con exactitud h
n
hasta 20 ob
bjetos (Fuso en prensa). Por tan
on,
nto,
si un niño que empieza el c
e
curso de pá
árvulos pre
esenta dificu
ultades con conjuntos de
n
uno a cinco elem
mentos, es q necesit de inmed
que
ta
diato una at
tención individual. El n
niño
que n haga nin
no
ngún intento de etique
etar cada o
objeto de un conjunto, por peque
,
eño

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que é
éste sea, co una palabra para contar (soltando al az palabra para con
on
zar
as
ntar
mient
tras desliza el dedo p encima de los obj
a
por
jetos) ni de llevar la cuenta de los
e
objeto contados y sin con (etiquet
os
ntar
tando los o
objetos del conjunto de una manera
e
totalm
mente asiste
emática) pr
resenta gra
aves problemas (Baroo y Ginsb
ody
burg, 1982b
b).
Co
omo la en
numeración requiere la coordi
n
inación de dos sub
e
btécnicas, los
errore pueden deberse a tres causa a) gene
es
as:
erar una se numérica incorrecta
erie
(error de secu
res
uencia); b) llevar un c
)
control inex
xacto de los elemento contado y
os
os
no co
ontados (errores de p
partición), y c) no co
oordinar la elaboració de la se
ón
erie
numé
érica y el proceso de control de los ele
ementos co
ontados y no contad
dos
(error
res de co
oordinación (Gelman y Gallis
n)
n
stel, 1978) En la f
).
figura 6.1 se
mues
stran algun ejemplo de cada tipo de error. En oc
nos
os
a
casiones, lo niños pu
os
ueden t
tener un desliz al g
d
generar un serie n
na
numérica, pero si los errores de
secue
encia son sistemático (por eje
os
emplo, etiquetar siste
emáticamen conjuntos
nte
de 13 y 14 elem
3
mentos con «13») es señal de que hace f
n
s
falta una e
enseñanza de
apoyo orientada a reforza la técnic necesar para co
o
a
ar
ca
ria
ontar oralm
mente. El niño
que c
comete con regularida errores de partició como pa
n
ad
ón
asar algún elemento p
por
alto o contarlo más de u
una vez, d
debe apre
ender estra
ategias de control m
más
eficac
ces.
En la figura 6.1 se pued observa que hay tipos de er
n
6
de
ar
rrores muy distintos q
y
que
pueden produc las mis
cir
smas resp
puestas. Por ejemplo el doble etiqueta
o,
ado
(seña
alar un obj
jeto una vez y asign
narle dos e
etiquetas), al igual que contar un
mism objeto más de una vez, aume
mo
m
a
enta en un unidad e número d elementos
na
el
de
de un conjunto. Sin emba
n
.
argo, el dob etiqueta es un error de co
ble
ado
oordinación y
no de partición. En realid
e
dad, se pue
eden comb
binar vario errores p
os
para produ
ucir
una r
respuesta correcta. C
c
Como las re
espuestas incorrectas pueden p
s
producirse de
varias maneras y como, matemát
s
s
,
ticamente, dos error
res no equivalen a un
aciert es impo
to,
ortante que los maes
e
stros observen la act
tividad de enumerac
ción
de los alumnos que tenga alguna d
s
an
dificultad.
Si un niño tie
n
ene proble
emas para ejecutar con efica
a
acia algun de est
na
tas
subté
écnicas, es probable que se de errores de coordin
s
en
nación. Po ejemplo, un
or
niño q tiene que detener y pensa qué viene después del 3 cuan cuenta un
que
rse
ar
ndo
conjunto de cinc element
co
tos, puede olvidar po dónde ib «1 [señ
or
ba:
ñala el prim
mer
eleme
ento], 2 [se
eñala el segundo], 3 [
[señala el tercero], a ver, a ver, 4 [señala el
a
quinto elemento] Igualme
o
]».
ente, si un n
niño tiene que dedicar mucha atención para no
perde
erse, puede equivoc
carse (por ejemplo, saltarse un número). Fuson y
Mierk
kiewicz (198 encontr
80)
raron que lo niños pe
os
equeños tendían a cometer error
res
de coordinación a medio co
ontar.

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Los errores de coordinación tamb
d
bién puede darse al principio o al final del
en
eso de en
numeración (Gelman y Gallistel, 1978). Algunos niños tien
n
nen
proce
dificultades para empezar las dos sub técnicas a mismo tie
a
b
al
empo. En c
consecuenc
cia,
er
o,
o
an
tar
ado
señalan el prime elemento pero no lo etiquetan o empieza a etiquet demasia
o
mplo, dicen «1» sin se
eñalar el pr
rimer eleme
ento, que a continuación
pronto (por ejem
recibe la etiqueta «2»). A ve
e
a
eces, los niñ tienen d
ños
dificultades para acabar con las d
s
dos
técnic coordin
cas
nadas y señ
ñalan, pero no etiquet
o
tan, el últim elemento o continú
mo
úan
etique
etando después de ha
aber señala el último elemento. Los niños mentalmente
ado
o
s
retras
sados parecen ser pro
opensos a cometer e
errores de c
coordinació (Baroody y
ón
y
Ginsb
burg, 1984)
).
El «frenesí» y «pasar de largo» so dos grav errores de enume
on
ves
s
eración. En el
n
prime
ero, el niño empieza c una cor
con
rresponden
ncia biunívo
oca, pero no la mantie
ene
hasta el final, y en el segundo no inten establec la corres
a
e
nta
cer
spondencia al empeza o
a
ar
acaba el proce de enumeración (
ar
eso
(Fuson y H
Hall, 1983). El frenesí puede darse
como resultado de no contr
o
d
rolar los ele
ementos etiq
quetados y no etiqueta
ados (error de
partic
ción), no coordinar la c
cuenta oral y la acción de señalar (error de c
r
coordinació
ón),
o amb a la vez (véase la fig. 6.1). Pa
bos
z
asar por alt comporta no hacer n
to
a
ningún intento
de co
ontrolar o co
oordinar la serie numé
érica con la acción de señalar cad element
da
to.
Co los niño que «pasan por alto» algún elemento la enseñanza de la·
on
os
n
o,
enum
meración de
ebe destac
car: a) contar despac y con a
cio
atención; b aplicar u
b)
una
etique a cada elemento; c) señalar cada elemento una ve r sólo un y d) con
eta
ez
na,
ntar
organ
nizadament para ahorrar esfuerz en el con
te
zo
ntrol. Con e
elementos f
fijos, el cont
trol
de lo objetos contados y los que quedan p contar se puede facilitar c
os
e
por
e
con
estrat
tegias de aprendizaje como em
a
e
mpezar por un lugar b
bien definido y continu
uar
sistem
máticament en una dirección (por ejemp
te
plo, de izqu
uierda a d
derecha). U
Una
estrat
tegia adecuada para contar ele
ementos m
móviles es separar cl
laramente los
eleme
entos conta
ados de los que queda por conta
an
ar.
Regla del valor cardinal. Cu
a
c
uando llega a párvulo los niño aplican r
an
os,
os
rutinariamente
la regla del valor cardinal a conjuntos a mayore (Fuson, P
r
aún
es
Pergament, Lyons y H
Hall,
).
ño
o
acer es señal de que tiene grav
e
ves
1985) Si un niñ de esta edad no lo puede ha
proble
emas. Aun
nque much
hos niños mentalme
ente retrasados pued
den aprend
der
espon
ntáneamente la regla del valor cardinal, otros necesitan una enseñanza explícita Si un niño simpleme
a.
o
ente adivina el valor ca
a
ardinal de un conjunto que acaba de
conta o vuelve a enumer el conju
ar
rar
unto, se le puede ex
e
xplicar la re
egla del va
alor
cardin de la manera siguiente: «Cua
nal
m
ando cuent
tes, recuerd el último número q
da
o
que
dices porque así sabrás cuántas cosa has conta
í
as
ado.» Si un niño repite toda la se
n
e
erie
érica empleada en el p
proceso de enumeración, se le puede decir que existe un
numé
atajo: «Deja que te enseñe una manera más fáci Después de contar, me vuelve a
e
il.
es

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decir el último nú
úmero que hayas dich y así sab cuántas cosas has contado.» A
ho
bré
s
»
s
e
ro
re
so
s
en
»:
veces es útil que el maestr demuestr el proces mientras «piensa e voz alta» «
¿Cuán
ntos dedos tengo leva
s
antados? V a conta
Voy
arlos, a ver Uno, dos tres, cuat
r.
s,
tro.
Vaya, el último número q
,
que he dic
cho es cua
atro, así q
que tengo cuatro ded
dos
levantados.»

” Ind
dica la acción de señalar.
• Ind
dica una combinación de e
errores de sec
cuencia y par
rtición.
•• In
ndica una com
mbinación de errores de pa
artición y coor
rdinación.

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Re
egla de la cuenta card
c
dinal. Los n
niños que e
empiezan la escuela s
a
suelen dar por
sentada esta no
oción más a
avanzada d valor ca
del
ardinal; muc
chos niños de educac
ción
espec no lo hacen así (
cial
h
(Baroody y Mason, 1984). Esta regla pued enseñarse
de
media
ante un pro
ocedimiento de dos e
o
etapas con
ncebido por Secada, Fuson y H
Hall
(1983 (Véase la fig. 6.2). La primera e
3)
a
etapa consiste en pres
sentar un co
onjunto al n
niño
e indi
icar (verbalmente y m
mediante un número e
n
escrito) la d
designación cardinal del
conjunto. El mae
estro pide a niño que cuente el c
al
conjunto y o
observe qu el resulta
ue
ado
cide con la designació cardinal. Para la se
ón
egunda etap el maes
pa,
stro
de contarlo coinc
prese
enta otro conjunto. Se le vuelve a dar al niño la designa
o
ación cardin y se le p
nal
pide
que cuente los elementos d conjunto Sin emba
e
del
o.
argo, antes de que aca de cont
abe
tar,
de
do.
el maestro le pid al niño que prediga el resultad
eparación. Los niños suelen llegar a párvulos pudiendo separar co precisión al
L
s
o
on
n
Se
meno conjuntos de peque tamaño. Si un niño es incapa de separa hasta cin
os
s
eño
o
az
ar
nco
objeto cuando se le pide es que n
os
e,
necesita un enseñan
na
nza de apo
oyo intensi
iva.
Muchos niños co deficienc
on
cias mental tienen d
les
dificultades con esta ta
area (Baroo
ody
y Ginsburg, 198 Baroody y Snyder, 1983; Spr
84;
y
,
radlin, Cott
ter, Stevens y Friedman,
s
1974) Y necesita una ense
)
an
eñanza esp
pecial.

37

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Un de los err
no
rores más c
comunes cu
uando se re
etiran objeto de un co
os
onjunto es «
«no
parars
se», es dec no deten el proce de cont cuando se ha llega al objeti
cir,
ner
eso
tar
ado
ivo.
A Mat un niño deficiente m
tt,
d
mental, se le enseñaron ocho lápices y se le pidió: « Toma
e
cinco para dárse
elos al maes
stro; recuer
rda, saca sólo cinco.» Sin embar
rgo, se limit a
tó
contar los ocho lápices. Cabe atribuir este tipo de errores a un fallo de memoria (por
l
e
ejemp véase Resnick y F
plo,
R
Ford, 1981) Según un de las hipótesis qu atribuyen el
).
na
ue
n
error a un fallo de memoria, los niños no mantienen e! ob
d
bjetivo en la memoria de
a
trabaj es decir, no toman nota de la cantidad s
jo,
solicitada. O propue
Otra
esta es que al
e,
estar tan ocupad con e! proceso de contar, se olvidan de! objetivo. Por ejemp
dos
e
e
.
plo,
cuand se le pr
do
reguntó a M
Matt cuánto lápices debía tomar, respond
os
dió: «No sé.»
Como no recorda e! obje
o
aba
etivo o no lo tenía en su memoria de trabajo, Matt se lim
o
mitó
a contar todos lo lápices q tenía de
os
que
elante.
Al i
igual que muchos otro niños (vé
m
os
éase Flavell, 1970), es posible que Matt supie
e
era
que h
hace falta un esfuerzo especial para memo
u
o
orizar infor
rmación, es decir, que a
s
e
veces necesitam ensayar o repetir u informa
s
mos
una
ación para f
facilitar e! re
ecuerdo. Pa
ara
este niño, la en
nseñanza d apoyo debe recal
de
lcar la imp
portancia de recordar el
r
objetiv de la tar y, de ser necesario debe también enseñ
vo
rea
o,
ñarle cómo r
recordarlo. Se
debe estimular al niño a ensayar (r
repetir) e! objetivo pa que qu
ara
uede graba
ado
firmem
mente en su memoria de trabajo antes de co
u
ontar los ob
bjetos. Si ha falta, se le
ace
e
puede instar a que anote el número an
e
l
ntes de em
mpezar a contar.
Los n
niños que tienen la e
t
edad de em
mpezar a a
andar (Wag
gner y Walters, 1982 y
2)
algunos niños deficientes m
mentales (Baroody y Ginsburg, 1984) tienen problem
mas
con e
esta tarea aun cuando parecen recordar el objetivo. Por ejempl cuando se
a
o
lo,
pidió a un niño, Fred, que quitara tre objetos d un mont de cinc se limitó a
es
de
tón
co,
ó
contarlos todos: «1,3,4,6, 11 [y despué volviend a señala e! último elemento] 3»,
1
és,
do
ar
ciendo que había reco
ordado e! objetivo. E
Este niño d
deficiente había vuelto a
o
parec
etique
etar el últim elemento con la pa
mo
alabra «tres Cuando se le pidió que retira
s».
o
ara
cinco elementos de un total de nueve v
l
volvió a com
meter el err de no de
ror
etenerse, pe
ero
acabó la cuenta con la etiq
ó
a
queta corre
ecta: «1, 2, 3, 4, 5, 6, 8, 9, 5.» A
Aunque no se
detuv cuando se encontró por prime vez con la etiqueta buscada, Fred pare
vo
s
ó
era
n
a
ecía
record
darla e hizo que el último elemen tuviera l etiqueta apropiada.
o
nto
la
Este error de «finalizar c el objet
con
tivo» puede explicarse mediante otra hipóte
e
e
esis
referid a la memoria. Au
da
unque algu
unos niños guardan e objetivo y lo pued
el
den
record más tar
dar
rde, el proc
ceso de con objetos absorbe t
ntar
s
tanto su ate
ención que no
puede compara la serie numérica de proceso d separación con el o
en
ar
el
de
objetivo. Como
la memoria de tra
abajo de Fr estaba t copada por el proc
red
tan
a
ceso de sep
paración qu
uizá
e
mente a los procesos d contar y de compar
de
rar.
no fue capaz de atender simultáneam
Una v liberada su atenció del proce de cont Fred pu recorda el objetiv y
vez
a
ón
eso
tar,
udo
ar
vo
enme
endar su conducta.

38

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Cu
uando un niño no tiene problema para rec
as
cordar el ob
bjetivo, la e
enseñanza de
apoyo debe cent
o
trarse en el proceso de comparac
l
ción. Prime se debe hacer que el
ero,
e
e
niño a
anote el objetivo. A continuació sacamo nosotros el primer elemento (o
ón,
os
s
r
dejam que lo haga el niño). Luego le preguntamos (señalando el número anota
mos
h
e
ado
si es n
necesario): « ¿Es la ca
antidad cor
rrecta? ¿Ha que para
ay
arse aquí?» Continuam
mos
así ha
asta llegar a la cantida solicitada Debemos explicar c
ad
a.
s
claramente por qué se ha
detenido el proce de contar: «Nos h
eso
hemos para en N [de el número desead
ado
ecir
do)]
ue
alar el obje
etivo] es la cantidad que neces
a
sitamos.» S
Sobre todo a
o
porqu N [seña
principio, se deb ayudar al niño a enc
be
contrar la m
manera más fácil posib de ejecu
s
ble
utar
oceso de co
ontar. Por e
ejemplo, se puede sim
e
mplificar el proceso de controlar los
e
el pro
eleme
entos que se han cont
s
tado y los q no, apartando los primeros es un montón
que
s
claram
mente sepa
arado.
Ha otra expli
ay
icación para este tipo de errores y es que lo niños mu pequeño y
os
uy
os
algunos escolare con def
es
ficiencias m
mentales no poseen la base con
o
nceptual pa
ara
comprender la tarea. Quizá los niños que no comprenden la noción de la cuenta
s
n
cardin no se da cuenta d que debe compara lo que cue
nal
an
de
en
ar
entan con e objetivo. A
el
Así
pues, cuando un maestro d
n
desea subs
sanar las dificultades que tiene u niño con la
un
n
separ
ración, prim
mero deber comprob que po
rá
bar
osea la téc
cnica nece
esaria para la
a
cuenta cardinal (Baroody y Mason, 19
(
984).
omparación entre ma
n
agnitudes
Co
Cu
uando llega al curso de párv
an
vulos, casi todos los niños pueden realizar
s
comparaciones entre núme
e
eros separados y entre números s
e
seguidos pe
equeños (de 1
el
al 5), y la gran mayoría ya h
habrá llegad a domina estas últimas con los números del
do
ar
1 al 1 Los niño de educ
10.
os
cación espe
ecial durante la prime enseñan y much
era
nza
hos
niños deficientes de nivel intermedio pueden llegar a te
o
ener proble
emas con las
comparaciones entre núme
e
eros separa
ados y entr números seguidos pequeños. La
re
s
educa
ación de ap
poyo deber empezar con objet concret y núme
rá
r
tos
tos
eros familiares
que s
sean manifie
estamente diferentes en cuanto a magnitud (compara 1, 2 ó 3 c
d
ar
con
núme
eros mayore como 9 ó 10; comp
es
parar númer seguido como 1 y 2, o 2 y 3).
ros
os
Pueden cons
seguirse va
arios juegos en los q
s
que intervie
enen mode
elos concre
etos
(véase el ejempl 6.3). En el juego Invasores de la luna, po ejemplo, los jugadores
lo
e
or
comparan la long
gitud o la altura de dos conjuntos de cubos que encaja entre sí. De
s
s
an
esta m
manera, la comparació de núme
c
ón
eros se conecta con in
ndicios perc
ceptivos claros
y queda reforzad por ellos «Tú tiene ocho nav espacia
da
s:
es
ves
ales en la lu y yo ten
una
ngo
dos. M qué la
Mira
arga es la fila de nave que tienes. Ocho n
es
naves es m que do
más
os.»
Gradu
ualmente, el niño irá a
e
aprendiendo la idea de que los nú
o
e
úmeros se a
asocian con la
n
magn
nitud y que los número que viene después en la serie numérica son mayor
l
os
en
s
e
res.
Una v
vez hayan arraigado estas idea básicas el niño d
as
s,
deberá ser apartado de
r

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activid
dades con objetos c
concretos y se le pe
edirá que resuelva lo problem
os
mas
menta
almente.

plo
egos de com
mparación entre núme
eros concre
etos
Ejemp 6.3. Jue
INVASOR
RES DE LA LUNA
A

bjetivo:
Ob
Comparacione entre nú
es
úmeros del 1 al 10 sep
parados o s
seguidos.
Ma
aterial:
1. Varias luna (círculos de papel) de distinto color.
as
s
2. Dos conjun
ntos de cub encajab
bos
bles de disti
into color.
3.U peonza con los nú
Una
a
úmeros del 1 al 10 (pa compara
ara
aciones ent números
tre
separ
rados) o un conjunto d tarjetas e las que s listen comparacione específic
de
en
se
es
cas
para c
cada objetiv
vo.
Instrucciones
s:
Esp
parcir los círculos por la mesa. D un conj
c
Dar
junto de cubos a cada uno de los
a
dos ju
ugadores. Explicar qu los círcu
ue
ulos son lu
unas y que los cubos son naves
e
s
espac
ciales. El ju
ugador que haga «alun
nizar» más naves en u luna se queda con
una
e
ella y el que conq
quiste más lunas gana la partida. Usar la peo
a
onza o las t
tarjetas para
a
determ
minar la can
ntidad de naves que puede hacer alunizar ca jugado Pregunta
r
ada
or.
ar
a uno de los niñ qué jug
o
ños
gador ha he
echo aluniz más, po ejemplo: «Tú tienes
zar
or
:
cinco naves y Billy tiene tre ¿Cuánt es más, cinco o tre
es.
to
es?» De ser necesario
o,
señalar las dist
tintas long
gitudes (o alturas) de los dos conjuntos de cubos
s
encajables.
DOMINO MA (MENO UNO Ob
D
AS
OS)
bjetivo:
omparar núm
meros segu
uidos (más o menos uno) de! 1 a 10. Mater
al
rial:
Co
Fic
chas de dom
minó. Instru
ucciones:
Est juego, ba
te
asado en u propues en e! cu
uno
sto
urrículo de Wynroth (1
1969-1980)
),
se jue como e! dominó n
ega
e
normal per con una excepción. En vez de empareja
ro
.
e
ar
conjuntos numér
ricamente e
equivalente para ir añ
es
ñadiendo fic
chas, las fic
chas que se
e
añade deben tener un co
en
t
onjunto de puntos ma
ayor (o menor) en una unidad a
al
conjunto de la fic de! extr
cha
remo de la hilera. La fi
igura que s
sigue ilustra un caso de
a
e
«Dom
minó menos uno». Un jugador va a añadir u ficha co «8» al e
s
a
una
on
extremo que
e
tiene «9».

40

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on
s
ción especi puede se muy útil indicar la estrategia pa
ial
er
ara
Co los niños de educac
conta que pued usarse para comp
ar
de
parar núme
eros seguid y cómo se relacio
dos
o
ona
esta e
estrategia con las técn
c
nicas básica para sab el número «que vie después
as
ber
ene
s».
Explic
car, por ejemplo: «Pa saber qué númer es mayo contemos a ver q
ara
ro
or,
qué
núme viene de
ero
espués. Pa los núm
ara
meros 3 y 4 contamos "1, 2, J" Y c
como despu
ués
del 3 viene el 4, e14 es ma
ayor.» Tamb
bién puede ser útil dem
mostrar el p
procedimien
nto
para el niño y em
mplear una lista numér
rica o bloqu encajab
ues
bles para co
ontar. Llega
ado
el mo
omento, el procedimien de conta se puede interrump para preg
p
nto
ar
e
pir
guntar al niñ
ño:
«¿Qu es más, 4 ó 3? ¿
ué
¿Qué núme viene d
ero
después cu
uando cont
tamos?» O
Otra
mane de hace explícita la conexión entre la co
era
er
n
omparación y la técnic del núme
n
ca
ero
«que viene des
spués» es continuar las pregun
ntas sobre el número «que vie
o
ene
el
ál
».
mplo, se pue pregunt
ede
tar:
después» con preguntas de tipo «cuá es mayor» Por ejem
ué
sto
s
ndo
mos? Decim 3, ¿y lu
mos
uego... ?» U
Una
«¿Qu viene jus después del 3 cuan contam
vez h
haya respondido el niñ pregunt
ño,
tarle: « ¿Y cuál es más, 3 ó 4?» (nótese q
»
que
para forzar al niño a pens realmente en la c
n
sar
comparació el núme mayor se
ón,
ero
menc
ciona en pr
rimer lugar o «sin seguir el orden usual» la mitad de las veces,
r
aprox
ximadamen
nte).
C) IM
MPLICACIONES EDU
UCATIVAS LA ENSE
S:
EÑANZA DE TECNICA PARA
AS
CONTAR
C
A continuació se resum alguna directrice generale para la e
ón
men
as
es
es
enseñanza.
1. Lo niños de
os
eben domi
inar cada t
técnica para contar h
hasta que llegue a se
er

41

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automática. Es es esen
sto
ncial porqu las técn
ue
nicas para contar se basan la u
una
a
ven
se
cnicas más compleja como ha
s
as
acer sumas o
s
en la otra y sirv de bas para téc
devo
olver camb
bios. Si las técnicas b
básicas no son eficaces, no pu
o
ueden
integ
grarse bien con otras técnicas para la eje
n
s
ecución de funciones más
e
s
comp
plejas.
2. La enseña
anza de apo debe ba
oyo
asarse en e
experiencia concretas Para que la
as
s.
e
enseñanza de una técnica básica para contar sea significa
u
a
ativa, deber basarse en
rá
activi
idades con
ncretas. Ad
demás, y sobre todo con pob
o
blaciones d educación
de
especial, puede ser import
e
tante enlaza explícitamente activ
ar
vidades con
ncretas con la
n
técnic que se enseña.
ca
e
3. La enseña
anza de apo debe of
oyo
frecer, dura
ante un larg período de tiempo, un
go
ejercicio regular con activi
r
idades de i
interés para el niño. N
a
Normalmente, el dominio
incom
mpleto de las técnica básicas para conta suele atribuirse a una falta de
as
ar
experiencia o in
nterés. Si los ejercicio no son interesante algunos niños no se
os
es,
s
sentir compro
rán
ometidos co ellos y n alcanzar la exper
on
no
rán
riencia necesaria para el
a
dominio de la técnica. Por e
ejemplo, los niños se c
cansan en seguida de los ejercic
e
cios
de re
epetición or para apr
ral
render a co
ontar. Los niños se sienten más dispuestos a
s
gene la serie numérica e el contex de enum
erar
en
xto
merar objeto porque s trata de u
os
se
una
activi
idad que tie más se
ene
entido para ellos (Fuson et al., 1982). La fo
a
orma concre
eta
que d
deberá tene el ejercic depend
er
cio
derá del niñ Muchos niños resp
ño.
s
ponderán c
con
entus
siasmo a dis
stintos tipos de juegos que se bas en cont otros pr
s
s
san
tar;
referirán jug
gar
con u títere de «Barrio sés
un
samo» y otr podrán disfrutar co el contac de un tut
ros
on
cto
tor,
sea niño o adu
ulto, interes
sado y ent
tusiasta. Lo esencial es que el ejercicio no
o
necesita -es má no debe- carecer de interés pa el niño.
ás,
ara
.
A continuació se prese
ón
entan otros juegos y ac
ctividades p
para enseña a contar de
ar
palab a nume y a com
bra,
erar
mparar mag
gnitudes.

Juego y actividades
os
ESTRELLA ESCON
AS
NDIDAS
Ob
bjetivos:
1. Enumerar.
2.R
Regla del va cardina
alor
al.
Ma
ateriales:
Tarjetas con estrellas u o
e
otros objeto dibujado (de 1 a 5 para princ
os
os
cipiantes ).
Ins
strucciones
s:
Explicar: <<Vamos a jugar al juego de las estre
ellas escon
ndidas. Te v a enseñ
voy
ñar

42

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una c
carta con es
strellas y cuentas cuá
ántas hay. C
Cuando hayas acabad de conta
do
ar,
escon
nderé las estrellas y, s me dices cuántas e
si
s
estoy escon
ndiendo, ha
abrás ganad
do
un pu
unto.» Leva
antar la pri
imera tarjeta y hacer que el niñ cuente las estrella
r
ño
as.
Tapar
rlas con la mano o un trozo de cartulina y preguntarle: « ¿Cuán
n
ntas estrellas
estoy escondiendo?» El niñ deberá re
ño
esponder c
citando únic
camente el v
valor cardin
nal
del co
onjunto. Si el niño em
mpieza a co
ontar desde 1, pregun
e
ntarle si hay alguna ot
y
tra
mane más fác para indicar las est
era
cil
trellas que se han co
ontado. Si e necesar
es
rio,
enseñ al niño directame
ñar
ente la regla del valor cardinal d
r
demostrand la tarea y
do
a
«pens
sando en vo alta» (de
oz
escribiendo el procedim
miento y el razonamien en que se
nto
basa)
).
CIR
NTIDAD
PREDEC LA CAN
Ob
bjetivos:
Co
oncepto de cuenta card
dinal.
Materiales:
M
Ob
bjetos pequeños que s puedan c
se
contar como bloques o fichas.
Ins
strucciones:
Da al niño un conjunto de bloques (por ejem
ar
n
s
mplo, cinco) y decirle: «Toma cinco
)
bloques. ¿Cuánt habría si los conta
tos
aras?» Des
spués, hace que el niño cuente el
er
conjunto para qu comprue su resp
ue
ebe
puesta. Tam
mbién puede hacerse con un dad
do.
Despu de una tirada, no permitir que el niño cu
ués
a
uente inmediatamente los puntos y
e
s
seguir, en cambi el proce
io,
edimiento de
escrito ante
eriormente.
CARRE
ERA DE CO
OCHES
bjetivos:
Ob
1. Enumerar.
Separar.
2.S
Ma
ateriales:
1. Un tablero con pista d carreras (una hilera de casillas en espiral).
de
a
s
2. U dado (co O a 5 puntos al prin
Un
on
ncipio; 5 a 1 para niño más ava
10
os
anzados).
3. Coches en miniatura.
Ins
strucciones:
Ha
acer que los niños escojan los coches que m les gus
s
más
sten. Coloca los coches
ar
al prin
ncipio de la pista. Tirar el dado por turnos y h
r
hacer avanz los coch el núme
zar
hes
ero
corres
spondiente de casillas Hacer qu los jugad
s.
ue
dores cuenten los pun
ntos del dad
do
(enum
meración) y las casil
llas cuando avanzan los coche (separa
o
n
es
ación). Estas
técnic también pueden p
cas
n
practicarse con otros juegos de tablero bá
e
ásicos de t
temática diversa, de acuerdo con los int
d
o
tereses de los niños.

43

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RELLENAR
R
R
Ob
bjetivos:
1. Enumerar.
2. Separar.
Ma
ateriales:
1. Tableros de juego o pistas de c
d
carreras ind
dividuales.
2. Fichas.
3. Baraja de cartas con puntos (1 a 5 para pr
e
n
rincipiantes 6 a 10 pa niños más
s;
ara
avanz
zados).
4. Bandejas pequeñas (p ejemplo tapas de plástico).
p
por
o,
Ins
strucciones:
Da a cada niño un tabl
ar
n
lero o una pista de ca
arreras. De
ecir: «Vamo a ver qu
os
uién
rellena primero su tablero (pista de c
carreras).» Hacer que cada niño, por turn
e
nos,
levant una cart de la baraja y cuen los puntos para de
te
ta
nte
eterminar c
cuántas fich
has
debe tomar. Dec
cirle al niño que tome esta cantidad. Hace que el niño separe las
o
e
er
fichas que le han tocado en una band
s
n
n
deja pequeñ (este procedimient hace que la
ña
to
e
correc
cción de los errores de separació sea men confusa Si se com
s
e
ón
nos
a).
mete un err
ror,
vaciar la bandeja Hacer que el niño lo vuelva a in
r
a.
ntentar o, si es necesar ayudarle a
rio,
extrae el númer correcto. Una vez e
er
ro
.
extraído el número correcto, hacer que el n
niño
coloque las ficha en su tab
as
blero. Gana el niño qu llena antes su table
a
ue
ero.
EL NUM
MERO TAP
PADO
Ob
bjetivos:
De
eterminar el número an
l
nterior o po
osterior a un número d
n
dado (del 1 al 9).
Ma
ateriales:
Tarjetas nume
eradas del 1 al 9.
strucciones:
Ins
La versión bá
ásica de est juego se describe co más det
te
on
talle en Bley y Thomps
y
son
(1981) junto con otros juegos como W
n
Walk On [«S
Sigue andando»] y Pee [«Echa u
ek
una
ojeada,,] que so útiles pa enseña números posteriore a otro d
on
ara
ar
s
es
dado. Para la
a
versió básica de El númer tapado, e
ón
ro
extender las tarjetas n
numeradas, boca arrib y
,
ba
por or
rden, encim de la me
ma
esa. Decir al niño que c
cierre los ojos, poner u carta bo
una
oca
abajo y decir al niño que y puede m
ya
mirar para a
averiguar qu carta es la que se ha
ué
s
to
ajo.
r
nterior (pos
sterior) a la carta tapad y decir, por
da
puest boca aba Señalar la carta an
ejemp « ¿Qué carta es é
plo:
é
ésta? ¿Qué viene justo después [
o
[antes] del 6 Continuar
6?»
hasta que se hay tapado c
ya
cada númer una vez. La versión básica es e
ro
especialmente
ara
os
pueden res
sponder a e
esta pregun empeza
nta
ando a con
ntar
útil pa los niño que no p
desde el 1 y para los que co
e
a
onfunden e número anterior con el posterior. Una vers
el
sión
más a
avanzada comporta eliminar los indicios visibles de la s
c
serie numér
rica y requiere

44

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que e niño resu
el
uelva el pro
oblema men
ntalmente. Para ello, no hay má que colocar
ás
todas las tarjetas boca aba y levant una de e
ajo
tar
ellas, pidién
ndosele al niño que d
diga
qué n
número va antes o des
a
spués del le
evantado.
CARRE
ERA DE NUMEROS
Ob
bjetivos:
Co
omparaciones entre nú
úmeros sep
parados del 1 al 10.
Ma
ateriales:
1. Una hilera de casillas (de 15 x 75 cm, aproximadament con los n
d
5
te)
números de 1
el
al 10 (véase la fi 6.3).
ig.
2. Coches en miniatura

Ins
strucciones:
:
Ha
acer que cad jugador escoja el coche que g
da
guste. Coloc los coch en la lín
car
hes
nea
de sa
alida (unos 15 cm a la izquierda d la casilla con e! nú
de
a
úmero « 1» . Decir a los
»)
niños que sus co
oches van a echar una carrera y que ganará e! coche q vaya m
a
á
que
más
rápido Hacer qu los niños den un em
o.
ue
s
mpujón a su coches a lo largo de la pista. L
us
Los
coche que se salgan po el otro e
es
or
extremo o por los lad
dos de la pista qued
dan
desca
alificados. Si un coche se detiene sobre una línea de s
S
e
e
a
separación entre casillas,
se colocará en la casilla en la que de
a
n
escanse la m
mayor parte de! coche Cuando los
e
e.
dos ju
ugadores ha empujad sus coch
an
do
hes, pregun a uno d ellos: «Tu coche se ha
ntar
de
ido a1 y e! de Jane se ha ido al 3. ¿
15
J
a
¿Qué es má 5 ó 3? ¿
ás,
¿Quién gan
na?» Variar e!
r
orden en que se mencionan los númer para que e! mayor s encuent unas vec
n
n
ros
e
se
tre
ces
al prin
ncipio y otra al final. S es necesa
as
Si
ario, correg al niño ensenándole sobre la lista
gir
e
de nú
úmeros que un número mayor implica recorr más cas
o
rer
sillas.
DE
ECUCIÓN
JUEGO D PERSE
bjetivos:
Obj
Co
omparacione entre nú
es
úmeros seg
guidos.
Ma
ateriales:
1. Tablero co casillas e espiral.
on
en
2. Dos fichas
s.

45

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3.T
Tarjetas con diferentes comparac
n
s
ciones (del 1 al 5 para principiante número
es;
os
mayores para niños más ad
delantados).
Ins
strucciones:
:
De
ecirle al niño que nues ficha va a persegu a la suya por el tab
o
stra
a
uir
a
blero de juego.
Sacar una tarjeta y leer los d número escritos en ella. Dec
r
a
dos
os
cirle al niño que escoja el
o
a
núme mayor. La elección del niño indica cuánta casillas d
ero
L
as
debe avanz su ficha el
zar
a;
otro n
número indica la cantid de casi
dad
illas que de avanzar la nuestra Después de
ebe
a.
cada turno, com
mentar las p
posiciones d las ficha diciendo por ejemplo: «Pues sí,
de
as
o,
éste e el que tiene más. T ficha tod
es
Tu
davía va po delante», o «No, és no es más.
or
se
Mira, mi ficha ya está pillando a la tuya Si e! niñ tiene dificultades, p
a».
ño
pueden usarse
sta
omparación
n.
bloques o una lis de números para ilustrar la co
N
D) RESUMEN
enerar de pa
alabra la se numérica sólo es un primer p
erie
paso hacia e! dominio de
Ge
un complejo de técnicas im
t
mportantes q los adu
que
ultos emple de manera rutinari y
ean
ia
autom
mática. Cua
ando llegan a la escue los niño suelen se capaces de generar la
ela,
os
er
parte memorístic de la ser numérica y un poco de la parte basada en la aplicac
ca
rie
a
o
e
n
ción
de reg
glas, adem de pode enumera y separa conjuntos de objeto emplear la
más
er
ar
ar
os,
regla de valor ca
ardinal para resumir u enumer
a
una
ración e inc
cluso emple relacion
ear
nes
de orden numér
rico (númer anterior y posterio a otro d
ros
or
dado) para determinar la
r
mayor de dos cantidades. Algunos niños, sob todo lo deficient
c
bre
os
tes mental
les,
puede necesita una educ
en
ar
cación de a
apoyo para dominar e
estas técnic informa
cas
ales
básica Durante los primeros años de escuela, los niños re
as.
e
e
esuelven e problema de
el
las de
ecenas y am
mplían su ca
apacidad de contar de palabra ha
e
e
asta 100 y m
más. A med
dida
que s van fami
se
iliarizando con la serie numérica aprenden a contar por interva
a,
n
alos
(por e
ejemplo, po parejas) y a contar regresivam
or
mente. La e
enseñanza especial o de
apoyo debe asegurar que s llegue al dominio d cada com
o
se
de
mponente s
sucesivo de la
e
jerarq
quía de téc
cnicas para contar. La enseñanz deberá ser concre
a
a
za
eta, intensa e
a
intere
esante.

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De
esarroll del n
lo
número
o
La capacidad para co
omprender y emplear el núm
mero, ¿ s desarro
se
olla
direct
tamente a partir de la experienc de con
a
cia
ntar que tie
enen los ni
iños? ¿ O el
desar
rrollo de una manera s
significativa de contar necesita un adquisic
a
na
ción previa d
de
conce
eptos y ac
ctitudes nec
cesarias? ¿Qué puede aprender un niño acerca d
o
del
núme
ero a partir de su experiencia de cont
a
tar? ¿Qué papel de
esempeña el
recon
nocimiento de pautas e el desar
d
en
rrollo matem
mático? El enfoque ca
ardinal (teor
ría
de co
onjuntos) de la Matem
e
mática Mode
erna o la fo
ormación ló
ógica de lo programas
os
piagetianos, ¿so útiles co los niños pequeños ¿Qué pa
on
on
s
s?
apel deben desempeñ
ñar
las ex
xperiencias de conta en la en
s
ar
nseñanza d concep
de
ptos numér
ricos a niños
peque
eños?
A) D
DOS PUNTO DE VISTA SOBRE EL DESA
OS
E
ARROLLO DEL NUME
ERO
Probl
lemas de conservaci
c
ión: el caso de Peter
o
r
Pe
eter, un niño de edad preescolar, c
o
colocó siete fichas azu
e
ules en fila f
frente a sí. Y
Yo
coloqué otra fila de siete fichas bla
a
ancas en c
corresponde
encia biunívoca con la
anteri y, mient
ior
tras Peter m
miraba, aña otra fich blanca. E
adí
ha
Entonces ju
unté las ocho
fichas blancas pa que la h
s
ara
hilera fuera más corta y pedí a Pe que con
eter
ntara para v
ver
si hab el mism número de fichas en cada hilera o si ha
bía
mo
abía alguna que tuvie
a
era
más. Peter respo
ondió: «Mi hilera tiene [contando las fichas azules] 1, 2 3, 4, 5,6, 7.
e
2,
La tuy tiene [co
ya
ontando las fichas blan
s
ncas] 1, 2, 3,4, 5, 6, 7 8. ¿Ves? ¡La tuya sólo
7,
tiene ocho: la mí tiene má
ía
ás!»
A pesar de haber con
ntado los dos conju
untos, Pete seguía respondien
er
ndo
incorr
rectamente a la pregunta de cons
servación d la no equivalencia. Al parecer la
de
r,
capac
cidad para contar de palabra y enumera no implica necesa
e
ar
ariamente u
una
comprensión de número bie desarrol
en
llada. ¿Por qué contar no ayudó a Peter, y q
r
qué
tipo de enseñanz podría m
za
mejorar su c
comprensió del núme
ón
ero?
El punto de vista de los requisito lógicos
v
s
os
Los psicólogos ofrecen dos explicaciones distintas d la comprensión d
s
n
de
del
signifi
icado de los nombres de los números y del a
s
acto de con
ntar. Desde uno de estos
punto de vista, los niños, antes de ll
os
legar a tene «uso de razón» (ha
er
acia los sie
ete
años de edad), son incap
paces de c
comprende el núme y la ar
er
ero
ritmética (p
por
ejemp Piaget, 1965). La c
plo,
curiosa resp
puesta de P
Peter se atribuye a una incapacida
a
ad
de pe
ensar lógica
amente. Es decir, se s
supone que Peter care de razo
e
ece
onamientos y
s

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los co
onceptos ló
ógicos nec
cesarios pa un con
ara
ncepto del número y para cont
tar
signifi
icativament Como c
te.
contar no im
mplica tener éxito en t
tareas· de c
conservació
ón
de la desigualda o la des
ad
sigualdad, algunos ps
sicólogos (por ejemplo, Wohlwill y
l
n
ón
la
tar
Lowe, 1962) han llegado a la conclusió de que l experiencia de cont tiene poco
da
sarrollo de un concep numéric Por eje
pto
co.
emplo, Piag
get
o nad que ver con el des
(1965 afirmaba que los niños apre
5)
a
enden a re
ecitar la s
serie numé
érica y dat
tos
aritmé
éticos a mu corta eda y que se trata de actos completamente v
uy
ad
e
verbales y s
sin
signifi
icado. Ni siquiera la numeració garantiz una com
s
ón
za
mprensión del númer
ro.
Desde este pun de vista el desar
e
nto
a,
rrollo de un concepto del núme y de una
n
o
ero
mane significa
era
ativa de con depend de la evo
ntar
de
olución del pensamien lógico.
nto
El modelo ca
ardinal. Seg
gún uno de los modelos que es
e
stablecen la lógica como
a
requis
sito previo los niño deben entender la clasific
o,
os
cación ante de pod
es
der
comp
prender el significado esencial de número. Esto implica aprende a definir un
s
el
er
conjunto, es dec a clasif
cir,
ficar objetos para pod asignar cada uno de ellos a un
der
conjunto correct Por ejem
to.
mplo, un co
onjunto de f
formas curv puede incluir c, C, u,
vas
U, s, S y O, pero no L, v, V, F Y #.
o
Co
omprender la lógica d clases t
de
también requiere com
mprender la clasificac
a
ción
jerárq
quica o «inc
clusión de c
clases»: una clase es la suma de sus partes (subclases) y,
a
a
por ta
anto, es may que cua
yor
alquier subc
clase. Por e
ejemplo, si a un niño se le presentan
e
tres ro
osas y cinc violetas y se le preg
co
gunta «¿Ha más viole
ay
etas o hay más flores?»,
deber respond que la clase (flores) es má que la subclase (
ría
der
ás
(violetas). S
Sin
emba
argo, los niñ pequeñ tienen dificultades con estos problemas de inclus
ños
ños
s
s
sión
de cl
lases (por ejemplo, Piaget, 19
965). Estos resultado se han considera
s
os
ado
evidencias de que los niñ
q
ños pequeñ
ños no cap
ptan la lógica de clas
ses y que, en
conse
ecuencia, son incapac de comprender verdaderame
s
ces
ente el núme
ero.
Ad
demás, la lógica de clases co
omporta comprender la idea de conjuntos
r
equiv
valentes. La equivalencia de dos conj
L
juntos se define m
mediante u
una
corres
spondencia biunívoca Dos conju
a
a:
untos pertenecen a la misma clas si se pue
se
ede
estab
blecer una correspond
dencia biunívoca ent sus ele
tre
ementos re
espectivos. La
equiv
valencia y la corresp
pondencia biunívoca, que son el funda
n
amento de la
matem
mática form se cons
mal,
sideran el f
fundamento psicológic del aprendizaje de las
o
co
matem
máticas.
El modelo de Piaget. Seg Piaget (por ejemp 1965), los niños de
gún
plo,
eben entender
gica de las relacione (seriación) y la c
es
clasificación para comprender las
n
la lóg
relaciones de equivalencia y, a cons
a
secuencia de ello, el significado del núme
o
ero.
Piage estaba de acuerdo e que la e
et
e
en
equivalencia (la corres
a
spondencia biunívoca) es
)
el fun
ndamento psicológico de la comprensión de número. Sin embar
p
el
rgo, creía q
que

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comp
prender la correspo
ondencia b
biunívoca implicaba comprend
der tanto la
clasificación com la seria
mo
ación. Por ejemplo, igualar imp
plica obser
rvar el prim
mer
eleme
ento de cad conjunto y luego e segundo, el tercero el cuarto, etc. En ot
da
o,
el
o,
,
tras
palab
bras, para establecer u igualda los niño tienen qu llevar la cuenta de los
e
una
ad,
os
ue
eleme
entos que han empare
h
ejado media
ante la imposición de un orden.
De la misma manera, Pia
e
m
aget consid
deraba que el número es la unión de concep
ptos
de se
eriación y de clasifica
d
ación. Por e
ejemplo, en
numerar un conjunto implica tra
n
atar
todos sus elem
s
mentos com miembr
mo
ros de la misma cla
ase y al m
mismo tiem
mpo
difere
enciar dentro del conj
junto el primer eleme
ento, el seg
gundo, etc. Además, los
núme
eros forman un orden y constituye una jerar
n
en
rquía de cla
ases. Por ejemplo, tres es
s
una c
clase que contiene com subclas uno y d (y, a su vez es una subclase de
mo
ses
dos
a
los números ma
ayores). En resumen Piaget a
n,
afirmaba qu el núme no pue
ue
ero
ede
enten
nderse ~n té
érminos de un único co
oncepto lóg
gico sino qu constituy una sínte
ue
ye
esis
única de concep
a
ptos lógicos (Sinclair y Sinclair, en prensa).
s
Para Piaget (1965), el de
esarrollo de la compre
e
ensión del n
número y de una manera
signifi
icativa de contar está ligada a l aparición de un estadio más avanzado del
c
á
la
n
pensa
amiento. Los requis
L
sitos lógico del nú
os
úmero (co
onceptos d seriación,
de
clasifi
icación y corresponde
c
encia biunív
voca) apar
recen con e «estadio operacion
el
o
nal»
del de
esarrollo me
ental. Los n
niños que no han llegad al estadi operacional no pued
o
do
io
den
comp
prender el número ni c
n
contar signif
ficativamen mientra que los n
nte,
as
niños que h
han
llegad a él sí pueden hac
do
p
cerlo. Por tanto, el número es u concept de «todo o
un
to
o
nada»
».
Pia
aget (1965) afirmaba q la cons
)
que
servación de la cantida tenía un importan
ad
na
ncia
extrao
ordinaria porque señ
p
ñalaba la llegada al estadio op
peracional, es decir: la
adquisición del pensamiento lógico; la comprens
p
a
sión de las clases, las relacione y
s
s
es
orrespondencias biunív
vocas; un v
verdadero c
concepto de número; y una manera
el
las co
signifi
icativa de contar. Má concreta
ás
amente, se
egún Piage la conse
et
ervación de la
e
cantid
dad indicab la comprensión de que una v estable
ba
vez
ecida la equ
uivalencia (no
equivalencia) de dos conjun
e
ntos, los ca
ambios en la configura
ación de los conjuntos no
s
modif
fica la relac
ción de equ
uivalencia (no equivalencia). Es decir, las relaciones de
equivalencia (n
no equiva
alencia) se conserv
e
van a tra
avés de cualesquiera
transf
formaciones no releva
antes en la apariencia física de u conjunto El niño q
a
un
o.
que
conse
erva se da cuenta de que el nú
e
úmero de e
elementos d un conjunto no va
de
aría
cuand varía su aspecto fís
do
sico.
El punto de vista basad en cont
v
do
tar
Un punto de vista alternativo considera que la dificultad de Peter co la tarea de
n
v
a
on
conse
ervación es el resultado de un con
nocimiento incompleto de cómo s debe con
o
se
ntar

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y no d una com
de
mpleta inca
apacidad pa pensar lógicamente. Algunos psicológic
ara
s
cos
(por e
ejemplo, Gelman, 197 Zimiles 1963), ha llegado a la concl
G
72;
s,
an
lusión de q
que
conta es esenc para el desarrollo de la com
ar
cial
mprensión d número por parte del
del
niño. El número no se con
o
nsidera un concepto t
tipo «todo o nada» que es posible
gracia a un cam
as
mbio genera en la manera de pensar de los niños (una nueva eta
al
s
a
apa
de de
esarrollo me
ental). En c
cambio, el m
modelo que basa su e
e
explicación en la mane
era
de co
ontar aduce que la c
comprensió del núm
ón
mero evoluciona lenta
amente como
result
tado directo de las exp
o
periencias d contar.
de
De
esde este punto de vis los con
p
sta,
nceptos num
méricos y c
contar significativamente
se de
esarrollan de manera gradual, paso a pa
d
a
aso, y son el resultad de aplicar
do
técnic para co
cas
ontar y conc
ceptos de u sofistic
una
cación cada vez mayor. Al princip
a
pio,
los pr
reescolares suelen ap
s
prender a em
mplear los números d una man
de
nera mecán
nica
para descubrir o construir gradualme
ente signific
cados cada vez más profundos del
a
núme y de co
ero
ontar (por e
ejemplo, Ba
aroody y G
Ginsburg, en prensa; Fuson y H
Hall,
1983; von Glase
;
ersfeld, 198 Wagner y Walters, 1982). A medida que aumenta su
82;
r
e
comp
prensión de número y de co
el
o
ontar, los niños aplican el número y los
proce
edimientos para contar de una ma
p
r
anera cada vez más so
ofisticada. A su vez, esta
crecie
ente sofistic
cación dese
emboca en una comp
n
prensión ma
ayor, etc. E el fondo, el
En
desar
rrollo de téc
cnicas y con
nceptos est entrelaza y, de he
tá
ado
echo, duran los últim
nte
mos
años algunos piagetianos (por ejem
p
s
mplo, Elkind, 1964; P
Piaget, 197 Sinclair y
77;
Sincla en pren
air,
nsa) han lleg
gado a la c
conclusión d que un a
de
análisis del desarrollo del
núme sería psicológicamente incom
ero
mpleto si no se tuviera e cuenta la contribuc
en
a
ción
de las actividade de conta
s
es
ar.
Conc
ceptos rela
acionados c
con contar
r
Al principio, los niños se limitan a recitar nombres de númer
n
ros. En es
stos
entos, cont no pare ser nad más que un sonso
tar
ece
da
e
onete caren de sent
nte
tido
mome
(Ginsburg, 1982). Por ejem
mplo, Ariann a los 22 meses, canturrea «do cinco, d
ne,
os,
dos,
cinco» mientras baja saltan cuatro escalones. Ha oído a sus herma
»
ndo
.
anos geme
elos
de 3 años de edad recitar nombres de números mientra bajan las escaleras o
e
as
s
s
juegan a algo. Al parecer, Arianne h aprendid que ciertas activid
A
,
ha
do
dades pued
den
verse acompaña
adas por la r
recitación d nombres de número Imita el p
de
s
os.
procedimiento
lo
te
ca
por
Los
(y sól una part de la serie numéric correcta) seguido p sus hermanos. «L
nomb
bres de los números so palabras y, como o
on
s
ocurre con otras palab
bras, los niñ
ños
puede aprende a decirla mucho a
en
er
as
antes de fo
ormar [imág
genes men
ntales], por no
hablar ya de con
nceptos abs
stractos qu asociar a las misma ….» (von Glasersfe
ue
as
eld,
1982, p. 196).

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Al principio, los niños pueden h
hacer enumeraciones sin inten
s
ntar nume
erar
Arianne pa
arece disfr
rutar, a su dos años de eda
us
ad,
conjuntos. Por ejemplo, A
etique
etando obje
etos mientras busca e
entre sus ju
uguetes; no hace ning intento de
o
gún
emple una etiqueta para cada elem
ear
a
mento o de resumir la cuenta. C
e
a
Cuando se le
e
hacen preguntas del tipo «¿Cuántos hay?», sa
n
s
s
abe que el procedimiento correc
cto
implic responde con un número, per todavía n parece a
ca
er
ro
no
apreciar que los númer
e
ros
se em
mplean par designar el valor c
ra
r
cardinal de un conjunt y para d
to
diferenciar un
conjunto de otr
ros conjun
ntos con d
distintos va
alores card
dinales. Co
onsidérese la
siguie
ente conver
rsación entr Arianne y su padre:
re

PADR
RE:
ARIAN
NNE:
PADR
RE:
ARIAN
NNE:
PADR
RE:
ARIAN
NNE:

[Señalando un dibujo c dos gatos.] ¿Cuán
[
con
ntos gatos hay en este
e
dibujo?
d
Dos.
D
[Señalando un dibujo c tres per
[
con
rros.] ¿ Cuá
ántos perros hay en es
ste
dibujo:
d
Dos.
D
[Señalando un dibujo c un gato ¿Cuánto hay?
[
con
o.]
os
Dos.
D

arece que «dos» es la respues «como
sta
odín» para Arianne a la hora de
Pa
respo
onder a preg
guntas del t
tipo «¿Cuá
ántos hay?» En estos momentos, contar es un
».
acto e
enterament verbal y sin significa
te
ado. Obsér
rvese, no obstante, qu ya trata los
ue
núme
eros como una clase e
u
especial de palabras. S
Sólo emplea números cuando se le
e
pregu
unta cuánto hay o cua
os
ando se le pide que cuente. Los niños pare
ecen disting
guir
muy p
pronto entre las palabr que son para conta y las que no (Fuson et al., 198
e
ras
n
ar
e
n
82).
Los preescolares sólo emplean letras muy rara v cuando se les pide que cuent
s
vez
e
ten
(por e
ejemplo, Ge
elman y Ga
allistel, 1978 Incluso los niños le
8).
evemente d
deficientes d
del
ciclo m
medio reco
onocen siem
mpre los nú
úmeros com una cla especia de palabr
mo
ase
al
ras
aplica
ables a activ
vidades de contar (Ba
aroody y Gin
nsburg, 198
84).
Pri
incipio del orden esta
able. Con e tiempo, a medida q
el
que los niñ usan s
ños
sus
técnic para co
cas
ontar y refle
exionan sob ellas, aprenden a descubrir r
bre
regularidades
impor
rtantes en sus accion
nes de contar y en los númer
ros. Los ni
iños parecen
apren
nder los prim
meros térmi
inos de la s
serie numér
rica de mem
moria. Al principio, puede
que n empleen los mismo términos o el mismo orden cuando recita números o
no
n
os
s
an
s

51

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cuent
tan objetos. Por ejem
mplo, cuand Alexi ten tres año de edad no siemp
do
nía
os
d
pre
empe
ezaba desde el uno pa contar c
e
ara
conjuntos. T
Tarde o tem
mprano, los niños se dan
cuent implícitam
ta
mente, o h
hasta explíc
citamente, de que con
ntar requie repetir los
ere
nomb
bres de los números en el mismo orden cada vez. El pri
n
n
a
incipio del o
orden estab
ble
estipu que par contar es indispensable el esta
ula
ra
s
ablecimient de una s
to
secuencia c
coheren Los niños cuyas a
nte.
acciones es
stán guiada por este principio pu
as
ueden utiliz
zar
la sec
cuencia nu
umérica con
nvencional o una sec
cuencia' propia (no co
onvenciona
al),
pero s
siempre de manera c
e
coherente (Gelman y G
Gallistel, 19
978). Por e
ejemplo, Be
eth
siemp usa la secuencia co
pre
orrecta del uno al diez en tanto que Carol us siempre su
z
sa
propia versión (« 2, 3, 4, 5, 6, 8, 9, 1 18») para contar diez objetos.
a
«1,
10,
Prin
ncipio de co
orrespondenc Como r
cia.
resultado de la imitació al princ
e
ón,
cipio los niños
puede recitar números -co
en
n
omo Ariann mientra señalan objetos y h
neas
hasta pueden
llegar a desarrollar una cie
r
erta eficacia en la enu
a
umeración d conjunto pequeño
de
os
os.
Más a
adelante, pu
ueden dars cuenta de la necesidad de etiq
se
quetar cada elemento de
a
un conjunto una vez y sólo u
una. El prin
ncipio de co
orresponden
ncia subyac a cualquier
ce
intent genuino de enumera conjuntos y guía los esfuerzos de constru estrategias
to
d
ar
s
s
uir
de co
ontrol de los elemento contados y por con
s
os
s
ntar, como separar los unos de los
s
otros. A una ed
.
dad tan cor como lo tres año los niño parecen emplear un
rta
os
os,
os
n
principio como éste para detectar erro
é
ores de enumeración como cont dos vec
tar
ces
un mismo objeto o saltarse alguno (Ge
o
elman y Me
eck, en prensa).
Prin
ncipio de un
nicidad. Com una func
mo
ción de con es asignar valores cardinales a
ntar
s
s
conjuntos para diferenciarlos o comp
d
pararlos, es importante que los n
s
e
niños no só
ólo
gener una sec
ren
cuencia estable y asign una etiqueta, y só una, a ca elemen
nen
ólo
ada
nto
de un conjunto, sino también que em
n
mpleen una secuencia de etiqueta distintas o
as
s
únicas. Por ejem
mplo, un n
niño puede usar la se
ecuencia « 2, 3, 3» de mane
«1,
»
era
sistem
mática y em
mplear est
tas etiqueta en una correspon
as
ndencia biu
unívoca, pe
ero
como no todos sus elemen
o
s
ntos están d
diferenciado etiqueta de la m
os,
ará
misma mane
era
conjuntos de tres y cuatro elementos (con la des
signación c
cardinal «3» (Baroody y
»)
y
Price, 1983). Inc
,
cluso cuand un niño tiene que recurrir al empleo de términos no
do
e
conve
encionales, la apreciac
ción del principio de u
unicidad (co
omprender la función diferenc
ciadora de contar) le impediría escoger térm
minos empleados prev
viamente. P
Por
ejemp el empleo sistemá
plo,
ático de la se
ecuencia no convencional «1, 2, 3, diecionce»
etique
etaría erróneamente conjuntos de cuatro elemento pero al menos los
o
os
difere
enciaría de conjuntos con men
e
s
nos elementos. Por tanto, ade
emás de los
principios de ord estable y de corres
den
spondencia es importante que lo niños sigan
a,
os
ncipio de un
nicidad.
el prin

52

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Prin
ncipio de abstracción. Los niños también deben apr
a
s
render cóm definir un
mo
conjunto para po
oder contar El principio de abs
rlo.
stracción se refiere a la cuestión de
e
a
lo que puede ag
e
gruparse pa formar un conjunt (Gelman y Gallistel, 1978). A la
ara
to
n
hora d contar, un conjunto puede esta formado por objetos similares (por ejemp
de
u
o
ar
s
plo,
bolas: ● ● ●) o distintos (p ejemplo bolas, es
por
o,
strellas y palos: ● ⃰ --) Para incluir
).
eleme
entos distint en un co
tos
onjunto, el niño debe p
pasar por alto las difere
encias físic
cas
de los elementos y clasifica
s
s
arlos como «
«cosas» (por ejemplo, una bola, una estrella y
,
a
un blo
oque se pueden considerar como una, dos y tres cosa En el fo
as).
ondo, cuando
cream un conj
mos
junto de ele
ementos dis
stintos enco
ontramos (a
abstraemos algo común
s)
a todo los elem
os
mentos.
Prin
ncipio del valor cardin
v
nal. Median la imita
nte
ación, los niños pued
den aprend
der
fácilm
mente la técnica de con denomi
ntar
inada regla del valor ca
ardinal, es d
decir, basarse
en el último núm
mero contad en respu
do
uesta a una pregunta sobre una cantidad. S
a
Sin
emba
argo, el em
mpleo de la regla del valor card
a
dinal no ga
arantiza una apreciac
ción
adecu
uada del va cardina en sí (Fu
alor
al
uson y Hall, 1983; Von Glasersfe 1982). Es
eld,
decir, no significa necesaria
amente que el niño se dé cuenta de que el ú
e
e
último térm
mino
designa la cantid del con
dad
njunto y qu un conju
ue
unto tendrá la misma c
cantidad si se
vuelve a contar después de modificar la distribuc
e
d
e
ción espacia de sus elementos. P
al
Por
ejemp un niño deficiente empleaba correctam
plo,
o
e
a
mente la corresponden
ncia biunívo
oca
para e
enumerar quince obje
q
etos, pero e
empleaba la siguiente secuencia numérica: «1,
a
...5, 1 14, 12, 10, 9, 20 ,49, 1,2,3» (Baroody y Ginsbur 1984). Cuando se le
19,
»
y
rg,
e
pregu
untó la cantidad de elementos r
respondió s
satisfecho: «¡Tres!» A parecer, ¡la
Al
noción de «tres» no excluía conjuntos cinco vece más grandes!
»
a
s
es
Los niños pue
s
eden constr el princ
ruir
cipio del val cardinal reflexionan sobre s
lor
ndo
sus
activid
dades de contar. Cua
c
ando, por e
ejemplo, un niño cuenta una cole
ección de t
tres
juguetes, los des
sparrama y los vuelve a contar, puede descubrir que una colecc
e
ción
conse
erva la mism designa
ma
ación (cardinal) a pesa de su asp
ar
pecto («tres
s»).
Pri
incipio de la irrelevancia del orden. P
a
Parece que al reflexio
e
onar sobre la actividad de
contar también se descubr el princip de la irr
s
re
pio
relevancia d orden «
del
«<El orden en
n
entos de un conjunto no afecta a s designac
su
ción cardina
al»)
que se enumeran los eleme
(Baroody, 1984d Considé
d).
érese el ca
aso descrito por Piag (1964). Un niño -get
-de
cuatro o cinco añ
o
ños- contab una hilera de diez f
ba
fichas. Com no se da cuenta de
mo
aba
que e resultado sería el m
el
o
mismo, volv a contar las fichas en direcció contraria y
vió
r
ón
volvió a encontr que eran diez. Inte
ó
rar
eresado po este resu
or
ultado, el ni colocó las
iño
fichas en círculo las volvió a contar y volvió a encontrars con diez Finalmen
s
o,
ó
se
z.
nte,
contó el círculo de fichas en dirección opuesta pa acabar obteniendo el mismo red
n
ara
o
sultad Al cont los ele
do.
tar
ementos de varias m
e
maneras, es niño d
ste
descubrió u
una

53

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intere
esante propiedad de la acciones de contar: la distribuc
as
ción de los e
elementos y el
orden de su enumeración no tenía importa
n
n
an
ancia a la hora de determinar la
r
designación card
dinal del co
onjunto.
Co
onceptos de equivalenc no equi
e
cia,
ivalencia y magnitud
Un vez el niñ ha llegad a dominar estos co
na
ño
do
onceptos bá
ásicos para contar que se
e
refiere a un so conjunto la acción de contar puede ap
en
olo
o,
n
r
plicarse a c
contextos m
más
complicados com la comp
mo
paración de dos conju
e
untos. Tamb
bién puede emplearse la
e
e
acción de contar para descu
n
r
ubrir que la apariencia no es pertinente para determina si
a
a
a
ar
dos c
conjuntos son iguales o no. Si u niño cuenta dos c
s
un
conjuntos y los números
result
tantes son idénticos, p
puede llegar a la conclu
r
usión de qu los conju
ue
untos tienen el
n
mismo número de objetos a pesar d sus dife
s
de
erencias en cuanto a aspecto. Es
n
proba
able que los niños des
s
scubran es noción n
sta
numérica fu
undamenta jugando c
al
con
conjuntos peque
eños de un a cuatro elemento Por eje
no
o
os.
emplo, los niños pued
den
etique con la palabra «do varios p
etar
p
os»
pares de co
osas (por ejemplo, bloq
ques o dedos)
incluy
yendo pares naturales de cosas (
s
(por ejempl ojos, bra
lo,
azos, geme
elos). Como el
o
niño p
puede ver en seguida que estos conjuntos compuesto de cosa distintas se
e
a
s
os
as
corres
sponden entre sí, p
e
pueden lleg
gar a la c
conclusión de que l
los conjuntos
etique
etados con la palabra «dos» son equivalent a pesar de las dife
tes
r
erencias de su
e
aspec físico (por ejemp
cto
(
plo, Schaef
ffer et al., 1974). Es compre
sta
ensión pue
ede
aplica
arse posteri
iormente a conjuntos m
mayores qu el niño no puede co
ue
omparar vis
sual
o men
ntalmente con facilidad
c
d.
Antes de llegar a la esc
cuela, los niños tambié aprende que el n
én
en
número pue
ede
espec
cificar diferencias en
ntre conjuntos (no equivalenc
cia) y emplearse pa
ara
espec
cificar «más o «meno (ordena conjuntos según su m
s»
os»
ar
s
magnitud). También esto
es pro
obable que provenga d jugar con conjuntos de pocos elementos. Por ejemp
de
s
plo,
un niñ puede encontrarse ante la opc
ño
ción de esc
coger entre tres cestos con uno, d
s
dos
o tres caramelos El niño p
s
s.
puede ver fá
ácilmente q 3 es má que 1 ó 2, y que 2 es
que
ás
más que 1. Al contar cada conjunt se asoc
to,
cian etique
etas numéricas a estas
difere
encias perce
eptibles en cuanto a m
magnitud. O niño, po ejemplo, podría con
Otro
or
ntar
dos bloques («un dos-dos bloques») luego aña uno má y llegar a la conclusión
no,
s
),
adir
ás
ue
ás». Luego puede vol
lver a conta los bloques «uno, dos tres-¡tres
ar
de qu hay «má
bloques!») y enc
contrar que ahora, la e
etiqueta numérica es «tres». A p
partir de cas
sos
idos de est dos tipo de expe
tos
os
eriencias co
oncretas, un niño pue llegar a la
ede
repeti
conclu
usión de que: a) se a
asocian dis
stintos núm
meros a ma
agnitudes d
distintas; b) el
)
mayor de dos nú
úmeros siem
mpre viene después e la secuencia de con
en
ntar, y c) ca
ada
términ para con es más que el térm
no
ntar
s
mino que le precede e la serie n
e
en
numérica.

54

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Co
ontar con lo dedos pu
os
uede desem
mpeñar un papel clav en este desarrollo del
ve
núme
ero. Cuando los niños cuentan c los ded (extend
o
con
dos
diéndolos m
mientras dic
cen
«uno, dos, tres...) pueden v que el n
ver
número de d
dedos es ca vez ma
ada
ayor a medida
van
do.
os
nocer que la magnitud va
a
que v contand De esta manera, lo niños pueden recon
asocia a la po
ada
osición dent de la se numéric Al conta con los d
tro
erie
ca.
ar
dedos, inclu
uso
puede llegar a darse cuen de que 2 es 1 (un dedo) má que 1, que 3 es 1 (
en
nta
n
ás
(un
dedo) más que 2, etc. En resumen, c
)
como result
tado de sus experienc
s
cias contan
ndo
conjuntos peque
eños con los dedos, los niños pueden aprend reglas d numerac
s
s
der
de
ción
para d
determinar «cantidade iguales», «cantidad distintas y «más»
es
des
s»
».
Co
onservación de la cant
n
tidad. Con e tiempo, la reglas numéricas p
el
as
para evaluar la
equivalencia, la no equivale
encia y la m
magnitud pe
ermiten a los niños pod conserv
der
var.
Estos criterios numéricos precisos lib
s
n
beran a los niños de tener que depender de
s
indicio percepti
os
ivos como la longitud cuando hacen comp
d
paraciones cuantitativas.
Como resultado los niños dejan de despistars cuando una hilera de fichas se
o
o,
s
se
alarga o se acor durante una tarea de conser
a
rta
e
rvación de la cantidad Quizá Pa
d.
aul,
que llegó a la co
onclusión d que su h
de
hilera larga (con siete fichas) ten más fich
nía
has
que o
otra, más corta, con ocho ficha no hab tenido experiencias de con
as,
bía
ntar
suficie
entes para comparar con exactit dos núm
tud
meros segu
uidos. En otras palabr
ras,
puede que este preescolar no hubiera aprendido métodos o técnicas nu
e
p
uméricos pa
ara
calibrar la magnitud relativa de dos co
a
onjuntos relativamente grandes.
e
Aun después de haber aprendido re
eglas numéricas para d
determinar equivalenc
cias
o no e
equivalencias y hacer comparacio
ones entre magnitudes los niños pueden de
s,
s
ejar
de em
mplear esta reglas e una tare de conservación de la cantidad por var
as
en
ea
rias
razon
nes. En prim lugar, p
mer
pueden no pensar en contar y, por tanto, c
n
carecen de la
e
base para empl
lear reglas numéricas Cuando una hilera se ha transformado fís.
a
sicam
mente (por ejemplo, a
alargándola los niños pueden no estar s
a)
s
seguros de la
e
relación inicial de los conju
untos (quizá las dos h
á
hileras no e
eran iguales de entrad
s
da).
Ante esta incertidumbre, pueden vers abrumad por los indicios vi
se
dos
s
isuales de las
hileras de longitu desigual, pueden ec
ud
char mano del criterio perceptivo de la longit
tud
y llega a la conc
ar
clusión de q la hilera más larga tiene más (Acredolo, 1982). Pue
que
a
a
ede
ser, p
pues, que lo niños qu no conse
os
ue
ervan crean en realida que alarg una hile
n
ad
gar
era
añade algo a la misma. Ade
e
m
emás, la no conservac
ción sólo es una contra
adicción lógica
si se cree que las dos hile
l
eras son ig
guales al p
principio, co que sin contar y sin
osa
n
núme
eros específicos es un proposic
na
ción dudosa para los n
a
niños pequeños. La fa
alta
de co
onservación no implica necesa
ariamente que un n
niño no pu
ueda razon
nar
lógica
amente sob las rela
bre
aciones de equivalen
e
ncia si cue
enta y emp
plea números
(Gelm y Gallis
man
stel, 1978).

55

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En segundo lu
ugar, y aun si piensan en contar, puede que los niños pequeños no
n
n
s
an
a
reglas numéricas para basarse en un crite
a
erio
tenga suficiente confianza en sus r
numé
érico en vez de perceptivo (p
por ejempl
lo, Gelman 1982). La tarea de
n,
conse
ervación de la cantidad provoca un conflicto entre la reg que tiene un niño pa
d
gla
e
ara
comparar cantida
ades («Si u hilera es más larga que la otra es que tie "más") y el
una
s
a
a
ene
desar
rrollo de un regla ba
na
asada en contar («Si se cuentan dos hilera y tienen la
n
as
n
misma etiqueta numérica, es que tie
a
enen cantid
dades iguales»). Un n
niño peque
eño
puede resolver el conflicto simpleme
e
o
ente recurriendo al cr
riterio perce
eptivo familiar
para él. Un niño con algo más de ex
o
xperiencia p
puede vers dividido entre los d
se
dos
nder de ma
anera incoherente.
criterios y respon
ven
do
a
más
Tarde o temprano, los niños resuelv el conflicto ideand una regla nueva y m
sofisti
icada que in
ntegra la re
egla numéric y la basa en la pe
ca
ada
ercepción. E el fondo la
En
o,
nueva regla esp
a
pecifica: «S una hile es más larga que otra, pue
Si
era
s
e
ede tener u
una
cantid mayor a menos q al conta se obten la mism etiqueta numérica, en
dad
que
ar
nga
ma
cuyo caso se tr
rata de hileras con la misma c
cantidad.» Básicamen
nte, los niñ
ños
parec
cen resolve el conflic cognosc
er
cto
citivo reorg
ganizando la informac
ción existente
para d
darle una fo
orma más s
sistemática De esta m
a.
manera, los niños pue
s
eden continu
uar
emple
eando indic
cios perceptivos cuand las difer
do
rencias son evidentes (por ejemp
n
plo,
disting entre un conjunto de seis velas y otro de dos) (Zim
guir
u
miles, 1963) En casos en
).
que la diferenci no son claras (por ejemplo, d colas pa el cine en donde u
as
ias
dos
ara
una
de ellas es larga pero con los integran
a
ntes separa
ados y la otra es corta pero con los
a
integr
rantes much más agr
ho
rupados), la regla indic la neces
a
ca
sidad de co
ontar y realizar
un juic numéric
cio
co.
Otr
ros niños ni siquiera tienen que contar pa conserv
n
e
ara
var. Dan por sentada la
a
conse
ervación de la cantida En real
e
ad.
lidad llegan a pensar que es ex
n
xtraño que un
adulto plantee una pregunt cuya res
o
ta
spuesta es tan obvia. A partir de experienc
e
cias
repetidas de con
ntar, saben que si no se añade ni se quit nada a d conjuntos
n
o
e
ta
dos
equiva
alentes, es equivalencia perm
sta
manece co
onstante po mucho que varíe la
or
distrib
bución espa
acial (Lawson, Baron y Siegel, 19
974). Es de
ecir, tarde o temprano los
niños infieren una regla de equivalencia relativ
vamente ab
bstracta ba
asada en u
una
spondencia biunívoca que com
a
a
mplementa sus reglas de equiv
s
valencia, m
más
corres
concr
retas, basad en núm
das
meros espec
cíficos (Gelman y Gallistel, 1978).
En realidad, hay muc
chos datos que indican que la regla abstracta de
s
equiva
alencia/no equivalenc se desa
cia
arrolla en lo niños a partir de s experien
os
su
ncia
concr
reta de contar. Los niñ pequeñ suelen ponerse a contar com base pa
ños
ños
mo
ara
realiza sus juic
ar
cios sobre la conserv
vación de la cantidad (por ejem
d
mplo, Gelman,
1972) Además, la enseñanza o el de
).
esarrollo de técnicas de numera
e
ación precis
sas
facilita la adquisición de la conservación de la ca
a
antidad (Be
earison, 196 LaPoint y
69;
te
O'Don
nnell, 1974 Starkey y Cooper, 1977). Ciertamente, parece q
4;
,
que los niñ
ños

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peque
eños suelen pasar por una etapa en la que se basan e contar para conser
n
r
a
en
rvar
(conservación con «verific
c
cación emp
pírica») antes de conservar por comprens
sión
(conservación con «certez lógica» (Apostel, M
za
Mays, Morf y Piaget, 1957; Gre
eco,
Grize, Papert y Piaget, 1960; Green y Laxon, 197
P
70).
Así pues, seg el punto de vista ce
gún
o
entrado en la manera de contar, la experien
ncia
de co
ontar es la clave par hacer ex
ra
xplícitas y ampliar las nociones intuitivas de
s
s
equivalencia, no equivalenc y orden de magnit (Barood y White, 1983). Como
o
cia
n
tud
dy
s
apítulo n, in
ncluso los niños de seis mese pueden inspeccion
es
nar
vimos en el ca
visualmente y determinar de manera intuitiva s unos con
d
a
si
njuntos peq
queños (hasta
cuatro elementos) son equivalentes o no. Contar proporcion etiquetas verbales q
o
na
s
que
puede adjuntar a estos conjuntos pequeños. Es la expe
en
rse
eriencia de contar lo q
que
propo
orciona la base para formular re
b
eglas numé
éricas explícitas y, po
osteriormen
nte,
reglas más abst
s
tractas (ba
asadas en la equivale
encia) para razonar e torno a las
a
en
relaciones numé
éricas existe
entes entre cantidades mayores. Por tanto, a principio los
s
al
niños suelen dep
pender de c
contar para averiguar relaciones de equivale
a
encia como la
o
repres
sentada po la tarea d conserva
or
de
ación de la cantidad, y sólo despu depend
ués
den
de reg
glas relativ
vamente abstractas. En pocas pa
alabras, parece que contar es, m
más
que ig
gualar, la vía natural d los niño para lleg a comprender las relaciones de
v
de
os
gar
equivalencia, no equivalenc y orden con númer no intuitivos.
o
cia
ros
Conc
ceptos aritm
méticos bá
ásicos
Me
ediante las experiencias de con
ntar, los niños tambié descubr
én
ren qué ha
ace
cambiar un núm
mero. Si los cambios de orden o distribuc
ción no alt
teran el va
alor
cardin de un co
nal
onjunto, ciertos tipos de transform
mación sí qu lo hacen (por ejemp
ue
plo,
añadir o quitar objetos). Cuando los niños llegan a s
ser compe
etentes en la
1
p
ptar directa
amente pa
autas numé
éricas, está preparad
án
dos
enumeración o pueden cap
darse cuenta de relaciones aritm
méticas impo
ortantes. Un niño pued determin
de
nar
para d
o ver con rapidez que añadir un bloque a otro es «dos» y qu añadir ot más hac
z
e
ue
tro
cen
«tres» etc. (Bar
»,
roody y White, 1983; G
Ginsburg y Baroody, 1
1983, y Van Glasersfe
n
eld,
1982) De maner similar, u niño pue determinar o ver en seguida q si se qu
).
ra
un
ede
que
uita
una galleta de un conjunto d tres, que
n
de
edan dos. N hay más que una fina línea en
No
s
ntre
nuir
contar y aumentar o dismin en una unidad.
escubrir los efectos de añadir o q
e
quitar una unidad depe
ende de una técnicas
as
s
De
numé
éricas eficac
ces.
1 S
Subitize en el origina!. Se trata de un neologismo que podría traducirse literalmente por
e
a
«subiti
izar»/ «subitización» (de
erivado de s
súbito) y que, en ocasiones, se ha traducido por
a
«repen
ntizar»/ «repe
entización». D
Dado que sign
nifica captar directamente e número de puntos que tiene
el
un es
stímulo visual no estru
ucturado sin tenerlos q
n
que contar, se traducir por «captar
rá
[directa
amente]»/«ca
aptación [directa]». (N. del T.)

57

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Ap
partir de sus experienc
s
cias informa
ales de con
ntar, los niño construy concep
os
yen
ptos
aritmé
éticos básicos, pero g
generales. Más concr
retamente, como resu
ultado de s
sus
exper
riencias informales l
los niños consideran la adic
ción como un proce
eso
aume
entativo (añadir algo a una cantidad dada) y la sustracc
ción como u proceso de
un
disminución (quitar algo de una cantida dada). P ejemplo cuando A
ad
Por
o,
Aaron empezaba a asistir al ja
ardín de inf
fancia se le preguntó cuánto pen
e
nsaba que eran cuatro y
o
cinco (4 + 5). Re
eplicó: «Si lo tuviera q adivina diría que cuatro o c
que
ar,
e
cinco. Espe
era,
éstos son los números. Seis o siete como c
e.»
consideraba que la adición era un
a
proce aument
eso
tativo, Aaron sabía que dar uno d los suma
e
de
andos como resultado no
o
estab bien.
ba
A cau de su co
usa
oncepto inf
formal de la adición, Aa
a
aron reajustó su cálcul mental pa
lo
ara
que, al menos, fuera algo m
f
mayor que cinco.
Co
onsideremo también la reacción de unos pr
os
reescolares a la tarea de la «ses
s
sión
de ma
agia» desa
arrollada po Gelman (Gelman, 1
or
1972; Gelm y Gallis
man
stel, 1978). La
prime etapa de la tarea e
era
establece la importancia de un n
número det
terminado. Se
enseñ a un niño dos ban
ñan
ndejas con d
distintas ca
antidades de figuras de plástico (p
e
por
ejemp una ba
plo,
andeja con tres ratone y otra con cuatro). A continuación, el ex
es
.
xaminad señala una de las bandejas (por ejemplo, la que tiene tres ratones) y la
dor
s
s
e
designa como «la ganado
«
ora». Aunqu no se les indica q
ue
que lo hag
gan, los niñ
ños
suele contar o darse cuenta de la cantidad de ratones en las b
en
a
s
bandejas. L
Las
bande
ejas se colocan detrá de una pantalla, s tapan, s mezclan y vuelven a
ás
se
se
n
n
mostr
rarse al niño. Entonce el niño trata de esc
es,
coger la ganadora. Si destapa la no
ganad
dora (por ej
jemplo, la b
bandeja con cuatro rato
n
ones) se da al niño otr oportunid
a
ra
dad
y, nat
turalmente, encuentra la ganado
,
a
ora. Este p
proceso se repite hast que el niño
ta
esper encontra a la ganad
ra
ar
dora, si no e el primer intento, se
en
eguro que e el segundo.
en
La segunda etapa de la tarea m
a
mide la rea
acción del niño a va
arios tipos de
transf
formacione A veces el examinador realiz transform
es.
s
za
maciones tr la panta
ras
alla
que n afectan a la cantida cambia la posición de las figu
no
ad:
uras (por eje
emplo, colo
oca
en for
rmación tria
angular tres ratones qu estaban en fila), alt
s
ue
tera el color de un obje
r
eto,
o sus
stituye un ratón por u objeto d
un
diferente. A veces, re
ealiza en s
secreto transforma
aciones per
rtinentes pa la cant
ara
tidad: añadir o sustrae figuras d la bandeja
er
de
ganad
dora (por ejemplo, añadir otro ra
e
atón de juguete a la b
bandeja de tres para q
que
ningu bandeja sea la gan
una
a
nadora).
Lu
uego se registraba la re
eacción de los niños a estas trans
sformacione pertinentes
es
y no pertinente para la cantidad. Los niños ignoraban la transformación no
es
s
pertin
nente para la cantidad: la gana
adora (por ejemplo, «
«tres») seguía siendo la
o
ganad
dora. Sin embargo, lo niños se sorprendí
e
os
e
ían mucho cuando de
estapaban las
dos b
bandejas y no podían encontrar la ganadora. Cuando se les pre
o
eguntaba q
qué
había ocurrido, los niños de
a
ecían que s había añ
se
ñadido (o qu
uitado) algo a la bandeja
o

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ganad
dora. Cuan se les p
ndo
preguntaba cómo podr arreglar la situac
ría
rse
ción, los niñ
ños
indica
aban que de
ebía quitars la figura sobrante (
se
(reponerse la figura qu faltaba).
ue
Pu
uede que es
stas pautas de respue
s
esta no pare
ezcan un lo
ogro extraor
rdinario a o
ojos
de un adulto, pe indican la existenc de unas aptitudes importantes en los niñ
n
ero
cia
s
ños
de pre
eescolar. A pesar 'de q un niño puede no conservar la cantidad el éxito en la
que
o
d,
n
tarea «mágica» implica un compren
na
nsión de la transform
as
maciones q
que son o no
rtantes para variar la c
a
cantidad (po ejemplo, la adición y la sustrac
or
cción varían la
n
impor
cantid
dad y una nueva dist
tribución no lo hace) al menos con númer familiar
o
ros
res.
Adem
más, parece compre
en
ender que la adición y la sustra
acción son operacion
n
nes
invers
sas: la una deshace la otra. P tanto, aun los n
a
e
Por
niños pequeños que no
conse
ervan tienen alguna comprensión de la aritmética y pu
n
ueden, den
ntro de cier
rtos
límite razonar lógicament sobre las relaciones numéricas
es,
te
s
s
s.
El papel del reconocim
miento de p
pautas
captación directa» imp
d
plica el reco
onocimiento automático de paut numéric
tas
cas
La «c
•
•
(por ejemplo, identificar sin contar que • • ó • • son «tres»). El lugar d
i
r
n
del
recon
nocimiento automático de pautas numéricas en el desa
a
o
s
arrollo del número es u
una
cuest
tión que tod
davía queda abierta. A
a
Algunos teóricos (por e
ejemplo, Kla y Wallac
ahr
ce,
1973; Von Glas
;
sersfeld, 19
982) indican que los niños pued
n
den captar directamen
nte
peque
eñas cantid
dades antes de poder contar. Desde el punt de vista de Piaget, los
s
to
•
niños muy pequeños recon
s
nocen simp
plemente un pauta co
na
ompleta. Po ejemplo, • •
or
se co
onsidera una configura
a
ación global que se aso
l
ocia a «tres • • • se c
s»;
considera u
una
config
guración glo
obal distinta que simp
plemente ta
ambién se a
asocia a «tr
res». Ningu
una
de es
stas «totali
idades» se reconoce como una colección de eleme
e
a
n
entos que se
puede contar, es decir, una cole
en
,
ección com
mpuesta de unidades (element
e
s
tos
individ
duales). Desde este punto de vista, la captación directa no implica u
D
o
una
comp
prensión de número. Los niños no reconocen simu
el
s
ultáneamente una pau
uta
numé
érica como una totalid
dad (una unidad en s misma) y un conjun de part
sí
nto
tes
(unida
ades individuales) hasta que lle
egan al esta
adio del pe
ensamiento operacion
o
nal.
Con e
este logro intelectual, un niño puede conte
emplar el n
número y la pautas n
as
numéric
cas como una unidad compuesta de unidades (po ejemplo, Steffe, V
or
,
Von
Glase
ersfeld, Richards y Cobb, 1983).
Se
egún otro punto de vista, contar precede a la captac
p
r
ción directa (Beckmann,
a
1924) En otras palabras, lo niños apr
).
p
os
renden a en
numerar co
olecciones c
correctamente
antes de poder reconocer conjuntos con prec
r
r
s
cisión y rapidez. En realidad, h
hay
algunas evidenc
cias (por ej
jemplo, Baroody y Gi
insburg, 19
984; Gelma 1977) q
an,
que
indica que el reconocim
an
l
miento au
utomático d las pa
de
autas num
méricas suele
desar
rrollarse después de una intensa experiencia de contar objetos. E
a
r
Esto puede ser

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espec
cialmente cierto para n
c
niños deficie
entes (Baro
oody y Gins
sburg, 1984 Desde este
4).
punto de vista, incluso los preescola
o
s
ares puede reconoc que el número y las
en
cer
pauta numérica son, a la vez, una c
as
as
a
colección c
completa y un compue
esto de par
rtes
individ
duales, es decir, una u
d
unidad com
mpuesta de unidades.
En cualquier caso, los dos mode
elos indican que la ca
n
aptación directa es u
una
técnic fundame
ca
ental en el desarrollo de la comprensión del número por parte del
niño. Cuando lo niños pueden reco
os
onocer aut
tomáticame
ente una p
pauta, pued
den
ubrir aspec
ctos importa
antes del n
número. Po ejemplo, un niño q
or
,
que tome tres
descu
•
objeto con una distribución triangular y los coloq en fila, y reconozca que tanto • •
os
n
r
que
a
o
como • • • son casos de «tres», pued formular de maner explícita o implícita el
c
de
r
ra
a
ente princip «La dis
pio:
stribución de las canic no varía la cantida de canic
cas
a
ad
cas
siguie
que te
engo.» La captación di
c
irecta también puede d
desempeña un papel esencial en el
ar
n
apren
ndizaje de reglas num
méricas par apreciar equivalenc
ra
cias. Si a un niño se le
e
muestran grupos de tres e
s
elementos c
con una distribución t
triangular y en hilera, y.
,
puede reconocer inmediata
e
r
amente que ambos con
njuntos son «tres», pue inferir q
ede
que
dos co
onjuntos pu
ueden tener la misma c
r
cantidad au cuando tengan aspe
un
ectos distintos
(Von Glasersfeld 1982).
d,
B) IM
MPLICACIO
ONES EDUCATIVAS: DIFICULT
TADES CON LOS NUM
N
MEROS
y SOLUCION
NES
Cua
ando tienen la edad d entrar e la escuela, los niño son muy expertos en
n
de
en
os
y
contar (Gelman y Gallistel, 1978; G
Gelman y M
Meck, 1983 Práctica
3).
amente tod
dos
parec dar por sentados los diverso principio que suby
cen
r
os
os
yacen a co
ontar o que lo
rigen: los principios de o
orden estab
ble, de corresponden
ncia, de unicidad y de
abstra
acción. La mayoría ha
m
asta parece apreciar el principio r
relativamen sofistica
nte
ado
de la irrelevanci del 'orde Esto no ocurre co los niño muy peq
ia
en.
o
on
os
queños o d
detes. Estos niños, por e
n
ejemplo, pue
eden no de los núm
ecir
meros siguie
endo un orden
ficient
coher
rente. Un error mucho más comú es decir los primer números en el orden
o
ún
r
ros
correc y luego «soltar» ot
cto
tros término sin orden ni concier Por ejemplo, un niño
os
n
rto.
podría empezar sistemática
a
amente con «1, 2, 3» y luego seguir con «6, 8, 12, 9» una
n
vez y con «12, 3, 6, 6», la siguiente Nótese q
a
e.
que en el s
segundo ca aparec
aso
cen
términ repetid
nos
dos. «Tres» ya se hab emplea
»
bía
ado en la primera part correcta, y
te
«seis» se emple dos vec seguida para ter
»
ea
ces
as
rminar la c
cuenta. Esta manera de
contar no sólo viola clara
amente el principio de orden estable, sino también el
principio de unic
cidad. (Aunque decir términos sin sentido y repetir otro no cump
n
os
ple
los pr
rincipios de orden es
e
stable y de unicidad, estos erro
e
ores no siempre indic
can
neces
sariamente que estos p
principios n se conoz
no
zcan. Por ejemplo, los niños pueden
conoc
cer estos principios, pero olvidarse de que ya h
han usado un término
o

60

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previa
amente).
Si los niños no han tenido la opor
n
rtunidad de descubrir estos prin
e
r
ncipios, se les
deben brindar abundantes experienc
n
a
s
cias de con
ntar, sobre todo en e contexto de
el
juegos o activida
ades de inte
erés. En rea
alidad, pued ser útil p
de
presentar es
stos princip
pios
explíc
citamente (por ejemplo: «Cuando contamos cosas, debemos co
omprobar q
que
decim los núm
mos
meros de la misma ma
a
anera cada vez» o «c
a
cuando con
ntamos cosas,
debem
mos comp
probar que usamos un núme
e
ero nuevo para cad cosa q
da
que
señala
amos»). Ta
ambién podría ser útil d
discutir hist
torias como las del ejemplo 7.1 o las
o
que a
aparecen re
egularmente en los pro
e
ogramas in
nfantiles de televisión como «Bar
rrio
sésam
mo».
Ejemp 7.1. His
plo
storias para contar
Una v y sólo una
vez
u
Cu
uentamal es
staba muy c
contento. C
Corría y dab saltos po todo el ca
ba
or
astillo. ¡Pronto
era su cumpleañ y quería organizar una gran fiesta! El cocinero vino a pregunta
u
ños
a
r
o
arle
cuánt
tas persona iba a in
as
nvitar para poder hac comida y pasteles para todos.
cer
a
Cuentamal sacó su lista de invitados y empezó a contar los nombres que había en
ó
e
ella. A
Aunque hab perdido la cuenta d los nomb
bía
de
bres que ha
abía contad Cuentam
do,
mal
siguió contando Le salier
ó
o.
ron 27. Ent
tonces volv a conta para asegurarse y le
vió
ar
salier
ron 22. Est
taba muy c
confundido. El cociner le dijo que no podía preparar la
ro
r
fiesta hasta que no supiera cuánta ge
e
a
ente iba a venir. ¡Pob Cuentam Se sentó
bre
mal!
con la cabeza entre las ma
a
e
anos. Justo en aquel momento, su herman Cuentab
o
no
bién
acaba de lleg de visita «¡Eh! ¿Q te pasa ¿No est contento por la fie
aba
gar
a.
Qué
a?
tás
o
esta
que v a dar?», le preguntó. Cuentam le respondió: «Pues sí que lo estaba, pe
vas
mal
o
ero
no pu
uedo saber cuánta gen va a ve
nte
enir. Cada v que cuento me sa un número
vez
ale
difere
ente.» Cuen
ntabién tom la lista y dijo a su h
mó
hermano qu podrían contar junt
ue
tos.
Sacó un rotulado mágico y empezaro a contar la lista desde el princi
or
on
ipio. Cada v
vez
que c
contaban un nombre, C
n
Cuentabién le ponía un marca. D esta man
na
De
nera, contaron
cada nombre de la lista sólo una v
vez. ¡Había 25 nomb
a
bres! Cuen
ntamal se fue
corrie
endo a decí
írselo al coc
cinero.
El ord no impo
den
orta
Cu
uentamal ha
abía planific
cado un día muy diver
a
rtido, pero n se atrevía a salir de la
no
e
cama y bajar las escaleras. La mañana anterior h
a
a
había contado los esca
alones cuan
ndo
había bajado a desayunar y le había salido 10 Pero cua
a
an
0.
ando volvió a subir pa
ó
ara
dormi había contado 11. S había me
ir,
Si
enos escalo
ones al baja que al sub ¡a lo me
ar
bir,
ejor
hoy se iba a dar un tortazo! Así que se quedó sen
e
ntado miran cómo sa el sol. E
ndo
alía
Era
un día muy herm
a
moso. El co
ocinero se acercó al p de la es
pie
scalera y le gritó que su
e

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desay
yuno se estaba enfriando. Sus a
amigos también se ace
ercaron para decirle q
que
se iba de excursión. Pero Cuentama no quería bajar y todos se fueron. Entonc
an
o
al
a
ces
llegó Cuentabién y subió c
n
corriendo e
escaleras arriba para preguntar a su herma
ano
uentamal te
enía miedo de caerse por
Cuentamal si le pasaba algo. Cuando oyó que Cu
scaleras, Cuentabién exclamó: ¡N puede s ¡Las es
C
No
ser!
scaleras tie
enen el mismo
las es
núme de esca
ero
alones tanto si subes c
o
como si bajas!» Arrast a Cuent
tró
tamal fuera,de
la cama y lo lle
evó hasta las escaler
ras. Cuentamal estab asustad pero da
ba
do,
aba
as
ermano por arriesgars a caer. Cuentabién bajó por las escaleras
r
se
n
gracia a su he
conta
ando cada escalón: «¡1
e
10!» Luego volvió a subir contand otra vez l escalones,
do
los
y tam
mbién le sali
ieron 10. «E la misma escalera, así que tie el mism número de
Es
,
ene
mo
escalones», dijo Cuentabién. Cuentam se puso a dar salto de alegría dio miles de
mal
o
os
a,
s
gracia a su her
as
rmano, y ba corriend las escaleras para salir del ca
ajó
do
astillo y pilla a
ar
sus amigos para ir con ellos de excurs
a
sión.
Estas h
historias fuero escritas en colaboració con Cathy A Mason.
on
n
ón
A.

Equiv
valencia, no equivale
n
encia y «más que»
Los niños aprenden a basarse en contar o en ca
r
aptar direct
tamente pa
ara
determ
minar «cantidades iguales» (e
equivalenci
ia) y «can
ntidades d
distintas» (no
equiva
valencia) ba
astante pro
onto, al menos con nú
úmeros pequeños. Si los niños no
i
emple espontá
ean
áneamente el número para definir equivalen
e
o
ncias y no e
equivalencias,
suelen tener bas
stantes dific
cultades con estas tare
eas. Despu de comprobar que un
ués
niño p
posee técni
icas numér
ricas precisas, puede ser útil indicar explícit
tamente cómo
puede usarse el contar para determina «igual que», «distint de» y «m que». E
e
a
ar
to
más
Esto
puede hacerse en el contex de juego como los descritos en el ejemplo 7.2. Se ha
e
e
xto
os
s
emple
eado con éx juegos como la Lo
xito
otería con n
niños deficie
entes (Caris y Wern
son
ner,
1943; Descoeud
dres, 1928).
.

plo
nseñar los conceptos de equivale
encia, no e
equivalencia y
a
Ejemp 7.2 Juegos para en
ord
den
LOTERIA
L
Objet
tivo:
Equiv
valencia y no equivalen
n
ncia. Mater
rial:
1. Ta
ableros para cada juga
a
ador.
2. Cu
uadrados co distintas cantidades de puntos
on
s
s
s.

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Ins
strucciones:
:
Cada jugador toma un ta
r
ablero con, por ejemplo, tres pau
utas numér
ricas (véase la
e
figura Por turno los niño tratan de encontrar un cuadra que te
a).
os,
os
ado
enga la misma
cantid de punt que una de las pa
dad
tos
a
autas numéricas de su tablero. Si se encuen
i
ntra
un cu
uadrado, se coloca en
e
ncima de la pauta nu
a
umérica correspondien
nte. El prim
mer
jugador que com
mplete su tablero (ta
apando todas las pau
utas numér
ricas) gana la
a
partid Cada ve que empieza un turn todos lo jugadore pueden J
da.
ez
no,
os
es
Jugar a la v
vez.
Con e
esto se elim
mina la ven
ntaja de ser el primero en jugar, y se permite que pue
r
o
eda
haber más de un ganador.
r
n
DOMINO DE MISMO NÚMERO
EL
Obj
bjetivo:
Equ
uivalencia y no equiva
alencia.
Ma
aterial:
Fichas de dom
minó.
Ins
strucciones:
:
Est juego es una adapta
te
ación del ju
uego de dom
minó descri por Carr
ito
rison y Werner
(1943 y Wynro (1969-1980). Se colocan las fichas boca abajo. Todos los
3)
oth

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jugadores toman la misma c
n
cantidad de fichas. Sale el jugado que tenga el dos dob
e
or
a
ble.
ue
odas sus fic
chas. El juego con fich de dominó
has
Gana el jugador que coloqu antes to
norma
ales se ilus
stra más ab
bajo. Para estimular u mayor dependenc de cont
una
cia
tar,
Wynro (1969-1
oth
1980) usa f
fichas cuyo puntos p
os
presentan u distribu
una
ución irregu
ular
para q el reconocimiento de las pau
que
o
utas sea me
enos fácil.

LA ESCALERA
A
Obj
bjetivo:
1. L serie nu
La
umérica co
omo representante d cantidades cada v mayor
de
vez
res
(intro
oducción al concepto de orden
o
n).
2. E siguiente término de la secuen
El
e
e
ncia numérica es una u
unidad (o u
uno), más
gra
ande (conce
epto más av
vanzado).
Ma
aterial:
Blo
oques encaj
jables.
Ins
strucciones:
:
Ayu
udar al niño a construir una esca
o
alera con cu
ubos encaja
ables. Emp
plear cubos de
colore diferente para des
es
es
stacar los in
ncrementos en unidade A medid que el n
s
es.
da
niño
va construyendo la escalera indicar que el prime escalón s
o
a,
er
sólo tiene u bloque y no
un
uy
uiente tiene dos bloque y es un poco (un b
es
bloque) may
yor,
es mu grande, que el sigu
que el siguiente tiene tres bloques y es aún mayo (un bloque más que dos), etc. U
t
s
or
Una
a
co
so
lones) hace que el n
er
niño
vez construida la escalera (hasta cinc e inclus 10 escal
a»
scalera con sus dedos y que vay contando cada esca
n
s
ya
o
alón a med
dida
«suba por la es
que lo toca. La escalera tam
o
e
mbién pued construir con una lista numé
de
rse
a
érica. Tamb
bién
se debe indicar que, a medida que el n
q
niño avanza por la list numérica los números
a
ta
a,
(escalones) son mayores (cada núm
n
mero o esc
calón sucesivo es un bloque m
n
más
grand
de).

64

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Co
onceptos aritméticos básicos
a
s
No es probab que se d
o
ble
desarrolle u compre
una
ensión fund
damental de la aritmét
e
tica
sin un técnica eficaces y unas exp
nas
as
periencias s
suficientes de contar. Si un niño no
ha tenido exper
riencias de numeració abundantes y prec
ón
cisas, no a
aprenderá los
os
ento a un co
onjunto: los increment en una unidad varí
s
tos
ían
efecto de añadir un eleme
sistem
máticament la designación car
te
rdinal de u conjunto para con
un
o
nvertirla en el
siguie
ente númer de la ser numéric Por tant la enseñanza de a
ro
rie
ca.
to,
apoyo para la
a
aritmé
ética no de realizar hasta q
ebe
rse
que el niño no tenga soltura con las técnic
o
n
cas
básica para co
as
ontar como la enumer
ración, la re
egla del va
alor cardina e incluso la
al
o
separ
ración. Par los niños de educa
ra
ación espe
ecial puede ser especialmente útil
e
desta
acar los efe
ectos de añ
ñadir o quit una unid
tar
dad en situ
uaciones co
otidianas. P
Por
ejemp a la ho de desa
plo,
ora
ayunar, el maestro pu
uede dar d galletas a un niño y
dos
s
o
pregu
untarle cuántas tendrí si se añ
ía
ñadiera una más a la dos que ya tiene, o
as
e
pregu
untarle cuán
ntas le qued cuando se ha com
dan
o
mido una de las tres qu tenía. En el
e
ue
n
ejemp 7.3 se presentan va
plo
p
arios juego que implican llevar la cuenta de increment
os
a
e
tos
y dism
minuciones en una uni
idad.
Ejemp 7.3 Juegos que im
plo
mplican añad o sustra una unid
dir
aer
dad
LANZAMIE
ENTO DE F
FICHAS
Ob
bjetivo:
Sumar de 1 a 5.
Material:
M
1. Fichas, mo
onedas u ot
tros objetos pequeños que se puedan conta
s
s
ar.
2. Bandejas (de colores distintos).
Ins
strucciones:
:
El objetivo de juego es lanzar un n
el
número det
terminado d fichas a una bande
de
eja.
Cada jugador el
a
lige una ba
andeja de c
color distint Para principiantes, hacer que e!
to.
e
núme de fichas a colocar en la bande sea 5. P turnos, l jugador lanzan u
ero
s
eja
Por
los
res
una
sola f
ficha. Si un niño tiene éxito, cua
n
e
ando le toca el turno, se le dice: «Tenías tres
:
fichas en la band
s
deja y ahora tienes una más. ¿ Cu
a
a
uánto es tres y una más Si un niño
s?»
es inc
capaz de encontrar una respues añadir: «Para ver cuántas s tres y u
e
sta,
r
son
una
más, cuenta las fichas de tu bandeja Gana e! primer jug
s
a.»
!
gador que c
coloque cin
nco
s
ndeja. La dif
ficultad de! juego pued modifica
de
arse variand la distancia
do
fichas en su ban
entre el jugador y la bande o aume
r
eja
entando la c
cantidad de fichas necesarias pa
e
ara
r.
ganar

65

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EL JUEGO DEL MON
O
NSTRUO D LAS GAL
DE
LLETAS

Ob
bjetivo:
Re
estar una un
nidad.
Ma
aterial:
1. Montón de tarjetas co 1 a 5 galletas (punto círculos o dibujos d galletas ).
on
os,
s
de
2. O
Objetos red
dondos que se puedan contar.
e
n
Ins
strucciones:
El objetivo de juego es reunir 10 ga
e!
alletas (objetos que se puedan c
e
contar).
urnos, los jugadores levantan un tarjeta y pueden pillar tantas g
na
galletas como
Por tu
indica la tarjeta menos una. Explicar «Las tarje
a
r:
etas nos dicen cuánta galletas se
as
puede pillar ca vez. Sin embargo, el monstru de las galletas siem
en
ada
n
,
uo
mpre se come
una c
cuando las tiene que se
t
ervir." Cuan un niño por ejemp ha elegido una tarjeta
ndo
o,
plo,
con tr puntos, se le dice: «Ahora ten
res
ndrías que to
omar tres g
galletas, per e! monstruo
ro
se co
ome una. ¿C
Cuántas qu
uedan para ti?» Si e! n
niño da la r
respuesta c
correcta, se le
e
dice: «Pues tom dos galle
ma
etas.» Si no puede res
o
sponder, ha
acer que ta uno de los
ape
punto con un de y que c
os
edo
cuente e! re
esto. Para a
algunos niño puede h
os,
hacer falta u
una
demo
ostración más concreta: cuando un niño ha sacado tre galletas y e! monstruo
m
es
se ha comido un hacer que cuente l que le q
a
na,
las
quedan. Re
esumir e! he
echo diciendo:
«Hab tres galle
bía
etas, se ha llevado u
an
una, y han q
quedado do
os.»
Paut numéricas y digitales
tas
Cuando lleg
C
gan a la ed
dad de en
ntrar en la escuela, l
los niños s
suelen cap
ptar
direc
ctamente conjuntos d hasta c
c
de
cuatro elem
mentos (Bj
jonerud, 19
960; Gelman,
1977 Algunos niños de
7).
s
esfavorecid
dos y muc
chos niños deficientes todavía no
dominan esta técnica básica (Baroo
ody y Gins
sburg, 1984). Captar directamente
conju
untos de cinco o seis elementos, o incluso de tres o c
cuatro, en re
ealidad pue
ede
depe
ender de un técnica de nume
nas
as
eración prec
cisas y unas experienc
cias de con
ntar
abun
ndantes. Po tanto, las deficiencia en estas áreas deb subsan
or
s
as
s
ben
narse antes de
prete
ender que el niño dom
mine el rec
conocimient de pauta El recon
to
as.
nocimiento de
pautas regulare puede cu
es
ultivarse me
ediante juegos con da
ados.
ara
meros del 1 al 5 al menos, muchos niños apre
s
enden espo
ontáneamente
Pa los núm
pautas digitale automát
es
ticas antes de incor
s
rporarse a la escue (Siegler y
ela
r
Robi
inson, 1982 Siegler y Shrager, 19
2;
984). Esta t
técnica no p
puede dars por senta
se
ada
en p
poblaciones especiale En el ejemplo 7 se deta
s
es.
7.4
allan varias actividad
des
adec
cuadas para fomentar el aprendiz
a
zaje de pau
utas digitale
es.

66

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Ej
jemplo 7.4 Actividades para apre
s
ender pauta digitales
as
HAC
CER TITER
RES CON L
LOS DEDOS
Ob
bjetivo:
Re
epresentac
ción automá
ática con los dedos de los númer 1 ala. M
s
e
ros
Material:
1. Títeres hec
chos con ca
anutillos de papel para deslizar lo dedos de
e
a
os
entro de ellos,
o peg
gatinas con el dibujo d una cara para pega
n
de
a
arlas en la y
yema de lo dedos.
os
Instrucciones
s:
Mostrar al niñ los dedo correctos a levantar colocándo los títere de canut
ño
os
s
r
ole
es
tillo
o las pegatinas.
s
HACE CONTO
ER
ORNOS DE LAS MANO
OS
Ob
bjetivo:
Re
epresentac
ción automá
ática con los dedos de los númer 1 a 10.
s
e
ros
Material:
M
1. Pizarra.
2. Tiza.
Ins
strucciones
s:
Ay
yudar al niñ a levanta los dedo correctos para vario números y a trazar su
ño
ar
os
s
os
s
conto
orno en la pizarra. Ped
p
dirle a continuación qu nos mue
ue
estre varios números c
s
con
dedo El niño puede com
os.
mprobar su respuest compar
us
tas
rándolas co las form
on
mas
traza
adas o conf
frontándolas con las nuestras, qu deberán tener la forma correct
ue
ta.

C) IMPLICACIONES EDUC
CATIVAS: LA NATUR
RALEZA DE LA INSTR
E
RUCCION
ASICA
BA
Distin
ntos punto de vista: distintas implicacio
os
ones
Lo puntos de vista que estable
os
ecen como requisitos previos la lógica y las
a
técni
icas para co
ontar prese
entan implic
caciones ed
ducativas sustancialmente distint
tas.
Segú la prime
ún
era, es inú dedicar directame
útil
r
ente los esfuerzos in
niciales de la
ense
eñanza al número y a técnicas para con
s
ntar. Van Engen y G
Grows (197
75)
obse
ervan: «La noción de que conta es la ide básica d la aritm
ar
ea
de
mética ha sido
acep
ptada y favo
orecida dura
ante mucho tiempo po muchas personas in
o
or
nteresadas en
la ma
atemática escolar elem
e
mental. ¡Co
ontar no es la idea más básica de la aritmética!
s
e
Ideas como la correspo
s
a
ondencia biunívoca y "más q
que" son mucho m
más
funda
amentales y, de hech son requ
ho,
uisitos prev
vios para un desarrollo significat
tivo

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de co
ontar» (pp. 252-253). Sin los req
quisitos psi
icológicos g
generales, la enseñan
nza
de c
contar y de número está cond
el
denada a carecer de sentido. Por tanto, la
e
ense
eñanza de la matemá
ática debe fomentar, en primer lugar, el desarrollo de
r
conc
ceptos lógic y del ra
cos
azonamiento. Según e otro punto de vista, la instrucc
el
ción
inicia debe ce
al
entrarse dir
rectamente en el de
e
esarrollo de técnicas y conceptos
e
espe
ecíficos para contar y e
a
estimular su aplicación En pocas palabras, la cuestión es
u
n.
s
si la e
enseñanza de las matemáticas elementales debe impa
s
artirse forma
almente sob
bre
la ba de unos conceptos lógicos má básicos o informalm
ase
s
s
ás
mente media
ante el cont
tar.
La matemátic modern Durante el siglo XIX y la m
ca
na.
e
mayor part del XX, la
te
ñanza de las matem
máticas a los niños pequeños empezab por con
ba
ntar
enseñ
(Brain
nerd, 1973) Según D
).
Dewey (189 y Thor
98)
rndike (192
22), por eje
emplo, con
ntar
deber abarcar la formación matemá
ría
ática inicial del niño. Russell (19
917) denun
nció
este e
enfoque info
ormal. Afirm
maba que p
primero deb enseñar el conce
bía
rse
epto lógico de
las cla
ases y que el número debía ense
eñarse desp
pués como colofón a e
estas ideas. El
«enfo
oque cardin a la ens
nal
señanza de la matemática eleme
e
ental» de R
Russell aca
abó
toman cuerpo con «La M
ndo
Matemática Moderna» (Brainerd, 1973).
El e
enfoque ca
ardinal, o Ma
atemática M
Moderna, destaca la e
enseñanza d la teoría de
de
a
conjuntos. En la figura 7.1 se muestra la prime lección de este en
a
era
nfoque. ¿Q
Qué
conce
eptos se pretenden c
cultivar con los ejercicios de la página 5? ¿Cuál es el
n
?
s
objetiv de los ejercicios de la página 6? ¿Y cuál es el de lo de la pág
vo
e
e
os
gina 7? Como
muestra la figura 7.1, la inst
a
trucción inic se centr en cultiva los conce
cial
ra
ar
eptos de cla
ase
(clasif
ficación e in
nclusión de clases) y e
e
equivalenci (correspo
ia
ondencia biunívoca).
Sin embargo, y como se afirma en el capítulo 11, este tip de enfoq
n
e
po
ques forma
ales
son aj
jenos a los niños pequ
ueños. Cons
sidérese el caso de Aa
aron, un niñ inteligent y
ño
te
vivaz que acababa de empe
ezar el prim curso. E año anterior, yo hab seguido su
mer
El
bía
o
o desarrollo de la adic
o
ción inform En cuestión de meses ya ha
mal.
abía llegado a
o
rápido
domin la adic
nar
ción de blo
oques con sus dedos Luego continuó inv
s.
ventando p
procedim
mientos de cálculo men
c
ntal. Intrigad por sus avances, le pregunté si le gustab
do
e
ban
s hombros sin mucho entusiasmo Le pregunté
las ma
atemáticas de este cur
rso. Alzó lo
o.
qué cosas estab aprendiendo con las matemáticas.
ba
s

AARO
ON:
INTER
RLOCUTOR:
AARO
ON:

[Sin in
nterés.] Pue no estoy muy segur Tenemo que traza
es
ro.
os
ar
líneas y cosas as
sí.
Oh, co
omparáis co
onjuntos pa ver si so iguales.
ara
on
Supon
ngo que s [Entonc
sí.
ces, todo s comportamiento se
su
transfo
ormó en un explosió de entus
na
ón
siasmo.] ¿S
Sabes cuán
nto
son 1.000 más 1.000? ¡Pue 2.000!
es

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INTER
RLOCUTOR:
AARO
ON:

¡ Anda ¿Y eso lo has apren
a!
o
ndido en la clase de m
matemáticas
s?
No, ¡p
pero es que soy muy listo!

Como Aaron no parecía en
o
ntender el o
objetivo de los ejercicios de corre
espondenci
ias,
presta poco in
aba
nterés a este enfoque f
formal. Sin embargo, e capaz de comprend
era
der
la arit
tmética bás
sica y ampliar una relación que había apre
endido con sumandos de
una sola cifra a sumand
dos de cu
uatro cifras Esta ob
s.
bservación informal era
signif
fivativa y es
stimulante p
para Aaron.
La enseñanza piagetiana Algunos educadores piagetiano afirman que, como las
a
a.
s
os
eras etapas del desa
s
arrollo inte
electual lim
mitan la ca
apacidad d niño pa
del
ara
prime
comprender el número, la enseñan
nza inicial de las m
matemáticas debe es
s
star
conce
ebida para fomentar e desarrollo del pens
el
samiento op
peracional (por ejemp
plo,
Copeland, 1979) Se han d
).
diseñado va
arios curríc
culo s (por e
ejemplo, Fu
urth y Wac
chs,
1974; Maffel y Buckley, 19
B
980; Sharp, 1969) con el objetivo general d fomentar la
n
o
de
r
capac
cidad para el pensamiento gener (lógico).
e
ral
De
esde el pun de vist piagetian es inút enseñar el número (contar y la
nto
ta
no,
til
o
aritmé
ética) direc
ctamente. P
Primero se deben des
sarrollar los requisitos psicológic
s
s
cos:
comp
prender las clases, las relaciones y la corresp
c
pondencia biunívoca. Este punto de
o
vista queda refl
lejado por Gibb y Ca
astañeda (1975) en un anuario del Natio
o
onal
Council of Teach
hers of Mat
thematics: «Clasificar [establece correspon
er
ndencias] y
yordenar son tres procesos q
r
que subyac
cen al conc
cepto de n
número.... D ahí que la
De
e
exper
riencia de clasificar, co
c
omparar y ordenar pro
oporcione e fundame
el
ento necesa
ario
para el nivel má elevado de abstra
ás
o
acción nece
esario para el número (p. 98). El
a
o»
desar
rrollo de contar y del s
significado y los nombr de los n
res
números só debe darse
ólo
despu de muc
ués
chas experi
iencias de clasificació ordenac
ón,
ción y estab
blecimiento de
corres
spondencia (Gibb y C
as
Castañeda, 1975).
Figura 7.1. Primeras página de un cu
a
as
uaderno de matemátic elementa
ca
al.

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Sin embargo, hay poco datos que justifiqu
n
os
uen este enfoque pia
agetiano a los
inicios de la ens
s
señanza el
lemental. E realidad, hay datos (Almy, 1971; Dodw
En
well,
1960, 192; Gonc
char, 1975; Hood, 196 que pa
62)
arecen apoy la idea (Macnama
yar
ara,
)
rollo de la clasificació formal o de
ón
1975) de que el número no depende del desarr
técnic de seria
cas
ación como describe P
Piaget. Adem
más, la capacidad de c
comparar conjuntos contando no depen
s
o
nde del do
ominio de l correspo
la
ondencia b
biunívoca (por
ejemp Wang, Resnick y B
plo,
Boozer, 197 Los niñ pueden aprender m
71).
ños
n
mucho acerca
de co
ontar, del número y d la aritm
n
de
mética antes de pode conserva (Mpiangu y
er
ar
u
Gentile, 1970). En realidad la neces
d,
sidad de postular est
tadios para el desarro
a
ollo
lógico ha sido pu
o
uesta en du muy seriamente (v
uda
véase, por e
ejemplo, Groen y Kier
ran,
1982) En resum
).
men, no se ha demost
trado empí
íricamente que sea ne
ecesario tener

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éxito en tareas «operacio
onales» co
omo la inclusión de clases, la seriación, el
pondencias biunívocas y la cons
s
servación d la cantid
de
dad
establecimiento de corresp
para a
alcanzar un compren
na
nsión básica del núme de cont y de la a
a
ero,
tar
aritmética.
Co todo, es de destacar que la pos
on
d
stura de Pia
aget presen muchas implicacion
nta
nes
educa
ativas de im
mportancia. Por ejemp hace fa una no
.
plo,
alta
oción eleme
ental de «m
más
que» para el desarrollo d concep de núm
del
pto
mero y de una mane de con
era
ntar
signifi
icativa. Ade
emás, el número prese
enta a la vez significad de ordenamiento y de
z
dos
clasifi
icación, y contar im
mplica realm
mente una correspondencia biunívoca. Sin
a
emba
argo, es pos
sible que lo niños lleguen a alca
os
anzar estos conceptos en su for
s
rma
básica antes de lo que pensaba Piage y que el n
a
et
número y c
contar sólo requieran u
una
comprensión inf
formal de estos con
nceptos. C
Ciertamente el desar
e,
rrollo de u
una
m
rada y for
rmal de la clasificac
a
ción, la se
eriación y la
comprensión más elabora
spondencia biunívoca puede dep
a
pender, en e fondo, de desarrollo del númer y
el
el
o
ro
corres
de contar.
c
es
Implicaciones curriculare
Es indudable la importa
e
ancia del o
objetivo de la Matemática Mode
erna y de los
culos piaget
tianos para ayudar a los niños a pensar ló
a
ógicamente Razonar en
e.
curríc
torno a clases y relaciones debe ser un aspecto d los curríc
n
de
culos de las matemátic
s
cas
eleme
entales. Sin embargo, la enseñan inicial d las matem
n
nza
de
máticas debería tener en
r
cuent qué tiene significado para los niños peque
ta
e
o
eños. Siguen a continuación algun
nas
recom
mendacione
es:
1. Introducir las matem
máticas de una man
e
nera inform en vez de hace
mal
z
erlo
forma
almente me
ediante la teoría de conjuntos. Las defin
.
niciones fo
ormales de la
equivalencia nu
umérica, et
tc., pueden ser demasiado abs
n
stractas pa los niñ
ara
ños
eños. Conta ofrece u base co
ar
una
oncreta y s
significativa para comprender ide
a
eas
peque
esenc
ciales como equivale
encia, no e
equivalencia y conservación de la cantidad,
a
e
espec
cialmente con conjun
c
ntos no intuitivos. De hecho, c
e
contar pued tener m
de
más
signifi
icado que establecer correspon
r
ndencias para determ
minar la eq
quivalencia de
conjuntos, sobre todo si tienen más de cinco obje
e
e
etos.
2. No aplazar las experiencias y la enseñanza de contar Hasta los preescolares
r
a
r.
s
parec estar ps
cen
sicológicam
mente equip
pados para empezar a aprender el número A
a
r
o.
excep
pción de la nociones básicas de «más», no hay n
as
s
,
necesidad d retrasar la
de
r
enseñ
ñanza de contar resp
c
pecto a téc
cnicas gen
nerales com clasifica ordenar o
mo
ar,
establecer correspondencia Es impo
as.
ortante ens
señar estas técnicas p sí mism
por
mas,
pero h pocas razones pa creer qu sean necesarias pa la ense
hay
ara
ue
ara
eñanza del número y de conta Tampoco hay nece
ar.
o
esidad de a
aplazar la e
enseñanza de contar, del
ero
a
que
núme y de la aritmética a los niños q no conservan.

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3. Fomentar el desarro
ollo del rec
conocimiento automát
tico de pautas y de las
pauta digitales. A veces s ha dese
as
.
se
estimado la captación directa por considera
ada
una t
técnica aprendida de memoria que se o
e
obtiene con más fac
cilidad que la
enum
meración o un concept numérico (por ejem
to
o
mplo, Strauss y Lehtin
nen, 1950). El
.
recon
nocimiento de rautas numérica desemp
s
as
peña un p
papel impo
ortante en el
desar
rrollo de nú
úmero y de la aritmétic Se debe instar a l niños a que domin
ca.
los
nen
pauta numérica regulares como las d los dado Además necesitan experimen
as
as
s
de
os.
s,
n
ntar
con distribucione irregulare de uno a cinco elem
es
es
mentos. Me
ediante el re
econocimiento
autom
mático de varias pauta numéric como c
v
as
cas
casos del m
mismo número, los niñ
ños
puede aprende que el nú
en
er
úmero y los conjuntos equivalent no se d
s
s
tes
definen por su
r
aspec Las pa
cto.
autas digitales también desempe
n
eñan un pa
apel importa
ante en el desarrol del núm
llo
mero y, com veremo en el ca
mo
os
apítulo VIII, en el desarrollo de la
e
aritmé
ética. Por ta
anto, se de instar a los niños pequeños a contar co los dedo y
ebe
on
os
emple pautas digitales.
ear
D) RESUMEN
N
La experienc
cia de co
ontar es esencial p
para que los niños desarrollen
s
paulatinamente la compre
ensión del número y lleguen a dominar aplicacion
r
nes
numé
éricas. Salvo en el cas de corre el apre
so
egir
endizaje de nociones básicas como
«más», no hay ninguna raz para ap
n
zón
plazar la en
nseñanza de contar y d número A
e
del
o.
partir de experie
encias conc
cretas de co
ontar y de r
reconocimie
ento de pau
utas, los niñ
ños
apren
nden que lo cambios de aspecto y del orde de conta no afecta al valor c
os
o
en
ar
an
cardinal, y que aña o quitar elementos sí que lo hace. La e
adir
r
s
experiencia de contar es
a
r
impor
rtante para ampliar las nociones intuitivas de equivale
s
encia, no e
equivalencia y
a
orden La enseñ
n.
ñanza formal y lógica de la teorí de conju
ía
untos es úti por derec
il
cho
propio pero la enseñanza del núm
o,
a
mero basad en cont es inici
da
tar
ialmente m
más
signifi
icativa para los niños.
a

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Aritmét
A
tica info
ormal
An
ntes de dom
minar las c
combinacion numéricas básica ¿qué pr
nes
as,
rocedimientos
emple los niños para calcular suma diferenc
ean
as,
cias y prod
ductos en p
problemas c
con
núme
eros de una sola cifra? ¿Cómo se explica el desar
o
rrollo de procedimientos
aritmé
éticos informales? ¿Por qué a lo niños les cuestan m unos p
os
s
más
problemas q
que
otros? ¿Cómo tr
?
ratan los niños de min
nimizar, de manera na
atural, las dificultades del
cálcul
lo? ¿Qué problemas suelen en
ncontrar lo niños co el cálcu aritmét
os
on
ulo
tico
inform
mal? ¿Cómo se puede subsanar estas dific
o
en
cultades?
A) B
BASES PAR LA ADICION y LA SUSTRAC
RA
A
CCION INF
FORMALES
S

Cu
uando emp
pezaba a asistir al jardín de infancia, Aaron podía calcu
e
ular
rápida
amente las sumas de problemas tipo N + 1 como 3 + 1 = - y 5 + 1 = - . Para ot
tros
proble
emas, incluyendo los d tipo 1 + N como 1 + 3 =___ y 1 + 5 = ___, Aa
de
aron tenía q
que
emple objetos concretos para calc
ear
s
s
cular la su
uma. Tome
emos, por ejemplo, s
sus
respu
uestas durante nuestra cuarta ent
a
trevista, rea
alizada en n
noviembre:

EXAM
MINADOR:
AARO
ON:

EXAM
MINADOR:
AARO
ON:

EXAM
MINADOR:
AARO
ON:
EXAM
MINADOR:
AARO
ON:

1 + 7.
[Pausa. Luego cue
.
enta para sí: «1, 2, 3, 4 5, 6, 7»]. Tengo que
4,
e
hacerla con los blo
oques. [Prim
mero coloca un bloque luego sie
a
e,
ete
más, cu
uenta todos los bloque y expre la suma correcta].
s
es
esa
a
2 + 3.
a
nte]
o,
no
[Cuenta rápidamen 1, 2, 3 [pausa]. Casi lo tengo pero ya n
puedo p
pensar más [Primero coloca dos bloques, lu
s.
s
uego tres
más, y cuenta todo los bloqu para de
os
ues
eterminar la suma].
a
2 + 4.
10.
o
lve
s
1,2,3,4,5,6,7,8,9, 1 Pues no sé... [vuel a usar los bloques
para ca
alcular la su
uma].
1 + 3.
1, 2, 3, 4, 5 [en voz baja]. [Ex
xaminador: Venga, aca
aba.] Cuatr
ro.

73

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La capacidad de Aaron para sum mentalm
d
mar
mente fue a
aumentand de mane
do
era
gradu Con pro
ual.
oblemas de tipo 1 + N al principio empezab a contar a partir de 1
e
N,
ba
r
el
(por e
ejemplo, 1 + 3: «1, 2, 3, 4»). Hac la prima
cia
avera, ya re
esolvía auto
omáticamente
proble
ema de tipo 1 + N dic
o
ciendo el nú
úmero siguiente a N e la serie n
en
numérica (p
por
ejemp 1 + 3 = «4»). A fina
plo,
ales de curs Aaron había refinado el proce
so,
edimiento pa
ara
calcul los resu
lar
ultados de s
sumas con sumandos distintos d uno: emp
de
pezaba con el
n
cardin del sumando mayo y contaba progresiva
nal
or
a
amente a partir de él (p ejemplo 2
por
o,
+ 6 = t6; 7, 8»).
Aa
aron casi no recibió nin
o
nguna ense
eñanza arit
tmética form ¿Qué explica, pues,
mal.
su capacidad aritmética inf
formal y sus progresos durante e curso? ¿Por qué tenía
el
que calcular el resultado de prob
e
o
blemas 1 + N cua
ando podía determin
nar
inmed
diatamente el resultado de proble
emas N + 1 En contr
1?
raste con su soltura en el
u
n
cálcul de suma con el auxilio de objetos co
lo
as
oncretos, su primero intentos de
us
os
cálcul mental no tuviero éxito. ¿
lo
on
¿Qué explica la difi
icultad par desarro
ra
ollar
proce
edimientos de cálculo menta par problemas 1 + N y sumas con sumand
ra
dos
distint
tos de uno A lo lar
o?
rgo del cur
rso, Aaron inventó es
spontáneam
mente nuev
vos
proce
edimientos de cálculo. ¿Qué motivó este des
d
sarrollo?
El fundamen
nto: contar
Co
omo vimos en el c
s
capítulo VII, los niños desarro
ollan una comprens
sión
funda
amental de la aritmética mucho antes de l
llegar a la escuela a partir de s
sus
prime
eras experie
encias de c
contar. Los conceptos informales de la adic
s
s
ción (en tanto
que a
añadir más) y de la sustracción (e tanto qu quitar alg guían lo intentos de
)
en
ue
go)
os
los niños para construir pr
c
rocedimient aritméticos inform
tos
males. Por ejemplo, para
sumar uno más a tres, muchos niño empieza contando hasta tre y luego se
s
os
an
es
n
d
d,
ueden llega a
ar
limitan a contar una unidad más («1, 2, 3; 4»). En realidad hasta pu
tratar de aborda problema más difíciles de la misma ma
ar
as
anera. Cons
sideremos los
prime
eros intentos de Aaron para calcul mentalm
s
lar
mente las su
umas de pro
oblemas 1 + N
y de p
problemas con suman
ndos distint de uno (M + N). C
tos
Como consid
deraba que la
e
adició es un pro
ón
oceso aumentativo, su intentos iniciales, a
us
aunque infru
uctuosos, ib
ban
por bu camino Para 2 + 3, por ejem
uen
o.
mplo, parec saber qu la suma tenía que ser
cía
ue
mayor que dos. Por tanto, e seguida contó hasta dos y lueg contó un unidad m
P
en
a
go
na
más
que
ía
mo
...
engo, pero... ».
(aunq no sabí bien cóm continuar): «1,2,3, . Casi lo te
La soltura con las técnic para co
n
cas
ontar permit a los niño resolver mentalmente
te
os
r
proble
emas con «1» muy pr
«
ronto. Los n
niños descu
ubren con b
bastante ra
apidez que las
relacio
ones entre un número y su sigu
o
uiente se ap
plican a pro
oblemas N + 1 y que las
relacio
ones entre un número y su anterior pueden aplicarse a problemas N - 1. De heo
s
cho, muchos preescolares pueden usar su re
s
epresentac
ción menta de la se
al
erie

74

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numé
érica para resolver pro
r
oblemas co «1» sen
on
ncillos (N + 1 y N - 1 como «t
1)
tres
pastelillos y uno más» o «c
cinco muñe
ecas menos una que t quedas» (por ejemp
s
te
plo,
Baroo
ody, 1984a; Court, 1920; Fuson y Hall, 198 Gelman 1972, 19
83;
n,
977; Ginsbu
urg,
1982; Groen y Resnick, 19
R
977; Ilg y A
Ames, 195 Resnick 1983; Re
51;
k,
esnick y Fo
ord,
1981; Starkey y Gelman, 1982). En el anterior p
problema de adición, u niño pue
e
un
ede
entrar en la serie numérica por el punto esp
r
pecificado p el prim término o
por
mer
o
sumando (tres) y dar com respuest el núme siguient en la se
mo
ta
ero
te
erie numéri
ica:
tro». En el anterior pr
roblema de sustracció un niño puede entr en la se
ón,
rar
erie
«Cuat
numé
érica por el punto espe
ecificado po el minue
or
endo o cant
tidad mayor (cinco) y dar
como respuesta el número anterior en la serie nu
n
umérica: «C
Cuatro.» Co
omo el emp
pleo
sta
entación me
ental de la serie num
a
mérica para determina respues
a
ar
stas
de es represe
relacio
onadas con el núme anterior o posterio a otro d
ero
r
or
dado es tan automáti
ico,
muchos preesco
olares pued
den dar mentalmente y con ra
e,
apidez, las respuestas a
s
proble
emas senci
illos con «1».
La dif
ficultad relativa de p
problemas 1 + N
¿P qué Aar podía r
Por
ron
resolver pro
oblemas N + 1, pero no problem 1 + N? El
mas
?
conce
epto informa que tiene los niños de la adic
al
en
s
ción puede hacer que los problem
mas
N + 1 sean más fáciles de resolve que los problema 1 + N. Como Aaron
er
s
as
consid
deraba que la adición era un proc
e
ceso aumen
ntativo, inte
erpretaba el problema 3 +
l
1 = __ como tres y uno más cosa que se puede r
_
s,
resolver fác
cilmente contando («1, 2,
3; 4.,) o emplean las relac
)
ndo
ciones entre un númer dado y el que le sigu («3, 4»). En
e
ro
l
ue
cambio, interpre
etaba que 1 + 3 = __ era uno y tres más, cosa que no se pue
_
ede
resolv fácilmen con esto métodos En otras palabras, c
ver
nte
os
s.
como los niñ pequeñ
ños
ños
consid
deran que la adición es un proces aumenta
so
ativo, puede presenta la tenden
en
ar
ncia
a con
nsiderar que N + 1 = __ y 1 + N = __ so problemas diferent y la suma
on
tes
consig
guiente no es equiva
o
alente. Por tanto, pue
r
eden no d
darse cuent de que su
ta
métod centrado en la relac
do
o
ción existen entre un número da y el que le sigue, q
nte
n
ado
e
que
es tan eficaz pa respon
ara
nder en seg
guida prob
blemas de tipo N + 1 también es
1,
aplica
able a probl
lemas de tip 1 + N.
po
En un mome
ento dado, los niños d
descubren que las re
elaciones e
entre números
ecutivos se aplican po igual a pr
or
roblemas de tipo N + 1 y de tipo 1 + N. Jen
nny,
conse
una n
niña de jardín de infanc describ este imp
cia,
bió
portante de
escubrimien (Barood y
nto
dy
Ginsb
burg, 1982a Mientras jugaban a un juego m
a).
s
matemático la niña qu se senta
o,
ue
aba
al lad de Jenn sacó una tarjeta co el probl
do
ny
a
on
lema 1 + 6 = __. Ma
anifiestamente
perple y desor
eja
rientada ante este pro
oblema, la n
niña se que sin dec nada. T
edó
cir
Tras
una p
pausa, Jenny se le a
acercó y le dijo en vo baja: «¡Eh! ¡Que es muy fá
e
oz
ácil!
¡Siem
mpre que ve
eas un 1, es el número que viene después!» A dife
erencia de su

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compañera, Jenny había ab
bstraído una regla gen
neral de núm
meros cons
secutivos para
emas con «1»: «La sum de N + 1 ó 1 + N es el número que sigue a N en la se
«
ma
s
erie
proble
numé
érica." Con esta regla g
e
general, Jenny podía u
usar su rep
presentación mental de la
n
e
serie numérica para respo
onder con igual eficac a proble
cia
emas de tipo N + 1 y a
proble
emas de tip 1 + N.
po
El desarrollo de una reg general de número consecut
gla
os
tivos para l problem
los
mas
«1"
s
uy
nte
dad
culo
con « puede ser un primer paso mu importan hacia una capacid de cálc
gener más flexible. Por ejemplo, Aar aprendi primero q podía pasar por a
ra
ron
ió
que
alto
sin pr
roblemas el orden de lo sumandos en probl
os
lemas con «1». Unas s
semanas m
más
tarde empezó a hacer lo mismo en problemas con sum
n
mandos dis
stintos de 1 y
laba las su
umas de ti
ipo M + N contando a partir del sumando mayor (por
calcul
ejemp 2 + 6: «6; 7, 8»). A
plo,
Además, los niños sólo llegan a co
s
onsiderar la adición como
a
la uni o reunió de dos conjuntos d una manera gradu Desde e
ión
ón
de
ual.
este punto de
vista, el orden de los núm
d
meros carece de importancia: 3 + 2 = 2 + 3. En ot
tras
palabras, la unió de un conjunto de tres objeto con otro de dos, tiene el mismo
ón
os
o
result
tado que la unión de dos objetos y tres objet
tos. Esta co
oncepción «
«unionista» de
la adición es má abstracta que la co
ás
a
oncepción a
aumentativ familiar p
va
para los niñ
ños
peque
eños. La co
omprensión de que el o
orden de los sumandos no altera l suma en los
s
s
la
proble
emas con «1» pued ser un primer p
de
n
paso muy important hacia u
te
una
comprensión má profunda de la adición (Resnic 1983).
ás
a
ck,

B) A
ADICCION INFORMAL
I
L
Proce
edimientos concreto
s
os
Inic
cialmente, los niños e
emplean ob
bjetos concr
retos para c
calcular sumas. A cau
usa
de su inJj1ediat disponibilidad, suel
u
ta
len usar los dedos pa sumas de hasta 10.
ara
Desde el punto de vista de! desarrollo, la estrateg más bás
e
d
gia
sica es la cu
uenta concr
reta
global (CC) que se ilustra en la columna 1 de la figura 8.1. Los blo
e
oques (u ot
tros
objeto 'que se puedan contar, como lo propios d
os
p
os
dedos) se c
cuentan uno por uno para
o
repres
sentar un sumando; e! proceso se repite con e! otro sumand Luego se
o
e
do.
cuentan todos lo objetos p
os
para determ
minar la sum
ma.
Inv
vención de atajos. Los n
niños invent espontá
tan
áneamente atajos par el laborio
e
ra
oso
proce
edimiento cc Uno de lo favoritos es la estra
c.
os
s
ategia de «
«pautas digitales» que se
e
ilustra en la colu
a
umna 2 de la figura 8.1 (Baroody en prens
y,
sa). Nótese que, en e
e
esta
estrat
tegia, cada sumando se repres
a
senta con una pauta digital. As se evita e!
sí
a
laborioso proces de contar los dedos uno por un para rep
so
s
no
presentar ca sumando.
ada
ante la estra
ategia de la pauta digital, e! niño sólo tiene q contar una vez (para
a
que
Media

76

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determ
minar la suma). La estrategia de «recon
s
nocimiento de pautas» (Siegler y
Robin
nson, 1982; Siegler y S
Shrager, 19
984), que se ilustra en la columna 3 de la figura
e
a
8.1 es aún más económica. Esta estra
s
e
ategia comp
porta la creación de pa
autas digita
ales

77

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para cada suma
a
ando para, a continuac
ción, recono
ocer la sum inmediata
ma
amente, qu
uizá
de m
manera visu (median una cap
ual
nte
ptación dire
ecta), quizá cinestésic Para 4 + 5
á
ca.
=__ , por ejemp un niño puede em
plo
o
mplear paut digitales para repr
tas
s
resentar ca
ada
suma
ando, sentir que se ha extendid todos los dedos sal uno, y r
an
do
s
lvo
responder «
«9»
sin te
ener que co
ontar.
Hasta los niñ deficien
ños
ntes inventa atajos CC espontán
an
C
neamente p
para ahorrarse
traba
ajo. Durant veintiuna semanas se observ
te
a
s
varon unos niños con deficienc
s
n
cias
leves y modera
s
adas que s basaban en un pr
se
n
rocedimient CC porq
to
que lo habían
desc
cubierto o porque se le había ens
es
señado. Sin que se les dijera nad muchos de
n
s
da,
los p
participante en el es
es
studio emp
pezaron a e
emplear un estrateg de pautas
na
gia
digita
ales y unos pocos emp
s
plearon una estrategia de recono
a
a
ocimiento de pautas pa
ara
problemas con sumandos muy pequ
s
ueños. Por tanto, par
r
rece que la tendencia a
a
a
inven atajos para el cálc
ntar
culo es com a niños con una a
mún
s
amplia gama de aptitud
a
des
ment
tales.
Au
utocontrol, inventiva y flexibilida Mediant el contro de sus t
ad.
te
ol
tentativas, los
niños pueden adaptar proc
s
a
cedimientos existente a nuevas demandas y, por tan
es
s
s
nto,
pued
den inventa nuevos procedimientos. Co
ar
onsidérese el caso de Mike, un
much
hacho de veinte años de edad con un CI de 46. Mike se enc
v
s
I
contró en u
una
situa
ación norma en los niñ
al
ños: Su procedimiento concreto le iba muy b
e
bien siempr y
re
cuan los núm
ndo
meros fuera pequeño Para pro
an
os.
oblemas co sumandos de cinco o
on
o
meno Mike em
os,
mpleaba un procedimie
n
ento de pau
utas digitale (por ejem
es
mplo, para 3 +
5 for
rmaba las pautas digitales para tres y cinc con cada mano y luego conta
p
co
a
aba
todos los dedo
s
os). Sin em
mbargo, es procedimiento no puede em
ste
o
mplearse c
con
facilid para problemas c
dad
como 2 + 8 y 6 + 3, en los que uno de los sum
o
mandos no se
o
pued represen fácilmente con una mano.
de
ntar
a
Pa
areciendo darse cuen de las limitacione de su p
nta
es
procedimien de pautas
nto
digita
ales, Mike lo modificó. Cuando se le present
o
e
taban proble
emas como 2 + 8 y 6 + 3,
o
prime formaba la pauta d
ero
a
digital de su
umando má pequeño (por ejemp dos ded
ás
plo,
dos
para 2 + 8). Co un mod
on
delo cardina del suma
al
ando más pequeño y formado, el
ya
,
siguiente paso que daba e empeza desde 1 e ir contan hasta l
era
ar
ndo
llegar a la d
designa
ación cardin de sumando mayo Por ejem
nal
or.
mplo, «1, 2, 3, 4, 5, 6, 7 8» para 2 +
7,
8. A continuació Mike sim
ón,
mplemente continuaba contando mientras s
a
señalaba ca
ada
mento del mo
odelo cardinal creado en el paso anterior (po ejemplo, para 2 + 8: «9
or
elem
[seña
alando uno de los do dedos le
o
os
evantados], 10 [señalando el otro dedo]». La
,
mani
iobra plani
ificada de antemano por Mike para representar ú
o
e
únicamente el
suma
ando más pequeño le permitía en
p
nfrentarse a problemas con núme
eros mayor
res.
El procedimiento concreto relativa
l
amente sofi
isticado de Mike toma otras form
a
mas
ingen
niosas. Algunos niños usan mod
s
delos cardin
nales ya pr
resentes en el aula pa
n
ara

78

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conta Otros usan las pa
ar.
u
autas de la cifras 2,3,4 (por ej
as
jemplo, 2 + 4: «1, 2; 3
[seña
alando la punta super izquierd del cuat
p
rior
da
tro], 4 [seña
alando la p
punta super
rior
derecha], 5 [señalando la punta del medio], 6 [
[señalando la punta d abajo], 6
de
6»).
ntras hacen sus ejercic
cios de aritm
mética en c
clase, algun niños m
nos
miran mucho el
o
Mien
reloj (por razone distintas a saber cu
es
s
uánto falta para el recreo). El relo proporcio
oj
ona
un m
modelo para contar (po ejemplo, 2 + 4: «1, 2; 3 [mirando el 1 de la esfera] 4
a
or
,
,
e
],
[mira
ando el 2 de la esfera], 5 [mirando el 3 de la esfera], 6 [m
e
,
o
mirando el 4 de la esfe
era]
- 6») Otros niñ
).
ños hasta pueden llegar a crea un mode mental para llevar la
ar
elo
r
cuen
nta. Por eje
emplo, para 2 + 4 un niño pue
a
n
ede imagina cuatro p
ar
puntos en las
esqu
uinas de una caja y con
a
ntarlas «3, 4, 5, 6» mie
entras «señ
ñala» o «mi los puntos
ira"
imag
ginarios. Lo procedim
os
mientos ba
asados en estos mod
delos «que se tienen a
e
n
mano pueden ser la base para la inv
o»
e
vención de procedimie
entos eficac de cálc
ces
culo
ment (Fuson, 1982).
tal
Ad
demás, este control p
permite a l
los niños e
elegir de m
manera inte
eligente en
ntre
proce
edimientos informales de adición (Siegler y R
Robinson, 1982). Kathy una niña de
y,
quinc años de edad con u CI de 40 empleaba una estra
ce
un
0,
a
ategia de pa
autas digita
ales
para problemas como 2 + 3, 4 + 2 y 5 + 4. Cua
ando se encontraba con problem
mas
como 2 + 8 ó 6 + 3, recono
o
ocía inmediatamente los límites d su estrategia digita y,
de
al
sin que se le dijera nada, pasaba a calcular la respuesta con bloqu (volvía al
a
a
ues
a
emple de un procedimien CC). Ad
eo
p
nto
demás, cua
ando se le presentaban problem
mas
como 1 + 2 y 3 + 1 (combin
o
naciones qu según p
ue,
pruebas rea
alizadas de antemano, ya
sabía
amos que conocía), Ka
athy no con
ntinuaba em
mpleando p
procedimien
ntos concre
etos
mecá
ánicamente (persevera
ación), sino que resp
o
pondía de manera au
utomática. A
Así
pues, parece ser que inclus niños co deficienc
,
so
on
cias mentale importan
es
ntes contro
olan
su eje
ecución arit
tmética y m
muestran fle
exibilidad a la hora de elegir proce
edimientos de
cálculo.
Pr
rocedimien
ntos menta
ales
Co el tiempo, los niños aband
on
donan espo
ontáneame
ente los pr
rocedimientos
concr
retos e inv
ventan pro
ocedimiento mentale para ca
os
es
alcular sum
mas (Groen y
n
Resnick, 1977). El procedimiento má básico d adición mental es contarlo to
ás
de
odo
ezando por el primer sumando (C
CTP) (por ej
jemplo, 2 + 4: «1, 2; 3 [es uno má
ás],
empe
4 [son dos más 5 [son tr más], 6 [son cuat más] - 6 (Barood 1984a, en
s],
res
tro
6»)
dy,
prens Baroody y Ganno 1984). La técnica CTP es una invenc
sa;
on,
a
ción bastante
sofist
ticada porque no reflej directam
ja
mente el pro
oceso conc
creto y global de conta
arlo
todo y comporta la enumer
a
ración del segundo sum
mando a m
medida que e niño cuenta
el
a par del prim
rtir
mero (un pr
roceso de control sim
multáneo) (Baroody y Ginsburg, en
prens Carpent y Moser 1983).
sa;
ter
r,

79

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Lle
evar la cuen Este proceso de llevar la cuenta hace que el cálc
nta.
culo mental de
proble
emas con términos dis
t
stintos de « sea má difícil que el de problemas en los
«1»
ás
e
que u de los términos es «l». Para calcular N + 1 ó 1 + N un niño s
uno
t
s
N,
sólo tiene q
que
conta hasta N y decir el nú
ar
úmero que le sigue en la serie nu
umérica (po ejemplo, 1 +
or
4: «1, 2, 3, 4; [y uno más son] 5»). C problem sin «l» el niño debe continu
y
Con
mas
»,
uar
conta
ando más allá de N un número de
eterminado de veces. U cálculo mental exacto
Un
de pr
roblemas sin «l» exige métodos p
e
previamente planificad para lle
e
dos
evar la cuen
nta.
Esto es lo que im
mpedía a A
Aaron calcul con éxito problema sin «1» a principios de
lar
as
curso Con el tie
o.
empo, Aaron ideó espo
ontáneame
ente método para llev la cuent
os
var
ta.
So
obre todo al rrincipio, lo niños us objetos concretos para llevar la cuenta, y el
l
os
san
emple de los dedos es un de los m
eo
no
métodos favo
oritos (por ejemplo, 2 + 4: <<1, 2 3
2;
[un dedo extend
dido es uno más], 4 [dos dedos extendido son dos más], 5 [tres
o
s
os
dedos extendido son tres más], 6 [cu
s
os
uatro dedos extendido son cuat más] - 6
s
os
tro
6»).
Si un niño puede reconocer automáticamente pau
e
r
utas digitale el proce
es,
edimiento pa
ara
llevar la cuenta requiere p
r
poca atenció y puede ejecutarse con gran eficacia. P
ón
e
n
Por
ejemp para 2 + 4, en cua
plo,
anto ha emp
pezado el p
proceso de contar el niño se limita a
ir con
ntando hasta que «sien
nte» la exte
ensión del cuarto dedo. Conocer la pauta dig
gital
para el cuatro di el niño c
ice
cuándo tien que dete
ne
enerse.
Co el tiempo los niños pasan de c
on
o,
contar objet a contar cosas men concretas
tos
r
nos
para l
llevar la cue
enta (Steffe et al., 1983). En realidad, los niñ emplea una varia
e
ños
an
ada
gama de medio (por eje
a
os
emplo, véas Fuson, 1982). Alg
se
gunos niño van dan
os
ndo
golpecitos con lo dedos o el lápiz cuando cuent
os
tan. Hasta pueden lleg a explo
gar
otar
pauta como «ta
as
ac-tac-tac-ta es cuatro (por eje
ac»
emplo, 2 + 4 «1,2; 3, 4 [tactac]; 5 6
4:
5,
[tac-ta - 6»). Los niños ta
ac]
ambién pue
eden llevar la cuenta c otra cu
con
uenta verba o
al
subvo
ocal: una do
oble cuenta (por ejemplo, 2 + 4: «
a
«1,2; 3 es u más, 4 son dos más,
uno
5 son tres más, 6 son cuatr más»). C
ro
Cuando los niños están muy familiarizados c
n
con
la ser numérica este proc
rie
a,
ceso de dob cuenta p
ble
puede llega a ser extr
ar
remadamente
autom
mático y rea
alizarse mentalmente.
Inv
vención de atajos. C
Contar a pa
artir del primer sumando (CCP abrevia el
P)
proce
edimiento CTP al empezar desde el término cardinal correspondie
C
e
o
ente al prim
mer
sumando (por ejemplo, 2 + 4: «2; 3 [+ 1], 4 [+ 2], 5 [+ 3, 6 [+ 4] - 6»), pe no redu
+
ero
uce
el núm
mero de pasos necesa
arios para e procedimiento de lle
el
evar la cuen (Baroody y
nta
Ganon, 1984). Tanto el pro
T
ocedimiento CTP com el CPP implican u proceso de
mo
un
o
ara
a
Como el pro
ocedimiento CPP no a
o
ahorra muc
cho
cuatro pasos pa llevar la cuenta. C
esfuerzo, es rar que los niños lo inventen y lo emplee (Baroody en prensa;
ro
en
y,
ody
burg, en pre
ensa).
Baroo y Ginsb
Lle
evar la cuen es muy e
nta
exigente en el plano co
n
ognoscitivo y se puede aligerar si se
o
e
empie por el término mayor. Una es
eza
strategia qu permite hacerlo es contarlo to
ue
odo

80

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empe
ezando por el término mayor (CT (Barood 1984a). El método CTM implica
TM)
dy,
.
o
contar hasta el cardinal de número mayor a partir de 1 y luego seg
el
guir contan
ndo
mient
tras se enum
mera el térm
mino meno (por ejem
or
mplo, 2 + 4: «1, 2, 3, 4; 5 [+ 1],6 [+ 2]
+
- 6»). Nótese que, al empez por el té
zar
érmino may el proceso para lle
yor,
evar la cuenta
en 2 + 4 se redu de cuat a dos pa
uce
tro
asos. Obsé
érvese tamb
bién que el método CT
TM
requie un proc
ere
ceso extra in
nnecesario con el CTP ver cuál d los dos s
P:
de
sumando s es
mayor. Los niños adoptan e CTM por
s
el
rque ver cuá de los su
ál
umandos es mayor ya se
s
echo autom
mático y ex
xige un es
sfuerzo ina
apreciable en compar
ración con el
ha he
proce de lleva la cuenta.
eso
ar
Co
ontar a partir del términ mayor (C
no
CPM) abrev el proce
via
edimiento C
CTM ya que se
empie a conta desde la designación cardinal d término mayor y, p tanto, es el
eza
ar
del
por
s
proce
edimiento in
nformal de a
adición mental más ec
conómico (por ejemplo 2 + 4: «4 5
o,
4,
[+ 1], 6 [+ 2] - 6») Durante e cálculo, lo niños pu
).
el
os
ueden darse cuenta de que contar el
e
e
prime sumando es inneces
er
sario y bast con enun
ta
nciar el card
dinal que le correspon
e
nde
(Fuso 1982; Resnick y N eches, 1984). Como resulta
on,
R
ado, adopta el méto
an
odo
abrev
viado de em
mpezar con e término c
el
cardinal del sumando m
mayor en ve de conta a
ez
ar
partir de 1. Por tanto, el pro
t
ocedimiento CTM se a
o
abandona e favor del CPM porq
en
que
aún a
ahorra más trabajo.
Au
utocontrol, in
nventiva y fl
flexibilidad. Al igual que con los pr
e
rocedimient concretos,
tos
el au
utocontrol hace que los niños inventen espontáne
h
eamente pr
rocedimientos
menta
ales ayudándoles a se
entir cuándo hace falta reajustar los método existentes.
r
os
Consi
idérese el ejemplo de Casey, un niño de pá
e
n
árvulos (Ba
aroody y Ga
annon, 198
84).
En nu
uestra primera entrevista, Casey se basó e
y
exclusivame
ente en el p
procedimiento
CTP. En la segu
unda, se le presentó el problema 3 + 6 en un tarjeta. E
l
na
Empezó como
de costumbre, co
ontando el primer sum
mando a me
edida que ib dando go
ba
olpecitos en la
n
a:
».
rgo, se detuvo y come
entó: «Creo que conta
o
aré
tarjeta «1, 2, 3» Esta vez, sin embar
hasta 6. 1, 2, 3, 4, 5> 6 [pau
a
4
usa] 7, 8, 9.» Al parece Casey había previs la dificult
er,
sto
tad
de qu para lle
ue,
evar la cuen con su procedimie
nta
ento CTP, hacían falt seis pasos.
ta
Para ahorrarse trabajo, ada
t
aptó su método. Empe por con el suma
ezó
ntar
ando mayo e
or
1
edimiento n
nuevo, CTM de más f
M,
fácil ejecuci
ión . Al igu que ocu
ual
urre
inventó un proce
con lo procedim
os
mientos con
ncretos de c
cálculo, par
rece que lo niños est motivad
os
tán
dos
por la idea de minimizar su esfuerzo c
a
cognoscitivo
o.
1 Po
odría parecer que si los n
r
niños inventan procedimien
n
ntos de adició que no da importancia al
ón
an
orden de los suman
ndos (CTM o CPM) es qu comprende la propiedad conmutati (por ejem
ue
en
iva
mplo,
mbargo, Case no parecía darse cuent de que 3 + 6 y 6 + 3 e
ey
a
ta
eran
Groen y Resnick, 1977). Sin em
an
resultado. En posteriores e
entrevistas, Casey indicó q 6 + 4 y 4 + 6,
que
equivalentes y daba el mismo r
emplo, darían resultados distintos (Baroo y Gannon 1984). Los niños pueden sumar núme
ody
n,
n
eros
por eje
en cua
alquier orden porque creen que obtendrá una respue
p
án
esta correcta (
(aunque no ne
ecesariament la
te
misma) Parece que ciertos facto
).
e
ores no conce
eptuales, como el impulso a ahorrar esfu
uerzo mental, así
,
como algunos con
nocimientos conceptuales pueden e
s,
explicar el desarrollo de procedimien
ntos
ales de cálculo.
informa

81

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El auto contr también permite a los niños escoger d manera flexible en
rol
n
de
ntre
sos proced
dimientos m
mentales. C
Casey, al ig
gual que m
muchos otr
ros niños (por
divers
ejemp Carpen y Mose 1984), no usaba sis
plo,
nter
er,
stemáticam
mente este p
procedimiento
nuevo y más ava
o
anzado. Au
unque usaba el CTM c problem como 2 + 6 = -- , 2 + 8
con
mas
=__ , y 3 + 6 = _, que co
omportaban un proceso exigente para llev la cuen
n
var
nta,
contin
nuaba emp
pleando el CTP en p
problemas como 2 + 4 = _, qu exigen un
ue
proce
edimiento para llevar la cuenta menos comp
a
plicado.
C) SUSTRA
ACCION INF
FORMAL
Pro
ocedimien
ntos concre
etos
Pa problem
ara
mas con sustraendos (números menores) mayores que uno, al
s
s
principio los niños emplea modelos concretos que repre
an
s
s
esentan directamente su
conce
epto informal de la su
ustracción c
como «quita algo» (p ejemplo Carpente y
ar
por
o,
er
Mose
er», 1982). Este pro
ocedimiento «extractiv
o
vo» compo
orta: a) re
epresentar el
minue
endo (el número mayo b) quitar un número de eleme
or);
entos igual a sustraendo,
al
y c) contar los el
lementos re
estantes pa determinar la respuesta. Por ejemplo, 5 - 2
ara
implic
caría contar cinco ded u otros objetos (ha
r
dos
acer cinco marcas), c
contar y retirar
dos de los eleme
entos (tachar dos de la marcas) y, por últim contar los elementos
as
)
mo,
(las m
marcas) restantes: «Tr
res.» (Véase la fig. 8.2
2.)

Se em
mplean 5 bloques, ded o marca se quita dos y se cuenta el r
dos
as,
an
resto

82

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Proce
edimientos mentales
s
s
Re
etrocontar: una ampliación natura del conoc
u
al
cimiento exi
xistente.
Como ocurre co la adició cuando los niños están pre
o
on
ón,
o
s
eparados abandonan los
proce
edimientos concretos e favor de procedimientos men
c
en
e
ntales. Un p
procedimiento
menta muy usua es contar regresivam
al
al
r
mente o ret
trocontar, q también parte de u
que
n
una
conce
epción extr
ractiva de la sustrac
cción como ocurría con los procedimien
o
ntos
concr
retos menc
cionados a
anteriormen (Carpen
nte
nter y Moser, 1982) Retrocon
).
ntar
implic expresar el minuen
ca
r
ndo, contar hacia atrá tantas un
r
ás
nidades co
omo indique el
e
sustra
aendo y da el último número c
ar
o
contado como respue
esta (por ej
jemplo, 5 - 2:
empe
ezar desde 5, 4 [quitan una], 3 [quitando d
ndo
dos] - la res
spuesta es «3»). Aunq
que
retroc
contar es una amplIac
u
ción natura del proce
al
edimiento m
mental que emplean los
e
niños para calcu diferencias N - 1, es más co
ular
omplicado e el plano cognosciti
en
o
ivo.
Para r
resolver pro
oblemas de tipo N - 1, el niño sólo tiene que saber qué número vie
el
o
e
ene
antes de otro en la serie num
mérica. Con sustraend mayore el niño debe ser cap
n
dos
es,
paz
de co
ontar hacia atrás un número determinad de unid
a
n
do
dades des
sde un punto
espec
cífico de la serie numé
érica. Por ta
anto, retroco
ontar comp
porta un mé
étodo de llevar
la cue
enta que de ejecuta
ebe
arse mientr el niño va contand hacia atrás (véase la
ras
do
e
fig.8.3
3).

n
iento exigen El méto de retro
nte.
odo
ocontar par la sustracción tamb
ra
bién
Un procedimi
es má difícil pa los niñ
ás
ara
ños que los métodos informales para la a
s
s
adición men
ntal
(Baroody, 1984c Con los procedimie
c).
entos de adición menta tanto la s
al,
suma como el
o
eso
ar
a
esivos, es d
decir, se dirigen hacia adelante. En
a
proce de lleva la cuenta son progre

83

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cambio, retrocon
ntar exige c
contar regr
resivamente que es m difícil p
e,
más
para los niñ
ños
eños que contar prog
c
gresivamen (Fuson et al., 198 Ginsbur y Baroo
nte
82;
rg
ody,
peque
1983) Además, esta cuent regresiva ya difícil d por sí, d
).
ta
a,
de
debe ejecut
tarse mient
tras
se eje
ecuta una cuenta progresiva, es decir, ¡en dirección contraria! La naturale
c
s
n
eza
abrum
madora de este proc
cedimiento puede ayu
udar a exp
plicar la fra
ase que, c
con
frecue
encia tan alarmante, e
está en boc de much niños d la primer enseñan
ca
hos
de
ra
nza:
«No m gustan nada las re
me
n
estas; son m
mucho más difíciles qu las suma (Starke y
ue
as»
ey
Gelma 1982).
an,
La dificultad del procedi
d
imiento de retrocontar está relac
r
cionada con el problema
del tamaño de lo números El tamaño del sustra
os
s.
o
aendo es un factor clav En el ca
n
ve.
aso
de 9 - 2, el proce de lleva la cuenta es relativa
eso
ar
a
amente manejable pue sólo con
es
nsta
de do pasos («9 8 [- 1], 7 [- 2] - 7»). En el caso de 9 - 7, s embarg el proce
os
9;
o
sin
go,
eso
de lle
evar la cuen es muy difícil porq consta de siete p
nta
y
que
a
pasos («9; 8 [- 1], 7 [- 2],
6 [ - 3 5 [- 4],4 [- 5],3 [- 6],2 [- 7], - 2»). Para 19 - 17, el pro
3],
[
oceso de lle
evar la cuenta
llega a ser prá
ácticament imposib a caus de los diecisiete pasos q
te
ble
sa
s
e
que
comp
porta (« 19; 18 [- 1], 17 [- 2], 16 [- 3], ..., 3 [- 16],2 [ 17] - 2») Además, el
6
[).
tamañ del min
ño
nuendo pue
ede contrib
buir a las d
dificultades de los niñ
s
ños. Para los
niños del ciclo in
s
nicial, conta hacia atrás desde 20 suele ser más difí que des
ar
ícil
sde
10 (F
Fuson et al. 1982; Gi
.,
insburg y B
Baroody, 1983). Por tanto, cuan
ndo los niñ
ños
se en
ncuentran con problem cuyos minuendo son may
c
mas
s
os
yores que 1 los que se
10,
basan en retroc
n
contar se v
ven forzado a emple una se
os
ear
ecuencia in
nversa men
nos
autom
mática y fam
miliar.
El desarrollo de proce
edimientos flexibles. A medida que en sus tareas de
sustra
acción intervienen números cad vez may
da
yores, los n
niños debe aprender o
en
descu
ubrir por su cuenta otros método de sustr
u
os
racción. En realidad, a
algunos datos
(Woods, Resnick y Groen, 1975) indic que, al p
k
can
principio, m
muchos niño emplean un
os
edimiento de retrocuen y que, más adela
d
nta
ante, invent
tan un proc
cedimiento de
proce
cuent progresiv Contar progresiva
ta
va.
amente se parece al enfoque d «suman
del
ndo
ausen
nte", pero aplicado a la sustracció (Carpent y Moser 1982). Implica partir del
a
a
ón
ter
r,
sustra
aendo y contar hacia a
adelante ha
asta llegar a minuendo, al tiempo que se lle
al
o
eva
la cue
enta del núm
mero de pa
asos dados (por ejemp 19 - 17: «17, 18 [es uno], 19 [s
plo
s
son
dos] - respues es dos, Aunque contar pro
-la
sta
,,).
e
ogresivame
ente no ref
fleja la noc
ción
extrac
ctiva inform
mal que tiene un niño de la sustracción, en determinad
das
circun
nstancias es cognosci
e
itivamente más fácil q contar r
que
regresivam
mente. Cuan
ndo
el sustraendo es relativam
e
mente grande, como en el ca
o
aso de 19 - 17, con
ntar
esivamente reduce e
e
enormemen las exig
nte
gencias de la cuenta doble o de
e
a
progre
cualquier otro pr
rocedimiento para llev la cuenta (dos pas en contraste con los
var
sos
diecis
siete que so necesar
on
rios si se c
cuenta haci atrás). C
ia
Cuando el m
minuendo y el

84

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sustra
aendo está relativam
án
mente próximos, como en 9 - 7, contar pro
o
ogresivamente
tambi minimiza el proces de llevar la cuenta (d pasos e contraste con los siete
ién
so
dos
en
e
neces
sarios si se cuenta hacia atrás). Sin em
s
mbargo; cu
uando el sustraendo es
peque
eño y el minuendo y el sustra
m
aen do es
stán relativa
amente se
eparados (p
por
ejemp
plo, 9 - 2), retroconta tiene ve
,
ar
entaja en c
cuanto a fa
acilidad de ejecución (el
proce de lleva la cuenta consta de dos paso mientras que si se contara p
eso
ar
a
e
os,
s
e
progresiv
vamente harían falta siete). Cu
uando llega a terce curso, m
an
er
muchos niñ
ños
descu
ubren esta pauta y e
eligen el procedimien más ec
nto
conómico e cada ca
en
aso
(Woods et al., 19
975).
D) MU
ULTIPLICA
ACION INFO
ORMAL
Cu
uando a los niños se les presen la multip
s
nta
plicación por primera vez, much
hos
ya ha adquirid una bas sólida p
an
do
se
para comprenderla y calcular p
productos. La
multip
plicación puede defin
p
nirse como la adición repetida d términos iguales (p
de
s
por
ejemp 5 x 3 = 5 + 5 + 5 Como la multiplica
plo,
5).
a
ación se basa en exp
periencias de
adició familiare para los niños, la asimilan c
ón
es
s
con rapidez Durante los primeros
z.
e
curso los niño se enfre
os,
os
entan much veces a sumas d dos o m conjuntos
has
de
más
iguale como lo siguiente
es
os
es:

Ya ha aprendido varios pro
an
ocedimiento para det
os
terminar, po ejemplo, el total de t
or
tres
grupo de cuatro Pueden c
os
o.
contar a inte
ervalos («4,8,12»), hacer cálculos informale +
es
4 son 4;5,6,7,8 y 8 +4 son 8
8;9,10,11,12 emplea sumas co
2»),
ar
onocidas(po ejemplo, «4
or
son 8 y 8 + 4 son 12
2»), o com
mbinar esto métodos (por ejem
os
s
mplo, conta a
ar
+ 4 s
intervalos y calcu
ular: «4,8; 9
9,10,11,12»
»).
Proce
edimientos mentales
s
s
Al principio, los niños s basan e procedim
l
se
en
mientos inf
formales de contar pa
e
ara
lar
tos (por eje
emplo, Kou
uba, 1986) Como ex
).
xplicaba un niña, pa
na
ara
calcul product
calcul 3 X 3 ten que «co
lar
nía
ontar tres, tr veces» (Allardice, 1978). La m
res
mayoría de los
niños que acaba de empez a apren
an
zar
nder a multiplicar poseen las técnicas de con
ntar
y de l
llevar las cuentas nec
c
cesarias pa calcular productos mentalme
ara
r
s
ente. Consid
deremos la explica
s
ación que d
daba un niño para ca
alcular 3 X 3: «Bueno pues digo e
o,
o

85

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prime número tr en voz a
er
res
alta, luego digo los do números siguientes en voz baja y
os
luego digo el sigu
o
uiente en vo alta, así: tres [susur
oz
:
rrando, 4, 5 seis [susurrando, 7, 8],
5],
nueve ... » (Allar
e
rdice, 1978 p. 4). De hecho, el p
8,
procedimiento mental e informal de
los niñ para la multiplicac
ños
a
ción implica contar t
aba
tres veces, incluyendo dos proces
o
sos
para l
llevar la cuenta: a) ge
enerar la se
ecuencia nu
umérica; b) llevar la cu
uenta de ca
ada
tercer número, y c) llevar la cuenta d los grupo de tres para determinar cuán
r
de
os
ndo
deten la gene
ner
eración de la serie numérica. U procedim
Un
miento mental aún m
más
básico consiste en empeza a contar desde 1 ( vez de empezar d
o
ar
r
(en
desde el va
alor
cardin del primer términ o multiplicando). Este proc
nal
no
cedimiento básico y los
proce
esos compo
onentes se detallan en la tabla 8.1.
n
Tabla 8.1. Proce
a
edimiento básico de cá
álculo menta para la m
al
multiplicación empleand
do
4 x 3 como ejem
mplo

enerar núm
meros suces
sivos a partir de la
a) Ge
1 2 3 4; 5 6 7 8; 9 10 11 12
se numéric
erie
ca:
b) Lle
evar la cuen de cada cuarto número
nta
a
co
ontado:
c) Lle
evar la cuen del núm
nta
mero de grupos de
cu
uatro:
d) De
etener la generació
ón de la serie
nu
umérica des
spués de co
ompletar el tercer
gr
rupo de cua
atro y dar el último número
co
ontado corn respuest
no
ta:

1234 12341 2 3 4

1

2

3

12

e
o
ea
anejable, los niños suelen crear un
Para hacer que el cálculo mental se más ma
conju
unto para re
epresentar el multiplic
cando. Para 4 X 3, por ejemplo, el niño pue
a
ede
emple una pauta digital p
ear
para repres
sentar el 4 y a continu
y,
uación, contar esta pauta
tres v
veces. Med
diante el em
mpleo de pa
autas digitales, el niño elimina la necesidad de
o
llevar la cuenta de cada c
r
cuarto núm
mero contad Su exp
do.
periencia in
nformal pre
evia
puede ayudarle de otras m
e
maneras. En concreto, los niños pueden darse cuenta en
n
,
segui de que contar a int
ida
c
tervalos pue servir p
ede
para la mult
tiplicación (por ejemplo 5
o,
X 3: «5, 10, 15
5»). Contar a intervalo es un p
os
procedimien común para calcu
nto
ular
produ
uctos. Los niños también pueden recurrir a s conocimiento formal para abordar
n
su

86

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la mu
ultiplicación Con frecu
n.
uencia, usa su cono
an
ocimiento de las suma dobles (por
e
as
ejemp «4 + 4 = 8») para determina productos en los que el multipl
plo,
a
ar
s
licador es d
dos
(por e
ejemplo, 4 x 2) o para razonar la respuesta a problema mayores (por ejemp
as
s
plo,
4 x 3: «4 + 4 son 8, y cuatr más son 9, 10, 11, 12», o 4 x 4 «4 + 4 so 8, es de
n
ro
4:
on
ecir,
dos c
cuatros, 8 + 8 son 16, es decir, cu
uatro cuatro
os»).
Inv
vención de atajos. Como ocurre con la adic
ción y la su
ustracción in
nformales, los
niños hallan es
s
spontáneam
mente méto
odos inform
males para abreviar el cálculo de
a
produ
uctos. Inclus los niños con dificu
so
s
ultades de a
aprendizaje pueden ve maneras de
e
er
emple los con
ear
nocimientos que ya p
s
poseen para ahorrar esfuerzo e el cálcu
en
ulo.
Consideremos el caso de A
e
Adam, un n
niño con dificultades d aprendiz
de
zaje al que se
enseñ un procedimiento c
ñó
concreto pa multipli
ara
icar (por ejemplo, 4 x 3: hacer t
tres
grupo de cuatr bloques y contar todos los b
os
ro
bloques). Casi de inm
mediato, Adam
empe a abrev
ezó
viar el proc
cedimiento concreto. Por ejemplo, para 6 x 3 sacó tres
dedos y, en vez de colocar seis bloques junto a c
s
r
cada dedo, sólo alineó seis bloqu
ó
ues
frente al primer dedo. Con la hilera de bloque («1, 2, ... ,6») y luego contó los
e
ntó
a
es
espac
cios donde deberían h
haber estad las otras dos hileras de bloque (<<7, 8, ... ,
do
s
es
12», «
«13, 14, ... , 18»). Pro
onto empezó a utilizar procedimie
entos menta
ales. Para 4 X
3, em
mpleó una suma conoc
cida (4 + 4 = 8) Y se pu a conta a partir de ella (8,9, 10,
uso
ar
e
11,12 Para 5 X N, se dio cuenta en
2).
o
nseguida de que podía contar a intervalos (de
e
a
cinco en cinco) para genera la respue
p
ar
esta.
E) IM
MPLICACIO
ONES EDU
UCATIVAS: DIFICULT
TADES Y S
SOLUCIONE EN
ES
LA ARITMETICA INFO
A
ORMAL
Más u
uno y men uno
nos
Ca todos los niños que llegan a l escuela han tenido experiencias informales
asi
e
la
suficie
entes para comprend que la adición es un proces aumenta
der
so
ativo y que la
e
sustra
acción es un proces diminut
so
tivo. De hecho, Starkey y Ge
elman (198
82)
encon
ntraron que casi todos los niños d cuatro años que es
e
s
de
studiaron po
odían resolv
ver
proble
emas de tipo N + 1 (con N ha
asta 5) si t
tenían obje
etos concre
etos a man
no.
Adem
más, muchos niños de cuatro años y la mayo de los d cinco po
oría
de
odían resolv
ver
proble
emas de tip 1 + N (c N hasta 5). Más aún, cuando empiezan la escuela la
po
con
a
o
n
a
mayoría de los niños pose
een una so
oltura sufic
ciente con las relacio
ones entre un
núme dado, el que le pre
ero
ecede y el que le sigu para de
ue,
eterminar m
mentalmente y
e
con ra
apidez las sumas N + 1 (con N hasta 5) y la diferencias N - 1 (con N hasta 5)
s
as
a
(Fuso et al., 19
on
982). Cuand llegan a segundo curso, la m
do
mayoría de los niños s
son
capac de gene automá
ces
erar
áticamente las sumas N + 1 ó 1 + N y las d
diferencias N
s
- 1 pa valore de N ha
ara
es
asta 10. Si embarg el apre
in
go,
endizaje fo
ortuito de l
los

87

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conce
eptos arit
tméticos i
informales básicos y de las técnicas de cont
s
s
s
tar
necesarias no pueden darse po sentada en pob
o
or
as
blaciones especiale
es,
sobre todo SI se trata de niños de
e
s
e
eficientes.
1. A
Asegurar el dominio d la técnica del númer siguiente (número a
e
de
a
ro
e
anterior) antes
de la adición (su
ustracción) m
mental de u unidad. Si los niño no puede determin
una
.
os
en
nar
máticamente las relaciones entre un número dado y e que le sig (el que le
e
e
el
gue
e
autom
prece
ede) no pod
drán determinar men
ntalmente y con efica
acia sumas de tipo N +
s
1(dife
erencias N - 1). En est casos, l educació de apoyo deberá ce
tos
la
ón
o
entrarse en la
n
técnic de contar necesaria es decir, e emplear mentalmen y con ef
ca
a,
en
nte
ficacia la se
erie
numé
érica para determinar las relacion entre N y el númer que le sig (el que le
nes
ro
gue
e
prece
ede) (Baroo
ody, 1984b). La enseñanza de a
apoyo deberá instar a los niños a
s
emple
ear la adic
ción (sustr
racción) co
oncreta que se exam
mina en la siguient
as
tes
seccio
ones.
2. Estimular el descubrim
e
miento de u regla g
una
general para el número siguiente. Si
a
o
un niñ puede re
ño
esolver aut
tomáticame
ente problemas N + 1, pero no puede hacer lo
,
mismo con problemas 1 + N,"' se d
deben crea oportunidades par que pue
ar
ra
eda
descu
ubrir una re
egla genera para el n
al
número sig
guiente. Una estrategia consiste en
darle una serie de problema de enunc
d
as
ciado verba de maner que a un problema N +
al
ra
1 = __ le siga su contrapartida 1 + N = (o vicev
_
=__
versa). Por ejemplo, se puede hacer
e
que e niño res
el
suelva el problema A que se muestra m
más adelante y que, a
contin
nuación, res
suelva el pr
roblema B. Cuando el niño haya calculado e problema B,
el
a
en alg
gunos caso puede se adecuad pregunta si ha visto alguna similitud o dios
er
do
arle
ferenc entre los dos probl
cia
lemas.
A. Sol tiene tres galleta Su madr le da otra más. ¿Cu
t
as.
re
a
uántas galle
etas tiene e
en
total?
ene
alleta. Su m
madre le da tres más. ¿
¿Cuántas g
galletas tien
ne
B. Tammy tie una ga
en total?
Pa practica aún más se puede introduc juegos e los que se emplee
ara
ar
s,
en
cir
en
en
dados especiales: un «dado de unos» (con un pu
s
o
unto en cada una de las seis caras
a
s)
y un d
dado con só dos, tre y cuatro puntos en c
ólo
es
cada cara. El proceso aleatorio d
de
tirar lo dados ha que los niños se encuentren c combin
os
ará
con
naciones 2 + 1 y 1 + 2, 3
+ 1 y 1 + 3 y 4 + 1 y 1 + 4, dándole muchas oportunida
es
ades rara v que cad
ver
da
ema 1 + N tienen el m
t
mismo result
tado que el problema N + 1 corre
espondiente
e.
proble
 
 

88

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Adic
ción
1. Hacer que se adquier soltura c los proc
ra
con
cedimientos informales de adición
s
s
n.
Aunque muchos niños apr
s
renden un p
procedimiento concreto para cal
lcular suma
as
s
a
mplo, Barood en pren
dy,
nsa; Carpen y Mose
nter
er,
antes de llegar a la escuela (por ejem
1984; Lindvall e Ibarra, 1979), no puede da
;
arse por sentado que todos lo
os
prees
scolares ha
ayan desarr
rollado un p
procedimiento CC, so
obre todo s se trata d
si
de
niños desfavore
ecidos (Gins
sburg y Ru
ussell, 1981) o deficie
entes. Aunq
que alguno
os
ieren una o dos demo
ostraciones para apre
s
ender un pr
rocedimient
to
niños sólo requi
CC, o
otros tienen dificultade para dom
n
es
minar estos procedimientos aun después d
s
de
nume
erosas demostraciones (Baroody, en prensa La dificul
s
,
a).
ltad en el do
ominio de u
un
proce
edimiento CC parece e
C
estar asocia a la de
ada
ebilidad de técnicas pr
rearitmética
as
como la compar
o
ración de números seg
guidos. Ade
emás, las d
deficiencias en técnica
s
as
básicas de conta impedirán que los niños invent procedimientos de cálculo má
ar
ten
e
ás
eficac
ces. La inc
capacidad d compar automát
de
rar
ticamente d
dos númer
ros seguido
os
desem
mbocará en la dificulta de adopt procedim
n
ad
tar
mientos que no den im
mportancia al
orden de los sum
n
mandos (CT y CPM). Si los niño no conoc de man
TM
os
cen
nera automá
ática la relaciones existent entre u número y el que le sigue, les será difíc
as
tes
un
e
cil
apren
nder proced
dimientos ba
asados en contar a pa de uno de los sum
artir
mandos (CP
PP
y CPM En esto casos, ha falta tener soltura con las téc
M).
os
ace
cnicas nece
esarias.
2. Emplear un modelo aumenta
u
o
ativo para introducir la adición de mane
r
n
era
signif
ficativa. La enseñanz de la ad
a
za
dición se s
suele presentar a los niños com
s
mo
la unión de dos conjunto Se les enseña u procedimiento CC que refle
os.
un
C
eja
más directamente la adic
ción como la unión de dos co
o
onjuntos y no como un
eso
ntativo. Para algunos niños, so
s
obre todo lo de bajo rendimien
os
nto,
proce aumen
puede ser más útil prese
s
entar la ad
dición con un modelo aumenta
ativo, que es
ológicamen más básico. Es decir, la e
nte
enseñanza puede e
a
empezar c
con
psico
problemas en los que s añaden uno o do elemen
se
n
os
ntos a un conjunto ya
existe
ente.
3. Empezar con proble
emas de números pe
equeños; in
ntroducir pr
roblemas c
con
núme
eros mayore poco a poco y con cuidado. La enseña
es
n
anza inicial de la adic
ción
deber basarse en suma
ría
e
andos pequ
ueños (del 1 al 5) q
que se pue
edan mane
ejar
fácilm
mente con métodos con
m
ncretos. Es permite a los niños dominar procedimientos
sto
CC e inventar atajos para estos proc
a
cedimientos y constru una bas sólida pa
s
uir
se
ara
ces
ores. Es mejor introdu problem con nú
ucir
mas
úmeros ma
ayores cuan
ndo
avanc posterio
los niños ya pu
ueden usa con solt
ar
tura proced
dimientos c
concretos con números
eños. Esto puede of
o
frecer un a
aliciente pa desarrollar proce
ara
edimientos de
peque
cálcul mental aún más p
lo
a
poderosos. Sin emba
argo, algun
nos niños p
pueden verse
abrum
mados ante problemas más difícile Por tant la introducción de p
s
es.
to,
problemas c
con

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núme
eros mayore debe con
es
ntrolarse co atención
on
n.
4. P
Prever la necesidad d un períod largo pa el cálcul y el desc
de
do
ara
lo
cubrimiento. Si
a los niños se les da la opo
ortunidad de emplear o
e
objetos para calcular s
a
sumas, sue
elen
invent procedimientos me
tar
entales a s propio rit
su
tmo. Por ej
jemplo, Gro y Resn
oen
nick
(1977 enseñaro a unos p
7)
on
preescolare un proce
es
edimiento c
concreto pa la adición.
ara
Despu de un prolongado período de práctica y sin que se les enseñara a conta a
ués
p
e
e
ar
partir de uno de los suman
e
ndos, cerca de la mita de los n
a
ad
niños empe a usar un
ezó
proce
edimiento CPM. Muchos niños co problem de apre
C
on
mas
endizaje y a
algunos niñ
ños
deficie
entes aban
ndonan los procedim
s
mientos con
ncretos por su cuent e inventan
r
ta
proce
edimientos mentales de tipo CPM
m
M.
Sin embargo, algunos niños, sobre todo los qu tienen problemas, p
n
ue
pueden seg
guir
basán
ndose en pr
rocedimientos concret durante mucho tiem
tos
mpo. Es importante da a
ar
estos niños la oportunidad de construir procedimientos más avanz
d
zados por su
cuenta porque lo procedim
os
mientos de invención propia tien más sig
nen
gnificado pa
ara
ellos. En alguno casos, puede ser útil demostrar para los niños un p
os
s
procedimiento
CPM. Es probab que este tipo de dem
ble
e
mostración sea más e
eficaz despu de que los
ués
niños hayan ten
nido una am
mplia exper
riencia de c
cálculo con objetos. L enseñan
n
La
nza
verba directa es el método menos ad
al
s
o
decuado po
orque es dif
fícil describ un proce
bir
eso
menta como el CPM y las explicacion sólo pu
al
C
nes
ueden servir para conf
fundir a los niños (R
Resnick y N eches, 19
984). En cu
ualquier cas no acon
so,
nsejo enseñ a conta a
ñar
ar
partir de uno de los sumand antes d mediado del prime curso.
dos
de
os
er
ara
e
aje
cedimientos mentales, el maestro debería cre
s
ear
Pa facilitar el aprendiza de proc
muchas oportunidades para que los ni
a
iños realiza
aran descub
brimientos p su cuen
por
nta.
Una m
manera interesante d alcanzar este objetivo es jug a juego con dados.
de
r
gar
os
Cuand los niños se van familiariza
do
n
ando con las pautas de los d
s
dados, sue
elen
encon
ntrar sus pr
ropios méto
odos abrev
viados para determina la suma d una tirada.
ar
de
•
Por ej
jemplo, un niño puede sacar un cuatro (: :) y un dos ( • ). Si el n
e
niño recono
oce
autom
máticamente la primera pauta ((Vaya, un cua
e
a
atro») no ne
ecesita emp
pezar desde 1
y cont todos los puntos, y puede limitarse a con a partir de 4: «4, 5 [señalando el
tar
ntar
o
prime punto del segundo d
er
dado], 6 [se
eñalando el otro punto] -6».
]
5. L enseñan de apoy puede te
La
nza
yo
ener que de
edicarse exp
plícitamente a impartir un
e
r
proce
edimiento para llevar la cuenta. En ocasion
p
nes, los niñ -sobre todo los q
ños
que
tienen problemas y los niño de educa
n
os
ación espec
cial- se enc
callan en el nivel concr
reto
y par
recen incap
paces de adquirir proc
cedimientos mentales (especialm
s
mente de t
tipo
CPM) (Baroody, Berent y Packman, 1982; Ble y Thornton, 1981; Cruicksha
)
ey
ank,
1948) En casos extremos, puede ser necesario i
).
intervenir directamente para que los
e
niños aprendan procedim
n
mientos me
entales. Má concret
ás
tamente, a
algunos niñ
ños
puede necesita ayuda pa aprender un proce
en
ar
ara
edimiento d llevar la cuenta. Para
de
a
enseñ uno de estos proce
ñar
edimientos, es mejor e
empezar co problema N + 2 ó 2 +
on
as

90

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N y N + 3 ó 3 + N. Intro
oducir la ide de lleva la cuent enseñan
ea
ar
ta
ndo al niño el
o
proce
edimiento detallado en el caso de Mike y que se resum a continu
n
e
e
me
uación:
A. Hacer que el niño se centre en el suman menor y haga un conjunto c
e
n
ndo
con
dedos o bloques (po ejemplo, para 4 + 2, levantar do dedos).
b
or
os
er
hasta el val cardinal del suman
lor
ndo
B. A continuación, hace que el niño cuente h
mayor («1 2, 3, 4»).
1,
C. Continuar entonces contando e conjunto más peque hecho a
r
el
eño
anteriormente
(«5 es uno más; 6 so dos más - seis»).
on
s
6. Estimular el aprendiza y el emp
e
aje
pleo de mét
todos eficac para lle
ces
evar la cuen
nta.
conocimien automá
nto
ático de pautas puede facilitar llevar la cu
e
uenta. Deberá
El rec
estimularse a lo niños a que emple
os
een y compartan sus métodos para llevar la
s
r
ta.
ños
o
minado téc
cnicas de re
econocimiento de pau
utas
cuent A los niñ que no hayan dom
como las pautas digitales hasta 10, se les deb
o
berá estimular para q
que lleguen a
n
domin
narlas.
La eficacia del cálculo mental de los niños suele ba
d
e
s
ajar cuando el segun
o
ndo
suma
ando de los problemas es mayor que cinco. Como es d
s
difícil llevar la cuenta c
con
precis
sión, los niñ suelen calcular m estos problemas. S recurren a empleo de
ños
mal
Si
n
pauta digitales, el cálculo p
as
puede ser m exacto pero es mu lento. Lo niños deb
más
uy
os
ben
dejar el lápiz, co
ontar, volver a tomar el lápiz y ano la suma. Fuson (1
r
l
otar
1985) propo
one
el em
mpleo de las pautas d
digitales Ch
hisenbop pa que se puedan re
ara
epresentar los
núme
eros del 1 al 9 con la mano que no se emplea para escribir, dejando la otra ma
l
o
a
o
ano
libre p
para anotar (véase la fig. 8.4). Es método permite a los niños lle
r
ste
evar la cuenta
de su
umandos mayores de u manera natural, e
una
a
emparejand nombres sucesivos de
do
s
núme
eros con pautas digitales.
Alg
gunos niños lentos tien
s
nden a olvid el valor del segund sumand y, por tan
dar
r
do
do
nto,
pierde la cuenta y no sabe cuándo deben para de contar. En estos casos, Fus
en
en
ar
son
(comu
unicación personal, 2 de julio de 1986) ha visto q
p
28
que es útil introducir un
proce
edimiento in
ntermedio antes de pra
acticar el pro
ocedimiento descrito a
anteriormen
nte.
Este procedimie
ento interm
medio implic crear un medio au
ca
n
uxiliar para la memoria:
a
sentar el segundo su
s
umando con una pauta digital e la mano que escribe.
en
o
repres
Enton
nces, el niño emplea la mano que no escribe para añadir el segund sumando al
o
a
e
do
o
prime como se describi antes. C
ero
s
ió
Cuando las pautas d
s
digitales de cada ma
e
ano
coinciden, el niño para de c
contar.

91

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oyo
cedimientos CPM deb
s
berá centrar
rse, en prim
mer
7. La enseñanza de apo de proc
,
nicas básic necesar
cas
rias. Alguno niños pe
os
ersisten en contarlo todo,
lugar, en las técn
tanto si lo hacen mentalme
n
ente como si lo hacen concretamente. El p
procedimiento
CPM es una ampliación de la regla para calcular problemas N + 1. Se de
a
ebe
comp
probar que los niños puedan realizar automá
l
áticamente cálculos N + 1 antes de
e
prose
eguir con int
tentos de c
cultivar el pr
rocedimient CPM par problema N + M, c
to
ra
as
con
M ma
ayor de 1. A diferen
.
ncia de los problemas N + 1, los proble
s
emas N + M
requieren lleva la cue
ar
enta. Si lo niños lo cuenta todo m
os
an
mentalmen
nte
pleando los procedim
s
mientos CT o CTM), ya posee este req
TP
en
quisito prev
vio.
(emp
Si los niños si
s
iguen usando proce
edimientos concreto necesit
s
os,
tan aprend
der
cómo llevar la cuenta.
o
c
8. L enseñan de apoy de proce
La
nza
yo
edimientos CPM deberá centrarse en ayuda al
ar
niño a darse cue
enta del esf
fuerzo supe
erfluo. Es pr
robable que la mayorí de los niñ
e
ía
ños

92

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no cu
uenten espo
ontáneamente a partir de uno de los suma
r
e
andos, porq no se d
que
dan
cuenta de que contar des
sde uno h
hasta el pr
rimer suma
ando produ
uce el mismo
resultado que simplemente enunciar la designac
e
ción cardina del mism (Baroody y
al
mo
Ginsb
burg, en pre
ensa). En la figura 8.5 s muestra un método de enseña
a
se
a
o
anza diseña
ado
por Secada, Fus y Hall (1983) que suele tener éxito en a
son
r
ayudar rápid
damente a los
niños a ver que contar el primer sum
e
mando des
sde uno es lo mismo que decir su
s
designación card
dinal.

Su
ustracción
1. Asegurar el dominio de las técn
e
nicas nece
esarias para retroconta Si un niño
a
ar.
tiene dificultades para calc
s
cular difere
encias con un sustrae
endo de do o más, es
os
posible que teng problema para dom
ga
as
minar la técnica de retr
rocontar. En estos cas
n
sos,
.es im
mportante comprobar l técnicas necesaria para hac
c
las
s
as
cerlo. En primer lugar si
r,
los niñ carecen de soltura para calcu mentalm
ños
n
a
ular
mente difer
rencias de N - 1 (el prim
mer
paso en un proce
edimiento d retrocontar para pro
de
oblemas N - M, siendo M distinto de
o
o
aces de res mentalm
star
mente cuan el minuendo sea d o más. P
ndo
dos
Por
1), no serán capa
tanto, antes de nada
n

93

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es ne
ecesario que los niños puedan ca
e
alcular difere
encias N - 1 con eficacia .
En segundo lugar, si lo niños no saben có
os
o
ómo contar hacia atrá no pued
ás,
den
amplia su proce
ar
edimiento m
mental para restas N - 1 Y desarr
a
rollar un mé
étodo genu
uino
para retrocontar Además, retrocontar no sólo implica con
r.
ntar hacia a
atrás: tamb
bién
hay que hacerlo con soltura De no ser así, la tare de ejecutar simultán
a.
r
ea
neamente d
dos
proce
esos en dire
ecciones opuestas pu
uede ser ab
brumadora (Baroody, 1983a). Si la
retroc
cuenta no es un proce mínima
e
eso
amente auto
omático, la atención s divide en
se
ntre
ella y el proceso simultáneo de llevar la cuenta de sustraend Esta ate
o
a
el
do.
ención divid
dida
puede desemboc en un error ~ en el proceso de retroconta en el pro
e
car
e
ar,
oceso de llevar
la cue
enta o en ambos. Así cuando c
a
í,
contar hacia atrás con
nstituye un esfuerzo, los
niños suelen salt
tarse algún término (po ejemplo, 19 - 5: «19 18 [- 1], 17 [- 2], 16 [- 3],
or
9,
7
14 [- 4], 13 [- 5] - 13»). Un niño de segundo curso que te
]
enía dificultades con las
máticas em
mpezó a reso
olver 19 - 5 contando h
hacia atrás, pero tuvo q hacer u
,
que
una
matem
pausa para pen
a
nsar qué v
venía antes de 16. Corno resu
ultado, se perdió en la
retroc
cuenta: <<19, 18 [una menos], 17 [dos meno 16 [tres menos], e
7
os],
s
esto... , esto ...
o
, 15 [e
esto ... tres menos], 1 [cuatro m
s
14
menos], 13 [cinco men
nos] - 13». Corno con
ntar
hacia atrás le co
ostaba bast
tante, Adam un niño de quinto c
m,
curso con d
dificultades de
apren
ndizaje, se perdió en la dos cuen
p
as
ntas cuando intentaba calcular 19 - 5: <<19, 18,
o
9
17, 16 esto..., esto..., 17, 18, 19,20, 2
6,
21».
Si un niño es incapaz d contar r
s
de
regresivamente o de hacerlo co soltura, la
on
enseñ
ñanza de apoyo debe centrarse en esta té
a
e
écnica informal para c
contar. Corn
no
para l niños de ciclo inicial contar h
los
el
hacia atrás desde 20 s
suele ser m difícil qu
más
ue
hacer desde 10 los que e
rlo
0,
emplean es tipo de e
ste
estrategia p
pueden no e
experiment
tar
dificul
ltades de aprendizaje inmediata y empez a sufrir
a
e
as
zar
rlas cuando sus tarea
o
as
de su
ustracción incluyen m
minuendos entre 10 y 20 (o má
ás). En est casos, la
tos
enseñ
ñanza de apoyo d
deberá ce
entrarse e
específicam
mente en contar r
regresiv
vamente entre 20 y 10.
Mie
entras retr
rocontar no llegue a ser algo a
o
automático se puede instar a los
o,
e
niños a practicar su proc
s
cedimiento informal con una li
o
ista numér
rica. Algun
nos
niños descubre que el r
s
en
reloj de la clase es u instrum
un
mento útil p
para calcul
lar.
Media
ante el empleo de una lista num
mérica, el niño se ve liberado de la carga q
e
que
supon generar la difícil se
ne
r
ecuencia in
nversa y puede concentrar su a
atención en el
n
proce de lleva la cuenta (véase la fig. 8.6). C
eso
ar
a
a
Cuando los niños está llegando a
s
án
o
domin la técnica de retro
nar
ocontar, no se les de impedir el empleo de modelos
o
ebe
o
concr
retos. Más bien debería animá
s
árseles a e
emplear su estrategia extractiv
va.
Tamb
bién se les puede instar a que continúen ejercitán
s
e
n
ndose en e dominio de
el
comb
binaciones N-1.
2. Estimular procesos e
p
eficaces par llevar la cuenta. Au
ra
unque la in
ncapacidad de
contar hacia atrá con efica
ás
acia puede socavar lo procesos simultáne requerid
os
s
eos
dos

94

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para retrocontar, hay otro factores que pue
os
s
eden impe
edir o impo
osibilitar e
este
edimiento ta exigente en el asp
an
e
pecto cogno
oscitivo. Pa retrocon
ara
ntar, los niñ
ños
proce
deben ser consc
n
cientes de l necesida de llevar la cuenta del número de unidad
la
ad
r
o
des
que d
deben cont hacia atrás y plan
tar
nificar previ
iamente alg
gún medio para hace
erlo
(Steff et al., 1983). Como algunos niños no pie
fe
ensan en lle
evar la cuenta, no sab
ben
cuánd deben de
do
etenerse y, en consecuencia, o siguen conta
ando hasta que agotan la
n
secue
encia invers o tiende a respon
sa
en
nder incorre
ectamente (Fuson et al., 1982). En
realidad, Carpen y Mose (1982) en
nter
er
ncontraron que sólo la mitad de la muestra de
a
niños de prime curso q
er
que estudia
aron podía contar h
a
hacia atrás un núme
s
ero
espec
cificado de unidades y como res
y,
sultado, no solía emplear un proc
cedimiento de
retroc
cuenta. La enseñanza de apoy puede empezar h
yo
haciendo q
que los niñ
ños
cuent hacia at
ten
trás un núm
mero especí
ífico de unid
dades. Se p
puede empe
ezar contan
ndo
hacia atrás una o dos uni
idades e ir aumentan
r
ndo la dific
cultad paula
atinamente. A
contin
nuación se debe señalar explícita
d
amente la ne
ecesidad de llevar la c
e
cuenta cuan
ndo
se calcula y la manera de h
m
hacerlo. (Pu
uede hacer con mod
rse
delos concr
retos como se
o
muestra en la fig 8.6).
g.

Au después de apren
un
s
nder un pr
rocedimiento para lle
evar la cue
enta, algun
nos
niños se ven obligados a d
s
despachar rápidamen el proce
nte
edimiento d retrocon
de
ntar
(con frecuencia para evit el estig
a,
tar
gma de con
ntar). Esta prisa pue
a
ede dar com
mo
result
tado perde la cuenta de uno de los proces de contar simultá
er
a
e
sos
áneos o de los
dos. E estos casos, debe hacerse comprend al niño que retroc
En
c
der
contar es u
una
estrat
tegia inteligente y normal y que la prec
cisión es ta importa
an
ante como la
o
veloc
cidad. Otro error frecue
ente consis en emp
ste
pezar el pro
oceso de lle
evar la cuenta
dema
asiado pront con la de
to
esignación c
cardinal del minuendo (por ejemp 17 - 3: «
plo,
«17

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[- 1],16 [- 2], 15 [- 3] - 15»). Este error produce un pauta qu se detec fácilmen
[
na
ue
cta
nte:
tener una u
unidad más que la resp
puesta corre
ecta. En es
stos
la respuesta del niño suele t
casos se puede demostrar al niño la e
s,
e
r
estrategia d retrocontar, recalcá
de
ándole que «el
proce de conta no emp
eso
ar»
pieza desde el número mayor (minuendo).
e
o
3. Estimular el desa
r
arrollo de contar y de esco
oger con flexibilidad el
proce
edimiento de cálculo más eficaz Si los niños se ba
d
z.
asan exclusivamente en
retroc
contar, pued ser pre
den
ecisos con problemas pequeños pero no c problem
s
s
con
mas
grand
des. A medida que las tareas implican números mayore la cuenta regresiva se
es,
a
a
hace más larga y más proc
clive al erro Por tanto podría se útil estim
or.
o,
er
mular al niño a
nder un procedimiento de cuenta progresiva y emplearlo cuando sea más fá
o
a
a
ácil
apren
de us que el procedimien regresiv En el e
sar
p
nto
vo.
ejemplo 8.1 se describ un méto
be
odo
para introducir un procedim
u
miento para contar pro
a
ogresivame
ente. A los niños que ya
han d
descubierto algún proc
cedimiento de este tip se les p
po
puede estim
mular a que lo
e
discut y examinen las situ
tan
uaciones do
onde lo enc
cuentran más útil. Los niños pued
den
benef
ficiarse de una enseñ
ñanza explícita de la relación e
existente en
ntre la cuenta
progre
esiva y la regresiva. S embargo se debe tener en cuenta que algunos niñ
r
Sin
o,
ños
puede no capta este proc
en
ar
cedimiento porque no coincide c su noción informa de
o
con
«quita En esto casos, es mejor no insistir. Hac
ar».
os
cerlo sólo c
confundiría al niño y és
ste,
a su d
debido tiem
mpo, ya descubrirá la e
estrategia p su cuent
por
ta.
Ejem
mplo: 8.1 En
nseñar a c
contar prog
gresivamente: activid
dad con un balanza
na
a

96

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Niv II: Usar una lista numérica c
vel
como soporte semiconcreto. Casi siempre es
mejor hacerlo cuando el niño ya ha domin
r
nado el pr
rocedimiento de con
ntar
progre
esivamente mediante objetos co
e
oncretos. Inicialmente el niño p
e,
puede colocar
otro p
peso en va
arios puntos a lo largo del lado más liviano. Llegado el momen
s
o
o
nto,
deber instarse al niño a co
rá
ontar simple
emente de 3 a 9 en la lista numé
érica.

Nivel III: Usar nú
úmeros con pesos disti
intos para e
estimular el procedimie
ento de con
ntar
progre
esivamente Cuando el niño ha colocado l respuest hacer que cuelgue el
e.
la
ta,
e
núme correspo
ero
ondiente a la respuest en el lado más livian
ta
o
no.

 
 
 
 
 
 

Activid optativ para prof
dad
va
fundizar má nótese que, para los tres nive
ás:
eles, los niñ
ños
puede practicar la realización de est
en
timaciones o cálculos aproximad que lue
s
dos
ego
puede comprobar mediante el cálc
en
culo. Pueden determ
minar la pre
ecisión de su
previs
sión calcula
ando la dife
erencia ent ella y la respuesta calculada. Si anotan la
tre
a
a
n
precis
sión de sus previsione para un p
s
es
problema, p
pueden obs
servar los c
cambios de su
e
precis
sión con el tiempo.

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Multip
plicación
1. Ex
xponer exp
plícitamente la conex
e
xión existen entre l multiplicación y la
nte
la
adició repetida Las dific
ón
a.
cultades co la multiplicación b
on
básica sue
elen darse
porqu los niños no ven la conexión entre esta nue
ue
n
e
eva operac
ción y su
conoc
cimiento ex
xistente. A v
veces, la en
nseñanza d apoyo co
de
onsiste, sim
mplemente,
en ay
yudar al niñ a estable
ño
ecer esta c
conexión. C
Considérese el caso d Ken, un
e
de
niño d tercer curso asigna a la cla especia de matemáticas po
de
ado
ase
al
orque tenía
dificultades de aprendizaje (Baroody, 1986). La maestra qu tenía Ke en esta
a
e
ue
en
clase me pidió que lo exam
q
minara exp
plicándome que no ten el conc
nía
cepto de la
multip
plicación. Cuando le p
C
presenté va
arios proble
emas senci
illos de multiplicación
como 6 X 2 = _ y 3 X 3 = _, K no pare
o
Ken
ecía tener n
ninguna ide de lo que tenía que
ea
e
hacer Según de
r.
ecía estaba convencid de que la multiplicación era d
a
do
demasiado
difícil para él. Entonces le demostré un proced
E
e
é
dimiento pa contar: 4 X 3 es
ara
conta cuatro de
ar
edos (sin vo
olver a empezar) tres v
veces (1, 2, 3, 4; 5, 6, 7, 8; 9, 10,
11 12 Ken exc
2).
clamó: «j V
Vaya, así que la multi
iplicación n es más que eso!»
no
Cuando la multip
plicación se presentó de una ma
e
anera inform tuvo se
mal,
entido para
Ken, que en seg
guida apren
ndió a calcu product
ular
tos. De hec
cho, pronto empezó a
encon
ntrar maner de abre
ras
eviar el proc
cedimiento que se le h
había enseñado. Más
adela
ante, por eje
emplo, resp
pondió inme
ediatamente a 7 X 2. C
e
Cuando se le preguntó
e
cómo lo había ca
o
alculado, ex
xplicó que h
había empleado la com
mbinación c
conocida 7
+ 7 = 14.
Av
veces, las dificultades con la mult
d
tiplicación tienen raíce más profu
es
undas y es
neces
sario emple un enfoq más co
ear
que
oncreto (Bar
roody, 1986 Adam, u niño con
6).
un
verda
aderas dificu
ultades de aprendizaje planteab un reto m
e,
ba
mucho más grave que
Ken. A Adam se le enseñó el mismo procedimiento menta informal que había
e
ó
o
al
o
o,
ocedimiento no hizo más que
o
tenido éxito con Ken. Sin embargo este pro
confu
undirlo. Ante esto se in
e
ntentó otra estrategia concreta q represe
que
entaba con
mayo claridad la adición repetida d las unid
or
de
dades. El p
problema 4 x 3, por
ejemp
plo, se res
solvió coloc
cando tres grupos de cuatro blo
e
oques y co
ontándolos
todos
s.
2. Estimular explícita
r
amente co
ontar a i
intervalos, sobre to
odo para
binaciones grandes y d
g
difíciles de c
calcular. No
ormalmente los niños m
e,
multiplican
comb
núme
eros peque
eños (hasta 5 X 5) con poca dificultad, pero sue
a
a
elen tener
dificultades con problemas en los q
s
que intervie
enen los números 6 a 9. Para
proble
emas con números pe
n
equeños, pu
ueden hace una pauta digital con los dedos
er
a
n
de un mano pa represe
na
ara
entar el mu
ultiplicando y emplear los dedos de la otra
para l
llevar la cue
enta del núm
mero de veces que se ha contado el multiplic
o
cando (por
ejemp para 4 x 3, levanta cuatro de
plo,
ar
edos de la m
mano izquie
erda y llevar la cuenta

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de las tres veces con los dedos de la mano dere
s
s
echa). Para problemas mayores,
s
como 6 X 5 ó 5 X 6, no hay dedos sufic
o
cientes para este proc
cedimiento d cálculo.
de
Pa solventar esta dif
ara
ficultad, W
Wynroth (19
969-1980) propone u método
un
vertic para llev la cuent Para 7 x 6, si un n
cal
var
ta.
niño elige co
ontar grupo de siete
os
saca siete dedos y los cuenta. Cuand acaba, a
s
do
anota un 7 e una hoja de papel
en
a
pauta
ado. Se vue
elven a contar los siete dedos (a partir de «ocho») y se anota 14
e
e
en el papel pau
utado. El p
proceso co
ontinúa has que el niño ha h
sta
hecho seis
aciones, com se mue
mo
estra a continuación:
anota

ara
de
etiquetar el multiplican y el mu
ndo
ultiplicador.
Pa algunos niños pued ser útil e
Wynroth (1969-1
1980) propone que, p
para empez
zar, el niño debe anot r rodear
o
tar
con u círculo el multiplica
un
e
ando (el nú
úmero a contar). En e ejemplo a
anterior, se
hubie colocado un 7 rode
era
o
eado por un círculo en la parte su
n
n
uperior de la columna
antes de que el niño emp
s
e
pezara a c
contar. Ade
emás, pued ser útil tener una
de
prime columna que especifique el m
era
a
multiplicado En el eje
or.
emplo anter
rior, podría
haber colocad una colum con los números del 1 al 6 a la izquierda de la otra
rse
do
mna
s
a
colum
mna. El emp
pleo de una sola colum en el pr
a
mna
rocedimiento descrito e ilustrado
en el párrafo anterior pued producir menos con
de
nfusión en algunos niños, sobre
todo s necesitan educación especial.
si
n
n
Este método vertical para l
llevar la cue
enta tiene v
varias virtudes. Si los niños pierd
den
enta al calc
cular, simple
emente pue
eden contar hacia arrib el númer de entrad
r
ba
ro
das
la cue
que h
hayan hech (y seguir contando a partir de aquí). Ad
ho
o
e
demás, los niños pued
den
volve a utilizar las anotacio
er
ones. Para problemas con un multiplicando m
menor como 7
X 4 = _, un niño sólo tiene que ir cont
tando hacia atrás en la columna de los sie
a
a
etes
hasta la cuarta entrada y encontrar q la resp
a
que
puesta ya e
está anotad allí. Nóte
da
ese
que e
este método vertical pa llevar la cuenta es coherente con la tend
o
ara
a
s
e
dencia natu
ural
de los niños a co
s
ontar a inte
ervalos. Par problema con un m
ra
as
multiplicado mayor como
or
7 X 7 = _, los niñ pueden ir hacia ab
ños
n
bajo en la co
olumna de los sietes h
hasta la última
entra (la sext y contar siete más a partir de ahí (y ha
ada
ta)
r
s
e
acer una nu
ueva entrad
da).
Eventualmente, los niños pueden tener un registro c
s
completo d todas las
de
comb
binaciones básicas de la multiplic
cación.

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F) R
RESUMEN
An
ntes de do
ominar las combinaci
iones numéricas bás
sicas, los n
niños pued
den
apoya
arse en pr
rocedimientos de cá
álculo basa
ados en co
ontar que, al princip
pio,
requie
eren objeto concreto como lo dedos o bloques. Normalmen
os
os
os
nte, los niñ
ños
tiende de mane natural a emplear p
en
era
procedimientos de con orales o mentales en
ntar
s
el cálculo. Tamb
bién aprend
den en seg
guida a em
mplear su c
conocimiento de la se
erie
numé
érica para re
esponder c eficacia a problem de tipo N + 1 = _ y N - 1 = _. La
con
a
mas
comprensión info
ormal que tienen los niños de la aritmética guía su c
a
a
construcción o
n
ción de pr
rocedimient
tos de cálc
culo concretos y me
entales. Co
omo los niñ
ños
invenc
contemplan la ad
dición como añadir má a algo, lo problema conmuta
o
ás
os
as
ados como 5 +
1 y 1 + 5 ó 3 + 5 y 5 + 3, se ven como p
problemas distintos. C
Como result
tado, los niñ
ños
puede sentirse obligados a calcular la suma de 1 + 5 aun c
en
a
cuando sepa que 5 + 1 =
an
6. Los niños des
s
scubren pro
onto que 1 + N y N + 1 producen la misma s
suma y que la
e
eficaz regla del número sig
z
n
guiente a ot dado se aplica por igual a 1 + N y a N + 1.
tro
e
r
Llegado el mom
mento, los n
niños apren
nden que e orden de los suman
el
e
ndos tampo
oco
altera el resultad de los p
a
do
problemas N + M (por ejemplo, .3 + 5 = 5+ 3). El cálc
r
culo
menta es cogno
al
oscitivamen exigente porque los niños deb tener p
nte
e
s
ben
presente ha
asta
cuánd deben co
do
ontar cuand cuentan. Por tanto, cuanto ma
do
,
ayores sean los términ
nos
que in
ntervengan en un prob
blema más c
complicado será el pro
o
ocedimiento para lleva la
o
ar
cuenta, y para lo niños es u verdade aliciente inventar nu
os
un
ero
e
uevos procedimientos de
s
cálcul que minim
lo
micen este trabajo me
ental. Así pu
ues, tanto lo factores conceptua
os
ales
como los no conceptuales d
desempeña su papel en el desa
an
arrollo de procedimien
ntos
inform
males de cá
álculo. Las dificultade con el c
s
es
cálculo info
ormal puede producirse
en
porqu las técnic para co
ue
cas
ontar o para llevar la c
a
cuenta que intervienen en el mismo
n
no son adecuada ni eficac
as
ces.

100

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Baroody arthur matematica informal

  • 1.
    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO                                             ody, Arthur J. (1997) “Matemá r ), ática inform mal: el pas intermedio esencial”, so Baroo “Técn nicas para contar” y “D c Desarrollo del número” en El pensamiento m ”, matemático de los niñ ños. Un ma arco evoluti para ma ivo aestros de preescolar, ciclo inicia y educac al ción espec cial, Genís Sánchez B Barberán (t trad.), 3ª.ed Madrid, Visor (Apr d., rendizaje, 4 42), pp. 33 3-47, 87-10 y 107-14 06 48. 1 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
  • 2.
    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     Matemá ática info ormal: El pa inte aso ermedio esencia al ¿Llegan los niños a la escue ela con u unos cono ocimientos matemátic cos icativos? ¿Q papel ha desemp Qué peñado la e experiencia concreta, e especialmente signifi el con ntar, en el desarrollo histórico del conocimiento ma o atemático? ¿ Cuál es la s natura aleza y el alcance d la mate de emática na atural de lo niños? ¿Por qué es os impor rtante que lo niños do os ominen la m matemática formal y cu es la me manera de uál ejor a abord la instru dar ucción inicia ¿Cuále son las c al? es consecuenc cias de pas por alto la sar o matem mática de lo niños? os A) EL CONOCI IMIENTO M MATEMATICO DE LO OS PREESCOL LARES Toda compre ensión teórica de un materia debe basarse en la realidad y na a d verific carse en la práctica. P Para que teo y práct oría tica estén s sólidamente enlazadas a e s, lo larg de este libro se pres go sentarán diversos estu udios de casos concre etos. Por tan nto, el exa amen de los conocimientos de lo preescol os lares se inicia con una mirada a un a caso real. El caso de Alison Alis son, que co ontaba con tres años y medio de edad, se h hallaba cele ebrando el segun anivers ndo sario de su hermana. PADRE: P ALISON: A PADRE: P ALISON: A PADRE: P ALISON: A Alison, ¿cuántos años hace hoy Ariann e ne? [Levan dos ded nta dos.] ¿Cuán ntos años ti iene Alison? [Levan tres ded nta dos.] ¿Cuán ntos años ti iene papá? ? [Tras u unos instan ntes, levant cuatro de ta edos.] 2 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
  • 3.
    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     Varias semanas más tarde se produjo la siguient conversa s o te ación [Levan ntando tres dedos.] ¿C Cuántos de edos hay? [Va se eñalando co un dedo mientras c on cuenta.] 1, 2 3. 2, [Levan ntando dos dedos.] ¿C Cuántos dedos hay? Es com Eanne [ edad de Arianne ] mo [la e ¿ Cuá ántos dedos son? s 2. [Saca tres moned das.] ¿Me p puedes decir con los de edos cuánt tas moned tengo a das aquí?   ALISON: A [Levan tres ded y se po a contar.] 1, 2, 3, 4 nta dos one 4. Au unque sin perfeccionar, las aptitu p udes matem máticas de esta niña preescolar ya tienen cierta imp n portancia. A Alisan es mu experta e contar co uy en olecciones de uno, dos y, s con fr recuencia, hasta tres o h objetos. Lo cie es que hasta pued reconoc automát erto de cer ticamente c colecciones de uno o d s dos objeto como «uno» y «d os « dos», respe ectivamente. Si se le presenta un peque e a eño conjunto de obje etos como, por ejemplo tres mon o, nedas, es ca apaz de cre un mod ear delo con s sus dedos. En realidad, para A Alison los d dedos son un medio natural para o expre esar ideas matemática (los usa as aba, por ej jemplo, pa represe ara entar edade es). Adem más, parecía escoger deliberadam a mente cuat dedos p tro para repres sentar la ed dad de su padre, en una repre u n esentación distinta de la emplea e ada para la edad de su a herma ana y la suya propia Aunque de manera inexacta, pudo haber elegido un a. a núme mayor para indica una com ero p ar mparación e entre edade papá es mayor. ¿ es: ¿Es Alison una niña preescolar típica? ¿Ll n legan a la e escuela la m mayoría de los niños c con técnic cas matem máticas bás sicas como contar, r o reconocer, emparejar y compa r arar conjuntos? PADRE: P ALISON: A PADRE: P ALISON: A PADRE: P ALISON: A PADRE: P La matemátic de Aliso se basa en exper ca on a riencias co oncretas, co omo contar y emple los ded ear dos. ¿Qué importancia tienen es a stas experie encias conc cretas para el a desar rrollo mate emático de los niños? La ma e atemática de Alison tiene claras limitac ciones. Po ejemplo, contaba con exactitud y rec or conocía co onjuntos m muy peque eños, pero no conju o untos may yores. ¿Cu uáles son las limitac ciones de la matem mática conc creta de los niños? La matemát tica de Alison es muy práctica. P y Por ejemp conecta las repre plo, a esentacione con los dedos con acontecim es mientos imp portantes en su vida (usaba do dedos p s a os para representar la edad de su hermana) y los emple para co ea omunicar s sus ideas y necesid dades. ¿Qu importa ué ancia tiene la neces sidad prácti para el desarrollo m ica matemático o? 3 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
  • 4.
    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     Do puntos de vista so os d obre el niño preescol o lar La teoría de la absorción parte del supuesto d que los n n de niños llegan a la escuela n como pizarras en blanco sobre la que pueden escr o as ribirse dire ectamente las matem máticas esc colares. Ap parte, quizá, de alguna técnicas de contar a as aprendidas de memo oria, se con nsidera que los preescolares car e recen de té écnicas mat temáticas. De hecho el famos teórico a o, so asociacionis E. L. T sta Thorndike (1 1922) cons sideraba a los niños pequeños tan inepto matemá os, áticamente hablando, que afirmaba: «Pare ece poco probable qu los niños aprendan aritmética antes de se ue s n egundo cur por muc rso cho tiempo que se de edique a el aunque hay mucho datos ar llo, os ritméticos que se pued den apren nder durante el primer curso» (p. 198). Adem e más, la teor de la absorción ind ría dica que la técnica pa contar q tienen los niños cu a ara que uando se in ncorporan a la escuela es a esenc cialmente ir rrelevante o constituy un obstá ye áculo para llegar al d dominio de la e matem mática form mal. Con l instrucción formal, la adquis la sición del conocimiento matem mático real vuelve a partir básica amente desde cero. La teoría cogn nitiva sostie que los niños no llegan a la e ene s escuela com pizarras en mo blanco La recie o. ente investi igación cog gnitiva dem muestra que, antes de empezar la r escola arización formal, la mayoría d los niñ f de ños adquie ere unos c conocimientos consid derables so obre contar el númer y la aritm r, ro mética. Ade emás, este conocimiento adquirido de manera inform actúa co mal omo fundam mento para la compre a ensión y el d dominio de las mat temáticas im mpartidas e la escuel En poca palabras, las raíces de en la. as las aptitudes matemáticas llegan hasta la ép m s poca prees scolar y el éxito de la enseñ ñanza esco se fund en este conocimiento aprend olar da dido de man nera inform mal. Para a apreciar me la impo ejor ortancia de este eleme ento básico, examinare emos cómo ha evoluc cionado el conocimien matemá nto ático en el t transcurso de la histor humana. ria B) BREVE HI ISTORIA D LA MAT DE TEMÁTICA Inicios concr retos Se entido numé érico básico El ser hu o. umano, com algunas otras esp mo s pecies, pare ece estar dotado de un sentid numéric primitivo Podemo percibir fácilmente la e do co o. os e difere encia entre un conjunto de un elem u o mento y una colección de muchos elementos o a s s, inclus entre una colección pequeña y otra gran so n nde. Podem ver si s añade o se mos se quita algo de una colecc u ción. Esta percepción directa puede ser muy útil en n r determ minadas circunstancia pero no en otras, como en e caso de distinguir u as el una banda de ocho aves de o de nue ada otra eve. Mé étodos con ncretos de contar. P Para llevar la cuenta del tiempo y de s a sus perten nencias, nu uestros ant tepasados prehistórico idearon métodos b os basados en la n 4 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
  • 5.
    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     equiva alencia y la correspo ondencia b biunívoca. La equival lencia podía ofrecer un registro de los días transcu urridos, por ejemplo, d desde el último plenilunio: añadir un guijar cada noc hasta q la luna l rro che que llena volviera a aparec De la m cer. misma mane era, para l llevar la cu uenta de un colección de pieles animales, un cazado podía ta na s , or allar una m muesca en un palo o un hueso por cada piel a u n r añadida al montón. Es proceso de ste o equiva alencia crea una corre espondencia biunívoca ni más ni menos que un elemento a: e del co onjunto de muescas p cada ele por emento del conjunto d pieles. M adelan de Más nte, para comprobar si todaví estaban todas las pieles (s seguía h r ía s si habiendo u una corres spondencia biunívoca), éstas pod a dían empar rejarse una a una con ·las muesc a cas del pa para con alo ntar. Re estos del pasado. Nu p uestras len nguas toda avía tienen restos de las époc n e cas prenu uméricas. Por ejemplo, en castella hay varias formas de expresar «dos»: p P ano s par, pareja dúo, dob día da, etc. En ép a, ble, pocas más primitivas, estos térm s minos pued den haber rse usado para desig gnar una pluralidad de objetos o categoría de obje as etos espec cíficos: un par de ojos, una pareja de personas, un dúo musical, un bifurcación. p a na De la misma ma anera, los d diversos tér rminos para expresar «muchos» (por ejemp a plo, multitud, masa, banda, ma anada) des scribían en su día colecciones e específicas de más d dos o tre elemento (por ejem de es os mplo, un ca ardumen de peces, una bandada de e aves). Inicialmen el número no era más que u cualidad o una car nte, una d racterística de un ob bjeto determ minado (Chu urchill, 1961). Má allá de lo puramen concret ás o nte to Am medida que las sociedades cazad e doras-recolectoras dab paso a comunidad ban des seden ntarias basa adas en la agricultura y el comer rcio, llevar l cuenta del tiempo (por la ejemp las esta plo, aciones) y las posesio ones fue hac ciéndose cada vez má importan ás nte. En co onsecuencia también fue en aum a, mento la ne ecesidad de métodos más precis e sos de numeración y medición b basados en contar. Co n ontar es la b base sobre la que hem mos edifica ado los sis stemas num mérico y a aritmético, de papel t tan esencia en nues al stra civiliza ación avan nzada. A su vez, el de u esarrollo de contar es íntimam e stá mente ligado a o nuestros diez de edos. Dantz (1954, p 7) afirma: zig p. A s diez ded articulad debe e! h sus dos dos hombre su é éxito en e! c cálculo. Esto dedos le h os han enseñ ñado a conta y, en cons ar secuencia, a extender infinitamente e! alcance d número. Sin de! este in nstrumento, la aptitud n numérica del hombre no podría hab ido much más allá del l o ber ho sentido rudimenta ario del núm mero. y es razonable a aventurar qu sin nues ue, stros dedos, el rollo del núm mero y, en c consecuencia, el de las ciencias ex s xactas a las que debem s mos desarr nuestr progreso material e in ro ntelectual, se hubiera vis irremedia e sto ablemente m menguado. 5 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
  • 6.
    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     Co ontar con lo dedos e el tramp os es polín que p permite sup perar las lim mitaciones de nuest sentido numérico natural. D tro Donde los antropólog gos no han encontra ado señales del emp pleo de los dedos pa contar, la percepc s ara ción del nú úmero es m muy da g, estudios realizados co aborígen on nes limitad (Dantzig 1954). Por ejemplo, en unos e de Au ustralia que no había alcanzad la etapa de contar con los d e an do a r dedos sólo se encon ntraron uno pocos que pudieran identificar e 4 y ningu que pud os el uno diera disting guir el 7. E este est En tado natura los aborí al, ígenes no d desarrollan conceptos básicos de la e cantid y la me dad edida (Dase 1972; De Lemos, 1 en, 1969). Nú úmero abstr racto. Es p probable qu contar f ue fuera el medio por el que nues stra civilización desa arrolló un c concepto a abstracto de número: un concepto que ha el ace posible la matem mática (Dan ntzig, 1954). El matemá ático Bertra Russell afirmaba q and l que do e nociera que las distintas e pudieron haber transcurrid eras antes de que se recon dades (por ejemplo, un par de oj jos, una pa areja de pe ersonas, un bifurcació na ón) dualid eran c casos del número 2. N n Nuestros de edos constituyen la ba común para designar ase distint dualida tas ades concre etas como casos del n número 2. Los dedos proporcion nan mode elos fácilme ente asequ uibles de c colecciones de uno a diez objetos. Pued s den levant tarse dos dedos, por ejemplo, para indica un par d ojos o una yunta de d r ar de caballos. Con el tiempo, el nombre de esta colección modelo (< e e <<dos») pu udo aplica arse a cualq quier colecc ción concre que se c eta correspondiera con do dedos. os Du urante un largo perío l odo de la historia, lo términos para «do os s os», «tres» y » «muc chos» sirvie eron adecua adamente ( (Smith, 192 A medi 23). ida' que fue creciendo la e o neces sidad de un precisión mayor, co na n ontar se co onvirtió en un instrume ento esenc cial. Conta coloca lo nombres de las co ar os s olecciones modelo en un orden y ofrece u n una altern nativa conve eniente a la equivalencia para a asignar nom mbres num méricos. Podía hacer una pet rse tición direct tamente co la palabr siete y c on ra cumplirse p posteriormente contando siete objetos. o Con nectar los dos aspecto del núme El núm d os ero. mero tiene d funciones: nombra y dos ar orden nar. El aspe ecto nomin nal, o cardi inal, trata d los elem de mentos que contiene un e conjunto dado. Nombrar u conjunto no requie contar necesariamente. Como un o ere amos de ve un conju er, unto puede clasificarse como «cin e nco», por e ejemplo, si s sus acaba eleme entos se corresponde exactam c en mente (es decir, pueden formar una corr responde encia biunív voca) con los element de una colección m tos modelo (po ejemplo, los or dedos de una mano) den s nominada «cinco». P tanto, nombrar conjuntos s Por sólo requie coleccio era ones modelo como los ojos para representa dos, una hoja de tré s ar ébol para r representar tres, las p r patas de un caballo pa el cuatro etc. ara o, El aspecto de orden, u ordinal, de número, está relac e el cionado con contar y se refiere a colocar coleccione en sucesión por orde de magn e es en nitud. Conta proporcio ar ona 6 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
  • 7.
    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     una s secuencia ordenada d palabras (la serie numérica) que puede asignarse a o de s e e colecc ciones cad vez may da yores. Para contar una colecció una pe a ón, ersona asig gna suces sivamente términos de la serie nu t e umérica a c cada elemento de la co olección ha asta que h asignado un nombr a cada uno de los e ha o re elementos. El número asignado a la colecc ción especifica la mag gnitud relativa del conjunto. Por e ejemplo, si s ha conta se ado una c colección y se le ha asignado la palabra «cinco», será may que ot a a yor tras designadas con uno, dos, tres o cuatro y menos q las des o que signadas co seis o más. on ontar con lo dedos pu os uede enlazar los aspe ectos cardin y ordina del núme nal al ero. Co Para representa una cole ar ección com por eje mo, emplo, el n número ca ardinal 4, u una ona sólo tie ene que le evantar cua atro dedos simultáne eamente. P Para contar la r perso misma colección la person levanta cuatro ded en suce n, na dos esión. Los resultados de conta son idé ar énticos a los de le evantar sim multáneame ente cuatr dedos (la ro repres sentación cardinal). P tanto, n c Por nuestros de edos son u medio p un para pasar sin esfue erzo de un aspecto del número al otro (Dantzig, 1930-1954). a l El de esarrollo de un sistem de num e ma meración co órdenes de unida on s ades de bas se diez A medida qu las soc ue ciedades y las econ nomías se fueron h e haciendo m más .comp plejas, aumentó la pres sión encam minada a con ncebir siste emas de rep presentació y ón de cá álculo que pudieran aplicarse con efica e acia a gra andes cant tidades. Pa ara repres sentar un rebaño de 124 ove ejas, el empleo de un sistem de con ma ntar estableciendo corresponde c encias es muy incóm modo. Las tareas co cantidad on des grand inspiraro la idea d hacer ag des on de grupamiento y nuestr diez ded ofrecieron os, ros dos una b base natura para ello ( al (Churchill, 1961). Por ejemplo, cuando una oveja pasa aba junto al pastor, éste la co ontaba con los dedo Cuando llegaba a diez, podía n os. o sentar esta cantidad con un gu a uijarro. Con las mano libres ot vez, podía n os tra repres prose eguir el recu uento. A me edida que s iban acu se umulando lo guijarros podía haber os s, simpli ificado aún más el proceso sus n stituyendo diez guijarros por un piedra. P na Por tanto, la piedra pasaría a represen a ntar 10 de ecenas, o sea 100. Como es stos agrup pamientos se basan en el 10 y en múltiplos de 10, el s s s sistema em mpleado por el pastor se denom mina sistem de base diez. Si tu ma uviéramos d doce dedos es proba s, able hubiéramos hechos es stas agrupa aciones de doce en do y hoy tendríamos un oce que h sistem de base doce. Nues sistema de base d ma stro diez es, sim mplemente, un «accidente fisioló ógico» (Dan ntzig, 1930-1954). El primer sist tema numé érico conoc cido apareció hacia e año 350 a. de C e el 00 C. incorp poraba un concepto d base die (Bunt, J de ez Jones y Bedient, 1976 El sistema 6). cuneif forme de lo sumerios y el siste os s ema jeroglíf fico de los e egipcios em mpleaban u una colecc ción de traz para re zos epresentar los números del 1 al 9 (véase la fig. 2.1.A). Un 7 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
  • 8.
    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     agrup pamiento de decenas s representaba con u símbolo especial. M adelan e se un o Más nte, los gr riegos y los romanos d s desarrollaro sistemas diferentes Sin embargo, ningu on s. uno de est sistema numérico antiguos se prestab con facilidad al cálculo aritmético, tos as os s ba como demostrar rápidame rá ente el inten de realizar la suma de la figura 2.1.B. nto a Aunque los símbolos es s scritos se han usado para repr o resentar nú úmeros des sde tiempos prehistó óricos, el de esarrollo de unos procedimientos de cálculo eficaces tu e s o uvo que esperar hast la invenc ta ción de un s sistema de n numeración posicional. En un sistema n posici ional o de órdenes d unidades, el lugar de una ci de ifra define su valor. P Por ejemp en el nú plo, úmero 37 el 3 ocupa e lugar de la decenas y de ahí que represente el as s tres d decenas, y no tres unid n dades. Esto elimina la necesidad de símbol especia o a d los ales para r representar 10 y múltiplos de 10, como ocu r urre con los jeroglíficos egipcios. En s s un sis stema con órdenes de unidades pueden u e s, usarse diez cifras (de 0 al 9) pa z el ara repres sentar cualquier núme aun los números g ero, s grandes, de una mane compac e era cta. ¡Piéns sese, por ejemplo, e lo que haría falta para rep en a presentar 9 9.999.999 c con jeroglíficos! Fig gura 2.1 Co omparación de distinto sistemas numéricos os s s                       * El siste ema babilonio se adoptó a pa artir del anterior sistema sum merio. Obsérve ese que la num meración babilo onia  empezó ó como un sistema de base d diez pero juego o cambió a agru upamientos ba asados en 60 y múltiplos de 6 60.  Nótese que los símbo olos para 1 y 60 0 son idénticos s (Bunt et al., 1 1976). La posici ión se usaba pa ara indicar el  8 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
  • 9.
    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     valor (p por ejemplo, 63 3 se escribía Ῡ Ῡ Ῡ Ῡ). Al igual que el sistem ma babilonio, l la numeración romana no era  un siste ema puro de ba ase diez.    Con t todo, la numeración p posicional es una ide relativam ea mente abstracta y no se impro ovisó con ra apidez. Es p probable qu el impuls para un sistema po ue so osicional fuera produ ucido por la necesidad de anotar por escrito las operac d o ciones realizadas con un ábaco El ábaco ilustrado e la figura 2.2 utiliza u modelo d base die la colum o. en un de ez: mna de la derecha re epresenta la unidade la siguie as es, ente representa grupo de diez y la os siguie ente grupos de cien. D acuerdo con esto, la figura 2.2 represe s De a 2.A enta el número cuatro ocientos tre einta y dos (432) Y la f figura 2.2.B el cuatroc B cientos dos (402). Los usuarios de ábacos no debiero tener dif s s on ficultades c las colu con umnas vac cías hasta que tuviero que hac un regis perman on cer stro nente de su cuentas. El registro de us la figu 2.2.C, por ejemplo ¿represe ura p o, enta 42,402 ó 4.002? Parece se que el 0 se 2 er invent para sim tó mbolizar un columna vacía y e na a evitar esta confusión (por ejemp plo, Engle ehardt, Ashl lock y Webe 1984). Parece que, al principio el O significaba algo v e, o, vacío o en blanco, no la nad (ningún objeto). Co la inven da on nción del O fue posible la e conce epción de un sistema n numérico po osicional (c órdenes de unidad con s des). Esto h hizo posible la elabor ración de algoritmos a aritméticos q podían ser aprend que n didos por c casi todo el mundo. La invenc ción del O e uno de los mayor es res logros de la histo oria huma ana, y fue un hito cruc que hiz posible la ciencia y el comer u cial zo rcio modern nos (Dantzig, 1954). En realidad, los procedimientos de cálculo e escrito sólo se han ve o enido usan ndo duran los últim trescien nte mos ntos años d la historia de la hum de a manidad. Ha sólo un ace nos centenares de añ ños, lo norm en Euro Occiden era con con los dedos. En los mal opa ntal ntar libros y las unive ersidades s enseñab a hacer cálculos ar se ba ritméticos c los dedos. con plear los de edos para contar y re ealizar las operacione aritmétic es cas «El arte de emp llas era, en aquellos tiempos, uno de los logros de la persona cultivad s e da» sencil (Dantzig, 1954, p. 11). . p 9 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     Fig gura 2.2 Re epresentaciones concr retas y escr ritas de núm meros en un ábaco. o ormalizada El desarrollo de la matemática fo omo la histo del número, la historia de la matemáti en gene (véase la oria a ica eral e Co tabla 2.1) indica que los m a métodos y las formula aciones de cariz inform o intuit mal tivo eden a la matemática e m exacta y fo ormalizada y actúan co omo base p para la misma prece (Kline 1974). Lo normal e que las pruebas d e, o es deductivas rigurosas ( empleo de (el principios generales para d demostrar p proposicion de una manera ló nes a ógica) sigan a n ideas inductivas (descubrimiento de relaciones mediante el exame de caso s s e en os). Básicamente, los matemátic utilizan pruebas pa compro s cos ara obar sus ide intuitiva o eas as inform males. Las pruebas pu p ueden deter rminar si un idea es lógicament coherente o na te no. También pueden demo ostrar si un idea se aplica a u caso ais na un slado o a u una amplia gama de casos. a La perspectiv histórica indica que la matem va e mática se en ncuentra en permanente n evoluc ción. Nues stros siste emas numérico y aritmético s son la culminación de 10 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     literalmente mile de año de inve es os entiva y pe erfeccionam miento. El conocimiento mático se ha construido lentamente, idea tras idea. El conocim miento que el e matem adulto medio de nuestra cul o ltura da por sentado no estaba dis r o sponible ha unos mi ace iles de añ y ni siquiera ciento de años atrás. Con frecuenci se inven ños os s ia ntaban nuev vos métod a partir de necesid dos dades prácticas y se ad doptaban a causa de s utilidad. P su Por ejemp plo, los egipcios se v vieron forza ados a inv ventar la ar ritmética y la geomet tría eleme entales par poder vo ra olver a colo ocar las hita que mar as rcaban los límites de los campos que el Nilo inundab cada pri N ba imavera (Bunt et al., 1 1976). La verdad es que, como se muestra en la ta abla 2.1, no era frecu o uente que los nuevos métodos se s adopt taran de in nmediato ya que no « a «caían bien es dec no enca n», cir, ajaban en las pauta de pensa as amiento pro opias de la é época. Ta abla 2.1 Bre historia del desarr eve a rollo de la m matemática 0-300 a. de C. 3.000 Egipcios y bab bilonios con nciben los p principios e esenciales d de la m matemática rudiment a: tos de ARITMETICA (NUMERO OS ENT TEROS PO OSITIVOS Y FRACC CIONES), A ALGEBRA Y GEOMETRIA. Los resultados se ac ceptan pura amente sob bre una BASE EM a MPIRICA. Lo números negativos y el 0 no se os s s con nocen. 600-3 a. de C. 300 La G Grecia clás sica es la pr rimera civilización en la que florece la m matemática Los grieg a. gos clásico son los primeros e os en con ncebir la M MATEMATIC DEDUC CA CTIVA. Los Element tos (pru uebas geométricas) d Euclide son el producto d de es de tres scientos años de ensa intuitivo y error. ayo o Los griegos de Alejandría, los hindúes y los árabes s con nciben y e emplean N NUMEROS IRRACIONALES (p por ejem mplo, √2 ) q son ac que ceptados gr radualmente a causa d de su u utilidad (por ejemplo, √ = la diag r √2 gonal de un cuadrado d de lado = 1). os 600 d. de C. Los hindúes in s ntroducen los NUMER ROS NEGA ATIVOS, qu ue no son acepta ados durant mil años a causa d su falta d te s de de sop porte intuitivo. Por ejemplo, los grandes matemáticos s Des scartes y Fermat re echazaron trabajar c con númer ros neg gativos. 11 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     700 d. de C. aprox. Los hindúes in s nventan, o adoptan, u símbolo para el «0 un o 0» para indicar u una column vacía o en blanco. Los árabes na optan la num meración h hindú y, des spués de ce entenares d de ado año las cifras arábigas llegan a se de uso co os, s er omún. 1540 d. de C. ap prox. Apa arecen los NUMEROS COMPLE S EJOS (por e ejemplo, √-1) pero no son ac o ceptados ha asta cerca d doscient años más de tos tard de. 1650-1725 d. de C. e New wton y Leib bniz crean e CALCULO Cada un de las tr el O. na res edic ciones de The Mat thematical Principies of Natur s ral Phil ilosophy de Newton o e ofrece una explicación distinta d n del con ncepto bás sico (las d derivadas). El primer artículo d r de Leib bniz recibió el nom mbre de « «enigma» en vez d de «ex xplicación». A pesar de sus funda . e amentos vagos e incluso inco orrectos, e cálculo encontró m el muchas ap plicaciones a trav de enfo vés oques intuiti ivos. Finale del s. XIX es X Se establecen los funda n amentos ló ógicos del sistema n numér rico, el á álgebra y el análisis (el cál lculo y sus amp pliaciones). Véase en Burn et al (1976, pp 22 l 26-230) una e explicación más detallada. C) DE ESARROLL MATEM LO MÁTICO DE LOS NIÑO E OS En muchos aspectos, e desarrollo matemát a el tico de los niños cor paralelo al s rre o desar rrollo histór rico de la matemátic el cono ca: ocimiento m matemático impreciso y o o concr reto de los niños se va haciendo cada vez m preciso y abstract Parece ser n a más o to. que, a igual que los seres humanos primitivos, los niños p al e poseen algú sentido del ún núme ero. Con el tiempo, los preescola s ares elabor una am ran mplia gama de técnicas a partir de su mate emática intu uitiva. Reca apitulando la historia, l matemát la tica no esco olar o mat temática inf formal de lo niños se desarrolla a partir de necesidades práctica y os e as exper riencias con ncretas. Co omo ocurrió en el desa ó arrollo histó órico, conta desempe ar eña un pa apel esenc cial en el d desarrollo d este co de onocimiento informal. A su vez, el o , conoc cimiento inf formal de lo niños pre os epara el ter rreno para la matemáti formal q ica que se imparte en la escuela. A Además, y re eproducien la histor cultural, el dominio de ndo ria la num meración posicional y de los algoritmos de cálculo ba p asados en e este concepto constituye un pa gigante aso esco para lo niños. E realidad, los niños no aceptan y os En 12 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     apren nden de inm mediato la m matemática formal que se imparte en la escuela ya que, en e gener choca con sus pau ral, c utas actuale de pensa es amiento. Cono ocimiento intuitivo Se entido natur del núm ral mero. Duran mucho tiempo se ha creído que los niñ nte ños peque eños carec cen esencia almente de pensamie e ento matem mático. En una ocasión, Willia J ames caracterizó el mundo infantil com una confusión resp am c mo plandecient y te rumorosa. Sin embargo, in e nvestigacion recientes (por eje nes emplo, Stark y Coop key per, 1980; Starkey, Spelke y G S Gelman, en prensa) ind dican que i incluso los niños de s seis es tre os s s, mese de edad pueden distinguir ent conjunto de uno, dos y tres elementos y entre conjuntos de tres y cu uatro eleme entos. ¿C Cómo pueden determi inar los psicólogos qu los niños pequeños poseen e ue s s este sentid numéric básico? Para ver si un niño pequeño puede disc do co criminar en ntre conju untos de can ntidades dis stintas, el p psicólogo le presenta, por ejemplo una imag e o, gen con tr objetos (por ejemp Starkey y Cooper 1980). Interesado por este nue res s plo, r, evo estím mulo, e beb fija su mirada en la image Sin em bé n en. mbargo, tra varias p as presenta aciones seg guidas de tr res, la nove edad desap parece y la atención d a disminuye. En este momento, el psicólogo introduce un conjun de cuat (o dos) objetos. Si el e nto tro niño n se percata de la d no diferencia, s seguirá sin prestar ate ención. Sin embargo, los niños tienden a prestar a s atención otra vez, ind dicando qu se dan cuenta de la ue e difere encia. ¿R Realmente presta aten nción el niñ a los ca ño ambios de c cantidad? E el ejemplo En anterior, los niño se van a os aburriendo paulatinam mente con e «tres» aun cuando se el introd duzcan obje etos distint tos o se m modifique la posición de los tre objetos. La a es distrib bución de los objetos no influye en la aten nción. En re ealidad, y tras ver var rios ejemp plos de tres objetos, lo niños se interesan m s os menos en o una secu oír uencia de t tres sonid que una secuencia de dos o c dos a a cuatro. Pare que es la cualidad de tres lo q ece d que dejan de encont n trar interesa ante. Al parecer, los n niños peque eños posee un proce en eso de enumeración o corres n spondencia que les permite dis stinguir entre pequeñ ños conju untos de obj jetos. El alcance y la precisión del sentido numérico de un niño pequeño son limitados. l n o o Los n niños peque eños no pu ueden distin nguir entre conjuntos mayores c como cuatro y o cinco. Además, el hecho de que pa arezcan ca apaces de tratar, por ejemplo, los r untos de tres y cua t atro elementos de u una maner distinta, no signif ra fica conju neces sariamente que sepa que 4 e más qu 3. Es d e an es ue decir, aunq que los niñ ños peque eños disting guen entre números p pequeños, q quizá no pu uedan orde enarlos por orden d magnitud de d. 13 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     No ociones intu uitivas de magnitud y equivalen ncia. A pesar de tod el sentido do, numé érico básico de los niños constit o tuye la bas del des se sarrollo mat temático. L Los prees scolares pa arten de e este sentido del núm mero y desarrollan c conocimient tos intuitiv más so vos ofisticados. Es a partir de la exp periencia co oncreta de la percepción directa que los niños empie n ezan a com mprender nociones co omo la mag gnitud relativ va. Concr retamente, se da una diferencia evidente e entre el uno y coleccio o ones mayor res (Von Glasersfeld 1982). U niño, po ejemplo, puede tom un blo d, Un or , mar oque con u una mano Tomar do bloques requiere la dos man o dos in o. os as nos ntentos suc cesivos con la n misma mano. Tres bloque no se p a T es pueden tom simultá mar áneamente con las d dos mano Aunque estas difer os. rencias pue eden parec triviales para un a cer s adulto, son de impor rtancia fund damental p para el niñ pequeño que juega, y ofrece otra ba ño ase concr reta para distinguir y o ordenar el 1, el 2 y muc chos. Cu uando emp piezan a an ndar, los n niños no só distingu ólo uen entre conjuntos de tamañ diferente sino que p ño e pueden hac compar cer raciones gru uesas entre magnitudes. e A los dos años de edad aproximad s s damente, lo niños a os aprenden p palabras pa ara expre esar relacion matemáticas (Wagner y Walt nes ters, 1982) que puede asociarse a en e sus ex xperiencias concretas Pueden c s s. comprender «igual», « r «diferente» y «más». P Por ejemp plo, Alfred Binet (196 69), el padr de las m re modernas p pruebas de inteligenc e cia, pregu untó a su hij de cuatro años de e ja edad, Made eleine, que comparara los tamañ e a ños de co onjuntos pa arecidos a los dos q que se mu uestran en la figura 2.3. Aunq n que Made eleine sólo podía con ntar hasta tres, pudo señalar co mucha exactitud los on conjuntos que te enían más e elementos. Po osteriores pr ruebas dem mostraron que los juicio intuitivo s de Madeleine sobre los os conjuntos que te enían más elementos se basaba en indic s an cios percep ptivos como la o zona abarcada por cada co p onjunto (Gin nsburg, 198 De manera intuitiv Madeleine 82). va, escog como «más» el conjunto q gía « que abarca aba más ex xtensión. O Otros indic cios perce eptivos, como la lon ngitud, tam mbién pued den ofrece una ba er ase para las evaluaciones int tuitivas. En muchos ca asos, la má larga de dos hilera suele ten ás e as ner objetos. más o Inv vestigacione reciente confirman los result es es tados de Binet. Cuand se les pide do que d determinen cuál de dos conjuntos tiene «má s s ás», los niño de tres a os años de edad, los preescolares atrasado y los niños peque s os eños de cu ulturas no alfabetizad das en ody burg, 1982b Casi tod b). dos puede hacerlo rápidamente y sin contar (Baroo y Ginsb los ni iños que se incorpor s ran a la es scuela deb berían ser capaces de distinguir y nomb brar como «más» el m « mayor de do conjunto manifies os os stamente di istintos. (Usar correc ctamente «menos» es mucho má difícil y pu s ás uede que n se aprend antes de la no da e escue ela). El niño que no pue usar «m o eda más» de es manera intuitiva puede presen sta ntar consid derables pr roblemas educativos. 14 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     Fig gura 2.3 Ele ementos de una prueb para la n e ba noción «má ás» n o, os s en ariencias, las Sin embargo como lo niños basan sus juicios e las apa comparaciones que hacen entre mag n gnitudes pueden ser incorrectas Aunque es s. frecue ente que el aspecto re efleje fielme ente la cant tidad, los in ndicios perc ceptivos como el área y la longit no siem tud mpre son ind dicadores p precisos de la cantidad. Por ejemp plo, dos b bandejas de caramelos pueden ocupar l misma superficie pero pued d n la den contener cantida ades difere entes porqu los cara ue amelos está agrupad más de án dos ena tra. Por otr parte, po ra odemos ten dos bandejas con el ner n samente en una que en ot elos pero que ocupan una superficie distinta porque los mismo número de carame caram melos están más juntos en una qu en otra. n ue La tarea de co onservación de la cant n tidad (por ej jemplo, Pia aget, 1965) demuestra de a nte aciones del conocimie l ento intuitivo de los niñ o ños. En prim mer forma concluyen las limita lugar, se estable la igua ece aldad de do conjunto por equivalencia. E examinad os os El dor forma una hilera de, digam a a mos, siete b bloques bla ancos y pide al niño que coloque la e e misma cantidad de bloque azules. S insta al niño a que haga cor es Se e rresponder un bloque azul a cada bloqu blanco. Una vez establecida esta cor c ue a rresponden ncia biunív voca (véase la fig. 2.4.A) se pide al niño que confirme s las dos hileras tienen el e e si n 15 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     mismo número de objetos. Puesto que la longitud proporcion una base precisa pa d e d na e ara ciar las can ntidades re elativas, aun los niños de tres a s años de ed dad están de aprec acuer en que ambas hile rdo eras tienen la misma c cantidad. Ac continuació se modifica el aspecto de uno de los conj ón juntos para ver si el niño a contin núa creyendo o no qu los dos conjuntos son coordinables (tienen la misma ue cantid dad). Mient tras el niño observa, s alarga o se acorta una de la hileras. P o se a as Por ejemp en la fi plo, igura 2.4.B se observ que se h alargado la hilera a va ha o azul. Una v vez modif ficada la lon ngitud se vu uelve a preg guntar al niñ si las do hileras tie ño os enen la misma cantid dad. Como la longitud y no refleja fielmente la cantidad los niños que se bas ya e d, san en el aspecto pa juzgada se equivoc ara a can. ¡En re ealidad, los niños pequ ueños insist ten en qu la hilera más larga tiene más Parecen estar conv ue a s! vencidos de que los d e dos conjuntos de lon ngitudes dis stintas no s equivale son entes. Piag (1965) d get denominó « «no conse ervación» a este fenóm meno porque el niño no mantiene (conserva) la relación de o ) equivalencia ini icial tras una transf formación del aspec cto (irreleva ante para la dad). Es ev vidente que la comp prensión int tuitiva que tienen los niños de la s e cantid magn nitud y de la equivalenc es Impr a cia recisa. No ociones intu uitivas de la adición y la sustracc a ción. El sen ntido del número tamb bién permi a los niños reconoc si una co ite cer olección ha sido altera a ada. Los niñ reconoc ños cen muy p pronto que añadir un objeto a una colección h a a hace que se «más» y que quitar un ea r objeto hace que sea «me o e enos». En un estudio (Brush, 1978) se m o mostraban d dos recipientes a unos preesco olares. Se c colocaban p pantallas delante de lo recipien os ntes para que el niño examinado no los pudiera ver. Me ediante un proceso de corres spondencia se coloca a, aba el mism número de objeto en cada recipiente: al mo o os tiempo que se colocaba un objeto en uno de los recipiente se coloca otro en el c n s es aba n otro r recipiente. Cuando el niño había manifesta que los dos recipientes ocul C a ado s ltos contenían la mis sma cantida de objetos, se le ha ad acía observ cómo se añadía o se var ba to de pientes. Lo niños no tenían difi os icultades para quitab un objet de uno d los recip recon nocer que la adición o la sustrac a cción de ob bjetos modificaba la ca antidad de un recipiente y, com resultad modific mo do, caba la rela ación de eq quivalencia entre amb a bos e ntificaban fá ácilmente c como «más el recipiente s» recipientes. Por ejemplo, los niños iden e a rece que lo preescola os ares ya pos seen una ba ase al que se había añadido un objeto. Par intuitiv para com va mprender la adición y la sustracc a ción. Sin embargo, la aritmét n , tica intuitiva se limita a modifica a aciones evid dentes. Si los recipientes cont tienen inicialmente c cantidades desiguales la aritmética intuit s, tiva sa. emplo, si al principio se coloc o can cinco objetos en uno de los n fracas Por eje recipientes y nueve en el o otro, los niños identifi icarán corr rectamente a este último como «más». Pe si a con ero ntinuación se añaden dos objeto al recipie os ente que tie ene e a e nsan que ah hora es ést el que tie te ene nueve y cuatro al que tiene cinco, los niños pien 16 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     más. Para los ni iños peque eños, 5 + 4 es «más q que» 9 + 2 porque han visto que se n ían bjetos al pri imer recipie ente. Evide entemente, la aritmétic intuitiva es ca añadí más ob impre ecisa. Cono ocimiento informal na ación prácti ica. Los niñ encuen ños ntran que e conocimi el iento intuitiv vo, Un prolonga simple y llaname e ente, no es suficiente p para aborda tareas cu ar uantitativas. Por tanto, se apoya cada vez más en in an z nstrumentos más prec s cisos y fiable numera y contar. En es: ar realidad, poco después de empezar a hablar, los niños empiezan a aprender los d e nomb bres de los números. Hacia los d años de edad, em dos mplean la p palabra «do os» para d designar to odas las plu uralidades: dos o más objetos (W Wagner y W Walters, 198 82). Hacia los dos años y med los niño empieza a utilizar la palabra «tres» pa a dio, os an a ara designar «mucho (más de dos objet os» tos). Al igua que Alliso muchos niños de tr al on, s res años usan «uno «dos» y «tres» cor o», rrectamente y emplea un términ mayor q e an no que tres (por ejemplo, «cuatro» para ind ») dicar «much hos». Al et tiquetar col lecciones c con 17 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     núme eros, los niñ poseen un medio p ños preciso par determinar «igual», «diferente» o ra » «más Los pree s». escolares i incluso lleg gan a descubrir que c contar pued servir pa de ara determ minar exact tamente los efectos de añadir o s s e sustraer can ntidades, al menos si s son peque eñas, de un colección. na Po tanto, con se bas en el con or ntar sa nocimiento intuitivo y lo complem menta en gr ran parte. Por ejemp contar proporcion una etiqueta común «<tres») a tripletas de . plo, na objeto distintos y distribuc os s ciones difer rentes que los niños v como e ven equivalentes a s una e edad tan corta como los seis m meses. Med diante el empleo de la percepción direct juntamen con contar, los niños descu ta nte ubren que las etiquetas numéric cas como «tres» no están ligada a la apar o e as riencia de c conjuntos u objetos y s útiles pa son ara espec cificar conju untos equiv valentes. Co el tiempo, esta com on mprensión p proporciona la a base para el em mpleo de e etiquetas numéricas c como «siete o «diec e» cinueve» pa ara identif ficar como equivalent conjunt que no pueden ve tes tos erse como tales. Con ntar ofrece a los niño el vínculo entre la p e os o percepción directa con ncreta, si bi limitada y ien a, las id deas mate emáticas abstractas, pero gene erales. Contar coloca el núme ero abstra acto y la aritmética ele emental al a alcance del niño pequeño. l Lim mitaciones. Aunque la matemática infor rmal representa una elaboración a funda amentalmen nte importa ante de l matemá la ática intuit tiva, también presen nta limitac ciones prác cticas. El contar y la a aritmética informal se hacen cad vez men da nos útiles a medida que los núm q meros se hacen mayo ores. El tiem y el esfuerzo men mpo ntal reque eridos par~ contar o ca alcular de un manera informal se hacen eno na e ormes y lleg gan a ser prohibitivos A medida que los números aumentan, los métodos informales se s. a s van haciendo ca vez más propenso al error. E realidad, los niños pueden lleg ada s os En gar a ser completam mente incapaces de u usar proced dimientos i informales con númer ros grand des. Más aún: aunqu los mét a ue todos infor rmales proporcionan una solución inmed diata, no pu ueden propo orcionar reg gistros a largo plazo. Co onocimient formal to La matemátic escrita y simbólica que se im ca a mparte en las escuela supera las as limitac ciones de la matemática informal. La mate emática for rmal puede liberar a los e niños de los co onfines de su matem mática relat tivamente concreta. L Los símbo olos escritos ofrecen un medio para anota números grandes y trabajar c ar s con ellos. L Los proce edimientos escritos p proporciona medios eficaces para real an s lizar cálculos aritmé éticos con números gr n randes. Más aún, los s símbolos y las expresi iones escri- 18 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     tas pu ueden ofrec registro claros y p cer os permanente que pueden amplia es ar enorm memente la capacidad de la mem a d moria. Es esencial que los niños aprendan los conceptos de los órdenes de unidades de n e base diez. Para tratar con c cantidades mayores es important pensar e términos de te en unidades,' decen nas, centen nas, etc. (Payne y Rat thmell, 1975). Pensar en decena y as múltip plos de diez ofrece a los niños flexibilidad y facilidad p z para abordar una amp plia gama de tareas matemátic a cas, incluye endo orden (compa nar arar) númer grandes y ros realizar aritmétic mental c número de varia cifras. Lo órdenes de unidad ca con os as os s des propo orcionan el razonamien subyacente a muc nto chas técnica básicas como escr as ribir núme eros de varias cifras y sumar o restar co acarreo («llevando») (Resni on o ick, 1982-1983). En pocas palabras, la ma atemática fo ormal perm a los niñ pensar de mite ños r una m manera más abstracta y poderosa y aborda con efica s a, ar acia los prob blemas en los que in ntervienen números gr n randes. Au unque la ma atemática fo ormal pued potencia mucho la capacidad de los niños, de ar a d comporta apren nder nueva técnicas y concep as s ptos que, a principio les pued al o, den parec extraños y difícile Los niños llegan a acostum cer es. mbrarse a p pensar en los núme eros y en la aritmétic en térm l ca minos de co ontar. Un número co omo el 14 se contempla como 14 unidad o como 13 unidades y una m o des o más. Los niñ pequeñ ños ños no ca aptan de in nmediato la notación posiciona Como o n al. ocurrió en la historia, la comprensión de la notació posicion en los n e ón nal niños es el resultado de una lenta l evolución. Así, lo niños pu os ueden tarda bastante tiempo en ver, por eje ar emplo, que 14 es una decena y cuatro unidades La idea del 0 c a o s. a como cifra significat a tiva (repre esentante de una columna vacía) puede tard mucho tiempo en desarrollar d ) dar rse. De he echo, much niños pueden cont hos tinuar aferr rándose a lo métodos informales o os s concr retos bastante despué de habérseles pres és sentado los órdenes d unidades y s de los alg goritmos pa realizar operacione con acarreo. ara r es D) IM MPLICACIO ONES EDU UCATIVAS: LOS CON : NOCIMIENT TOS IN NFORMALE COMO BASE ES La teoría cognitiva indica que los n a niños que acaban de in ncorporarse a la escuela e r e narse de conocimiento La mayo os. oría no son simples recipientes vacíos que deben llen de los niños, incl s luyendo los procedent de famil s tes lias de bajo nivel económico, llega a o la esc cuela con una gran can ntidad de co onocimiento matemá os áticos inform males (Russ sell y Gin nsburg, 198 84). En rea alidad, muc chos niños de educa s ación espec tienen, al cial , meno algunos conocimie os, entos inform males (Baro oody, 1983 Baroody y Ginsbu 3a; y urg, 1984; Baroody y Snyder, 1983). Los preescola s ares apren nden mucha matemát a tica mal milia, los co ompañeros, la TV y los juegos ant de llega a la escue s tes ar ela. inform de la fam 19 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     . La matemátic informa de los niños es el paso intermedio cru a ca al ucial entre su conoc cimiento int tuitivo, limit tado e impr reciso y bas sado en su percepción directa, y la u matem mática pode erosa y pre ecisa basad en símbo da olos abstrac ctos que se imparte en la e n escue Como ocurrió en la historia, la experienc práctica y relativam ela. o a a cia mente concre eta de contar ofrece a los niños una base para adquir técnicas numéricas y aritméticas. s rir Puest que el aprendizaje implica una constr to e rucción a partir de c conocimientos anteri iores, el co onocimiento informal d o desempeña un papel c a crucial en e aprendizaje el signifi icativo de la matemática formal. Como el aprendizaje es un proc a ceso activo de asimil nueva in lar nformación a lo que y se conoc el conoc ya ce, cimiento inf formal es u una base fundamental para com mprender y aprender la matemáticas que se imparten en as cuela. La in nvestigación cognitiva indica que independ e, dientemente de cómo se e la esc introd duzcan las técnicas, símbolos y co t onceptos m matemáticos en la escu s uela, los niñ ños tiende a interpr en retar y a ab bordar la ma atemática f formal en fu unción de s matemát su tica inform (Hieber 1984). Por tanto, la matemátic informal es fundam mal rt, a ca l mental para el a domin de las técnicas bá nio t ásicas y par enfrenta ra arse con éx a la ma xito atemática m más avanz zada. A con ntinuación s describe dos implicaciones e se en educativas de este punto de vis que tien una imp sta nen portancia clave. 1. La enseñ ñanza form debe basarse e el con mal en nocimiento matemát tico inform de los niños. E esencia que la p mal s Es al planificació educati ón iva tenga en cuent el conoc ta cimiento m matemático informal d los niño Los mae o de os. estros deb ben explo otar las po otencialida ades inform males para que la e a enseñanza formal s a sea signif ficativa e interesante. Además de aum mentar la p probabilida de que el ad e apren ndizaje esc colar tenga éxito, la e a explotación de los pu n untos fuerte informales es puede tener importantes consecuen ncias afect tivas. El pr rincipio de relacionar la r instru ucción form con el conocimie mal ento inform es aplica ma able a toda la gama de a temas de nivel primario, desde el dominio d las com s de mbinacione numéric es cas básic hasta el aprendiz cas e zaje de con nceptos y procedimie entos relac cionados c con los ór rdenes de unidades como el c cálculo con acarreo. También v n veremos q que este p principio se aplica a niños con una gran v e variedad de aptitudes incluyen s, ndo los qu tienen problemas de aprend ue p s dizaje y los que pres s sentan retr raso menta al. 2. En gener ral, las lag gunas exis stentes ent tre el cono ocimiento informal y la instru ucción form pueden explicar las dificult mal n tades de a aprendizaje Cuando la e. enseñ ñanza form se intr mal roduce con demasiada rapidez y no se basa en el n z e conoc cimiento inf formal que ya posee los niño el resul e en os, ltado es un aprendiz zaje memo orístico y la aparición de pro oblemas d aprendi de izaje y/o de creenc cias destru uctivas. Inc capaces de conectar la matemá e ática forma con algo significati al o ivo, muchos niños se limitan a m e memorizar y utilizar mecánicame ente las mat temáticas q que se im mparten en la escuela. Muchos n niños inclus llegan a no poder memorizar ni so r 20 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     datos ni técnicas Otros pie s. erden interé en la materia, desarrollan un s és sentimiento de azo a ncluso llega a temerl an la. recha hacia la misma e in So obre todo es muy proba s able que las lagunas e s existentes e entre la instr rucción form mal y el co onocimiento informal d los niños provoque dificultad de apre de s en des endizaje de las técnic y los co cas onceptos, re elativament abstracto relacionados con lo órdenes de te os, os unidades de bas diez. Co se omo consec cuencia, mu uchos niños tienen pr roblemas pa ara ón al mentan dificultades con las técnica de acarr n as reo. captar la notació posiciona y experim Otros tienen problemas con la represe n entación en base diez y no pueden desarro n z ollar técnic cas eficace para ma es anejar números grand des. Sobre todo, son los niños de educa ación especial los qu pueden tener gran ue ndes dificultades para franquear la a r transición entre la aritmética informal b l a basada en c contar y la aritmética f formal basa ada osicional. en la notación po 21 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     Técnicas para contar T s Co ontar oralmente, ¿imp plica aptitud des numéri icas? ¿Qué técnicas de contar se é suelen desarrolla durante l años preescolares ¿Podemo suponer que los niñ ar los s? os r ños de ed ducación especial ad e dquirirán té écnicas bás sicas para contar de una mane era inform mal? ¿Qué técnicas s suelen requ uerir instrucción durante los primeros curs sos escola ares? A) EL DESARROLLO DE T L TECNICAS PARA CO S ONTAR El cas de Alex so xi Ha acia los vein ntiséis mes de edad Alexi podía contar de palabra del 1 al 10 y ses d, a había empezado a experim a o mentar con los númer hasta el 20. Cuando se le pidió ros que c contara los tres puntos de una fo s ormación tr riangular, A Alexi señaló los puntos y ó soltó a toda prisa: «1,2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 9, 10.» C 8, Cuando se le pidió que contara tres e punto en fila, señaló al az y varias veces e c os zar s conjunto mie entras decí «8, 9, 10.» ía: Aun d después de poder con con exa e ntar actitud conj juntos de h hasta cinco objetos, Al lexi se de esconcertaba cuando se le pr o reguntaba cuántos ha abía conta ado. Si se le enseñ ñaban dos conjuntos (por ejemp una tarjeta con n plo, nueve puntos y otra c con ocho) también le sorprend que se le pidiera que señal ) día lara la tarje que tenía eta «más». e a ralmente no garantiza aba una ca apacidad pa ara La técnica de Alexi para contar or contar con exac ctitud conju untos de o objetos o p para el em mpleo de o otras técnic cas 1 éricas. Sin embargo, h e hacia los cin años de edad , lo niños no sólo pued nco os o den numé contar de palabr casi hasta 29, sino que inmed ra diatamente determinan que ••• y ••• «tres». Además, para un niño típ pico de cinc años es evidente c co cómo se de ebe son « resolv el prob ver blema de d determinar cuál de do conjunto (por ejemplo, uno de os os nueve y otro de ocho) tien más elem e ne mentos: só hay que contar cada conjunto y ólo e o comparar las can ntidades resultantes. D Después de contar cad conjunto de puntos la e da o s, soluci del prob ión blema tamb bién es fácilmente visib para los niños de cinco años: «El ble conjunto con 9 es más.» P tanto, en cuestión de pocos a e Por años los niños aprend den una variedad de técnicas pa contar y muchas m ara maneras de aplicarlas (Fuson y H e Hall, 1983) Lo complicado que p ). pueda ser e este desarro ollo, o en qué medida llegan a da arlo por se entado los adultos, qu ueda revela por un examen d ado n detallado de las técnic e cas menc cionadas en el párrafo anterior. n 1 Las conductas que se des s scriben más adelante se basan en las normas de la prueba E s Early ematical Ability (Ginsburg y Baroody, 1983) y represe y entan la capac cidad -media» de un niño d 4 » de Mathe años y 11 meses de edad. e 22 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     Una j jerarquía de técnicas d s En su mayor parte, la ca apacidad de contar se desarrolla j e jerárquicam mente (Klah y hr ace, 1973). Con la pr ráctica, las técnicas p para contar se van h haciendo m más Walla autom máticas y su ejecución requiere m u n menos atención. Cuando una técn nica ya pue ede ejecutarse con eficiencia, p e puede proce esarse simu ultáneamen o integra nte arse con otras cas m o) mar cnica aun m más técnic en la memoria de trabajo (a corto plazo para form una téc comp pleja (por ej jemplo, Sch haeffer, Eggleston y S Scott, 1974 Consider 4). remos qué se neces para re sita ealizar la tarea aparen ntemente se encilla de d determinar s un conjunto si de nu ueve puntos es «más" o «menos" que otro d ocho. Re s " de ealizar esta comparación a entre magnitude numérica requiere la integrac es as ción de cuat técnicas tro s. En primer lugar, la técnic más bás ca sica es gen nerar sistem máticamente los nombres e s en do. dos de Alexi ya había de los números en el orde adecuad A los d años d edad, A empe ezado a dom minar la ser numérica oral y, a v rie a veces, podía contar ha asta 10 de u uno en uno. Sin embargo, cuand se le ped que con do día ntara objeto aún no p os, podía decir los núme eros en el orden corre o ecto de for rma cohere ente. Por ej jemplo, a v veces no e empezab a contar desde «uno Hacia lo tres años de edad, lo niños su ba o". os s os uelen empez zar a con ntar un con njunto a partir de «uno» y al em mpezar párv vulos ya pu ueden usar la r secue encia correcta para co ontar conju untos de 10 elemento como mí 0 os ínimo (Fuson, Richa ards y Briars 1982). s, En segundo lugar, las palabras ( (etiquetas) de la sec cuencia num mérica deb ben aplica arse una po una a cad objeto d un conjunto. La acc or da de ción de con objetos se ntar denom mina enum meración. A Aunque Alex podía ge xi enerar la s serie numé érica hasta 10 correc ctamente, no podía en n numerar un conjunto de nueve ele ementos, y ni siquiera de tres, p porque toda avía no hab aprendid que debe aplicarse una, y sólo una, etiqueta bía do e o a cada elemento de un conj o junto. La en numeración es una téc n cnica comp plicada porq que el niño debe coo ordinar la ve erbalización de la serie numérica con el señ n a ñalamiento de d cción para crear una c corresponde encia biunív voca entre las cada elemento de una colec etas y los ob bjetos. Com los niños de cinco a mo s años puede generar c en correctamente etique la ser numéric y señalar una vez c rie ca cada uno d los elem de mentos de u colecció una ón, puede coordina con efica en ar acia las dos técnicas p s para ejecuta el acto c ar complejo de la e enumeración (al menos con conjuntos de hasta 1 elementos). n s 10 En tercer lug gar, para h hacer una comparació un niño necesita una mane ón, era conve eniente de representa los elem ar mentos que contiene cada conju e unto. Esto se consig median la regla del valor c gue nte cardinal: la ú última etiqu ueta numéri expresa ica ada duran el proce de enum nte eso meración re epresenta e número total de ele el ementos en el n conjunto. En otra palabras un niño de cinco año puede re as s, os esumir la se «1,2, 3, ... erie , 9", c «nueve y la seri «1, 2, 3, ... , 8" con «ocho». Como Alex no podía ni con e» ie , xi a enumerar conjun ntos, no ha abía descubierto que la última e etiqueta de este proce eso 23 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     tiene un significa especia A sus do años de edad, Alex todavía n asociaba la ado al. os xi no a c e nto. serie numérica con la definición de la cantidad de un conjun En cuarto lugar, las tres técnicas acabadas de describir son indispe e ensables pa ara e n cuencia def fine la magnitud. A los dos años de s comprender que la posición en la sec ros nían tamaño relativos para Alexi Sin emba os s i. argo, los niñ ños edad, los númer no defin peque eños llegan a aprende tarde o temprano, que la ser numérica se asocia a n er, rie a una m magnitud relativa. Aun los niños m pequeñ pueden realizar co muy ños n omparacion nes grues entre ma sas agnitudes c como «10 e más gran que 1», quizá porq saben q es nde que que el 10 v viene much más tard en la sec ho de cuencia de enumeració Hacia lo cinco años, ón. os los n niños pued den llegar a hacer con rapide compar ez raciones precisas en ntre magnitudes de números se n eguidos com el 8 y el 9, porque e mo están muy familiarizad dos con la relacione de suce as es esión numé érica («cuan me pongo a cont ndo tar, el 9 vie ene despu del 8, así que el 9 es más gra ués a ande»). Po tanto, con para de or ntar eterminar qu un conju ue unto de nueve puntos e más que un es e conjunto de och no es, c ho cognoscitiva amente hablando, un acto trivia Aunque los al. adulto pueden dar por sentadas las cuatro técn os nicas implic cadas, ésta constituy as yen un ret intelectua imponente para los niños de dos años de edad. Cua to al e ando lleguen a los cinco años, la mayoría de los niño habrán dominado e l os estas técnicas básica y as estará listos pa enfrenta án ara arse a nuev desafíos vos s. Alg gunos de ellos -sobre t todo los que proceden de entorna con care e n as encias, los q que tienen lesiones cerebrales o los menta n c almente atr rasados- pu ueden no ha aber llegado a domin estas té nar écnicas bás sicas y nece esitarán una atención especial. E lo que re a En esta de ca apítulo se de escribirán c mayor d con detalle las c cuatro técn nicas básica para con as ntar y otra técnicas más elaboradas que se desarrollan durante las prime as e eras etapas de la esc colarización n. Co ontar oralm mente Se erie numéri ica. A una edad tan corta com los diec mo ciocho mes ses, los niñ ños empie ezan a cont oralmen de uno e uno («1, 2, 3 ... »). La mayoría de los niñ tar nte en a ños de do años pue os eden contar «1, 2» pero luego em r mpiezan a o omitir términos (Fuson et n al., 19 982). Al prin ncipio, los n niños puede aprende partes de la serie nu en er e umérica ha asta 10 pa unirlas más adelan Por eje ara m nte. emplo, Alex (hacia los veinte me xi s eses de eda ad) empe a usar, de una man ezó nera regula la serie « 9, 10». Más adelan añadió «2, ar, «8, nte 3, 4» para hacer «2, 3, 4, 8, 9, la». De r espués añad el 5 y el 6 y, finalm dió mente, el 1 y el 7 para completar la serie ha a asta 10. A l veintiséis meses, A los Alexi añadió los números ó de do cifras 19 y 20 r' muy poco despu os ués, inserta la ristra «11, 12, 13» entre el 10 aba a y el 9. 24 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     Co ontar oralme ente suele e equipararse con «contar de mem e moria». Como ilustra el caso de Ale contar de memoria es una b o c exi, buena desc cripción de las prime eras técnica orales qu emplean los niños para conta Su man as ue n ar. nera de con ntar era, s simplemente una cant e, tinela verba sin sentid La serie numérica inicial de Al al do. lexi parec no ser más que u cía una cadena de asocia a aciones ap prendidas d memoria y de a enlaza adas gradu ualmente en sí. Sin embargo, contar de m ntre memoria es una descr s ripción menos adecuada de los poste e eriores inte entos de c contar. Co demasia on ada encia, este término se emplea pa indicar q los niño aprenden toda la se ara que os n erie frecue numé érica por memorización. Aunqu la mem m ue morización desempeña un pa apel determ minado, sob todo du bre urante las et tapas inicia ales, el apre endizaje reg gido por reg glas tiene una importa ancia funda amental para ampliar e esta serie. Aunque es probable q s que 2 los té érminos has el 15 se aprend sta dan de me emoria, la mayor part de la se te erie numé érica poste erior puede generars mediante reglas (Ginsburg, 1982). L e se Los restan ntes númer ros hasta e 20 pued el den genera arse continu uando con la secuen ncia original (6, 7, 8, 9) Y anteponiendo «la y>; (por e a ejemplo, «d dieciséis, di iecisiete ... »). Los números de la segunda decena (2 a 21,22, 23, .. , 29) se p .. pueden generar mediante la regla de antep poner «20,> a cada un de las un > na nidades (de 1 al 9) un por una. En el na realidad, para co ontar de un en uno h no hasta 99 el niño sólo tiene que a l aprender e esta regla y el orden de las dece enas (10, 20, 30..., 90). Los e errores que cometen l niños a contar so una buena señal de que existen e los al on reglas que suby s yacen a su cuenta oral, sobre tod de 20 pa arriba. Muchos niñ do ara ños -incluyendo los que presentan ret s traso men ntal- se in nventan términos como «diec cicinco» por 15, «diec cidiez» por 20, o «veintidiez, ve eintionce», para 30 y 31 (Baro oody y Gins sburg, 1984 Baroody y Snyder, 1 4; 1983; Ginsb burg, 1982b Estos er b). rrores in ndican clara amente que los niños no se limit a imitar a los adu e tan ultos, sino q que tratan de construir sus propios sistem de reglas (Barood y Ginsbu n mas dy urg, 1982). Se trata d errores razonables porque son ampliacio de r n ones lógicas aunque in s, ncorrectas, de las p pautas de la serie nu umérica qu el niño ha abstraído. Así, a ue aun los niñ ños menta almente atr rasados pa arecen ser capaces d ver, emp de plear y, a v veces, aplicar malla pautas de la serie numérica. as e 2 En el original se hace refencia al núme 13. Debid a las características qu presentan los ero do ue res de los números 11 a 19 en ing n glés, se ha optado por adaptar la traducción a las nombr caracte erísticas de lo nombres de estos núme os e eros en castellano. Véase t también la not número 12 (N. ta del T.). 25 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     Au unque la mayoría de l niños q los que se acaban de inc corporar a la escuela ya hacen progresos con la par de la se numéric regida p reglas, m n s rte erie ca por muchos no se dan cuenta de qu las dece ue enas (<<10, 20, 30,... , 90») sigue una pauta paralela a la , en a secue encia de las unidades (Fuson et al., 1982). Aún no se sabe con certeza cóm s mo llegan los niños a resolver e «problem de las de n el ma ecenas», es decir, su o s orden correcto para c contar hast 100 de u en uno. Una hipót ta uno tesis es que los niños aprenden las e decen de mem nas moria en fo orma de ex xtremos fina ales de cad serie (po ejemplo, el da or , niño forma la asociación entre «29 a 9-30» o «3 39-40»). H Hay alguno datos q os que respa aldan esta conjetura. A c Algunos niño no puede contar p decenas pero pued os en por s den contar hasta 30 ó 39 porqu parecen haber apr ue n rendido que 30 va de espués de 2 29, ués g, Otra pero no han aprendido qué va despu de 39 (Baroody y Ginsburg 1984). O esis aprenden las decenas ( s (contar de d diez en diez de memo z) oria hipóte es que los niños a y emp plean este conocimien para re nto ellenar la se ecuencia de contar de uno en un e e no. Otra h hipótesis, co ompletame ente distinta es que los niños apre a, s enden las d decenas como una versión mod dificada de la secuencia del 1 al 9 y emplean esta pauta (repetir la s a secuenc de las unidades y añadir -ent para rel cia u ta) llenar la cu uenta de un en uno. Un no ejemp de esta última hipótesis es el c plo caso de Ter una niña levemente atrasada q ri, e que cuand llegaba al final de u decena (por ejemplo, «..., 58 59») se p do a una a 8, ponía a con ntar para sí para ave eriguar la s siguiente decena (por ejemplo, « r «1,2, 3, 4, 5, 6 -ah, . , ... sesen nta») (Baro oody y Ginsburg, 198 84). Luego iba repitie endo este p procedimien nto hasta llegar a 10 00. En realidad, la mayoría de los n n a niños puede aprende de mem en er moria algun nas decen (hipótes 1 y 2) Y emplear r nas sis reglas para generar el resto (hipó ótesis 3). Esto tiene sentido po orque la ma ayoría de las decenas sigue una pauta y sería inefic s caz apren nderlas todas de mem moria. Sin embargo, se puede tener que aprender de memo la prime parte, in oria era ncluyendo q quizá algun casos regulares co nos omo 40, antes de de escubrirse la pauta. Por tanto, aprender las decenas (contar de diez en die s ez) puede ser algo parecido a aprender a contar de uno en un al princi e p e no: ipio, los niñ ños adquieren una parte por memorizació y luego e p ón emplean un pauta pa ampliar la na ara r secue encia. Ela aboraciones de la ser numéric Con la experiencia los niños aprenden a s rie ca. a, s n usar su represe entación m mental de la serie n numérica c con más e elaboración y n flexibi ilidad (Fuso et al., 19 on 982). A med dida que se van familiarizando m y más c e más con la serie numéric correcta los niño pueden citar autom ca a, os máticament el núme te ero ente a un nú úmero dado A los vei o. intiséis mes ses, Alison ya podía h hacerlo si se le e siguie «daba el pie». a 26 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     MADR RE: ALISO ON: MADR RE: ALISO ON: Alison, ¿qué núme va desp ero pués del 9? ? [No responde.] 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9 y ... 10. De no ser así, Alison no lo podía hace sólo lo ha o er acía a vece es. MADR RE: ALISO ON: MADR RE: ALISO ON: MADR RE: ALISO ON: MADR RE: ALISO ON: MADR RE: ALISO ON: ¿Qué n número va d después de ocho? El ocho. el El ocho o. ¿Y desp pués del do os? El nuev ve ¿Y desp pués del se eis? [No responde.] (Un poc más tard ¿Qué v después del ocho? co de): va Nueve, diez ¿Y desp pués del do os? El cuatr ro. Ha acia los cua o cinco años de ed atro dad, los niñ ya no necesitan em ños mpezar des sde el 1 para respo onder de m manera co oherente y automática pregunta relativas a a as s núme eros seguid dos, al men hasta c nos cerca del 2 (Fuson et al., 1982 Ginsburg y 28 2; g Baroo ody, 1983). Uno de los desarrollos que pueden producir un poco más tarde es s s rse o e la cap pacidad de citar el nú e úmero ante erior. Cuando los niño captan l relacion os las nes entre un númer dado y el anterior ya está preparado el terreno para con ro r, o ntar regres sivamente. Además, los niños de edad e escolar aprenden gra adualmente a e conta por grupo Entre la más prec ar os. as coces de e estas nueva pautas s encuentr as se ran conta por pareja de cinco en cinco y de diez en diez. ar as, o umeración Nu Enumeración. Los niños deben apre . ender que c contar objetos implica algo más q que r nto zado por e encima de otro mientras agitar un dedo señalando un conjun o desliz pronu uncian con rapidez la s r serie numér rica. Aunque los niños pequeños aprenden c con rapide al meno la parte memorístic de la se ez os ca erie numéri (véase, por ejemp ica plo, Fuson y Hall, 19 n 983) Y no tienen problemas para señalar los objetos d uno en u a de uno (Beck kwith y Restle, 1966), coordinar e estas dos té écnicas par enumera un conjunto ra ar no es una tarea fácil. En rea f alidad, la enumeración -sobre tod de conju n do untos con m más uatro eleme entos- sólo llega a h o hacerse au utomática d una ma de anera gradual de cu (Beck kwith y Res stle, 1966; G Gelman y G Gallistel, 19 978, y Schaeffer et al 1974). C l., Con 27 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     colecc ciones gran ndes y, sobre todo, d desordenad das, los niñ tienen que aprend ños der estrat tegias para llevar la c a cuenta de lo element que han contado y los que no. os tos Cuand los elem do mentos se p ponen en fila, hace fal poco es lta sfuerzo para no perder la a r cuent si se empieza desde uno de lo extremo Si la colección está colocada en ta os os. á círculo, el niño sólo necesit recordar el elemento por el que ha empez ta o e zado a cont tar. Con d distribucion nes desord denadas, el niño debe recordar qué elem r mentos ha e etiqueta y cuále quedan p etiquetar. Esto se ve facilita por el e ado es por e ado empleo de un métod sistemát do tico (por eje emplo, cont de izquierda a dere tar echa y de a arriba abajo o o) separ rando los elementos etiquetados de los n etiquetad e no dos. Fuson (en prens n sa) encon ntró que muchos de s sujetos de párvul no emp sus s los pleaban la estrategia de crear un montón aparte con los eleme n n entos ya con ntados. Regla del valor cardinal. A principio, los niños p a Al pueden no darse cue enta de que la e enumeración sirv para numerar. Cua ve ando se les pide que c s cuenten un conjunto, los n niños se limitan a enumera y esperan que es en sí m arlo sto, mismo, satis sfará al adu ulto ). cuántos ob bjetos acab ban de cont tar, (cosa que ocurre a veces) Si se les pregunta c vuelve a enume todos los element del conj en erar tos junto. Por e ejemplo, Ida una niña de a, tres a años de eda enumer cuatro es ad, ró strellas (« 1 2, 3, 4») sin hacer n 1, ningún intento serio de emplear o recordar la informa r ación. Cuan se le pr ndo reguntó cuá ántas estrel llas había acabado de contar, a a d alzó los hom mbros y volv a enume vió erarlas otra vez. Como la a o enumeración se contempla como un fi en sí mis in sma y no co omo un med para lleg dio gar a un fin, los niñ ños muy pe equeños pu ueden no llegar a co omprender el sentido de pregu untas como « ¿Cuánto hay?» ni preocupar de reco os i rse ordar los res sultados de lo e que han contado o. Cu uando tiene cerca de dos años, muchos niños des en sarrollan un concien na ncia primit tiva de que contar es un proce e s edimiento e empleado p para asigna números a ar s colecc ciones (para respond a pregu der untas del t tipo « ¿Cuántos hay? ?»). Ahora ya realizan el intento de recor rdar lo que han conta e ado. Sin em mbargo, com no se d mo dan cuent de que el proceso d enumera ta e de ación se pu uede resum respond a este t mir, den tipo de pre eguntas rep pitiendo la s serie numé érica. Despu de «sol ués ltar» varios términos («7, s 8, 9») o de repet el mismo («9, 9, 9» ante un c ) tir o ») conjunto de tres objeto un niño de e os, dos a años puede designar e este conjun volviend a contar (por ejemp «7, 8,9» o nto do plo, «9, 9, 9») (Wagn y Walte 1982). A despué de habe aprendido .a enume , ner ers, Aun és er o erar correc ctamente, los niños pu ueden no darse cuenta de que es innecesario recitar o s otra vez to oda la sec cuencia cuando se le pregunta por una cantidad. Por ejemp es plo, despu de enum ués merar cuatr estrellas que había en una tarj ro jeta, George (sin volve a er mirar la tarjeta) respondió a la pregun ¿«Cuántas estrella hay»? co «Pues h r nta as on: hay 1, 2, 3 y 4 estrellas.» Sin em mbargo, a u edad ta corta com los dos años y me una an mo edio de edad, algunos niños des s scubren el « «atajo» con nsistente en recitar la ú n última etiqueta del pr roceso de enumeració para indicar la cant e ón tidad. En el fondo, la r l regla del va alor 28 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     cardin traduce el término aplicado a un elemento determinado de un conjunto (el nal último al término cardinal q represe o) o que enta el conj junto entero o. Re egla de la cu uenta cardin La regla inversa a la del valor cardinal es la regla de la nal. a r s e cuent cardinal. Esta regla específic que un término ca ta . ca ardinal com «5» es la mo s etique asignad al último elemento cuando s enumer un conju eta da o se ra unto de cin nco objeto (Fuson y Hall, 198 os 83). Parece que los n e niños tiene que apre en ender que un términ como cin es al m no nco mismo tiemp el nombr de un co po re onjunto (núm mero cardin nal) y un n número par contar. C ra Consideremos el caso de un niño al que se d un conjunto da de cin canicas junto con la consigna «Aquí ha cinco can nco s a: ay nicas; pon c cinco ca!1ic cas en la taza.» El ni que no aprecia la r iño regla de la c cuenta card dinal tiene q ponerse a que conta las canica a medida que las va soltando en la taza. Este niño n puede p ar as a no prever qu la etique cinco e ue eta empleada p para design el conju nar unto es la m misma que se debe aplicar al resultado de contar el conjunto En cambio, el niño que da por o. o senta la regla de la cuen cardinal se limita a colocar todo el conju ada nta unto en la ta aza sin co ontar. Se eparación. Contar (sep C parar) un nú úmero conc creto de ob bjetos es un técnica q na que emple eamos a diario (por e ejemplo, «D Dame tres lápices», « «Me queda con cua aré atro camis sas», «Tom cinco clavos»). Sin e ma embargo, n se trata d una tarea cognoscit no de a tiva sencil porque implica: a) o lla observar y recordar el número de elementos solicitado (el e s objetivo); b) etiq quetar cada elemento separado con una etiqueta numérica, y c) a o o contro olar y dete ener el pro oceso de s separación. En otras pa- labras se requie s, ere almac cenar el ob bjetivo en la memoria de trabajo, un proces de enum a so meración y, al mismo tiempo, ir compara ando los números de proceso de enume el eración con el n núme almacen ero nado y dete ener este p proceso cua ando se llegan a igualar (Resnic y ck Ford, 1981). La regla de la cuenta car rdinal ofrece al niño un razón pa tomar nota e na ara del ob bjetivo en la memoria d trabajo y constituye la base pa detener el proceso de a de e ara r o enum meración (Ba aroody y Mason, 1984 Por ejem 4). mplo, si se p pide a un niñ que sepa ño are tres lápices tien que dar ne rse cuenta de que pa realizar la tarea e importante ara r es record «tres» y que deb parar de contar lá dar be e ápices cuan ndo llegue a la etiqueta «tres» ». Comp paración de magnitu d udes Cu uando tienen unos tres años de ed s dad, los niños descubr que los términos para ren contar más altos se asocian a magnitu s n udes superi iores (Wagner y Walte 1982). A ers, Así se dan cuenta de que «dos» no sólo sigue a «uno sino que también re e o» e epresenta u una cantid mayor. Hacia los 3 años y m dad medio, los n niños suelen apreciar que «tres» es mayor que «dos» (Shaeffer et al., 1974 Partiend de estos datos, los n » r 4). do niños de cerca 29 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     de cu uatro años de edad pa d arecen des scubrir una regla gene eral: el térm mino numér rico que v viene despu en la s ués secuencia s significa «m más» que e término d un núme el de ero anteri Aun ant de entra en la escuela, los niñ parece usar su re ior. tes ar ños en epresentac ción menta de la ser numérica para hace compara al rie a er aciones toscas, pero e eficaces, en ntre magn nitudes, es decir, para comparar c rapidez y exactitu dos núm d con z ud meros bastante separ rados entre sí dentro de la secu e uencia (por ejemplo, e 3 y el 9, o el 2 y el 8) el l (Resn nick, 1983) A medid que la relación « siguient de» se va hacien ). da «el te ndo autom mática, los niños pued llegar a ser capac de hac compar den ces cer raciones en ntre magn nitudes más próximas ( s (entre núme eros seguid dos). En rea alidad, cuan la mayo ndo oría de los niños em mpiezan a asistir al parvulario ya pueden realizar con bastante sión compa araciones en números adyacen ntre ntes hasta e 5 e inclus hasta el 10. el so precis B) IM MPLICACIO ONES EDUCATIVAS: DIFICULT TADES PAR CONTA Y RA AR SO OLUCIONE ES Conta oralmen ar nte Se erie numéri ica. La ma ayoría de l los niños, incluyendo los que pertenecen a o n minor rías y a cla ases sociales desfavo orecidas, re eciben una exposición intensa a la n prime parte -la memorísti era a ica- de la serie numér rica por par de famili rte iares, amigos, perso onal de guardería, la te elevisión, et antes de llegar a la escuela. S un niño q tc., a Si que acaba de incorp a porarse al ja ardín de inf fancia man nifiesta inca apacidad pa generar la ara r secue encia memo orística has un mín sta nimo de 10, puede da señal de un problema ar e grave y de la necesidad de una in e ntervención de apoyo inmediata e intens n o a siva (Baroody y Gins sburg, 1982 2b). Aunque se dan g grandes dif ferencias in ndividuales, el domin de la pa memor nio arte rística de la serie numérica no de a ebería darse por senta ado en niñ atrasad del ciclo medio (Ba ños dos o aroody y Gin nsburg, 198 La may 84). yoría de los niños de cuatro y medio a sei años de e m is edad puede llegar a c en contar hast 29 ó 39. S ta Sin emba argo, y dado que todav no han resuelto el problema de las dece o vía enas, much hos de ello son inca os apaces de a ampliar la p parte regida por reglas más allá de estas cifr a ras. Muchos niños pe equeños co retraso m on mental nece esitarán ayu para lle uda egar a dominar inclus la primer parte de l secuencia regida po reglas (de 16 al 19 y del 20 al 2 so ra la or el 29). Ap partir del 15 aproxima 5, adamente, la enseñan de la se numéric no debe nza erie ca ería insisti en la me ir emorización En camb se debe n. bio, ería animar a los niño a busca y os ar discut las pauta subyace tir as entes a la s serie numérica. En alg gunos caso el maes os, stro puede tener que dar «pistas o ayudar a que las p e s» r pautas se hagan explíc citas (véase el e ejemp 6.1). Ad plo demás, es positivo qu los niños cometan errores al aplicar reglas ue s como sustituir 30 por «veintidiez». Se trata de un señal pro 0 na ometedora porque indica to auta numér rica y const tituye un int tento activo por parte del o, el reconocimient de una pa niño, de tratar co lo desco on onocido en f función de las reglas o de la com mprensión q que 30 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     ya tie ene. Cuando un niño comete un error al ap plicar una regla, el m maestro pue ede aprov vechar el co onocimiento que ya tiene diciéndo por ejem o ole, mplo: «Otro nombre pa o ara veintid diez es 30» Se trata d una man ». de nera constr ructiva de c corregir al n niño porque el e maestro aprecia su capac a cidad para pensar sin dejar de ofrecerle el feedba a e e ack neces sario para su desarroll posterior s lo r. plo pleo de pau utas para enseñar las decenas Ejemp 6.1 Emp Aun los niños algo retrasados pued benefic s den ciarse de la instrucción que explo a ota las pa autas subya acentes a la serie num a mérica. Tom memos el c caso de Mik un homb ke, bre de veinte años de edad con un el de 40 Mike trat n 0. taba de aprender cómo decir la ho o ora ajustá ándola a los cinco min s nutos más próximos, p pero como no conocía las decen a nas super riores a 30 no podía pasar de 35. Después de 3 se limita 0, e 35 aba a repetir expre esiones usa adas previamente (por ejemplo, 5 10, 15, 20, 25, 30, 3 30»). Pa r 5, 35, ara establecer una conexión e entre la se ecuencia de las unidades y las decenas, la s educa adora de Mike escribió los núme M ó eros del 1 a 6 en una tarjeta. De al ebajo de ca ada cifra e escribió la decena co orrespondie ente y le ex xplicó que podía usar los primeros r núme eros que em mpleaba pa contar para averiguar las de ara ecenas. «¿Ves? El 1 es como el 10, e! 2 como el 20 e! 3 como el 30, el 4 como el 4 el 5 com el 50 y e 6 0, 40, mo el como el 60». Mik usó la lis numéric de esta ta ke sta ca arjeta para contar de c cinco en cin nco y al v que con ella podía expresar t ver n a todas las horas del re se puso tan contento eloj o que p pidió más copias de la tarjeta para usarlas en clase y en casa. L siguientes c a Los pasos se encam s minaron a h hacer que M Mike determ minara la s siguiente de ecena usan ndo menta almente la secuencia p s para contar y a que pr r racticara co ontando de diez en die y ez de cin en cinc hasta qu estas té nco co ue écnicas se h hicieran au utomáticas. Al final, M Mike decía en seguida la hora sin necesitar la tarjeta. a r La edu ucación de Mike y la recopilación del ca se deben a Cathy A. M aso Mason. Los obstáculo más frecuentes para los niños, sea cual s su capa s os a , sea acidad mental, son lo nombres irregulares de los núm os s s meros 14 y 15 Y de las decenas 3 (por ejemp s plo, Baroo y Snyde 1983, y Fuson et al 1982). Co ody er, l., omo 14 y 15 son una e excepción a la pauta de elabora a ación, es fr recuente qu sean los últimos nú ue s úmeros que se aprend e den hasta 19. Alguno niños sim os mplemente se los salta («…,13, 16,...) o los cambian p an s por 3 Se ha hecho una adapta o ación al cas stellano de l las dificultad des que, en el original, se en e n ase mero 12. (N. del refiere al nombre de ciertos números en inglés. Véa también la nota núm T.) 31 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     otro («…,13, 16, 16, 16,…) Un diagn , ) nóstico exp peditivo, el empleo de modelos y la r cia da n ntes de que se práctica pueden establecer la secuenc adecuad como un hábito an instau una sec ure cuencia inco ompleta o incorrecta. Elabo oraciones de la serie numérica Cuando están en párvulos, los niños no d e a. deberían tener problemas para citar el número siguiente a otro, y ni siquiera el r o e a rior, al men hasta e (Fuson et al., 1982 Ginsburg y Barood 1983). L nos ella n 2; g dy, Los anter niños de bajo re s endimiento y con retras mental p so puede que n sean capaces de c no citar el núm mero siguie ente y quizá deban em á mpezar a contar desde ello hacer c conjeturas. Es proba able que citar el núm c mero anterior sea rela ativamente difícil porq que los niñ ños deben operar so obre la serie numérica en dirección opuesta a la seguida durante su a a e apren ndizaje. Ad demás, pu uede que el concept de ante to erior sea m más difícil de comp prender que el de sigu e uiente. Por tanto, al pr rincipio lo m mejor sería concentrar la enseñ ñanza de apoyo en el número sig a guiente. Esta enseñan debería empezar c nza a con la par más fam rte miliar de la s secuencia numérica (d 1 al 4 o al 5). Adem del más, si el n niño puede leer las cifras se pu c uede empez con act zar tividades en las que in n ntervenga u una repre esentación concreta de la serie n c e numérica (u lista numérica). Un vez el n una na niño ha co omprendido la cuestión relativa al número siguiente (anterior) y puede dar o a o e respu uestas con facilidad m mediante el empleo de una lista n e numérica, p puede pasa a ar actividades sin lista numérica que le e exijan deter rminar men ntalmente la respuesta a a. Co ontar regres sivamente desde 10 depende d conocim del miento de las relacion nes existe entes entre un número y su anter o rior, y es un técnica oral relativa na amente difí ícil. Con todo, suele ser domina por los niños cuan llegan a primer cu ada ndo urso (Fuson et n al., 1982; Ginsb burg y Baro oody, 1983 Contar regresivam 3). mente desd 20 es u de una técnic especialm ca mente difíc y no suele dominars hasta poc antes de tercer curs cil e se co e so. Los m maestros de educación especial d e n deben espe muchas dificultade con las d erar s es dos técnic cas. La enseñanza de apoyo pue empeza haciendo que el niño lea una lis ede ar o o sta numé érica hacia atrás (de d derecha a i izquierda). Con los niños que do ominan o h han domin nado el núm mero siguiente, se pue tapar la lista numé ede a érica dejand a la vista el do a núme de parti ero ida. Entonc ces, a med dida que el niño va contando ha acia atrás, se puede ir desta en apando suc cesivamente los núme e eros menores. Este p procedimien nto confir rma las resp puestas cor rrectas y of frece un fee edback corre ector para la respuest as tas incorr rectas. Para contar a intervalos d cinco co de omo mínimo puede an o, nimarse a lo niños a q os que een la sec cuencia fam miliar de c contar de u uno en uno, pero su usurrando los emple núme eros intermedios y de estacando los que forman la pa auta. Por e ejemplo, pa ara apren nder a conta de dos en dos, pued decirse a niño que cuenta así: «uno [en v ar n de al : voz baja], dos [en voz alta], tre [en voz baja], cuat [en voz alta]... ». Si hace fal es tro z lta, puede empezars con una lista numé e se a érica para aligerar el esfuerzo de expresar el r términ correcto y permitir q el niño se concent en la pauta. En el e no o que tre ejemplo 6.2 se 32 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     mues otro mé stra étodo para contar a intervalos a partir de la secuencia familiar pa a a ara conta de uno en uno. ar n Eje emplo 6.2 Enseñanza de contar a intervalos E s Se puede ha acer que contar a i intervalos tenga sign nificado pa ara los niñ ños relacionándolo con el proce c edimiento fa amiliar de contar objeto reales de uno en un os no. Josh, un adolesc cente con r retraso mod derado, est taba aprend diendo a co ontar de cin nco en cin nco. Su edu ucadora le h había dicho que coloca unos dis o ara scos de plá ástico de co olor que le gustaban mucho en pilas de a c e cinco y des spués le ayu a conta udó arlos de cin nco en cin nco. Luego, hizo que J , Josh los desparramara y los cont a tara de uno en uno. Jo osh se qu uedó muy so orprendido al ver que obtenía el mismo resultado. Lue compro ego obó la val lidez gener de este descubrim ral e miento con distintos n números de pilas. En la e sesión siguiente, Josh insis en repe el exper stía etir rimento por su cuenta. r Duran la tercera sesión, J nte Josh pidió t tarjetas con números (5, 10, 15,2 25, etc.) y n 20, las em mparejó con sus pilas. A continua n ación añadió una nuev etapa a s proceso de va su comprobación: le los núm eer meros de las tarjetas a medida que iba contan los disc s e ndo cos de uno en uno. Comprobó e resultado de contar la primera p de uno en uno con el C el o pila n ero ta sos, el resultado era «5 5». núme de la primera tarjet y encontró que, en ambos cas Al continuar con ntando de uno en uno la segun o nda pila, en ncontró que el resulta e ado coinci idía con el número de la segund tarjeta (10), y así s e da sucesivame ente. Mientras Josh iba contand de uno en uno, la educadora recalcaba el número final de ca do ada grupo (5, 10, 15, etc.) dicién o , ndolo en vo alta con él. Luego, J oz Josh se inv ventó un jue ego de ad divinar en el que se tapaba los ojos, la e e educadora t tomaba un tarjeta (p na por ejemp la del 15) y Josh tenía que adivinar de qué núm plo, 1 e mero se trat taba. Hacia la a cuarta sesión ya podía con a a ntar hasta 30 de cinc en cinco y sin ayud El uso de co o da. objeto reales y la secuen os ncia para c contar de u uno en uno hicieron que contar a o intervalos fuera, para Josh, algo comp prensible e interesante e. La edu ucación de Josh y la recopilación del ca se deben a Cathy A. M aso Mason Nume eración En numeración. Cuando lo niños lle os egan al jard de infan dín ncia suelen ser bastante n comp petentes para contar co onjuntos de uno a cinc objetos, y la mayorí de los niñ e co ía ños de cin años en nco numera con exactitud h n hasta 20 ob bjetos (Fuso en prensa). Por tan on, nto, si un niño que empieza el c e curso de pá árvulos pre esenta dificu ultades con conjuntos de n uno a cinco elem mentos, es q necesit de inmed que ta diato una at tención individual. El n niño que n haga nin no ngún intento de etique etar cada o objeto de un conjunto, por peque , eño 33 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     que é éste sea, co una palabra para contar (soltando al az palabra para con on zar as ntar mient tras desliza el dedo p encima de los obj a por jetos) ni de llevar la cuenta de los e objeto contados y sin con (etiquet os ntar tando los o objetos del conjunto de una manera e totalm mente asiste emática) pr resenta gra aves problemas (Baroo y Ginsb ody burg, 1982b b). Co omo la en numeración requiere la coordi n inación de dos sub e btécnicas, los errore pueden deberse a tres causa a) gene es as: erar una se numérica incorrecta erie (error de secu res uencia); b) llevar un c ) control inex xacto de los elemento contado y os os no co ontados (errores de p partición), y c) no co oordinar la elaboració de la se ón erie numé érica y el proceso de control de los ele ementos co ontados y no contad dos (error res de co oordinación (Gelman y Gallis n) n stel, 1978) En la f ). figura 6.1 se mues stran algun ejemplo de cada tipo de error. En oc nos os a casiones, lo niños pu os ueden t tener un desliz al g d generar un serie n na numérica, pero si los errores de secue encia son sistemático (por eje os emplo, etiquetar siste emáticamen conjuntos nte de 13 y 14 elem 3 mentos con «13») es señal de que hace f n s falta una e enseñanza de apoyo orientada a reforza la técnic necesar para co o a ar ca ria ontar oralm mente. El niño que c comete con regularida errores de partició como pa n ad ón asar algún elemento p por alto o contarlo más de u una vez, d debe apre ender estra ategias de control m más eficac ces. En la figura 6.1 se pued observa que hay tipos de er n 6 de ar rrores muy distintos q y que pueden produc las mis cir smas resp puestas. Por ejemplo el doble etiqueta o, ado (seña alar un obj jeto una vez y asign narle dos e etiquetas), al igual que contar un mism objeto más de una vez, aume mo m a enta en un unidad e número d elementos na el de de un conjunto. Sin emba n . argo, el dob etiqueta es un error de co ble ado oordinación y no de partición. En realid e dad, se pue eden comb binar vario errores p os para produ ucir una r respuesta correcta. C c Como las re espuestas incorrectas pueden p s producirse de varias maneras y como, matemát s s , ticamente, dos error res no equivalen a un aciert es impo to, ortante que los maes e stros observen la act tividad de enumerac ción de los alumnos que tenga alguna d s an dificultad. Si un niño tie n ene proble emas para ejecutar con efica a acia algun de est na tas subté écnicas, es probable que se de errores de coordin s en nación. Po ejemplo, un or niño q tiene que detener y pensa qué viene después del 3 cuan cuenta un que rse ar ndo conjunto de cinc element co tos, puede olvidar po dónde ib «1 [señ or ba: ñala el prim mer eleme ento], 2 [se eñala el segundo], 3 [ [señala el tercero], a ver, a ver, 4 [señala el a quinto elemento] Igualme o ]». ente, si un n niño tiene que dedicar mucha atención para no perde erse, puede equivoc carse (por ejemplo, saltarse un número). Fuson y Mierk kiewicz (198 encontr 80) raron que lo niños pe os equeños tendían a cometer error res de coordinación a medio co ontar. 34 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     Los errores de coordinación tamb d bién puede darse al principio o al final del en eso de en numeración (Gelman y Gallistel, 1978). Algunos niños tien n nen proce dificultades para empezar las dos sub técnicas a mismo tie a b al empo. En c consecuenc cia, er o, o an tar ado señalan el prime elemento pero no lo etiquetan o empieza a etiquet demasia o mplo, dicen «1» sin se eñalar el pr rimer eleme ento, que a continuación pronto (por ejem recibe la etiqueta «2»). A ve e a eces, los niñ tienen d ños dificultades para acabar con las d s dos técnic coordin cas nadas y señ ñalan, pero no etiquet o tan, el últim elemento o continú mo úan etique etando después de ha aber señala el último elemento. Los niños mentalmente ado o s retras sados parecen ser pro opensos a cometer e errores de c coordinació (Baroody y ón y Ginsb burg, 1984) ). El «frenesí» y «pasar de largo» so dos grav errores de enume on ves s eración. En el n prime ero, el niño empieza c una cor con rresponden ncia biunívo oca, pero no la mantie ene hasta el final, y en el segundo no inten establec la corres a e nta cer spondencia al empeza o a ar acaba el proce de enumeración ( ar eso (Fuson y H Hall, 1983). El frenesí puede darse como resultado de no contr o d rolar los ele ementos etiq quetados y no etiqueta ados (error de partic ción), no coordinar la c cuenta oral y la acción de señalar (error de c r coordinació ón), o amb a la vez (véase la fig. 6.1). Pa bos z asar por alt comporta no hacer n to a ningún intento de co ontrolar o co oordinar la serie numé érica con la acción de señalar cad element da to. Co los niño que «pasan por alto» algún elemento la enseñanza de la· on os n o, enum meración de ebe destac car: a) contar despac y con a cio atención; b aplicar u b) una etique a cada elemento; c) señalar cada elemento una ve r sólo un y d) con eta ez na, ntar organ nizadament para ahorrar esfuerz en el con te zo ntrol. Con e elementos f fijos, el cont trol de lo objetos contados y los que quedan p contar se puede facilitar c os e por e con estrat tegias de aprendizaje como em a e mpezar por un lugar b bien definido y continu uar sistem máticament en una dirección (por ejemp te plo, de izqu uierda a d derecha). U Una estrat tegia adecuada para contar ele ementos m móviles es separar cl laramente los eleme entos conta ados de los que queda por conta an ar. Regla del valor cardinal. Cu a c uando llega a párvulo los niño aplican r an os, os rutinariamente la regla del valor cardinal a conjuntos a mayore (Fuson, P r aún es Pergament, Lyons y H Hall, ). ño o acer es señal de que tiene grav e ves 1985) Si un niñ de esta edad no lo puede ha proble emas. Aun nque much hos niños mentalme ente retrasados pued den aprend der espon ntáneamente la regla del valor cardinal, otros necesitan una enseñanza explícita Si un niño simpleme a. o ente adivina el valor ca a ardinal de un conjunto que acaba de conta o vuelve a enumer el conju ar rar unto, se le puede ex e xplicar la re egla del va alor cardin de la manera siguiente: «Cua nal m ando cuent tes, recuerd el último número q da o que dices porque así sabrás cuántas cosa has conta í as ado.» Si un niño repite toda la se n e erie érica empleada en el p proceso de enumeración, se le puede decir que existe un numé atajo: «Deja que te enseñe una manera más fáci Después de contar, me vuelve a e il. es 35 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     decir el último nú úmero que hayas dich y así sab cuántas cosas has contado.» A ho bré s » s e ro re so s en »: veces es útil que el maestr demuestr el proces mientras «piensa e voz alta» « ¿Cuán ntos dedos tengo leva s antados? V a conta Voy arlos, a ver Uno, dos tres, cuat r. s, tro. Vaya, el último número q , que he dic cho es cua atro, así q que tengo cuatro ded dos levantados.» ” Ind dica la acción de señalar. • Ind dica una combinación de e errores de sec cuencia y par rtición. •• In ndica una com mbinación de errores de pa artición y coor rdinación. 36 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
  • 37.
    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     Re egla de la cuenta card c dinal. Los n niños que e empiezan la escuela s a suelen dar por sentada esta no oción más a avanzada d valor ca del ardinal; muc chos niños de educac ción espec no lo hacen así ( cial h (Baroody y Mason, 1984). Esta regla pued enseñarse de media ante un pro ocedimiento de dos e o etapas con ncebido por Secada, Fuson y H Hall (1983 (Véase la fig. 6.2). La primera e 3) a etapa consiste en pres sentar un co onjunto al n niño e indi icar (verbalmente y m mediante un número e n escrito) la d designación cardinal del conjunto. El mae estro pide a niño que cuente el c al conjunto y o observe qu el resulta ue ado cide con la designació cardinal. Para la se ón egunda etap el maes pa, stro de contarlo coinc prese enta otro conjunto. Se le vuelve a dar al niño la designa o ación cardin y se le p nal pide que cuente los elementos d conjunto Sin emba e del o. argo, antes de que aca de cont abe tar, de do. el maestro le pid al niño que prediga el resultad eparación. Los niños suelen llegar a párvulos pudiendo separar co precisión al L s o on n Se meno conjuntos de peque tamaño. Si un niño es incapa de separa hasta cin os s eño o az ar nco objeto cuando se le pide es que n os e, necesita un enseñan na nza de apo oyo intensi iva. Muchos niños co deficienc on cias mental tienen d les dificultades con esta ta area (Baroo ody y Ginsburg, 198 Baroody y Snyder, 1983; Spr 84; y , radlin, Cott ter, Stevens y Friedman, s 1974) Y necesita una ense ) an eñanza esp pecial. 37 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
  • 38.
    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     Un de los err no rores más c comunes cu uando se re etiran objeto de un co os onjunto es « «no parars se», es dec no deten el proce de cont cuando se ha llega al objeti cir, ner eso tar ado ivo. A Mat un niño deficiente m tt, d mental, se le enseñaron ocho lápices y se le pidió: « Toma e cinco para dárse elos al maes stro; recuer rda, saca sólo cinco.» Sin embar rgo, se limit a tó contar los ocho lápices. Cabe atribuir este tipo de errores a un fallo de memoria (por l e ejemp véase Resnick y F plo, R Ford, 1981) Según un de las hipótesis qu atribuyen el ). na ue n error a un fallo de memoria, los niños no mantienen e! ob d bjetivo en la memoria de a trabaj es decir, no toman nota de la cantidad s jo, solicitada. O propue Otra esta es que al e, estar tan ocupad con e! proceso de contar, se olvidan de! objetivo. Por ejemp dos e e . plo, cuand se le pr do reguntó a M Matt cuánto lápices debía tomar, respond os dió: «No sé.» Como no recorda e! obje o aba etivo o no lo tenía en su memoria de trabajo, Matt se lim o mitó a contar todos lo lápices q tenía de os que elante. Al i igual que muchos otro niños (vé m os éase Flavell, 1970), es posible que Matt supie e era que h hace falta un esfuerzo especial para memo u o orizar infor rmación, es decir, que a s e veces necesitam ensayar o repetir u informa s mos una ación para f facilitar e! re ecuerdo. Pa ara este niño, la en nseñanza d apoyo debe recal de lcar la imp portancia de recordar el r objetiv de la tar y, de ser necesario debe también enseñ vo rea o, ñarle cómo r recordarlo. Se debe estimular al niño a ensayar (r repetir) e! objetivo pa que qu ara uede graba ado firmem mente en su memoria de trabajo antes de co u ontar los ob bjetos. Si ha falta, se le ace e puede instar a que anote el número an e l ntes de em mpezar a contar. Los n niños que tienen la e t edad de em mpezar a a andar (Wag gner y Walters, 1982 y 2) algunos niños deficientes m mentales (Baroody y Ginsburg, 1984) tienen problem mas con e esta tarea aun cuando parecen recordar el objetivo. Por ejempl cuando se a o lo, pidió a un niño, Fred, que quitara tre objetos d un mont de cinc se limitó a es de tón co, ó contarlos todos: «1,3,4,6, 11 [y despué volviend a señala e! último elemento] 3», 1 és, do ar ciendo que había reco ordado e! objetivo. E Este niño d deficiente había vuelto a o parec etique etar el últim elemento con la pa mo alabra «tres Cuando se le pidió que retira s». o ara cinco elementos de un total de nueve v l volvió a com meter el err de no de ror etenerse, pe ero acabó la cuenta con la etiq ó a queta corre ecta: «1, 2, 3, 4, 5, 6, 8, 9, 5.» A Aunque no se detuv cuando se encontró por prime vez con la etiqueta buscada, Fred pare vo s ó era n a ecía record darla e hizo que el último elemen tuviera l etiqueta apropiada. o nto la Este error de «finalizar c el objet con tivo» puede explicarse mediante otra hipóte e e esis referid a la memoria. Au da unque algu unos niños guardan e objetivo y lo pued el den record más tar dar rde, el proc ceso de con objetos absorbe t ntar s tanto su ate ención que no puede compara la serie numérica de proceso d separación con el o en ar el de objetivo. Como la memoria de tra abajo de Fr estaba t copada por el proc red tan a ceso de sep paración qu uizá e mente a los procesos d contar y de compar de rar. no fue capaz de atender simultáneam Una v liberada su atenció del proce de cont Fred pu recorda el objetiv y vez a ón eso tar, udo ar vo enme endar su conducta. 38 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     Cu uando un niño no tiene problema para rec as cordar el ob bjetivo, la e enseñanza de apoyo debe cent o trarse en el proceso de comparac l ción. Prime se debe hacer que el ero, e e niño a anote el objetivo. A continuació sacamo nosotros el primer elemento (o ón, os s r dejam que lo haga el niño). Luego le preguntamos (señalando el número anota mos h e ado si es n necesario): « ¿Es la ca antidad cor rrecta? ¿Ha que para ay arse aquí?» Continuam mos así ha asta llegar a la cantida solicitada Debemos explicar c ad a. s claramente por qué se ha detenido el proce de contar: «Nos h eso hemos para en N [de el número desead ado ecir do)] ue alar el obje etivo] es la cantidad que neces a sitamos.» S Sobre todo a o porqu N [seña principio, se deb ayudar al niño a enc be contrar la m manera más fácil posib de ejecu s ble utar oceso de co ontar. Por e ejemplo, se puede sim e mplificar el proceso de controlar los e el pro eleme entos que se han cont s tado y los q no, apartando los primeros es un montón que s claram mente sepa arado. Ha otra expli ay icación para este tipo de errores y es que lo niños mu pequeño y os uy os algunos escolare con def es ficiencias m mentales no poseen la base con o nceptual pa ara comprender la tarea. Quizá los niños que no comprenden la noción de la cuenta s n cardin no se da cuenta d que debe compara lo que cue nal an de en ar entan con e objetivo. A el Así pues, cuando un maestro d n desea subs sanar las dificultades que tiene u niño con la un n separ ración, prim mero deber comprob que po rá bar osea la téc cnica nece esaria para la a cuenta cardinal (Baroody y Mason, 19 ( 984). omparación entre ma n agnitudes Co Cu uando llega al curso de párv an vulos, casi todos los niños pueden realizar s comparaciones entre núme e eros separados y entre números s e seguidos pe equeños (de 1 el al 5), y la gran mayoría ya h habrá llegad a domina estas últimas con los números del do ar 1 al 1 Los niño de educ 10. os cación espe ecial durante la prime enseñan y much era nza hos niños deficientes de nivel intermedio pueden llegar a te o ener proble emas con las comparaciones entre núme e eros separa ados y entr números seguidos pequeños. La re s educa ación de ap poyo deber empezar con objet concret y núme rá r tos tos eros familiares que s sean manifie estamente diferentes en cuanto a magnitud (compara 1, 2 ó 3 c d ar con núme eros mayore como 9 ó 10; comp es parar númer seguido como 1 y 2, o 2 y 3). ros os Pueden cons seguirse va arios juegos en los q s que intervie enen mode elos concre etos (véase el ejempl 6.3). En el juego Invasores de la luna, po ejemplo, los jugadores lo e or comparan la long gitud o la altura de dos conjuntos de cubos que encaja entre sí. De s s an esta m manera, la comparació de núme c ón eros se conecta con in ndicios perc ceptivos claros y queda reforzad por ellos «Tú tiene ocho nav espacia da s: es ves ales en la lu y yo ten una ngo dos. M qué la Mira arga es la fila de nave que tienes. Ocho n es naves es m que do más os.» Gradu ualmente, el niño irá a e aprendiendo la idea de que los nú o e úmeros se a asocian con la n magn nitud y que los número que viene después en la serie numérica son mayor l os en s e res. Una v vez hayan arraigado estas idea básicas el niño d as s, deberá ser apartado de r 39 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     activid dades con objetos c concretos y se le pe edirá que resuelva lo problem os mas menta almente. plo egos de com mparación entre núme eros concre etos Ejemp 6.3. Jue INVASOR RES DE LA LUNA A bjetivo: Ob Comparacione entre nú es úmeros del 1 al 10 sep parados o s seguidos. Ma aterial: 1. Varias luna (círculos de papel) de distinto color. as s 2. Dos conjun ntos de cub encajab bos bles de disti into color. 3.U peonza con los nú Una a úmeros del 1 al 10 (pa compara ara aciones ent números tre separ rados) o un conjunto d tarjetas e las que s listen comparacione específic de en se es cas para c cada objetiv vo. Instrucciones s: Esp parcir los círculos por la mesa. D un conj c Dar junto de cubos a cada uno de los a dos ju ugadores. Explicar qu los círcu ue ulos son lu unas y que los cubos son naves e s espac ciales. El ju ugador que haga «alun nizar» más naves en u luna se queda con una e ella y el que conq quiste más lunas gana la partida. Usar la peo a onza o las t tarjetas para a determ minar la can ntidad de naves que puede hacer alunizar ca jugado Pregunta r ada or. ar a uno de los niñ qué jug o ños gador ha he echo aluniz más, po ejemplo: «Tú tienes zar or : cinco naves y Billy tiene tre ¿Cuánt es más, cinco o tre es. to es?» De ser necesario o, señalar las dist tintas long gitudes (o alturas) de los dos conjuntos de cubos s encajables. DOMINO MA (MENO UNO Ob D AS OS) bjetivo: omparar núm meros segu uidos (más o menos uno) de! 1 a 10. Mater al rial: Co Fic chas de dom minó. Instru ucciones: Est juego, ba te asado en u propues en e! cu uno sto urrículo de Wynroth (1 1969-1980) ), se jue como e! dominó n ega e normal per con una excepción. En vez de empareja ro . e ar conjuntos numér ricamente e equivalente para ir añ es ñadiendo fic chas, las fic chas que se e añade deben tener un co en t onjunto de puntos ma ayor (o menor) en una unidad a al conjunto de la fic de! extr cha remo de la hilera. La fi igura que s sigue ilustra un caso de a e «Dom minó menos uno». Un jugador va a añadir u ficha co «8» al e s a una on extremo que e tiene «9». 40 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     on s ción especi puede se muy útil indicar la estrategia pa ial er ara Co los niños de educac conta que pued usarse para comp ar de parar núme eros seguid y cómo se relacio dos o ona esta e estrategia con las técn c nicas básica para sab el número «que vie después as ber ene s». Explic car, por ejemplo: «Pa saber qué númer es mayo contemos a ver q ara ro or, qué núme viene de ero espués. Pa los núm ara meros 3 y 4 contamos "1, 2, J" Y c como despu ués del 3 viene el 4, e14 es ma ayor.» Tamb bién puede ser útil dem mostrar el p procedimien nto para el niño y em mplear una lista numér rica o bloqu encajab ues bles para co ontar. Llega ado el mo omento, el procedimien de conta se puede interrump para preg p nto ar e pir guntar al niñ ño: «¿Qu es más, 4 ó 3? ¿ ué ¿Qué núme viene d ero después cu uando cont tamos?» O Otra mane de hace explícita la conexión entre la co era er n omparación y la técnic del núme n ca ero «que viene des spués» es continuar las pregun ntas sobre el número «que vie o ene el ál ». mplo, se pue pregunt ede tar: después» con preguntas de tipo «cuá es mayor» Por ejem ué sto s ndo mos? Decim 3, ¿y lu mos uego... ?» U Una «¿Qu viene jus después del 3 cuan contam vez h haya respondido el niñ pregunt ño, tarle: « ¿Y cuál es más, 3 ó 4?» (nótese q » que para forzar al niño a pens realmente en la c n sar comparació el núme mayor se ón, ero menc ciona en pr rimer lugar o «sin seguir el orden usual» la mitad de las veces, r aprox ximadamen nte). C) IM MPLICACIONES EDU UCATIVAS LA ENSE S: EÑANZA DE TECNICA PARA AS CONTAR C A continuació se resum alguna directrice generale para la e ón men as es es enseñanza. 1. Lo niños de os eben domi inar cada t técnica para contar h hasta que llegue a se er 41 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     automática. Es es esen sto ncial porqu las técn ue nicas para contar se basan la u una a ven se cnicas más compleja como ha s as acer sumas o s en la otra y sirv de bas para téc devo olver camb bios. Si las técnicas b básicas no son eficaces, no pu o ueden integ grarse bien con otras técnicas para la eje n s ecución de funciones más e s comp plejas. 2. La enseña anza de apo debe ba oyo asarse en e experiencia concretas Para que la as s. e enseñanza de una técnica básica para contar sea significa u a ativa, deber basarse en rá activi idades con ncretas. Ad demás, y sobre todo con pob o blaciones d educación de especial, puede ser import e tante enlaza explícitamente activ ar vidades con ncretas con la n técnic que se enseña. ca e 3. La enseña anza de apo debe of oyo frecer, dura ante un larg período de tiempo, un go ejercicio regular con activi r idades de i interés para el niño. N a Normalmente, el dominio incom mpleto de las técnica básicas para conta suele atribuirse a una falta de as ar experiencia o in nterés. Si los ejercicio no son interesante algunos niños no se os es, s sentir compro rán ometidos co ellos y n alcanzar la exper on no rán riencia necesaria para el a dominio de la técnica. Por e ejemplo, los niños se c cansan en seguida de los ejercic e cios de re epetición or para apr ral render a co ontar. Los niños se sienten más dispuestos a s gene la serie numérica e el contex de enum erar en xto merar objeto porque s trata de u os se una activi idad que tie más se ene entido para ellos (Fuson et al., 1982). La fo a orma concre eta que d deberá tene el ejercic depend er cio derá del niñ Muchos niños resp ño. s ponderán c con entus siasmo a dis stintos tipos de juegos que se bas en cont otros pr s s san tar; referirán jug gar con u títere de «Barrio sés un samo» y otr podrán disfrutar co el contac de un tut ros on cto tor, sea niño o adu ulto, interes sado y ent tusiasta. Lo esencial es que el ejercicio no o necesita -es má no debe- carecer de interés pa el niño. ás, ara . A continuació se prese ón entan otros juegos y ac ctividades p para enseña a contar de ar palab a nume y a com bra, erar mparar mag gnitudes. Juego y actividades os ESTRELLA ESCON AS NDIDAS Ob bjetivos: 1. Enumerar. 2.R Regla del va cardina alor al. Ma ateriales: Tarjetas con estrellas u o e otros objeto dibujado (de 1 a 5 para princ os os cipiantes ). Ins strucciones s: Explicar: <<Vamos a jugar al juego de las estre ellas escon ndidas. Te v a enseñ voy ñar 42 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     una c carta con es strellas y cuentas cuá ántas hay. C Cuando hayas acabad de conta do ar, escon nderé las estrellas y, s me dices cuántas e si s estoy escon ndiendo, ha abrás ganad do un pu unto.» Leva antar la pri imera tarjeta y hacer que el niñ cuente las estrella r ño as. Tapar rlas con la mano o un trozo de cartulina y preguntarle: « ¿Cuán n ntas estrellas estoy escondiendo?» El niñ deberá re ño esponder c citando únic camente el v valor cardin nal del co onjunto. Si el niño em mpieza a co ontar desde 1, pregun e ntarle si hay alguna ot y tra mane más fác para indicar las est era cil trellas que se han co ontado. Si e necesar es rio, enseñ al niño directame ñar ente la regla del valor cardinal d r demostrand la tarea y do a «pens sando en vo alta» (de oz escribiendo el procedim miento y el razonamien en que se nto basa) ). CIR NTIDAD PREDEC LA CAN Ob bjetivos: Co oncepto de cuenta card dinal. Materiales: M Ob bjetos pequeños que s puedan c se contar como bloques o fichas. Ins strucciones: Da al niño un conjunto de bloques (por ejem ar n s mplo, cinco) y decirle: «Toma cinco ) bloques. ¿Cuánt habría si los conta tos aras?» Des spués, hace que el niño cuente el er conjunto para qu comprue su resp ue ebe puesta. Tam mbién puede hacerse con un dad do. Despu de una tirada, no permitir que el niño cu ués a uente inmediatamente los puntos y e s seguir, en cambi el proce io, edimiento de escrito ante eriormente. CARRE ERA DE CO OCHES bjetivos: Ob 1. Enumerar. Separar. 2.S Ma ateriales: 1. Un tablero con pista d carreras (una hilera de casillas en espiral). de a s 2. U dado (co O a 5 puntos al prin Un on ncipio; 5 a 1 para niño más ava 10 os anzados). 3. Coches en miniatura. Ins strucciones: Ha acer que los niños escojan los coches que m les gus s más sten. Coloca los coches ar al prin ncipio de la pista. Tirar el dado por turnos y h r hacer avanz los coch el núme zar hes ero corres spondiente de casillas Hacer qu los jugad s. ue dores cuenten los pun ntos del dad do (enum meración) y las casil llas cuando avanzan los coche (separa o n es ación). Estas técnic también pueden p cas n practicarse con otros juegos de tablero bá e ásicos de t temática diversa, de acuerdo con los int d o tereses de los niños. 43 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     RELLENAR R R Ob bjetivos: 1. Enumerar. 2. Separar. Ma ateriales: 1. Tableros de juego o pistas de c d carreras ind dividuales. 2. Fichas. 3. Baraja de cartas con puntos (1 a 5 para pr e n rincipiantes 6 a 10 pa niños más s; ara avanz zados). 4. Bandejas pequeñas (p ejemplo tapas de plástico). p por o, Ins strucciones: Da a cada niño un tabl ar n lero o una pista de ca arreras. De ecir: «Vamo a ver qu os uién rellena primero su tablero (pista de c carreras).» Hacer que cada niño, por turn e nos, levant una cart de la baraja y cuen los puntos para de te ta nte eterminar c cuántas fich has debe tomar. Dec cirle al niño que tome esta cantidad. Hace que el niño separe las o e er fichas que le han tocado en una band s n n deja pequeñ (este procedimient hace que la ña to e correc cción de los errores de separació sea men confusa Si se com s e ón nos a). mete un err ror, vaciar la bandeja Hacer que el niño lo vuelva a in r a. ntentar o, si es necesar ayudarle a rio, extrae el númer correcto. Una vez e er ro . extraído el número correcto, hacer que el n niño coloque las ficha en su tab as blero. Gana el niño qu llena antes su table a ue ero. EL NUM MERO TAP PADO Ob bjetivos: De eterminar el número an l nterior o po osterior a un número d n dado (del 1 al 9). Ma ateriales: Tarjetas nume eradas del 1 al 9. strucciones: Ins La versión bá ásica de est juego se describe co más det te on talle en Bley y Thomps y son (1981) junto con otros juegos como W n Walk On [«S Sigue andando»] y Pee [«Echa u ek una ojeada,,] que so útiles pa enseña números posteriore a otro d on ara ar s es dado. Para la a versió básica de El númer tapado, e ón ro extender las tarjetas n numeradas, boca arrib y , ba por or rden, encim de la me ma esa. Decir al niño que c cierre los ojos, poner u carta bo una oca abajo y decir al niño que y puede m ya mirar para a averiguar qu carta es la que se ha ué s to ajo. r nterior (pos sterior) a la carta tapad y decir, por da puest boca aba Señalar la carta an ejemp « ¿Qué carta es é plo: é ésta? ¿Qué viene justo después [ o [antes] del 6 Continuar 6?» hasta que se hay tapado c ya cada númer una vez. La versión básica es e ro especialmente ara os pueden res sponder a e esta pregun empeza nta ando a con ntar útil pa los niño que no p desde el 1 y para los que co e a onfunden e número anterior con el posterior. Una vers el sión más a avanzada comporta eliminar los indicios visibles de la s c serie numér rica y requiere 44 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     que e niño resu el uelva el pro oblema men ntalmente. Para ello, no hay má que colocar ás todas las tarjetas boca aba y levant una de e ajo tar ellas, pidién ndosele al niño que d diga qué n número va antes o des a spués del le evantado. CARRE ERA DE NUMEROS Ob bjetivos: Co omparaciones entre nú úmeros sep parados del 1 al 10. Ma ateriales: 1. Una hilera de casillas (de 15 x 75 cm, aproximadament con los n d 5 te) números de 1 el al 10 (véase la fi 6.3). ig. 2. Coches en miniatura Ins strucciones: : Ha acer que cad jugador escoja el coche que g da guste. Coloc los coch en la lín car hes nea de sa alida (unos 15 cm a la izquierda d la casilla con e! nú de a úmero « 1» . Decir a los ») niños que sus co oches van a echar una carrera y que ganará e! coche q vaya m a á que más rápido Hacer qu los niños den un em o. ue s mpujón a su coches a lo largo de la pista. L us Los coche que se salgan po el otro e es or extremo o por los lad dos de la pista qued dan desca alificados. Si un coche se detiene sobre una línea de s S e e a separación entre casillas, se colocará en la casilla en la que de a n escanse la m mayor parte de! coche Cuando los e e. dos ju ugadores ha empujad sus coch an do hes, pregun a uno d ellos: «Tu coche se ha ntar de ido a1 y e! de Jane se ha ido al 3. ¿ 15 J a ¿Qué es má 5 ó 3? ¿ ás, ¿Quién gan na?» Variar e! r orden en que se mencionan los númer para que e! mayor s encuent unas vec n n ros e se tre ces al prin ncipio y otra al final. S es necesa as Si ario, correg al niño ensenándole sobre la lista gir e de nú úmeros que un número mayor implica recorr más cas o rer sillas. DE ECUCIÓN JUEGO D PERSE bjetivos: Obj Co omparacione entre nú es úmeros seg guidos. Ma ateriales: 1. Tablero co casillas e espiral. on en 2. Dos fichas s. 45 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     3.T Tarjetas con diferentes comparac n s ciones (del 1 al 5 para principiante número es; os mayores para niños más ad delantados). Ins strucciones: : De ecirle al niño que nues ficha va a persegu a la suya por el tab o stra a uir a blero de juego. Sacar una tarjeta y leer los d número escritos en ella. Dec r a dos os cirle al niño que escoja el o a núme mayor. La elección del niño indica cuánta casillas d ero L as debe avanz su ficha el zar a; otro n número indica la cantid de casi dad illas que de avanzar la nuestra Después de ebe a. cada turno, com mentar las p posiciones d las ficha diciendo por ejemplo: «Pues sí, de as o, éste e el que tiene más. T ficha tod es Tu davía va po delante», o «No, és no es más. or se Mira, mi ficha ya está pillando a la tuya Si e! niñ tiene dificultades, p a». ño pueden usarse sta omparación n. bloques o una lis de números para ilustrar la co N D) RESUMEN enerar de pa alabra la se numérica sólo es un primer p erie paso hacia e! dominio de Ge un complejo de técnicas im t mportantes q los adu que ultos emple de manera rutinari y ean ia autom mática. Cua ando llegan a la escue los niño suelen se capaces de generar la ela, os er parte memorístic de la ser numérica y un poco de la parte basada en la aplicac ca rie a o e n ción de reg glas, adem de pode enumera y separa conjuntos de objeto emplear la más er ar ar os, regla de valor ca ardinal para resumir u enumer a una ración e inc cluso emple relacion ear nes de orden numér rico (númer anterior y posterio a otro d ros or dado) para determinar la r mayor de dos cantidades. Algunos niños, sob todo lo deficient c bre os tes mental les, puede necesita una educ en ar cación de a apoyo para dominar e estas técnic informa cas ales básica Durante los primeros años de escuela, los niños re as. e e esuelven e problema de el las de ecenas y am mplían su ca apacidad de contar de palabra ha e e asta 100 y m más. A med dida que s van fami se iliarizando con la serie numérica aprenden a contar por interva a, n alos (por e ejemplo, po parejas) y a contar regresivam or mente. La e enseñanza especial o de apoyo debe asegurar que s llegue al dominio d cada com o se de mponente s sucesivo de la e jerarq quía de téc cnicas para contar. La enseñanz deberá ser concre a a za eta, intensa e a intere esante. 46 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     De esarroll del n lo número o La capacidad para co omprender y emplear el núm mero, ¿ s desarro se olla direct tamente a partir de la experienc de con a cia ntar que tie enen los ni iños? ¿ O el desar rrollo de una manera s significativa de contar necesita un adquisic a na ción previa d de conce eptos y ac ctitudes nec cesarias? ¿Qué puede aprender un niño acerca d o del núme ero a partir de su experiencia de cont a tar? ¿Qué papel de esempeña el recon nocimiento de pautas e el desar d en rrollo matem mático? El enfoque ca ardinal (teor ría de co onjuntos) de la Matem e mática Mode erna o la fo ormación ló ógica de lo programas os piagetianos, ¿so útiles co los niños pequeños ¿Qué pa on on s s? apel deben desempeñ ñar las ex xperiencias de conta en la en s ar nseñanza d concep de ptos numér ricos a niños peque eños? A) D DOS PUNTO DE VISTA SOBRE EL DESA OS E ARROLLO DEL NUME ERO Probl lemas de conservaci c ión: el caso de Peter o r Pe eter, un niño de edad preescolar, c o colocó siete fichas azu e ules en fila f frente a sí. Y Yo coloqué otra fila de siete fichas bla a ancas en c corresponde encia biunívoca con la anteri y, mient ior tras Peter m miraba, aña otra fich blanca. E adí ha Entonces ju unté las ocho fichas blancas pa que la h s ara hilera fuera más corta y pedí a Pe que con eter ntara para v ver si hab el mism número de fichas en cada hilera o si ha bía mo abía alguna que tuvie a era más. Peter respo ondió: «Mi hilera tiene [contando las fichas azules] 1, 2 3, 4, 5,6, 7. e 2, La tuy tiene [co ya ontando las fichas blan s ncas] 1, 2, 3,4, 5, 6, 7 8. ¿Ves? ¡La tuya sólo 7, tiene ocho: la mí tiene má ía ás!» A pesar de haber con ntado los dos conju untos, Pete seguía respondien er ndo incorr rectamente a la pregunta de cons servación d la no equivalencia. Al parecer la de r, capac cidad para contar de palabra y enumera no implica necesa e ar ariamente u una comprensión de número bie desarrol en llada. ¿Por qué contar no ayudó a Peter, y q r qué tipo de enseñanz podría m za mejorar su c comprensió del núme ón ero? El punto de vista de los requisito lógicos v s os Los psicólogos ofrecen dos explicaciones distintas d la comprensión d s n de del signifi icado de los nombres de los números y del a s acto de con ntar. Desde uno de estos punto de vista, los niños, antes de ll os legar a tene «uso de razón» (ha er acia los sie ete años de edad), son incap paces de c comprende el núme y la ar er ero ritmética (p por ejemp Piaget, 1965). La c plo, curiosa resp puesta de P Peter se atribuye a una incapacida a ad de pe ensar lógica amente. Es decir, se s supone que Peter care de razo e ece onamientos y s 47 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     los co onceptos ló ógicos nec cesarios pa un con ara ncepto del número y para cont tar signifi icativament Como c te. contar no im mplica tener éxito en t tareas· de c conservació ón de la desigualda o la des ad sigualdad, algunos ps sicólogos (por ejemplo, Wohlwill y l n ón la tar Lowe, 1962) han llegado a la conclusió de que l experiencia de cont tiene poco da sarrollo de un concep numéric Por eje pto co. emplo, Piag get o nad que ver con el des (1965 afirmaba que los niños apre 5) a enden a re ecitar la s serie numé érica y dat tos aritmé éticos a mu corta eda y que se trata de actos completamente v uy ad e verbales y s sin signifi icado. Ni siquiera la numeració garantiz una com s ón za mprensión del númer ro. Desde este pun de vista el desar e nto a, rrollo de un concepto del núme y de una n o ero mane significa era ativa de con depend de la evo ntar de olución del pensamien lógico. nto El modelo ca ardinal. Seg gún uno de los modelos que es e stablecen la lógica como a requis sito previo los niño deben entender la clasific o, os cación ante de pod es der comp prender el significado esencial de número. Esto implica aprende a definir un s el er conjunto, es dec a clasif cir, ficar objetos para pod asignar cada uno de ellos a un der conjunto correct Por ejem to. mplo, un co onjunto de f formas curv puede incluir c, C, u, vas U, s, S y O, pero no L, v, V, F Y #. o Co omprender la lógica d clases t de también requiere com mprender la clasificac a ción jerárq quica o «inc clusión de c clases»: una clase es la suma de sus partes (subclases) y, a a por ta anto, es may que cua yor alquier subc clase. Por e ejemplo, si a un niño se le presentan e tres ro osas y cinc violetas y se le preg co gunta «¿Ha más viole ay etas o hay más flores?», deber respond que la clase (flores) es má que la subclase ( ría der ás (violetas). S Sin emba argo, los niñ pequeñ tienen dificultades con estos problemas de inclus ños ños s s sión de cl lases (por ejemplo, Piaget, 19 965). Estos resultado se han considera s os ado evidencias de que los niñ q ños pequeñ ños no cap ptan la lógica de clas ses y que, en conse ecuencia, son incapac de comprender verdaderame s ces ente el núme ero. Ad demás, la lógica de clases co omporta comprender la idea de conjuntos r equiv valentes. La equivalencia de dos conj L juntos se define m mediante u una corres spondencia biunívoca Dos conju a a: untos pertenecen a la misma clas si se pue se ede estab blecer una correspond dencia biunívoca ent sus ele tre ementos re espectivos. La equiv valencia y la corresp pondencia biunívoca, que son el funda n amento de la matem mática form se cons mal, sideran el f fundamento psicológic del aprendizaje de las o co matem máticas. El modelo de Piaget. Seg Piaget (por ejemp 1965), los niños de gún plo, eben entender gica de las relacione (seriación) y la c es clasificación para comprender las n la lóg relaciones de equivalencia y, a cons a secuencia de ello, el significado del núme o ero. Piage estaba de acuerdo e que la e et e en equivalencia (la corres a spondencia biunívoca) es ) el fun ndamento psicológico de la comprensión de número. Sin embar p el rgo, creía q que 48 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     comp prender la correspo ondencia b biunívoca implicaba comprend der tanto la clasificación com la seria mo ación. Por ejemplo, igualar imp plica obser rvar el prim mer eleme ento de cad conjunto y luego e segundo, el tercero el cuarto, etc. En ot da o, el o, , tras palab bras, para establecer u igualda los niño tienen qu llevar la cuenta de los e una ad, os ue eleme entos que han empare h ejado media ante la imposición de un orden. De la misma manera, Pia e m aget consid deraba que el número es la unión de concep ptos de se eriación y de clasifica d ación. Por e ejemplo, en numerar un conjunto implica tra n atar todos sus elem s mentos com miembr mo ros de la misma cla ase y al m mismo tiem mpo difere enciar dentro del conj junto el primer eleme ento, el seg gundo, etc. Además, los núme eros forman un orden y constituye una jerar n en rquía de cla ases. Por ejemplo, tres es s una c clase que contiene com subclas uno y d (y, a su vez es una subclase de mo ses dos a los números ma ayores). En resumen Piaget a n, afirmaba qu el núme no pue ue ero ede enten nderse ~n té érminos de un único co oncepto lóg gico sino qu constituy una sínte ue ye esis única de concep a ptos lógicos (Sinclair y Sinclair, en prensa). s Para Piaget (1965), el de esarrollo de la compre e ensión del n número y de una manera signifi icativa de contar está ligada a l aparición de un estadio más avanzado del c á la n pensa amiento. Los requis L sitos lógico del nú os úmero (co onceptos d seriación, de clasifi icación y corresponde c encia biunív voca) apar recen con e «estadio operacion el o nal» del de esarrollo me ental. Los n niños que no han llegad al estadi operacional no pued o do io den comp prender el número ni c n contar signif ficativamen mientra que los n nte, as niños que h han llegad a él sí pueden hac do p cerlo. Por tanto, el número es u concept de «todo o un to o nada» ». Pia aget (1965) afirmaba q la cons ) que servación de la cantida tenía un importan ad na ncia extrao ordinaria porque señ p ñalaba la llegada al estadio op peracional, es decir: la adquisición del pensamiento lógico; la comprens p a sión de las clases, las relacione y s s es orrespondencias biunív vocas; un v verdadero c concepto de número; y una manera el las co signifi icativa de contar. Má concreta ás amente, se egún Piage la conse et ervación de la e cantid dad indicab la comprensión de que una v estable ba vez ecida la equ uivalencia (no equivalencia) de dos conjun e ntos, los ca ambios en la configura ación de los conjuntos no s modif fica la relac ción de equ uivalencia (no equivalencia). Es decir, las relaciones de equivalencia (n no equiva alencia) se conserv e van a tra avés de cualesquiera transf formaciones no releva antes en la apariencia física de u conjunto El niño q a un o. que conse erva se da cuenta de que el nú e úmero de e elementos d un conjunto no va de aría cuand varía su aspecto fís do sico. El punto de vista basad en cont v do tar Un punto de vista alternativo considera que la dificultad de Peter co la tarea de n v a on conse ervación es el resultado de un con nocimiento incompleto de cómo s debe con o se ntar 49 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     y no d una com de mpleta inca apacidad pa pensar lógicamente. Algunos psicológic ara s cos (por e ejemplo, Gelman, 197 Zimiles 1963), ha llegado a la concl G 72; s, an lusión de q que conta es esenc para el desarrollo de la com ar cial mprensión d número por parte del del niño. El número no se con o nsidera un concepto t tipo «todo o nada» que es posible gracia a un cam as mbio genera en la manera de pensar de los niños (una nueva eta al s a apa de de esarrollo me ental). En c cambio, el m modelo que basa su e e explicación en la mane era de co ontar aduce que la c comprensió del núm ón mero evoluciona lenta amente como result tado directo de las exp o periencias d contar. de De esde este punto de vis los con p sta, nceptos num méricos y c contar significativamente se de esarrollan de manera gradual, paso a pa d a aso, y son el resultad de aplicar do técnic para co cas ontar y conc ceptos de u sofistic una cación cada vez mayor. Al princip a pio, los pr reescolares suelen ap s prender a em mplear los números d una man de nera mecán nica para descubrir o construir gradualme ente signific cados cada vez más profundos del a núme y de co ero ontar (por e ejemplo, Ba aroody y G Ginsburg, en prensa; Fuson y H Hall, 1983; von Glase ; ersfeld, 198 Wagner y Walters, 1982). A medida que aumenta su 82; r e comp prensión de número y de co el o ontar, los niños aplican el número y los proce edimientos para contar de una ma p r anera cada vez más so ofisticada. A su vez, esta crecie ente sofistic cación dese emboca en una comp n prensión ma ayor, etc. E el fondo, el En desar rrollo de téc cnicas y con nceptos est entrelaza y, de he tá ado echo, duran los últim nte mos años algunos piagetianos (por ejem p s mplo, Elkind, 1964; P Piaget, 197 Sinclair y 77; Sincla en pren air, nsa) han lleg gado a la c conclusión d que un a de análisis del desarrollo del núme sería psicológicamente incom ero mpleto si no se tuviera e cuenta la contribuc en a ción de las actividade de conta s es ar. Conc ceptos rela acionados c con contar r Al principio, los niños se limitan a recitar nombres de númer n ros. En es stos entos, cont no pare ser nad más que un sonso tar ece da e onete caren de sent nte tido mome (Ginsburg, 1982). Por ejem mplo, Ariann a los 22 meses, canturrea «do cinco, d ne, os, dos, cinco» mientras baja saltan cuatro escalones. Ha oído a sus herma » ndo . anos geme elos de 3 años de edad recitar nombres de números mientra bajan las escaleras o e as s s juegan a algo. Al parecer, Arianne h aprendid que ciertas activid A , ha do dades pued den verse acompaña adas por la r recitación d nombres de número Imita el p de s os. procedimiento lo te ca por Los (y sól una part de la serie numéric correcta) seguido p sus hermanos. «L nomb bres de los números so palabras y, como o on s ocurre con otras palab bras, los niñ ños puede aprende a decirla mucho a en er as antes de fo ormar [imág genes men ntales], por no hablar ya de con nceptos abs stractos qu asociar a las misma ….» (von Glasersfe ue as eld, 1982, p. 196). 50 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     Al principio, los niños pueden h hacer enumeraciones sin inten s ntar nume erar Arianne pa arece disfr rutar, a su dos años de eda us ad, conjuntos. Por ejemplo, A etique etando obje etos mientras busca e entre sus ju uguetes; no hace ning intento de o gún emple una etiqueta para cada elem ear a mento o de resumir la cuenta. C e a Cuando se le e hacen preguntas del tipo «¿Cuántos hay?», sa n s s abe que el procedimiento correc cto implic responde con un número, per todavía n parece a ca er ro no apreciar que los númer e ros se em mplean par designar el valor c ra r cardinal de un conjunt y para d to diferenciar un conjunto de otr ros conjun ntos con d distintos va alores card dinales. Co onsidérese la siguie ente conver rsación entr Arianne y su padre: re PADR RE: ARIAN NNE: PADR RE: ARIAN NNE: PADR RE: ARIAN NNE: [Señalando un dibujo c dos gatos.] ¿Cuán [ con ntos gatos hay en este e dibujo? d Dos. D [Señalando un dibujo c tres per [ con rros.] ¿ Cuá ántos perros hay en es ste dibujo: d Dos. D [Señalando un dibujo c un gato ¿Cuánto hay? [ con o.] os Dos. D arece que «dos» es la respues «como sta odín» para Arianne a la hora de Pa respo onder a preg guntas del t tipo «¿Cuá ántos hay?» En estos momentos, contar es un ». acto e enterament verbal y sin significa te ado. Obsér rvese, no obstante, qu ya trata los ue núme eros como una clase e u especial de palabras. S Sólo emplea números cuando se le e pregu unta cuánto hay o cua os ando se le pide que cuente. Los niños pare ecen disting guir muy p pronto entre las palabr que son para conta y las que no (Fuson et al., 198 e ras n ar e n 82). Los preescolares sólo emplean letras muy rara v cuando se les pide que cuent s vez e ten (por e ejemplo, Ge elman y Ga allistel, 1978 Incluso los niños le 8). evemente d deficientes d del ciclo m medio reco onocen siem mpre los nú úmeros com una cla especia de palabr mo ase al ras aplica ables a activ vidades de contar (Ba aroody y Gin nsburg, 198 84). Pri incipio del orden esta able. Con e tiempo, a medida q el que los niñ usan s ños sus técnic para co cas ontar y refle exionan sob ellas, aprenden a descubrir r bre regularidades impor rtantes en sus accion nes de contar y en los númer ros. Los ni iños parecen apren nder los prim meros térmi inos de la s serie numér rica de mem moria. Al principio, puede que n empleen los mismo términos o el mismo orden cuando recita números o no n os s an s 51 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     cuent tan objetos. Por ejem mplo, cuand Alexi ten tres año de edad no siemp do nía os d pre empe ezaba desde el uno pa contar c e ara conjuntos. T Tarde o tem mprano, los niños se dan cuent implícitam ta mente, o h hasta explíc citamente, de que con ntar requie repetir los ere nomb bres de los números en el mismo orden cada vez. El pri n n a incipio del o orden estab ble estipu que par contar es indispensable el esta ula ra s ablecimient de una s to secuencia c coheren Los niños cuyas a nte. acciones es stán guiada por este principio pu as ueden utiliz zar la sec cuencia nu umérica con nvencional o una sec cuencia' propia (no co onvenciona al), pero s siempre de manera c e coherente (Gelman y G Gallistel, 19 978). Por e ejemplo, Be eth siemp usa la secuencia co pre orrecta del uno al diez en tanto que Carol us siempre su z sa propia versión (« 2, 3, 4, 5, 6, 8, 9, 1 18») para contar diez objetos. a «1, 10, Prin ncipio de co orrespondenc Como r cia. resultado de la imitació al princ e ón, cipio los niños puede recitar números -co en n omo Ariann mientra señalan objetos y h neas hasta pueden llegar a desarrollar una cie r erta eficacia en la enu a umeración d conjunto pequeño de os os. Más a adelante, pu ueden dars cuenta de la necesidad de etiq se quetar cada elemento de a un conjunto una vez y sólo u una. El prin ncipio de co orresponden ncia subyac a cualquier ce intent genuino de enumera conjuntos y guía los esfuerzos de constru estrategias to d ar s s uir de co ontrol de los elemento contados y por con s os s ntar, como separar los unos de los s otros. A una ed . dad tan cor como lo tres año los niño parecen emplear un rta os os, os n principio como éste para detectar erro é ores de enumeración como cont dos vec tar ces un mismo objeto o saltarse alguno (Ge o elman y Me eck, en prensa). Prin ncipio de un nicidad. Com una func mo ción de con es asignar valores cardinales a ntar s s conjuntos para diferenciarlos o comp d pararlos, es importante que los n s e niños no só ólo gener una sec ren cuencia estable y asign una etiqueta, y só una, a ca elemen nen ólo ada nto de un conjunto, sino también que em n mpleen una secuencia de etiqueta distintas o as s únicas. Por ejem mplo, un n niño puede usar la se ecuencia « 2, 3, 3» de mane «1, » era sistem mática y em mplear est tas etiqueta en una correspon as ndencia biu unívoca, pe ero como no todos sus elemen o s ntos están d diferenciado etiqueta de la m os, ará misma mane era conjuntos de tres y cuatro elementos (con la des signación c cardinal «3» (Baroody y ») y Price, 1983). Inc , cluso cuand un niño tiene que recurrir al empleo de términos no do e conve encionales, la apreciac ción del principio de u unicidad (co omprender la función diferenc ciadora de contar) le impediría escoger térm minos empleados prev viamente. P Por ejemp el empleo sistemá plo, ático de la se ecuencia no convencional «1, 2, 3, diecionce» etique etaría erróneamente conjuntos de cuatro elemento pero al menos los o os difere enciaría de conjuntos con men e s nos elementos. Por tanto, ade emás de los principios de ord estable y de corres den spondencia es importante que lo niños sigan a, os ncipio de un nicidad. el prin 52 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     Prin ncipio de abstracción. Los niños también deben apr a s render cóm definir un mo conjunto para po oder contar El principio de abs rlo. stracción se refiere a la cuestión de e a lo que puede ag e gruparse pa formar un conjunt (Gelman y Gallistel, 1978). A la ara to n hora d contar, un conjunto puede esta formado por objetos similares (por ejemp de u o ar s plo, bolas: ● ● ●) o distintos (p ejemplo bolas, es por o, strellas y palos: ● ⃰ --) Para incluir ). eleme entos distint en un co tos onjunto, el niño debe p pasar por alto las difere encias físic cas de los elementos y clasifica s s arlos como « «cosas» (por ejemplo, una bola, una estrella y , a un blo oque se pueden considerar como una, dos y tres cosa En el fo as). ondo, cuando cream un conj mos junto de ele ementos dis stintos enco ontramos (a abstraemos algo común s) a todo los elem os mentos. Prin ncipio del valor cardin v nal. Median la imita nte ación, los niños pued den aprend der fácilm mente la técnica de con denomi ntar inada regla del valor ca ardinal, es d decir, basarse en el último núm mero contad en respu do uesta a una pregunta sobre una cantidad. S a Sin emba argo, el em mpleo de la regla del valor card a dinal no ga arantiza una apreciac ción adecu uada del va cardina en sí (Fu alor al uson y Hall, 1983; Von Glasersfe 1982). Es eld, decir, no significa necesaria amente que el niño se dé cuenta de que el ú e e último térm mino designa la cantid del con dad njunto y qu un conju ue unto tendrá la misma c cantidad si se vuelve a contar después de modificar la distribuc e d e ción espacia de sus elementos. P al Por ejemp un niño deficiente empleaba correctam plo, o e a mente la corresponden ncia biunívo oca para e enumerar quince obje q etos, pero e empleaba la siguiente secuencia numérica: «1, a ...5, 1 14, 12, 10, 9, 20 ,49, 1,2,3» (Baroody y Ginsbur 1984). Cuando se le 19, » y rg, e pregu untó la cantidad de elementos r respondió s satisfecho: «¡Tres!» A parecer, ¡la Al noción de «tres» no excluía conjuntos cinco vece más grandes! » a s es Los niños pue s eden constr el princ ruir cipio del val cardinal reflexionan sobre s lor ndo sus activid dades de contar. Cua c ando, por e ejemplo, un niño cuenta una cole ección de t tres juguetes, los des sparrama y los vuelve a contar, puede descubrir que una colecc e ción conse erva la mism designa ma ación (cardinal) a pesa de su asp ar pecto («tres s»). Pri incipio de la irrelevancia del orden. P a Parece que al reflexio e onar sobre la actividad de contar también se descubr el princip de la irr s re pio relevancia d orden « del «<El orden en n entos de un conjunto no afecta a s designac su ción cardina al») que se enumeran los eleme (Baroody, 1984d Considé d). érese el ca aso descrito por Piag (1964). Un niño -get -de cuatro o cinco añ o ños- contab una hilera de diez f ba fichas. Com no se da cuenta de mo aba que e resultado sería el m el o mismo, volv a contar las fichas en direcció contraria y vió r ón volvió a encontr que eran diez. Inte ó rar eresado po este resu or ultado, el ni colocó las iño fichas en círculo las volvió a contar y volvió a encontrars con diez Finalmen s o, ó se z. nte, contó el círculo de fichas en dirección opuesta pa acabar obteniendo el mismo red n ara o sultad Al cont los ele do. tar ementos de varias m e maneras, es niño d ste descubrió u una 53 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     intere esante propiedad de la acciones de contar: la distribuc as ción de los e elementos y el orden de su enumeración no tenía importa n n an ancia a la hora de determinar la r designación card dinal del co onjunto. Co onceptos de equivalenc no equi e cia, ivalencia y magnitud Un vez el niñ ha llegad a dominar estos co na ño do onceptos bá ásicos para contar que se e refiere a un so conjunto la acción de contar puede ap en olo o, n r plicarse a c contextos m más complicados com la comp mo paración de dos conju e untos. Tamb bién puede emplearse la e e acción de contar para descu n r ubrir que la apariencia no es pertinente para determina si a a a ar dos c conjuntos son iguales o no. Si u niño cuenta dos c s un conjuntos y los números result tantes son idénticos, p puede llegar a la conclu r usión de qu los conju ue untos tienen el n mismo número de objetos a pesar d sus dife s de erencias en cuanto a aspecto. Es n proba able que los niños des s scubran es noción n sta numérica fu undamenta jugando c al con conjuntos peque eños de un a cuatro elemento Por eje no o os. emplo, los niños pued den etique con la palabra «do varios p etar p os» pares de co osas (por ejemplo, bloq ques o dedos) incluy yendo pares naturales de cosas ( s (por ejempl ojos, bra lo, azos, geme elos). Como el o niño p puede ver en seguida que estos conjuntos compuesto de cosa distintas se e a s os as corres sponden entre sí, p e pueden lleg gar a la c conclusión de que l los conjuntos etique etados con la palabra «dos» son equivalent a pesar de las dife tes r erencias de su e aspec físico (por ejemp cto ( plo, Schaef ffer et al., 1974). Es compre sta ensión pue ede aplica arse posteri iormente a conjuntos m mayores qu el niño no puede co ue omparar vis sual o men ntalmente con facilidad c d. Antes de llegar a la esc cuela, los niños tambié aprende que el n én en número pue ede espec cificar diferencias en ntre conjuntos (no equivalenc cia) y emplearse pa ara espec cificar «más o «meno (ordena conjuntos según su m s» os» ar s magnitud). También esto es pro obable que provenga d jugar con conjuntos de pocos elementos. Por ejemp de s plo, un niñ puede encontrarse ante la opc ño ción de esc coger entre tres cestos con uno, d s dos o tres caramelos El niño p s s. puede ver fá ácilmente q 3 es má que 1 ó 2, y que 2 es que ás más que 1. Al contar cada conjunt se asoc to, cian etique etas numéricas a estas difere encias perce eptibles en cuanto a m magnitud. O niño, po ejemplo, podría con Otro or ntar dos bloques («un dos-dos bloques») luego aña uno má y llegar a la conclusión no, s ), adir ás ue ás». Luego puede vol lver a conta los bloques «uno, dos tres-¡tres ar de qu hay «má bloques!») y enc contrar que ahora, la e etiqueta numérica es «tres». A p partir de cas sos idos de est dos tipo de expe tos os eriencias co oncretas, un niño pue llegar a la ede repeti conclu usión de que: a) se a asocian dis stintos núm meros a ma agnitudes d distintas; b) el ) mayor de dos nú úmeros siem mpre viene después e la secuencia de con en ntar, y c) ca ada términ para con es más que el térm no ntar s mino que le precede e la serie n e en numérica. 54 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     Co ontar con lo dedos pu os uede desem mpeñar un papel clav en este desarrollo del ve núme ero. Cuando los niños cuentan c los ded (extend o con dos diéndolos m mientras dic cen «uno, dos, tres...) pueden v que el n ver número de d dedos es ca vez ma ada ayor a medida van do. os nocer que la magnitud va a que v contand De esta manera, lo niños pueden recon asocia a la po ada osición dent de la se numéric Al conta con los d tro erie ca. ar dedos, inclu uso puede llegar a darse cuen de que 2 es 1 (un dedo) má que 1, que 3 es 1 ( en nta n ás (un dedo) más que 2, etc. En resumen, c ) como result tado de sus experienc s cias contan ndo conjuntos peque eños con los dedos, los niños pueden aprend reglas d numerac s s der de ción para d determinar «cantidade iguales», «cantidad distintas y «más» es des s» ». Co onservación de la cant n tidad. Con e tiempo, la reglas numéricas p el as para evaluar la equivalencia, la no equivale encia y la m magnitud pe ermiten a los niños pod conserv der var. Estos criterios numéricos precisos lib s n beran a los niños de tener que depender de s indicio percepti os ivos como la longitud cuando hacen comp d paraciones cuantitativas. Como resultado los niños dejan de despistars cuando una hilera de fichas se o o, s se alarga o se acor durante una tarea de conser a rta e rvación de la cantidad Quizá Pa d. aul, que llegó a la co onclusión d que su h de hilera larga (con siete fichas) ten más fich nía has que o otra, más corta, con ocho ficha no hab tenido experiencias de con as, bía ntar suficie entes para comparar con exactit dos núm tud meros segu uidos. En otras palabr ras, puede que este preescolar no hubiera aprendido métodos o técnicas nu e p uméricos pa ara calibrar la magnitud relativa de dos co a onjuntos relativamente grandes. e Aun después de haber aprendido re eglas numéricas para d determinar equivalenc cias o no e equivalencias y hacer comparacio ones entre magnitudes los niños pueden de s, s ejar de em mplear esta reglas e una tare de conservación de la cantidad por var as en ea rias razon nes. En prim lugar, p mer pueden no pensar en contar y, por tanto, c n carecen de la e base para empl lear reglas numéricas Cuando una hilera se ha transformado fís. a sicam mente (por ejemplo, a alargándola los niños pueden no estar s a) s seguros de la e relación inicial de los conju untos (quizá las dos h á hileras no e eran iguales de entrad s da). Ante esta incertidumbre, pueden vers abrumad por los indicios vi se dos s isuales de las hileras de longitu desigual, pueden ec ud char mano del criterio perceptivo de la longit tud y llega a la conc ar clusión de q la hilera más larga tiene más (Acredolo, 1982). Pue que a a ede ser, p pues, que lo niños qu no conse os ue ervan crean en realida que alarg una hile n ad gar era añade algo a la misma. Ade e m emás, la no conservac ción sólo es una contra adicción lógica si se cree que las dos hile l eras son ig guales al p principio, co que sin contar y sin osa n núme eros específicos es un proposic na ción dudosa para los n a niños pequeños. La fa alta de co onservación no implica necesa ariamente que un n niño no pu ueda razon nar lógica amente sob las rela bre aciones de equivalen e ncia si cue enta y emp plea números (Gelm y Gallis man stel, 1978). 55 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     En segundo lu ugar, y aun si piensan en contar, puede que los niños pequeños no n n s an a reglas numéricas para basarse en un crite a erio tenga suficiente confianza en sus r numé érico en vez de perceptivo (p por ejempl lo, Gelman 1982). La tarea de n, conse ervación de la cantidad provoca un conflicto entre la reg que tiene un niño pa d gla e ara comparar cantida ades («Si u hilera es más larga que la otra es que tie "más") y el una s a a ene desar rrollo de un regla ba na asada en contar («Si se cuentan dos hilera y tienen la n as n misma etiqueta numérica, es que tie a enen cantid dades iguales»). Un n niño peque eño puede resolver el conflicto simpleme e o ente recurriendo al cr riterio perce eptivo familiar para él. Un niño con algo más de ex o xperiencia p puede vers dividido entre los d se dos nder de ma anera incoherente. criterios y respon ven do a más Tarde o temprano, los niños resuelv el conflicto ideand una regla nueva y m sofisti icada que in ntegra la re egla numéric y la basa en la pe ca ada ercepción. E el fondo la En o, nueva regla esp a pecifica: «S una hile es más larga que otra, pue Si era s e ede tener u una cantid mayor a menos q al conta se obten la mism etiqueta numérica, en dad que ar nga ma cuyo caso se tr rata de hileras con la misma c cantidad.» Básicamen nte, los niñ ños parec cen resolve el conflic cognosc er cto citivo reorg ganizando la informac ción existente para d darle una fo orma más s sistemática De esta m a. manera, los niños pue s eden continu uar emple eando indic cios perceptivos cuand las difer do rencias son evidentes (por ejemp n plo, disting entre un conjunto de seis velas y otro de dos) (Zim guir u miles, 1963) En casos en ). que la diferenci no son claras (por ejemplo, d colas pa el cine en donde u as ias dos ara una de ellas es larga pero con los integran a ntes separa ados y la otra es corta pero con los a integr rantes much más agr ho rupados), la regla indic la neces a ca sidad de co ontar y realizar un juic numéric cio co. Otr ros niños ni siquiera tienen que contar pa conserv n e ara var. Dan por sentada la a conse ervación de la cantida En real e ad. lidad llegan a pensar que es ex n xtraño que un adulto plantee una pregunt cuya res o ta spuesta es tan obvia. A partir de experienc e cias repetidas de con ntar, saben que si no se añade ni se quit nada a d conjuntos n o e ta dos equiva alentes, es equivalencia perm sta manece co onstante po mucho que varíe la or distrib bución espa acial (Lawson, Baron y Siegel, 19 974). Es de ecir, tarde o temprano los niños infieren una regla de equivalencia relativ vamente ab bstracta ba asada en u una spondencia biunívoca que com a a mplementa sus reglas de equiv s valencia, m más corres concr retas, basad en núm das meros espec cíficos (Gelman y Gallistel, 1978). En realidad, hay muc chos datos que indican que la regla abstracta de s equiva alencia/no equivalenc se desa cia arrolla en lo niños a partir de s experien os su ncia concr reta de contar. Los niñ pequeñ suelen ponerse a contar com base pa ños ños mo ara realiza sus juic ar cios sobre la conserv vación de la cantidad (por ejem d mplo, Gelman, 1972) Además, la enseñanza o el de ). esarrollo de técnicas de numera e ación precis sas facilita la adquisición de la conservación de la ca a antidad (Be earison, 196 LaPoint y 69; te O'Don nnell, 1974 Starkey y Cooper, 1977). Ciertamente, parece q 4; , que los niñ ños 56 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     peque eños suelen pasar por una etapa en la que se basan e contar para conser n r a en rvar (conservación con «verific c cación emp pírica») antes de conservar por comprens sión (conservación con «certez lógica» (Apostel, M za Mays, Morf y Piaget, 1957; Gre eco, Grize, Papert y Piaget, 1960; Green y Laxon, 197 P 70). Así pues, seg el punto de vista ce gún o entrado en la manera de contar, la experien ncia de co ontar es la clave par hacer ex ra xplícitas y ampliar las nociones intuitivas de s s equivalencia, no equivalenc y orden de magnit (Barood y White, 1983). Como o cia n tud dy s apítulo n, in ncluso los niños de seis mese pueden inspeccion es nar vimos en el ca visualmente y determinar de manera intuitiva s unos con d a si njuntos peq queños (hasta cuatro elementos) son equivalentes o no. Contar proporcion etiquetas verbales q o na s que puede adjuntar a estos conjuntos pequeños. Es la expe en rse eriencia de contar lo q que propo orciona la base para formular re b eglas numé éricas explícitas y, po osteriormen nte, reglas más abst s tractas (ba asadas en la equivale encia) para razonar e torno a las a en relaciones numé éricas existe entes entre cantidades mayores. Por tanto, a principio los s al niños suelen dep pender de c contar para averiguar relaciones de equivale a encia como la o repres sentada po la tarea d conserva or de ación de la cantidad, y sólo despu depend ués den de reg glas relativ vamente abstractas. En pocas pa alabras, parece que contar es, m más que ig gualar, la vía natural d los niño para lleg a comprender las relaciones de v de os gar equivalencia, no equivalenc y orden con númer no intuitivos. o cia ros Conc ceptos aritm méticos bá ásicos Me ediante las experiencias de con ntar, los niños tambié descubr én ren qué ha ace cambiar un núm mero. Si los cambios de orden o distribuc ción no alt teran el va alor cardin de un co nal onjunto, ciertos tipos de transform mación sí qu lo hacen (por ejemp ue plo, añadir o quitar objetos). Cuando los niños llegan a s ser compe etentes en la 1 p ptar directa amente pa autas numé éricas, está preparad án dos enumeración o pueden cap darse cuenta de relaciones aritm méticas impo ortantes. Un niño pued determin de nar para d o ver con rapidez que añadir un bloque a otro es «dos» y qu añadir ot más hac z e ue tro cen «tres» etc. (Bar », roody y White, 1983; G Ginsburg y Baroody, 1 1983, y Van Glasersfe n eld, 1982) De maner similar, u niño pue determinar o ver en seguida q si se qu ). ra un ede que uita una galleta de un conjunto d tres, que n de edan dos. N hay más que una fina línea en No s ntre nuir contar y aumentar o dismin en una unidad. escubrir los efectos de añadir o q e quitar una unidad depe ende de una técnicas as s De numé éricas eficac ces. 1 S Subitize en el origina!. Se trata de un neologismo que podría traducirse literalmente por e a «subiti izar»/ «subitización» (de erivado de s súbito) y que, en ocasiones, se ha traducido por a «repen ntizar»/ «repe entización». D Dado que sign nifica captar directamente e número de puntos que tiene el un es stímulo visual no estru ucturado sin tenerlos q n que contar, se traducir por «captar rá [directa amente]»/«ca aptación [directa]». (N. del T.) 57 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     Ap partir de sus experienc s cias informa ales de con ntar, los niño construy concep os yen ptos aritmé éticos básicos, pero g generales. Más concr retamente, como resu ultado de s sus exper riencias informales l los niños consideran la adic ción como un proce eso aume entativo (añadir algo a una cantidad dada) y la sustracc ción como u proceso de un disminución (quitar algo de una cantida dada). P ejemplo cuando A ad Por o, Aaron empezaba a asistir al ja ardín de inf fancia se le preguntó cuánto pen e nsaba que eran cuatro y o cinco (4 + 5). Re eplicó: «Si lo tuviera q adivina diría que cuatro o c que ar, e cinco. Espe era, éstos son los números. Seis o siete como c e.» consideraba que la adición era un a proce aument eso tativo, Aaron sabía que dar uno d los suma e de andos como resultado no o estab bien. ba A cau de su co usa oncepto inf formal de la adición, Aa a aron reajustó su cálcul mental pa lo ara que, al menos, fuera algo m f mayor que cinco. Co onsideremo también la reacción de unos pr os reescolares a la tarea de la «ses s sión de ma agia» desa arrollada po Gelman (Gelman, 1 or 1972; Gelm y Gallis man stel, 1978). La prime etapa de la tarea e era establece la importancia de un n número det terminado. Se enseñ a un niño dos ban ñan ndejas con d distintas ca antidades de figuras de plástico (p e por ejemp una ba plo, andeja con tres ratone y otra con cuatro). A continuación, el ex es . xaminad señala una de las bandejas (por ejemplo, la que tiene tres ratones) y la dor s s e designa como «la ganado « ora». Aunqu no se les indica q ue que lo hag gan, los niñ ños suele contar o darse cuenta de la cantidad de ratones en las b en a s bandejas. L Las bande ejas se colocan detrá de una pantalla, s tapan, s mezclan y vuelven a ás se se n n mostr rarse al niño. Entonce el niño trata de esc es, coger la ganadora. Si destapa la no ganad dora (por ej jemplo, la b bandeja con cuatro rato n ones) se da al niño otr oportunid a ra dad y, nat turalmente, encuentra la ganado , a ora. Este p proceso se repite hast que el niño ta esper encontra a la ganad ra ar dora, si no e el primer intento, se en eguro que e el segundo. en La segunda etapa de la tarea m a mide la rea acción del niño a va arios tipos de transf formacione A veces el examinador realiz transform es. s za maciones tr la panta ras alla que n afectan a la cantida cambia la posición de las figu no ad: uras (por eje emplo, colo oca en for rmación tria angular tres ratones qu estaban en fila), alt s ue tera el color de un obje r eto, o sus stituye un ratón por u objeto d un diferente. A veces, re ealiza en s secreto transforma aciones per rtinentes pa la cant ara tidad: añadir o sustrae figuras d la bandeja er de ganad dora (por ejemplo, añadir otro ra e atón de juguete a la b bandeja de tres para q que ningu bandeja sea la gan una a nadora). Lu uego se registraba la re eacción de los niños a estas trans sformacione pertinentes es y no pertinente para la cantidad. Los niños ignoraban la transformación no es s pertin nente para la cantidad: la gana adora (por ejemplo, « «tres») seguía siendo la o ganad dora. Sin embargo, lo niños se sorprendí e os e ían mucho cuando de estapaban las dos b bandejas y no podían encontrar la ganadora. Cuando se les pre o eguntaba q qué había ocurrido, los niños de a ecían que s había añ se ñadido (o qu uitado) algo a la bandeja o 58 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     ganad dora. Cuan se les p ndo preguntaba cómo podr arreglar la situac ría rse ción, los niñ ños indica aban que de ebía quitars la figura sobrante ( se (reponerse la figura qu faltaba). ue Pu uede que es stas pautas de respue s esta no pare ezcan un lo ogro extraor rdinario a o ojos de un adulto, pe indican la existenc de unas aptitudes importantes en los niñ n ero cia s ños de pre eescolar. A pesar 'de q un niño puede no conservar la cantidad el éxito en la que o d, n tarea «mágica» implica un compren na nsión de la transform as maciones q que son o no rtantes para variar la c a cantidad (po ejemplo, la adición y la sustrac or cción varían la n impor cantid dad y una nueva dist tribución no lo hace) al menos con númer familiar o ros res. Adem más, parece compre en ender que la adición y la sustra acción son operacion n nes invers sas: la una deshace la otra. P tanto, aun los n a e Por niños pequeños que no conse ervan tienen alguna comprensión de la aritmética y pu n ueden, den ntro de cier rtos límite razonar lógicament sobre las relaciones numéricas es, te s s s. El papel del reconocim miento de p pautas captación directa» imp d plica el reco onocimiento automático de paut numéric tas cas La «c • • (por ejemplo, identificar sin contar que • • ó • • son «tres»). El lugar d i r n del recon nocimiento automático de pautas numéricas en el desa a o s arrollo del número es u una cuest tión que tod davía queda abierta. A a Algunos teóricos (por e ejemplo, Kla y Wallac ahr ce, 1973; Von Glas ; sersfeld, 19 982) indican que los niños pued n den captar directamen nte peque eñas cantid dades antes de poder contar. Desde el punt de vista de Piaget, los s to • niños muy pequeños recon s nocen simp plemente un pauta co na ompleta. Po ejemplo, • • or se co onsidera una configura a ación global que se aso l ocia a «tres • • • se c s»; considera u una config guración glo obal distinta que simp plemente ta ambién se a asocia a «tr res». Ningu una de es stas «totali idades» se reconoce como una colección de eleme e a n entos que se puede contar, es decir, una cole en , ección com mpuesta de unidades (element e s tos individ duales). Desde este punto de vista, la captación directa no implica u D o una comp prensión de número. Los niños no reconocen simu el s ultáneamente una pau uta numé érica como una totalid dad (una unidad en s misma) y un conjun de part sí nto tes (unida ades individuales) hasta que lle egan al esta adio del pe ensamiento operacion o nal. Con e este logro intelectual, un niño puede conte emplar el n número y la pautas n as numéric cas como una unidad compuesta de unidades (po ejemplo, Steffe, V or , Von Glase ersfeld, Richards y Cobb, 1983). Se egún otro punto de vista, contar precede a la captac p r ción directa (Beckmann, a 1924) En otras palabras, lo niños apr ). p os renden a en numerar co olecciones c correctamente antes de poder reconocer conjuntos con prec r r s cisión y rapidez. En realidad, h hay algunas evidenc cias (por ej jemplo, Baroody y Gi insburg, 19 984; Gelma 1977) q an, que indica que el reconocim an l miento au utomático d las pa de autas num méricas suele desar rrollarse después de una intensa experiencia de contar objetos. E a r Esto puede ser 59 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     espec cialmente cierto para n c niños deficie entes (Baro oody y Gins sburg, 1984 Desde este 4). punto de vista, incluso los preescola o s ares puede reconoc que el número y las en cer pauta numérica son, a la vez, una c as as a colección c completa y un compue esto de par rtes individ duales, es decir, una u d unidad com mpuesta de unidades. En cualquier caso, los dos mode elos indican que la ca n aptación directa es u una técnic fundame ca ental en el desarrollo de la comprensión del número por parte del niño. Cuando lo niños pueden reco os onocer aut tomáticame ente una p pauta, pued den ubrir aspec ctos importa antes del n número. Po ejemplo, un niño q or , que tome tres descu • objeto con una distribución triangular y los coloq en fila, y reconozca que tanto • • os n r que a o como • • • son casos de «tres», pued formular de maner explícita o implícita el c de r ra a ente princip «La dis pio: stribución de las canic no varía la cantida de canic cas a ad cas siguie que te engo.» La captación di c irecta también puede d desempeña un papel esencial en el ar n apren ndizaje de reglas num méricas par apreciar equivalenc ra cias. Si a un niño se le e muestran grupos de tres e s elementos c con una distribución t triangular y en hilera, y. , puede reconocer inmediata e r amente que ambos con njuntos son «tres», pue inferir q ede que dos co onjuntos pu ueden tener la misma c r cantidad au cuando tengan aspe un ectos distintos (Von Glasersfeld 1982). d, B) IM MPLICACIO ONES EDUCATIVAS: DIFICULT TADES CON LOS NUM N MEROS y SOLUCION NES Cua ando tienen la edad d entrar e la escuela, los niño son muy expertos en n de en os y contar (Gelman y Gallistel, 1978; G Gelman y M Meck, 1983 Práctica 3). amente tod dos parec dar por sentados los diverso principio que suby cen r os os yacen a co ontar o que lo rigen: los principios de o orden estab ble, de corresponden ncia, de unicidad y de abstra acción. La mayoría ha m asta parece apreciar el principio r relativamen sofistica nte ado de la irrelevanci del 'orde Esto no ocurre co los niño muy peq ia en. o on os queños o d detes. Estos niños, por e n ejemplo, pue eden no de los núm ecir meros siguie endo un orden ficient coher rente. Un error mucho más comú es decir los primer números en el orden o ún r ros correc y luego «soltar» ot cto tros término sin orden ni concier Por ejemplo, un niño os n rto. podría empezar sistemática a amente con «1, 2, 3» y luego seguir con «6, 8, 12, 9» una n vez y con «12, 3, 6, 6», la siguiente Nótese q a e. que en el s segundo ca aparec aso cen términ repetid nos dos. «Tres» ya se hab emplea » bía ado en la primera part correcta, y te «seis» se emple dos vec seguida para ter » ea ces as rminar la c cuenta. Esta manera de contar no sólo viola clara amente el principio de orden estable, sino también el principio de unic cidad. (Aunque decir términos sin sentido y repetir otro no cump n os ple los pr rincipios de orden es e stable y de unicidad, estos erro e ores no siempre indic can neces sariamente que estos p principios n se conoz no zcan. Por ejemplo, los niños pueden conoc cer estos principios, pero olvidarse de que ya h han usado un término o 60 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     previa amente). Si los niños no han tenido la opor n rtunidad de descubrir estos prin e r ncipios, se les deben brindar abundantes experienc n a s cias de con ntar, sobre todo en e contexto de el juegos o activida ades de inte erés. En rea alidad, pued ser útil p de presentar es stos princip pios explíc citamente (por ejemplo: «Cuando contamos cosas, debemos co omprobar q que decim los núm mos meros de la misma ma a anera cada vez» o «c a cuando con ntamos cosas, debem mos comp probar que usamos un núme e ero nuevo para cad cosa q da que señala amos»). Ta ambién podría ser útil d discutir hist torias como las del ejemplo 7.1 o las o que a aparecen re egularmente en los pro e ogramas in nfantiles de televisión como «Bar rrio sésam mo». Ejemp 7.1. His plo storias para contar Una v y sólo una vez u Cu uentamal es staba muy c contento. C Corría y dab saltos po todo el ca ba or astillo. ¡Pronto era su cumpleañ y quería organizar una gran fiesta! El cocinero vino a pregunta u ños a r o arle cuánt tas persona iba a in as nvitar para poder hac comida y pasteles para todos. cer a Cuentamal sacó su lista de invitados y empezó a contar los nombres que había en ó e ella. A Aunque hab perdido la cuenta d los nomb bía de bres que ha abía contad Cuentam do, mal siguió contando Le salier ó o. ron 27. Ent tonces volv a conta para asegurarse y le vió ar salier ron 22. Est taba muy c confundido. El cociner le dijo que no podía preparar la ro r fiesta hasta que no supiera cuánta ge e a ente iba a venir. ¡Pob Cuentam Se sentó bre mal! con la cabeza entre las ma a e anos. Justo en aquel momento, su herman Cuentab o no bién acaba de lleg de visita «¡Eh! ¿Q te pasa ¿No est contento por la fie aba gar a. Qué a? tás o esta que v a dar?», le preguntó. Cuentam le respondió: «Pues sí que lo estaba, pe vas mal o ero no pu uedo saber cuánta gen va a ve nte enir. Cada v que cuento me sa un número vez ale difere ente.» Cuen ntabién tom la lista y dijo a su h mó hermano qu podrían contar junt ue tos. Sacó un rotulado mágico y empezaro a contar la lista desde el princi or on ipio. Cada v vez que c contaban un nombre, C n Cuentabién le ponía un marca. D esta man na De nera, contaron cada nombre de la lista sólo una v vez. ¡Había 25 nomb a bres! Cuen ntamal se fue corrie endo a decí írselo al coc cinero. El ord no impo den orta Cu uentamal ha abía planific cado un día muy diver a rtido, pero n se atrevía a salir de la no e cama y bajar las escaleras. La mañana anterior h a a había contado los esca alones cuan ndo había bajado a desayunar y le había salido 10 Pero cua a an 0. ando volvió a subir pa ó ara dormi había contado 11. S había me ir, Si enos escalo ones al baja que al sub ¡a lo me ar bir, ejor hoy se iba a dar un tortazo! Así que se quedó sen e ntado miran cómo sa el sol. E ndo alía Era un día muy herm a moso. El co ocinero se acercó al p de la es pie scalera y le gritó que su e 61 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     desay yuno se estaba enfriando. Sus a amigos también se ace ercaron para decirle q que se iba de excursión. Pero Cuentama no quería bajar y todos se fueron. Entonc an o al a ces llegó Cuentabién y subió c n corriendo e escaleras arriba para preguntar a su herma ano uentamal te enía miedo de caerse por Cuentamal si le pasaba algo. Cuando oyó que Cu scaleras, Cuentabién exclamó: ¡N puede s ¡Las es C No ser! scaleras tie enen el mismo las es núme de esca ero alones tanto si subes c o como si bajas!» Arrast a Cuent tró tamal fuera,de la cama y lo lle evó hasta las escaler ras. Cuentamal estab asustad pero da ba do, aba as ermano por arriesgars a caer. Cuentabién bajó por las escaleras r se n gracia a su he conta ando cada escalón: «¡1 e 10!» Luego volvió a subir contand otra vez l escalones, do los y tam mbién le sali ieron 10. «E la misma escalera, así que tie el mism número de Es , ene mo escalones», dijo Cuentabién. Cuentam se puso a dar salto de alegría dio miles de mal o os a, s gracia a su her as rmano, y ba corriend las escaleras para salir del ca ajó do astillo y pilla a ar sus amigos para ir con ellos de excurs a sión. Estas h historias fuero escritas en colaboració con Cathy A Mason. on n ón A. Equiv valencia, no equivale n encia y «más que» Los niños aprenden a basarse en contar o en ca r aptar direct tamente pa ara determ minar «cantidades iguales» (e equivalenci ia) y «can ntidades d distintas» (no equiva valencia) ba astante pro onto, al menos con nú úmeros pequeños. Si los niños no i emple espontá ean áneamente el número para definir equivalen e o ncias y no e equivalencias, suelen tener bas stantes dific cultades con estas tare eas. Despu de comprobar que un ués niño p posee técni icas numér ricas precisas, puede ser útil indicar explícit tamente cómo puede usarse el contar para determina «igual que», «distint de» y «m que». E e a ar to más Esto puede hacerse en el contex de juego como los descritos en el ejemplo 7.2. Se ha e e xto os s emple eado con éx juegos como la Lo xito otería con n niños deficie entes (Caris y Wern son ner, 1943; Descoeud dres, 1928). . plo nseñar los conceptos de equivale encia, no e equivalencia y a Ejemp 7.2 Juegos para en ord den LOTERIA L Objet tivo: Equiv valencia y no equivalen n ncia. Mater rial: 1. Ta ableros para cada juga a ador. 2. Cu uadrados co distintas cantidades de puntos on s s s. 62 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     Ins strucciones: : Cada jugador toma un ta r ablero con, por ejemplo, tres pau utas numér ricas (véase la e figura Por turno los niño tratan de encontrar un cuadra que te a). os, os ado enga la misma cantid de punt que una de las pa dad tos a autas numéricas de su tablero. Si se encuen i ntra un cu uadrado, se coloca en e ncima de la pauta nu a umérica correspondien nte. El prim mer jugador que com mplete su tablero (ta apando todas las pau utas numér ricas) gana la a partid Cada ve que empieza un turn todos lo jugadore pueden J da. ez no, os es Jugar a la v vez. Con e esto se elim mina la ven ntaja de ser el primero en jugar, y se permite que pue r o eda haber más de un ganador. r n DOMINO DE MISMO NÚMERO EL Obj bjetivo: Equ uivalencia y no equiva alencia. Ma aterial: Fichas de dom minó. Ins strucciones: : Est juego es una adapta te ación del ju uego de dom minó descri por Carr ito rison y Werner (1943 y Wynro (1969-1980). Se colocan las fichas boca abajo. Todos los 3) oth 63 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     jugadores toman la misma c n cantidad de fichas. Sale el jugado que tenga el dos dob e or a ble. ue odas sus fic chas. El juego con fich de dominó has Gana el jugador que coloqu antes to norma ales se ilus stra más ab bajo. Para estimular u mayor dependenc de cont una cia tar, Wynro (1969-1 oth 1980) usa f fichas cuyo puntos p os presentan u distribu una ución irregu ular para q el reconocimiento de las pau que o utas sea me enos fácil. LA ESCALERA A Obj bjetivo: 1. L serie nu La umérica co omo representante d cantidades cada v mayor de vez res (intro oducción al concepto de orden o n). 2. E siguiente término de la secuen El e e ncia numérica es una u unidad (o u uno), más gra ande (conce epto más av vanzado). Ma aterial: Blo oques encaj jables. Ins strucciones: : Ayu udar al niño a construir una esca o alera con cu ubos encaja ables. Emp plear cubos de colore diferente para des es es stacar los in ncrementos en unidade A medid que el n s es. da niño va construyendo la escalera indicar que el prime escalón s o a, er sólo tiene u bloque y no un uy uiente tiene dos bloque y es un poco (un b es bloque) may yor, es mu grande, que el sigu que el siguiente tiene tres bloques y es aún mayo (un bloque más que dos), etc. U t s or Una a co so lones) hace que el n er niño vez construida la escalera (hasta cinc e inclus 10 escal a» scalera con sus dedos y que vay contando cada esca n s ya o alón a med dida «suba por la es que lo toca. La escalera tam o e mbién pued construir con una lista numé de rse a érica. Tamb bién se debe indicar que, a medida que el n q niño avanza por la list numérica los números a ta a, (escalones) son mayores (cada núm n mero o esc calón sucesivo es un bloque m n más grand de). 64 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     Co onceptos aritméticos básicos a s No es probab que se d o ble desarrolle u compre una ensión fund damental de la aritmét e tica sin un técnica eficaces y unas exp nas as periencias s suficientes de contar. Si un niño no ha tenido exper riencias de numeració abundantes y prec ón cisas, no a aprenderá los os ento a un co onjunto: los increment en una unidad varí s tos ían efecto de añadir un eleme sistem máticament la designación car te rdinal de u conjunto para con un o nvertirla en el siguie ente númer de la ser numéric Por tant la enseñanza de a ro rie ca. to, apoyo para la a aritmé ética no de realizar hasta q ebe rse que el niño no tenga soltura con las técnic o n cas básica para co as ontar como la enumer ración, la re egla del va alor cardina e incluso la al o separ ración. Par los niños de educa ra ación espe ecial puede ser especialmente útil e desta acar los efe ectos de añ ñadir o quit una unid tar dad en situ uaciones co otidianas. P Por ejemp a la ho de desa plo, ora ayunar, el maestro pu uede dar d galletas a un niño y dos s o pregu untarle cuántas tendrí si se añ ía ñadiera una más a la dos que ya tiene, o as e pregu untarle cuán ntas le qued cuando se ha com dan o mido una de las tres qu tenía. En el e ue n ejemp 7.3 se presentan va plo p arios juego que implican llevar la cuenta de increment os a e tos y dism minuciones en una uni idad. Ejemp 7.3 Juegos que im plo mplican añad o sustra una unid dir aer dad LANZAMIE ENTO DE F FICHAS Ob bjetivo: Sumar de 1 a 5. Material: M 1. Fichas, mo onedas u ot tros objetos pequeños que se puedan conta s s ar. 2. Bandejas (de colores distintos). Ins strucciones: : El objetivo de juego es lanzar un n el número det terminado d fichas a una bande de eja. Cada jugador el a lige una ba andeja de c color distint Para principiantes, hacer que e! to. e núme de fichas a colocar en la bande sea 5. P turnos, l jugador lanzan u ero s eja Por los res una sola f ficha. Si un niño tiene éxito, cua n e ando le toca el turno, se le dice: «Tenías tres : fichas en la band s deja y ahora tienes una más. ¿ Cu a a uánto es tres y una más Si un niño s?» es inc capaz de encontrar una respues añadir: «Para ver cuántas s tres y u e sta, r son una más, cuenta las fichas de tu bandeja Gana e! primer jug s a.» ! gador que c coloque cin nco s ndeja. La dif ficultad de! juego pued modifica de arse variand la distancia do fichas en su ban entre el jugador y la bande o aume r eja entando la c cantidad de fichas necesarias pa e ara r. ganar 65 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     EL JUEGO DEL MON O NSTRUO D LAS GAL DE LLETAS Ob bjetivo: Re estar una un nidad. Ma aterial: 1. Montón de tarjetas co 1 a 5 galletas (punto círculos o dibujos d galletas ). on os, s de 2. O Objetos red dondos que se puedan contar. e n Ins strucciones: El objetivo de juego es reunir 10 ga e! alletas (objetos que se puedan c e contar). urnos, los jugadores levantan un tarjeta y pueden pillar tantas g na galletas como Por tu indica la tarjeta menos una. Explicar «Las tarje a r: etas nos dicen cuánta galletas se as puede pillar ca vez. Sin embargo, el monstru de las galletas siem en ada n , uo mpre se come una c cuando las tiene que se t ervir." Cuan un niño por ejemp ha elegido una tarjeta ndo o, plo, con tr puntos, se le dice: «Ahora ten res ndrías que to omar tres g galletas, per e! monstruo ro se co ome una. ¿C Cuántas qu uedan para ti?» Si e! n niño da la r respuesta c correcta, se le e dice: «Pues tom dos galle ma etas.» Si no puede res o sponder, ha acer que ta uno de los ape punto con un de y que c os edo cuente e! re esto. Para a algunos niño puede h os, hacer falta u una demo ostración más concreta: cuando un niño ha sacado tre galletas y e! monstruo m es se ha comido un hacer que cuente l que le q a na, las quedan. Re esumir e! he echo diciendo: «Hab tres galle bía etas, se ha llevado u an una, y han q quedado do os.» Paut numéricas y digitales tas Cuando lleg C gan a la ed dad de en ntrar en la escuela, l los niños s suelen cap ptar direc ctamente conjuntos d hasta c c de cuatro elem mentos (Bj jonerud, 19 960; Gelman, 1977 Algunos niños de 7). s esfavorecid dos y muc chos niños deficientes todavía no dominan esta técnica básica (Baroo ody y Gins sburg, 1984). Captar directamente conju untos de cinco o seis elementos, o incluso de tres o c cuatro, en re ealidad pue ede depe ender de un técnica de nume nas as eración prec cisas y unas experienc cias de con ntar abun ndantes. Po tanto, las deficiencia en estas áreas deb subsan or s as s ben narse antes de prete ender que el niño dom mine el rec conocimient de pauta El recon to as. nocimiento de pautas regulare puede cu es ultivarse me ediante juegos con da ados. ara meros del 1 al 5 al menos, muchos niños apre s enden espo ontáneamente Pa los núm pautas digitale automát es ticas antes de incor s rporarse a la escue (Siegler y ela r Robi inson, 1982 Siegler y Shrager, 19 2; 984). Esta t técnica no p puede dars por senta se ada en p poblaciones especiale En el ejemplo 7 se deta s es. 7.4 allan varias actividad des adec cuadas para fomentar el aprendiz a zaje de pau utas digitale es. 66 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     Ej jemplo 7.4 Actividades para apre s ender pauta digitales as HAC CER TITER RES CON L LOS DEDOS Ob bjetivo: Re epresentac ción automá ática con los dedos de los númer 1 ala. M s e ros Material: 1. Títeres hec chos con ca anutillos de papel para deslizar lo dedos de e a os entro de ellos, o peg gatinas con el dibujo d una cara para pega n de a arlas en la y yema de lo dedos. os Instrucciones s: Mostrar al niñ los dedo correctos a levantar colocándo los títere de canut ño os s r ole es tillo o las pegatinas. s HACE CONTO ER ORNOS DE LAS MANO OS Ob bjetivo: Re epresentac ción automá ática con los dedos de los númer 1 a 10. s e ros Material: M 1. Pizarra. 2. Tiza. Ins strucciones s: Ay yudar al niñ a levanta los dedo correctos para vario números y a trazar su ño ar os s os s conto orno en la pizarra. Ped p dirle a continuación qu nos mue ue estre varios números c s con dedo El niño puede com os. mprobar su respuest compar us tas rándolas co las form on mas traza adas o conf frontándolas con las nuestras, qu deberán tener la forma correct ue ta. C) IMPLICACIONES EDUC CATIVAS: LA NATUR RALEZA DE LA INSTR E RUCCION ASICA BA Distin ntos punto de vista: distintas implicacio os ones Lo puntos de vista que estable os ecen como requisitos previos la lógica y las a técni icas para co ontar prese entan implic caciones ed ducativas sustancialmente distint tas. Segú la prime ún era, es inú dedicar directame útil r ente los esfuerzos in niciales de la ense eñanza al número y a técnicas para con s ntar. Van Engen y G Grows (197 75) obse ervan: «La noción de que conta es la ide básica d la aritm ar ea de mética ha sido acep ptada y favo orecida dura ante mucho tiempo po muchas personas in o or nteresadas en la ma atemática escolar elem e mental. ¡Co ontar no es la idea más básica de la aritmética! s e Ideas como la correspo s a ondencia biunívoca y "más q que" son mucho m más funda amentales y, de hech son requ ho, uisitos prev vios para un desarrollo significat tivo 67 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     de co ontar» (pp. 252-253). Sin los req quisitos psi icológicos g generales, la enseñan nza de c contar y de número está cond el denada a carecer de sentido. Por tanto, la e ense eñanza de la matemá ática debe fomentar, en primer lugar, el desarrollo de r conc ceptos lógic y del ra cos azonamiento. Según e otro punto de vista, la instrucc el ción inicia debe ce al entrarse dir rectamente en el de e esarrollo de técnicas y conceptos e espe ecíficos para contar y e a estimular su aplicación En pocas palabras, la cuestión es u n. s si la e enseñanza de las matemáticas elementales debe impa s artirse forma almente sob bre la ba de unos conceptos lógicos má básicos o informalm ase s s ás mente media ante el cont tar. La matemátic modern Durante el siglo XIX y la m ca na. e mayor part del XX, la te ñanza de las matem máticas a los niños pequeños empezab por con ba ntar enseñ (Brain nerd, 1973) Según D ). Dewey (189 y Thor 98) rndike (192 22), por eje emplo, con ntar deber abarcar la formación matemá ría ática inicial del niño. Russell (19 917) denun nció este e enfoque info ormal. Afirm maba que p primero deb enseñar el conce bía rse epto lógico de las cla ases y que el número debía ense eñarse desp pués como colofón a e estas ideas. El «enfo oque cardin a la ens nal señanza de la matemática eleme e ental» de R Russell aca abó toman cuerpo con «La M ndo Matemática Moderna» (Brainerd, 1973). El e enfoque ca ardinal, o Ma atemática M Moderna, destaca la e enseñanza d la teoría de de a conjuntos. En la figura 7.1 se muestra la prime lección de este en a era nfoque. ¿Q Qué conce eptos se pretenden c cultivar con los ejercicios de la página 5? ¿Cuál es el n ? s objetiv de los ejercicios de la página 6? ¿Y cuál es el de lo de la pág vo e e os gina 7? Como muestra la figura 7.1, la inst a trucción inic se centr en cultiva los conce cial ra ar eptos de cla ase (clasif ficación e in nclusión de clases) y e e equivalenci (correspo ia ondencia biunívoca). Sin embargo, y como se afirma en el capítulo 11, este tip de enfoq n e po ques forma ales son aj jenos a los niños pequ ueños. Cons sidérese el caso de Aa aron, un niñ inteligent y ño te vivaz que acababa de empe ezar el prim curso. E año anterior, yo hab seguido su mer El bía o o desarrollo de la adic o ción inform En cuestión de meses ya ha mal. abía llegado a o rápido domin la adic nar ción de blo oques con sus dedos Luego continuó inv s. ventando p procedim mientos de cálculo men c ntal. Intrigad por sus avances, le pregunté si le gustab do e ban s hombros sin mucho entusiasmo Le pregunté las ma atemáticas de este cur rso. Alzó lo o. qué cosas estab aprendiendo con las matemáticas. ba s AARO ON: INTER RLOCUTOR: AARO ON: [Sin in nterés.] Pue no estoy muy segur Tenemo que traza es ro. os ar líneas y cosas as sí. Oh, co omparáis co onjuntos pa ver si so iguales. ara on Supon ngo que s [Entonc sí. ces, todo s comportamiento se su transfo ormó en un explosió de entus na ón siasmo.] ¿S Sabes cuán nto son 1.000 más 1.000? ¡Pue 2.000! es 68 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     INTER RLOCUTOR: AARO ON: ¡ Anda ¿Y eso lo has apren a! o ndido en la clase de m matemáticas s? No, ¡p pero es que soy muy listo! Como Aaron no parecía en o ntender el o objetivo de los ejercicios de corre espondenci ias, presta poco in aba nterés a este enfoque f formal. Sin embargo, e capaz de comprend era der la arit tmética bás sica y ampliar una relación que había apre endido con sumandos de una sola cifra a sumand dos de cu uatro cifras Esta ob s. bservación informal era signif fivativa y es stimulante p para Aaron. La enseñanza piagetiana Algunos educadores piagetiano afirman que, como las a a. s os eras etapas del desa s arrollo inte electual lim mitan la ca apacidad d niño pa del ara prime comprender el número, la enseñan nza inicial de las m matemáticas debe es s star conce ebida para fomentar e desarrollo del pens el samiento op peracional (por ejemp plo, Copeland, 1979) Se han d ). diseñado va arios curríc culo s (por e ejemplo, Fu urth y Wac chs, 1974; Maffel y Buckley, 19 B 980; Sharp, 1969) con el objetivo general d fomentar la n o de r capac cidad para el pensamiento gener (lógico). e ral De esde el pun de vist piagetian es inút enseñar el número (contar y la nto ta no, til o aritmé ética) direc ctamente. P Primero se deben des sarrollar los requisitos psicológic s s cos: comp prender las clases, las relaciones y la corresp c pondencia biunívoca. Este punto de o vista queda refl lejado por Gibb y Ca astañeda (1975) en un anuario del Natio o onal Council of Teach hers of Mat thematics: «Clasificar [establece correspon er ndencias] y yordenar son tres procesos q r que subyac cen al conc cepto de n número.... D ahí que la De e exper riencia de clasificar, co c omparar y ordenar pro oporcione e fundame el ento necesa ario para el nivel má elevado de abstra ás o acción nece esario para el número (p. 98). El a o» desar rrollo de contar y del s significado y los nombr de los n res números só debe darse ólo despu de muc ués chas experi iencias de clasificació ordenac ón, ción y estab blecimiento de corres spondencia (Gibb y C as Castañeda, 1975). Figura 7.1. Primeras página de un cu a as uaderno de matemátic elementa ca al. 69 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     Sin embargo, hay poco datos que justifiqu n os uen este enfoque pia agetiano a los inicios de la ens s señanza el lemental. E realidad, hay datos (Almy, 1971; Dodw En well, 1960, 192; Gonc char, 1975; Hood, 196 que pa 62) arecen apoy la idea (Macnama yar ara, ) rollo de la clasificació formal o de ón 1975) de que el número no depende del desarr técnic de seria cas ación como describe P Piaget. Adem más, la capacidad de c comparar conjuntos contando no depen s o nde del do ominio de l correspo la ondencia b biunívoca (por ejemp Wang, Resnick y B plo, Boozer, 197 Los niñ pueden aprender m 71). ños n mucho acerca de co ontar, del número y d la aritm n de mética antes de pode conserva (Mpiangu y er ar u Gentile, 1970). En realidad la neces d, sidad de postular est tadios para el desarro a ollo lógico ha sido pu o uesta en du muy seriamente (v uda véase, por e ejemplo, Groen y Kier ran, 1982) En resum ). men, no se ha demost trado empí íricamente que sea ne ecesario tener 70 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     éxito en tareas «operacio onales» co omo la inclusión de clases, la seriación, el pondencias biunívocas y la cons s servación d la cantid de dad establecimiento de corresp para a alcanzar un compren na nsión básica del núme de cont y de la a a ero, tar aritmética. Co todo, es de destacar que la pos on d stura de Pia aget presen muchas implicacion nta nes educa ativas de im mportancia. Por ejemp hace fa una no . plo, alta oción eleme ental de «m más que» para el desarrollo d concep de núm del pto mero y de una mane de con era ntar signifi icativa. Ade emás, el número prese enta a la vez significad de ordenamiento y de z dos clasifi icación, y contar im mplica realm mente una correspondencia biunívoca. Sin a emba argo, es pos sible que lo niños lleguen a alca os anzar estos conceptos en su for s rma básica antes de lo que pensaba Piage y que el n a et número y c contar sólo requieran u una comprensión inf formal de estos con nceptos. C Ciertamente el desar e, rrollo de u una m rada y for rmal de la clasificac a ción, la se eriación y la comprensión más elabora spondencia biunívoca puede dep a pender, en e fondo, de desarrollo del númer y el el o ro corres de contar. c es Implicaciones curriculare Es indudable la importa e ancia del o objetivo de la Matemática Mode erna y de los culos piaget tianos para ayudar a los niños a pensar ló a ógicamente Razonar en e. curríc torno a clases y relaciones debe ser un aspecto d los curríc n de culos de las matemátic s cas eleme entales. Sin embargo, la enseñan inicial d las matem n nza de máticas debería tener en r cuent qué tiene significado para los niños peque ta e o eños. Siguen a continuación algun nas recom mendacione es: 1. Introducir las matem máticas de una man e nera inform en vez de hace mal z erlo forma almente me ediante la teoría de conjuntos. Las defin . niciones fo ormales de la equivalencia nu umérica, et tc., pueden ser demasiado abs n stractas pa los niñ ara ños eños. Conta ofrece u base co ar una oncreta y s significativa para comprender ide a eas peque esenc ciales como equivale encia, no e equivalencia y conservación de la cantidad, a e espec cialmente con conjun c ntos no intuitivos. De hecho, c e contar pued tener m de más signifi icado que establecer correspon r ndencias para determ minar la eq quivalencia de conjuntos, sobre todo si tienen más de cinco obje e e etos. 2. No aplazar las experiencias y la enseñanza de contar Hasta los preescolares r a r. s parec estar ps cen sicológicam mente equip pados para empezar a aprender el número A a r o. excep pción de la nociones básicas de «más», no hay n as s , necesidad d retrasar la de r enseñ ñanza de contar resp c pecto a téc cnicas gen nerales com clasifica ordenar o mo ar, establecer correspondencia Es impo as. ortante ens señar estas técnicas p sí mism por mas, pero h pocas razones pa creer qu sean necesarias pa la ense hay ara ue ara eñanza del número y de conta Tampoco hay nece ar. o esidad de a aplazar la e enseñanza de contar, del ero a que núme y de la aritmética a los niños q no conservan. 71 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     3. Fomentar el desarro ollo del rec conocimiento automát tico de pautas y de las pauta digitales. A veces s ha dese as . se estimado la captación directa por considera ada una t técnica aprendida de memoria que se o e obtiene con más fac cilidad que la enum meración o un concept numérico (por ejem to o mplo, Strauss y Lehtin nen, 1950). El . recon nocimiento de rautas numérica desemp s as peña un p papel impo ortante en el desar rrollo de nú úmero y de la aritmétic Se debe instar a l niños a que domin ca. los nen pauta numérica regulares como las d los dado Además necesitan experimen as as s de os. s, n ntar con distribucione irregulare de uno a cinco elem es es mentos. Me ediante el re econocimiento autom mático de varias pauta numéric como c v as cas casos del m mismo número, los niñ ños puede aprende que el nú en er úmero y los conjuntos equivalent no se d s s tes definen por su r aspec Las pa cto. autas digitales también desempe n eñan un pa apel importa ante en el desarrol del núm llo mero y, com veremo en el ca mo os apítulo VIII, en el desarrollo de la e aritmé ética. Por ta anto, se de instar a los niños pequeños a contar co los dedo y ebe on os emple pautas digitales. ear D) RESUMEN N La experienc cia de co ontar es esencial p para que los niños desarrollen s paulatinamente la compre ensión del número y lleguen a dominar aplicacion r nes numé éricas. Salvo en el cas de corre el apre so egir endizaje de nociones básicas como «más», no hay ninguna raz para ap n zón plazar la en nseñanza de contar y d número A e del o. partir de experie encias conc cretas de co ontar y de r reconocimie ento de pau utas, los niñ ños apren nden que lo cambios de aspecto y del orde de conta no afecta al valor c os o en ar an cardinal, y que aña o quitar elementos sí que lo hace. La e adir r s experiencia de contar es a r impor rtante para ampliar las nociones intuitivas de equivale s encia, no e equivalencia y a orden La enseñ n. ñanza formal y lógica de la teorí de conju ía untos es úti por derec il cho propio pero la enseñanza del núm o, a mero basad en cont es inici da tar ialmente m más signifi icativa para los niños. a 72 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     Aritmét A tica info ormal An ntes de dom minar las c combinacion numéricas básica ¿qué pr nes as, rocedimientos emple los niños para calcular suma diferenc ean as, cias y prod ductos en p problemas c con núme eros de una sola cifra? ¿Cómo se explica el desar o rrollo de procedimientos aritmé éticos informales? ¿Por qué a lo niños les cuestan m unos p os s más problemas q que otros? ¿Cómo tr ? ratan los niños de min nimizar, de manera na atural, las dificultades del cálcul lo? ¿Qué problemas suelen en ncontrar lo niños co el cálcu aritmét os on ulo tico inform mal? ¿Cómo se puede subsanar estas dific o en cultades? A) B BASES PAR LA ADICION y LA SUSTRAC RA A CCION INF FORMALES S Cu uando emp pezaba a asistir al jardín de infancia, Aaron podía calcu e ular rápida amente las sumas de problemas tipo N + 1 como 3 + 1 = - y 5 + 1 = - . Para ot tros proble emas, incluyendo los d tipo 1 + N como 1 + 3 =___ y 1 + 5 = ___, Aa de aron tenía q que emple objetos concretos para calc ear s s cular la su uma. Tome emos, por ejemplo, s sus respu uestas durante nuestra cuarta ent a trevista, rea alizada en n noviembre: EXAM MINADOR: AARO ON: EXAM MINADOR: AARO ON: EXAM MINADOR: AARO ON: EXAM MINADOR: AARO ON: 1 + 7. [Pausa. Luego cue . enta para sí: «1, 2, 3, 4 5, 6, 7»]. Tengo que 4, e hacerla con los blo oques. [Prim mero coloca un bloque luego sie a e, ete más, cu uenta todos los bloque y expre la suma correcta]. s es esa a 2 + 3. a nte] o, no [Cuenta rápidamen 1, 2, 3 [pausa]. Casi lo tengo pero ya n puedo p pensar más [Primero coloca dos bloques, lu s. s uego tres más, y cuenta todo los bloqu para de os ues eterminar la suma]. a 2 + 4. 10. o lve s 1,2,3,4,5,6,7,8,9, 1 Pues no sé... [vuel a usar los bloques para ca alcular la su uma]. 1 + 3. 1, 2, 3, 4, 5 [en voz baja]. [Ex xaminador: Venga, aca aba.] Cuatr ro. 73 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     La capacidad de Aaron para sum mentalm d mar mente fue a aumentand de mane do era gradu Con pro ual. oblemas de tipo 1 + N al principio empezab a contar a partir de 1 e N, ba r el (por e ejemplo, 1 + 3: «1, 2, 3, 4»). Hac la prima cia avera, ya re esolvía auto omáticamente proble ema de tipo 1 + N dic o ciendo el nú úmero siguiente a N e la serie n en numérica (p por ejemp 1 + 3 = «4»). A fina plo, ales de curs Aaron había refinado el proce so, edimiento pa ara calcul los resu lar ultados de s sumas con sumandos distintos d uno: emp de pezaba con el n cardin del sumando mayo y contaba progresiva nal or a amente a partir de él (p ejemplo 2 por o, + 6 = t6; 7, 8»). Aa aron casi no recibió nin o nguna ense eñanza arit tmética form ¿Qué explica, pues, mal. su capacidad aritmética inf formal y sus progresos durante e curso? ¿Por qué tenía el que calcular el resultado de prob e o blemas 1 + N cua ando podía determin nar inmed diatamente el resultado de proble emas N + 1 En contr 1? raste con su soltura en el u n cálcul de suma con el auxilio de objetos co lo as oncretos, su primero intentos de us os cálcul mental no tuviero éxito. ¿ lo on ¿Qué explica la difi icultad par desarro ra ollar proce edimientos de cálculo menta par problemas 1 + N y sumas con sumand ra dos distint tos de uno A lo lar o? rgo del cur rso, Aaron inventó es spontáneam mente nuev vos proce edimientos de cálculo. ¿Qué motivó este des d sarrollo? El fundamen nto: contar Co omo vimos en el c s capítulo VII, los niños desarro ollan una comprens sión funda amental de la aritmética mucho antes de l llegar a la escuela a partir de s sus prime eras experie encias de c contar. Los conceptos informales de la adic s s ción (en tanto que a añadir más) y de la sustracción (e tanto qu quitar alg guían lo intentos de ) en ue go) os los niños para construir pr c rocedimient aritméticos inform tos males. Por ejemplo, para sumar uno más a tres, muchos niño empieza contando hasta tre y luego se s os an es n d d, ueden llega a ar limitan a contar una unidad más («1, 2, 3; 4»). En realidad hasta pu tratar de aborda problema más difíciles de la misma ma ar as anera. Cons sideremos los prime eros intentos de Aaron para calcul mentalm s lar mente las su umas de pro oblemas 1 + N y de p problemas con suman ndos distint de uno (M + N). C tos Como consid deraba que la e adició es un pro ón oceso aumentativo, su intentos iniciales, a us aunque infru uctuosos, ib ban por bu camino Para 2 + 3, por ejem uen o. mplo, parec saber qu la suma tenía que ser cía ue mayor que dos. Por tanto, e seguida contó hasta dos y lueg contó un unidad m P en a go na más que ía mo ... engo, pero... ». (aunq no sabí bien cóm continuar): «1,2,3, . Casi lo te La soltura con las técnic para co n cas ontar permit a los niño resolver mentalmente te os r proble emas con «1» muy pr « ronto. Los n niños descu ubren con b bastante ra apidez que las relacio ones entre un número y su sigu o uiente se ap plican a pro oblemas N + 1 y que las relacio ones entre un número y su anterior pueden aplicarse a problemas N - 1. De heo s cho, muchos preescolares pueden usar su re s epresentac ción menta de la se al erie 74 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     numé érica para resolver pro r oblemas co «1» sen on ncillos (N + 1 y N - 1 como «t 1) tres pastelillos y uno más» o «c cinco muñe ecas menos una que t quedas» (por ejemp s te plo, Baroo ody, 1984a; Court, 1920; Fuson y Hall, 198 Gelman 1972, 19 83; n, 977; Ginsbu urg, 1982; Groen y Resnick, 19 R 977; Ilg y A Ames, 195 Resnick 1983; Re 51; k, esnick y Fo ord, 1981; Starkey y Gelman, 1982). En el anterior p problema de adición, u niño pue e un ede entrar en la serie numérica por el punto esp r pecificado p el prim término o por mer o sumando (tres) y dar com respuest el núme siguient en la se mo ta ero te erie numéri ica: tro». En el anterior pr roblema de sustracció un niño puede entr en la se ón, rar erie «Cuat numé érica por el punto espe ecificado po el minue or endo o cant tidad mayor (cinco) y dar como respuesta el número anterior en la serie nu n umérica: «C Cuatro.» Co omo el emp pleo sta entación me ental de la serie num a mérica para determina respues a ar stas de es represe relacio onadas con el núme anterior o posterio a otro d ero r or dado es tan automáti ico, muchos preesco olares pued den dar mentalmente y con ra e, apidez, las respuestas a s proble emas senci illos con «1». La dif ficultad relativa de p problemas 1 + N ¿P qué Aar podía r Por ron resolver pro oblemas N + 1, pero no problem 1 + N? El mas ? conce epto informa que tiene los niños de la adic al en s ción puede hacer que los problem mas N + 1 sean más fáciles de resolve que los problema 1 + N. Como Aaron er s as consid deraba que la adición era un proc e ceso aumen ntativo, inte erpretaba el problema 3 + l 1 = __ como tres y uno más cosa que se puede r _ s, resolver fác cilmente contando («1, 2, 3; 4.,) o emplean las relac ) ndo ciones entre un númer dado y el que le sigu («3, 4»). En e ro l ue cambio, interpre etaba que 1 + 3 = __ era uno y tres más, cosa que no se pue _ ede resolv fácilmen con esto métodos En otras palabras, c ver nte os s. como los niñ pequeñ ños ños consid deran que la adición es un proces aumenta so ativo, puede presenta la tenden en ar ncia a con nsiderar que N + 1 = __ y 1 + N = __ so problemas diferent y la suma on tes consig guiente no es equiva o alente. Por tanto, pue r eden no d darse cuent de que su ta métod centrado en la relac do o ción existen entre un número da y el que le sigue, q nte n ado e que es tan eficaz pa respon ara nder en seg guida prob blemas de tipo N + 1 también es 1, aplica able a probl lemas de tip 1 + N. po En un mome ento dado, los niños d descubren que las re elaciones e entre números ecutivos se aplican po igual a pr or roblemas de tipo N + 1 y de tipo 1 + N. Jen nny, conse una n niña de jardín de infanc describ este imp cia, bió portante de escubrimien (Barood y nto dy Ginsb burg, 1982a Mientras jugaban a un juego m a). s matemático la niña qu se senta o, ue aba al lad de Jenn sacó una tarjeta co el probl do ny a on lema 1 + 6 = __. Ma anifiestamente perple y desor eja rientada ante este pro oblema, la n niña se que sin dec nada. T edó cir Tras una p pausa, Jenny se le a acercó y le dijo en vo baja: «¡Eh! ¡Que es muy fá e oz ácil! ¡Siem mpre que ve eas un 1, es el número que viene después!» A dife erencia de su 75 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     compañera, Jenny había ab bstraído una regla gen neral de núm meros cons secutivos para emas con «1»: «La sum de N + 1 ó 1 + N es el número que sigue a N en la se « ma s erie proble numé érica." Con esta regla g e general, Jenny podía u usar su rep presentación mental de la n e serie numérica para respo onder con igual eficac a proble cia emas de tipo N + 1 y a proble emas de tip 1 + N. po El desarrollo de una reg general de número consecut gla os tivos para l problem los mas «1" s uy nte dad culo con « puede ser un primer paso mu importan hacia una capacid de cálc gener más flexible. Por ejemplo, Aar aprendi primero q podía pasar por a ra ron ió que alto sin pr roblemas el orden de lo sumandos en probl os lemas con «1». Unas s semanas m más tarde empezó a hacer lo mismo en problemas con sum n mandos dis stintos de 1 y laba las su umas de ti ipo M + N contando a partir del sumando mayor (por calcul ejemp 2 + 6: «6; 7, 8»). A plo, Además, los niños sólo llegan a co s onsiderar la adición como a la uni o reunió de dos conjuntos d una manera gradu Desde e ión ón de ual. este punto de vista, el orden de los núm d meros carece de importancia: 3 + 2 = 2 + 3. En ot tras palabras, la unió de un conjunto de tres objeto con otro de dos, tiene el mismo ón os o result tado que la unión de dos objetos y tres objet tos. Esta co oncepción « «unionista» de la adición es má abstracta que la co ás a oncepción a aumentativ familiar p va para los niñ ños peque eños. La co omprensión de que el o orden de los sumandos no altera l suma en los s s la proble emas con «1» pued ser un primer p de n paso muy important hacia u te una comprensión má profunda de la adición (Resnic 1983). ás a ck, B) A ADICCION INFORMAL I L Proce edimientos concreto s os Inic cialmente, los niños e emplean ob bjetos concr retos para c calcular sumas. A cau usa de su inJj1ediat disponibilidad, suel u ta len usar los dedos pa sumas de hasta 10. ara Desde el punto de vista de! desarrollo, la estrateg más bás e d gia sica es la cu uenta concr reta global (CC) que se ilustra en la columna 1 de la figura 8.1. Los blo e oques (u ot tros objeto 'que se puedan contar, como lo propios d os p os dedos) se c cuentan uno por uno para o repres sentar un sumando; e! proceso se repite con e! otro sumand Luego se o e do. cuentan todos lo objetos p os para determ minar la sum ma. Inv vención de atajos. Los n niños invent espontá tan áneamente atajos par el laborio e ra oso proce edimiento cc Uno de lo favoritos es la estra c. os s ategia de « «pautas digitales» que se e ilustra en la colu a umna 2 de la figura 8.1 (Baroody en prens y, sa). Nótese que, en e e esta estrat tegia, cada sumando se repres a senta con una pauta digital. As se evita e! sí a laborioso proces de contar los dedos uno por un para rep so s no presentar ca sumando. ada ante la estra ategia de la pauta digital, e! niño sólo tiene q contar una vez (para a que Media 76 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     determ minar la suma). La estrategia de «recon s nocimiento de pautas» (Siegler y Robin nson, 1982; Siegler y S Shrager, 19 984), que se ilustra en la columna 3 de la figura e a 8.1 es aún más económica. Esta estra s e ategia comp porta la creación de pa autas digita ales 77 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     para cada suma a ando para, a continuac ción, recono ocer la sum inmediata ma amente, qu uizá de m manera visu (median una cap ual nte ptación dire ecta), quizá cinestésic Para 4 + 5 á ca. =__ , por ejemp un niño puede em plo o mplear paut digitales para repr tas s resentar ca ada suma ando, sentir que se ha extendid todos los dedos sal uno, y r an do s lvo responder « «9» sin te ener que co ontar. Hasta los niñ deficien ños ntes inventa atajos CC espontán an C neamente p para ahorrarse traba ajo. Durant veintiuna semanas se observ te a s varon unos niños con deficienc s n cias leves y modera s adas que s basaban en un pr se n rocedimient CC porq to que lo habían desc cubierto o porque se le había ens es señado. Sin que se les dijera nad muchos de n s da, los p participante en el es es studio emp pezaron a e emplear un estrateg de pautas na gia digita ales y unos pocos emp s plearon una estrategia de recono a a ocimiento de pautas pa ara problemas con sumandos muy pequ s ueños. Por tanto, par r rece que la tendencia a a a inven atajos para el cálc ntar culo es com a niños con una a mún s amplia gama de aptitud a des ment tales. Au utocontrol, inventiva y flexibilida Mediant el contro de sus t ad. te ol tentativas, los niños pueden adaptar proc s a cedimientos existente a nuevas demandas y, por tan es s s nto, pued den inventa nuevos procedimientos. Co ar onsidérese el caso de Mike, un much hacho de veinte años de edad con un CI de 46. Mike se enc v s I contró en u una situa ación norma en los niñ al ños: Su procedimiento concreto le iba muy b e bien siempr y re cuan los núm ndo meros fuera pequeño Para pro an os. oblemas co sumandos de cinco o on o meno Mike em os, mpleaba un procedimie n ento de pau utas digitale (por ejem es mplo, para 3 + 5 for rmaba las pautas digitales para tres y cinc con cada mano y luego conta p co a aba todos los dedo s os). Sin em mbargo, es procedimiento no puede em ste o mplearse c con facilid para problemas c dad como 2 + 8 y 6 + 3, en los que uno de los sum o mandos no se o pued represen fácilmente con una mano. de ntar a Pa areciendo darse cuen de las limitacione de su p nta es procedimien de pautas nto digita ales, Mike lo modificó. Cuando se le present o e taban proble emas como 2 + 8 y 6 + 3, o prime formaba la pauta d ero a digital de su umando má pequeño (por ejemp dos ded ás plo, dos para 2 + 8). Co un mod on delo cardina del suma al ando más pequeño y formado, el ya , siguiente paso que daba e empeza desde 1 e ir contan hasta l era ar ndo llegar a la d designa ación cardin de sumando mayo Por ejem nal or. mplo, «1, 2, 3, 4, 5, 6, 7 8» para 2 + 7, 8. A continuació Mike sim ón, mplemente continuaba contando mientras s a señalaba ca ada mento del mo odelo cardinal creado en el paso anterior (po ejemplo, para 2 + 8: «9 or elem [seña alando uno de los do dedos le o os evantados], 10 [señalando el otro dedo]». La , mani iobra plani ificada de antemano por Mike para representar ú o e únicamente el suma ando más pequeño le permitía en p nfrentarse a problemas con núme eros mayor res. El procedimiento concreto relativa l amente sofi isticado de Mike toma otras form a mas ingen niosas. Algunos niños usan mod s delos cardin nales ya pr resentes en el aula pa n ara 78 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     conta Otros usan las pa ar. u autas de la cifras 2,3,4 (por ej as jemplo, 2 + 4: «1, 2; 3 [seña alando la punta super izquierd del cuat p rior da tro], 4 [seña alando la p punta super rior derecha], 5 [señalando la punta del medio], 6 [ [señalando la punta d abajo], 6 de 6»). ntras hacen sus ejercic cios de aritm mética en c clase, algun niños m nos miran mucho el o Mien reloj (por razone distintas a saber cu es s uánto falta para el recreo). El relo proporcio oj ona un m modelo para contar (po ejemplo, 2 + 4: «1, 2; 3 [mirando el 1 de la esfera] 4 a or , , e ], [mira ando el 2 de la esfera], 5 [mirando el 3 de la esfera], 6 [m e , o mirando el 4 de la esfe era] - 6») Otros niñ ). ños hasta pueden llegar a crea un mode mental para llevar la ar elo r cuen nta. Por eje emplo, para 2 + 4 un niño pue a n ede imagina cuatro p ar puntos en las esqu uinas de una caja y con a ntarlas «3, 4, 5, 6» mie entras «señ ñala» o «mi los puntos ira" imag ginarios. Lo procedim os mientos ba asados en estos mod delos «que se tienen a e n mano pueden ser la base para la inv o» e vención de procedimie entos eficac de cálc ces culo ment (Fuson, 1982). tal Ad demás, este control p permite a l los niños e elegir de m manera inte eligente en ntre proce edimientos informales de adición (Siegler y R Robinson, 1982). Kathy una niña de y, quinc años de edad con u CI de 40 empleaba una estra ce un 0, a ategia de pa autas digita ales para problemas como 2 + 3, 4 + 2 y 5 + 4. Cua ando se encontraba con problem mas como 2 + 8 ó 6 + 3, recono o ocía inmediatamente los límites d su estrategia digita y, de al sin que se le dijera nada, pasaba a calcular la respuesta con bloqu (volvía al a a ues a emple de un procedimien CC). Ad eo p nto demás, cua ando se le presentaban problem mas como 1 + 2 y 3 + 1 (combin o naciones qu según p ue, pruebas rea alizadas de antemano, ya sabía amos que conocía), Ka athy no con ntinuaba em mpleando p procedimien ntos concre etos mecá ánicamente (persevera ación), sino que resp o pondía de manera au utomática. A Así pues, parece ser que inclus niños co deficienc , so on cias mentale importan es ntes contro olan su eje ecución arit tmética y m muestran fle exibilidad a la hora de elegir proce edimientos de cálculo. Pr rocedimien ntos menta ales Co el tiempo, los niños aband on donan espo ontáneame ente los pr rocedimientos concr retos e inv ventan pro ocedimiento mentale para ca os es alcular sum mas (Groen y n Resnick, 1977). El procedimiento má básico d adición mental es contarlo to ás de odo ezando por el primer sumando (C CTP) (por ej jemplo, 2 + 4: «1, 2; 3 [es uno má ás], empe 4 [son dos más 5 [son tr más], 6 [son cuat más] - 6 (Barood 1984a, en s], res tro 6») dy, prens Baroody y Ganno 1984). La técnica CTP es una invenc sa; on, a ción bastante sofist ticada porque no reflej directam ja mente el pro oceso conc creto y global de conta arlo todo y comporta la enumer a ración del segundo sum mando a m medida que e niño cuenta el a par del prim rtir mero (un pr roceso de control sim multáneo) (Baroody y Ginsburg, en prens Carpent y Moser 1983). sa; ter r, 79 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     Lle evar la cuen Este proceso de llevar la cuenta hace que el cálc nta. culo mental de proble emas con términos dis t stintos de « sea má difícil que el de problemas en los «1» ás e que u de los términos es «l». Para calcular N + 1 ó 1 + N un niño s uno t s N, sólo tiene q que conta hasta N y decir el nú ar úmero que le sigue en la serie nu umérica (po ejemplo, 1 + or 4: «1, 2, 3, 4; [y uno más son] 5»). C problem sin «l» el niño debe continu y Con mas », uar conta ando más allá de N un número de eterminado de veces. U cálculo mental exacto Un de pr roblemas sin «l» exige métodos p e previamente planificad para lle e dos evar la cuen nta. Esto es lo que im mpedía a A Aaron calcul con éxito problema sin «1» a principios de lar as curso Con el tie o. empo, Aaron ideó espo ontáneame ente método para llev la cuent os var ta. So obre todo al rrincipio, lo niños us objetos concretos para llevar la cuenta, y el l os san emple de los dedos es un de los m eo no métodos favo oritos (por ejemplo, 2 + 4: <<1, 2 3 2; [un dedo extend dido es uno más], 4 [dos dedos extendido son dos más], 5 [tres o s os dedos extendido son tres más], 6 [cu s os uatro dedos extendido son cuat más] - 6 s os tro 6»). Si un niño puede reconocer automáticamente pau e r utas digitale el proce es, edimiento pa ara llevar la cuenta requiere p r poca atenció y puede ejecutarse con gran eficacia. P ón e n Por ejemp para 2 + 4, en cua plo, anto ha emp pezado el p proceso de contar el niño se limita a ir con ntando hasta que «sien nte» la exte ensión del cuarto dedo. Conocer la pauta dig gital para el cuatro di el niño c ice cuándo tien que dete ne enerse. Co el tiempo los niños pasan de c on o, contar objet a contar cosas men concretas tos r nos para l llevar la cue enta (Steffe et al., 1983). En realidad, los niñ emplea una varia e ños an ada gama de medio (por eje a os emplo, véas Fuson, 1982). Alg se gunos niño van dan os ndo golpecitos con lo dedos o el lápiz cuando cuent os tan. Hasta pueden lleg a explo gar otar pauta como «ta as ac-tac-tac-ta es cuatro (por eje ac» emplo, 2 + 4 «1,2; 3, 4 [tactac]; 5 6 4: 5, [tac-ta - 6»). Los niños ta ac] ambién pue eden llevar la cuenta c otra cu con uenta verba o al subvo ocal: una do oble cuenta (por ejemplo, 2 + 4: « a «1,2; 3 es u más, 4 son dos más, uno 5 son tres más, 6 son cuatr más»). C ro Cuando los niños están muy familiarizados c n con la ser numérica este proc rie a, ceso de dob cuenta p ble puede llega a ser extr ar remadamente autom mático y rea alizarse mentalmente. Inv vención de atajos. C Contar a pa artir del primer sumando (CCP abrevia el P) proce edimiento CTP al empezar desde el término cardinal correspondie C e o ente al prim mer sumando (por ejemplo, 2 + 4: «2; 3 [+ 1], 4 [+ 2], 5 [+ 3, 6 [+ 4] - 6»), pe no redu + ero uce el núm mero de pasos necesa arios para e procedimiento de lle el evar la cuen (Baroody y nta Ganon, 1984). Tanto el pro T ocedimiento CTP com el CPP implican u proceso de mo un o ara a Como el pro ocedimiento CPP no a o ahorra muc cho cuatro pasos pa llevar la cuenta. C esfuerzo, es rar que los niños lo inventen y lo emplee (Baroody en prensa; ro en y, ody burg, en pre ensa). Baroo y Ginsb Lle evar la cuen es muy e nta exigente en el plano co n ognoscitivo y se puede aligerar si se o e empie por el término mayor. Una es eza strategia qu permite hacerlo es contarlo to ue odo 80 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     empe ezando por el término mayor (CT (Barood 1984a). El método CTM implica TM) dy, . o contar hasta el cardinal de número mayor a partir de 1 y luego seg el guir contan ndo mient tras se enum mera el térm mino meno (por ejem or mplo, 2 + 4: «1, 2, 3, 4; 5 [+ 1],6 [+ 2] + - 6»). Nótese que, al empez por el té zar érmino may el proceso para lle yor, evar la cuenta en 2 + 4 se redu de cuat a dos pa uce tro asos. Obsé érvese tamb bién que el método CT TM requie un proc ere ceso extra in nnecesario con el CTP ver cuál d los dos s P: de sumando s es mayor. Los niños adoptan e CTM por s el rque ver cuá de los su ál umandos es mayor ya se s echo autom mático y ex xige un es sfuerzo ina apreciable en compar ración con el ha he proce de lleva la cuenta. eso ar Co ontar a partir del términ mayor (C no CPM) abrev el proce via edimiento C CTM ya que se empie a conta desde la designación cardinal d término mayor y, p tanto, es el eza ar del por s proce edimiento in nformal de a adición mental más ec conómico (por ejemplo 2 + 4: «4 5 o, 4, [+ 1], 6 [+ 2] - 6») Durante e cálculo, lo niños pu ). el os ueden darse cuenta de que contar el e e prime sumando es inneces er sario y bast con enun ta nciar el card dinal que le correspon e nde (Fuso 1982; Resnick y N eches, 1984). Como resulta on, R ado, adopta el méto an odo abrev viado de em mpezar con e término c el cardinal del sumando m mayor en ve de conta a ez ar partir de 1. Por tanto, el pro t ocedimiento CTM se a o abandona e favor del CPM porq en que aún a ahorra más trabajo. Au utocontrol, in nventiva y fl flexibilidad. Al igual que con los pr e rocedimient concretos, tos el au utocontrol hace que los niños inventen espontáne h eamente pr rocedimientos menta ales ayudándoles a se entir cuándo hace falta reajustar los método existentes. r os Consi idérese el ejemplo de Casey, un niño de pá e n árvulos (Ba aroody y Ga annon, 198 84). En nu uestra primera entrevista, Casey se basó e y exclusivame ente en el p procedimiento CTP. En la segu unda, se le presentó el problema 3 + 6 en un tarjeta. E l na Empezó como de costumbre, co ontando el primer sum mando a me edida que ib dando go ba olpecitos en la n a: ». rgo, se detuvo y come entó: «Creo que conta o aré tarjeta «1, 2, 3» Esta vez, sin embar hasta 6. 1, 2, 3, 4, 5> 6 [pau a 4 usa] 7, 8, 9.» Al parece Casey había previs la dificult er, sto tad de qu para lle ue, evar la cuen con su procedimie nta ento CTP, hacían falt seis pasos. ta Para ahorrarse trabajo, ada t aptó su método. Empe por con el suma ezó ntar ando mayo e or 1 edimiento n nuevo, CTM de más f M, fácil ejecuci ión . Al igu que ocu ual urre inventó un proce con lo procedim os mientos con ncretos de c cálculo, par rece que lo niños est motivad os tán dos por la idea de minimizar su esfuerzo c a cognoscitivo o. 1 Po odría parecer que si los n r niños inventan procedimien n ntos de adició que no da importancia al ón an orden de los suman ndos (CTM o CPM) es qu comprende la propiedad conmutati (por ejem ue en iva mplo, mbargo, Case no parecía darse cuent de que 3 + 6 y 6 + 3 e ey a ta eran Groen y Resnick, 1977). Sin em an resultado. En posteriores e entrevistas, Casey indicó q 6 + 4 y 4 + 6, que equivalentes y daba el mismo r emplo, darían resultados distintos (Baroo y Gannon 1984). Los niños pueden sumar núme ody n, n eros por eje en cua alquier orden porque creen que obtendrá una respue p án esta correcta ( (aunque no ne ecesariament la te misma) Parece que ciertos facto ). e ores no conce eptuales, como el impulso a ahorrar esfu uerzo mental, así , como algunos con nocimientos conceptuales pueden e s, explicar el desarrollo de procedimien ntos ales de cálculo. informa 81 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     El auto contr también permite a los niños escoger d manera flexible en rol n de ntre sos proced dimientos m mentales. C Casey, al ig gual que m muchos otr ros niños (por divers ejemp Carpen y Mose 1984), no usaba sis plo, nter er, stemáticam mente este p procedimiento nuevo y más ava o anzado. Au unque usaba el CTM c problem como 2 + 6 = -- , 2 + 8 con mas =__ , y 3 + 6 = _, que co omportaban un proceso exigente para llev la cuen n var nta, contin nuaba emp pleando el CTP en p problemas como 2 + 4 = _, qu exigen un ue proce edimiento para llevar la cuenta menos comp a plicado. C) SUSTRA ACCION INF FORMAL Pro ocedimien ntos concre etos Pa problem ara mas con sustraendos (números menores) mayores que uno, al s s principio los niños emplea modelos concretos que repre an s s esentan directamente su conce epto informal de la su ustracción c como «quita algo» (p ejemplo Carpente y ar por o, er Mose er», 1982). Este pro ocedimiento «extractiv o vo» compo orta: a) re epresentar el minue endo (el número mayo b) quitar un número de eleme or); entos igual a sustraendo, al y c) contar los el lementos re estantes pa determinar la respuesta. Por ejemplo, 5 - 2 ara implic caría contar cinco ded u otros objetos (ha r dos acer cinco marcas), c contar y retirar dos de los eleme entos (tachar dos de la marcas) y, por últim contar los elementos as ) mo, (las m marcas) restantes: «Tr res.» (Véase la fig. 8.2 2.) Se em mplean 5 bloques, ded o marca se quita dos y se cuenta el r dos as, an resto 82 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     Proce edimientos mentales s s Re etrocontar: una ampliación natura del conoc u al cimiento exi xistente. Como ocurre co la adició cuando los niños están pre o on ón, o s eparados abandonan los proce edimientos concretos e favor de procedimientos men c en e ntales. Un p procedimiento menta muy usua es contar regresivam al al r mente o ret trocontar, q también parte de u que n una conce epción extr ractiva de la sustrac cción como ocurría con los procedimien o ntos concr retos menc cionados a anteriormen (Carpen nte nter y Moser, 1982) Retrocon ). ntar implic expresar el minuen ca r ndo, contar hacia atrá tantas un r ás nidades co omo indique el e sustra aendo y da el último número c ar o contado como respue esta (por ej jemplo, 5 - 2: empe ezar desde 5, 4 [quitan una], 3 [quitando d ndo dos] - la res spuesta es «3»). Aunq que retroc contar es una amplIac u ción natura del proce al edimiento m mental que emplean los e niños para calcu diferencias N - 1, es más co ular omplicado e el plano cognosciti en o ivo. Para r resolver pro oblemas de tipo N - 1, el niño sólo tiene que saber qué número vie el o e ene antes de otro en la serie num mérica. Con sustraend mayore el niño debe ser cap n dos es, paz de co ontar hacia atrás un número determinad de unid a n do dades des sde un punto espec cífico de la serie numé érica. Por ta anto, retroco ontar comp porta un mé étodo de llevar la cue enta que de ejecuta ebe arse mientr el niño va contand hacia atrás (véase la ras do e fig.8.3 3). n iento exigen El méto de retro nte. odo ocontar par la sustracción tamb ra bién Un procedimi es má difícil pa los niñ ás ara ños que los métodos informales para la a s s adición men ntal (Baroody, 1984c Con los procedimie c). entos de adición menta tanto la s al, suma como el o eso ar a esivos, es d decir, se dirigen hacia adelante. En a proce de lleva la cuenta son progre 83 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
  • 84.
    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     cambio, retrocon ntar exige c contar regr resivamente que es m difícil p e, más para los niñ ños eños que contar prog c gresivamen (Fuson et al., 198 Ginsbur y Baroo nte 82; rg ody, peque 1983) Además, esta cuent regresiva ya difícil d por sí, d ). ta a, de debe ejecut tarse mient tras se eje ecuta una cuenta progresiva, es decir, ¡en dirección contraria! La naturale c s n eza abrum madora de este proc cedimiento puede ayu udar a exp plicar la fra ase que, c con frecue encia tan alarmante, e está en boc de much niños d la primer enseñan ca hos de ra nza: «No m gustan nada las re me n estas; son m mucho más difíciles qu las suma (Starke y ue as» ey Gelma 1982). an, La dificultad del procedi d imiento de retrocontar está relac r cionada con el problema del tamaño de lo números El tamaño del sustra os s. o aendo es un factor clav En el ca n ve. aso de 9 - 2, el proce de lleva la cuenta es relativa eso ar a amente manejable pue sólo con es nsta de do pasos («9 8 [- 1], 7 [- 2] - 7»). En el caso de 9 - 7, s embarg el proce os 9; o sin go, eso de lle evar la cuen es muy difícil porq consta de siete p nta y que a pasos («9; 8 [- 1], 7 [- 2], 6 [ - 3 5 [- 4],4 [- 5],3 [- 6],2 [- 7], - 2»). Para 19 - 17, el pro 3], [ oceso de lle evar la cuenta llega a ser prá ácticament imposib a caus de los diecisiete pasos q te ble sa s e que comp porta (« 19; 18 [- 1], 17 [- 2], 16 [- 3], ..., 3 [- 16],2 [ 17] - 2») Además, el 6 [). tamañ del min ño nuendo pue ede contrib buir a las d dificultades de los niñ s ños. Para los niños del ciclo in s nicial, conta hacia atrás desde 20 suele ser más difí que des ar ícil sde 10 (F Fuson et al. 1982; Gi ., insburg y B Baroody, 1983). Por tanto, cuan ndo los niñ ños se en ncuentran con problem cuyos minuendo son may c mas s os yores que 1 los que se 10, basan en retroc n contar se v ven forzado a emple una se os ear ecuencia in nversa men nos autom mática y fam miliar. El desarrollo de proce edimientos flexibles. A medida que en sus tareas de sustra acción intervienen números cad vez may da yores, los n niños debe aprender o en descu ubrir por su cuenta otros método de sustr u os racción. En realidad, a algunos datos (Woods, Resnick y Groen, 1975) indic que, al p k can principio, m muchos niño emplean un os edimiento de retrocuen y que, más adela d nta ante, invent tan un proc cedimiento de proce cuent progresiv Contar progresiva ta va. amente se parece al enfoque d «suman del ndo ausen nte", pero aplicado a la sustracció (Carpent y Moser 1982). Implica partir del a a ón ter r, sustra aendo y contar hacia a adelante ha asta llegar a minuendo, al tiempo que se lle al o eva la cue enta del núm mero de pa asos dados (por ejemp 19 - 17: «17, 18 [es uno], 19 [s plo s son dos] - respues es dos, Aunque contar pro -la sta ,,). e ogresivame ente no ref fleja la noc ción extrac ctiva inform mal que tiene un niño de la sustracción, en determinad das circun nstancias es cognosci e itivamente más fácil q contar r que regresivam mente. Cuan ndo el sustraendo es relativam e mente grande, como en el ca o aso de 19 - 17, con ntar esivamente reduce e e enormemen las exig nte gencias de la cuenta doble o de e a progre cualquier otro pr rocedimiento para llev la cuenta (dos pas en contraste con los var sos diecis siete que so necesar on rios si se c cuenta haci atrás). C ia Cuando el m minuendo y el 84 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     sustra aendo está relativam án mente próximos, como en 9 - 7, contar pro o ogresivamente tambi minimiza el proces de llevar la cuenta (d pasos e contraste con los siete ién so dos en e neces sarios si se cuenta hacia atrás). Sin em s mbargo; cu uando el sustraendo es peque eño y el minuendo y el sustra m aen do es stán relativa amente se eparados (p por ejemp plo, 9 - 2), retroconta tiene ve , ar entaja en c cuanto a fa acilidad de ejecución (el proce de lleva la cuenta consta de dos paso mientras que si se contara p eso ar a e os, s e progresiv vamente harían falta siete). Cu uando llega a terce curso, m an er muchos niñ ños descu ubren esta pauta y e eligen el procedimien más ec nto conómico e cada ca en aso (Woods et al., 19 975). D) MU ULTIPLICA ACION INFO ORMAL Cu uando a los niños se les presen la multip s nta plicación por primera vez, much hos ya ha adquirid una bas sólida p an do se para comprenderla y calcular p productos. La multip plicación puede defin p nirse como la adición repetida d términos iguales (p de s por ejemp 5 x 3 = 5 + 5 + 5 Como la multiplica plo, 5). a ación se basa en exp periencias de adició familiare para los niños, la asimilan c ón es s con rapidez Durante los primeros z. e curso los niño se enfre os, os entan much veces a sumas d dos o m conjuntos has de más iguale como lo siguiente es os es: Ya ha aprendido varios pro an ocedimiento para det os terminar, po ejemplo, el total de t or tres grupo de cuatro Pueden c os o. contar a inte ervalos («4,8,12»), hacer cálculos informale + es 4 son 4;5,6,7,8 y 8 +4 son 8 8;9,10,11,12 emplea sumas co 2»), ar onocidas(po ejemplo, «4 or son 8 y 8 + 4 son 12 2»), o com mbinar esto métodos (por ejem os s mplo, conta a ar + 4 s intervalos y calcu ular: «4,8; 9 9,10,11,12» »). Proce edimientos mentales s s Al principio, los niños s basan e procedim l se en mientos inf formales de contar pa e ara lar tos (por eje emplo, Kou uba, 1986) Como ex ). xplicaba un niña, pa na ara calcul product calcul 3 X 3 ten que «co lar nía ontar tres, tr veces» (Allardice, 1978). La m res mayoría de los niños que acaba de empez a apren an zar nder a multiplicar poseen las técnicas de con ntar y de l llevar las cuentas nec c cesarias pa calcular productos mentalme ara r s ente. Consid deremos la explica s ación que d daba un niño para ca alcular 3 X 3: «Bueno pues digo e o, o 85 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     prime número tr en voz a er res alta, luego digo los do números siguientes en voz baja y os luego digo el sigu o uiente en vo alta, así: tres [susur oz : rrando, 4, 5 seis [susurrando, 7, 8], 5], nueve ... » (Allar e rdice, 1978 p. 4). De hecho, el p 8, procedimiento mental e informal de los niñ para la multiplicac ños a ción implica contar t aba tres veces, incluyendo dos proces o sos para l llevar la cuenta: a) ge enerar la se ecuencia nu umérica; b) llevar la cu uenta de ca ada tercer número, y c) llevar la cuenta d los grupo de tres para determinar cuán r de os ndo deten la gene ner eración de la serie numérica. U procedim Un miento mental aún m más básico consiste en empeza a contar desde 1 ( vez de empezar d o ar r (en desde el va alor cardin del primer términ o multiplicando). Este proc nal no cedimiento básico y los proce esos compo onentes se detallan en la tabla 8.1. n Tabla 8.1. Proce a edimiento básico de cá álculo menta para la m al multiplicación empleand do 4 x 3 como ejem mplo enerar núm meros suces sivos a partir de la a) Ge 1 2 3 4; 5 6 7 8; 9 10 11 12 se numéric erie ca: b) Lle evar la cuen de cada cuarto número nta a co ontado: c) Lle evar la cuen del núm nta mero de grupos de cu uatro: d) De etener la generació ón de la serie nu umérica des spués de co ompletar el tercer gr rupo de cua atro y dar el último número co ontado corn respuest no ta: 1234 12341 2 3 4 1 2 3 12 e o ea anejable, los niños suelen crear un Para hacer que el cálculo mental se más ma conju unto para re epresentar el multiplic cando. Para 4 X 3, por ejemplo, el niño pue a ede emple una pauta digital p ear para repres sentar el 4 y a continu y, uación, contar esta pauta tres v veces. Med diante el em mpleo de pa autas digitales, el niño elimina la necesidad de o llevar la cuenta de cada c r cuarto núm mero contad Su exp do. periencia in nformal pre evia puede ayudarle de otras m e maneras. En concreto, los niños pueden darse cuenta en n , segui de que contar a int ida c tervalos pue servir p ede para la mult tiplicación (por ejemplo 5 o, X 3: «5, 10, 15 5»). Contar a intervalo es un p os procedimien común para calcu nto ular produ uctos. Los niños también pueden recurrir a s conocimiento formal para abordar n su 86 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     la mu ultiplicación Con frecu n. uencia, usa su cono an ocimiento de las suma dobles (por e as ejemp «4 + 4 = 8») para determina productos en los que el multipl plo, a ar s licador es d dos (por e ejemplo, 4 x 2) o para razonar la respuesta a problema mayores (por ejemp as s plo, 4 x 3: «4 + 4 son 8, y cuatr más son 9, 10, 11, 12», o 4 x 4 «4 + 4 so 8, es de n ro 4: on ecir, dos c cuatros, 8 + 8 son 16, es decir, cu uatro cuatro os»). Inv vención de atajos. Como ocurre con la adic ción y la su ustracción in nformales, los niños hallan es s spontáneam mente méto odos inform males para abreviar el cálculo de a produ uctos. Inclus los niños con dificu so s ultades de a aprendizaje pueden ve maneras de e er emple los con ear nocimientos que ya p s poseen para ahorrar esfuerzo e el cálcu en ulo. Consideremos el caso de A e Adam, un n niño con dificultades d aprendiz de zaje al que se enseñ un procedimiento c ñó concreto pa multipli ara icar (por ejemplo, 4 x 3: hacer t tres grupo de cuatr bloques y contar todos los b os ro bloques). Casi de inm mediato, Adam empe a abrev ezó viar el proc cedimiento concreto. Por ejemplo, para 6 x 3 sacó tres dedos y, en vez de colocar seis bloques junto a c s r cada dedo, sólo alineó seis bloqu ó ues frente al primer dedo. Con la hilera de bloque («1, 2, ... ,6») y luego contó los e ntó a es espac cios donde deberían h haber estad las otras dos hileras de bloque (<<7, 8, ... , do s es 12», « «13, 14, ... , 18»). Pro onto empezó a utilizar procedimie entos menta ales. Para 4 X 3, em mpleó una suma conoc cida (4 + 4 = 8) Y se pu a conta a partir de ella (8,9, 10, uso ar e 11,12 Para 5 X N, se dio cuenta en 2). o nseguida de que podía contar a intervalos (de e a cinco en cinco) para genera la respue p ar esta. E) IM MPLICACIO ONES EDU UCATIVAS: DIFICULT TADES Y S SOLUCIONE EN ES LA ARITMETICA INFO A ORMAL Más u uno y men uno nos Ca todos los niños que llegan a l escuela han tenido experiencias informales asi e la suficie entes para comprend que la adición es un proces aumenta der so ativo y que la e sustra acción es un proces diminut so tivo. De hecho, Starkey y Ge elman (198 82) encon ntraron que casi todos los niños d cuatro años que es e s de studiaron po odían resolv ver proble emas de tipo N + 1 (con N ha asta 5) si t tenían obje etos concre etos a man no. Adem más, muchos niños de cuatro años y la mayo de los d cinco po oría de odían resolv ver proble emas de tip 1 + N (c N hasta 5). Más aún, cuando empiezan la escuela la po con a o n a mayoría de los niños pose een una so oltura sufic ciente con las relacio ones entre un núme dado, el que le pre ero ecede y el que le sigu para de ue, eterminar m mentalmente y e con ra apidez las sumas N + 1 (con N hasta 5) y la diferencias N - 1 (con N hasta 5) s as a (Fuso et al., 19 on 982). Cuand llegan a segundo curso, la m do mayoría de los niños s son capac de gene automá ces erar áticamente las sumas N + 1 ó 1 + N y las d diferencias N s - 1 pa valore de N ha ara es asta 10. Si embarg el apre in go, endizaje fo ortuito de l los 87 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     conce eptos arit tméticos i informales básicos y de las técnicas de cont s s s tar necesarias no pueden darse po sentada en pob o or as blaciones especiale es, sobre todo SI se trata de niños de e s e eficientes. 1. A Asegurar el dominio d la técnica del númer siguiente (número a e de a ro e anterior) antes de la adición (su ustracción) m mental de u unidad. Si los niño no puede determin una . os en nar máticamente las relaciones entre un número dado y e que le sig (el que le e e el gue e autom prece ede) no pod drán determinar men ntalmente y con efica acia sumas de tipo N + s 1(dife erencias N - 1). En est casos, l educació de apoyo deberá ce tos la ón o entrarse en la n técnic de contar necesaria es decir, e emplear mentalmen y con ef ca a, en nte ficacia la se erie numé érica para determinar las relacion entre N y el númer que le sig (el que le nes ro gue e prece ede) (Baroo ody, 1984b). La enseñanza de a apoyo deberá instar a los niños a s emple ear la adic ción (sustr racción) co oncreta que se exam mina en la siguient as tes seccio ones. 2. Estimular el descubrim e miento de u regla g una general para el número siguiente. Si a o un niñ puede re ño esolver aut tomáticame ente problemas N + 1, pero no puede hacer lo , mismo con problemas 1 + N,"' se d deben crea oportunidades par que pue ar ra eda descu ubrir una re egla genera para el n al número sig guiente. Una estrategia consiste en darle una serie de problema de enunc d as ciado verba de maner que a un problema N + al ra 1 = __ le siga su contrapartida 1 + N = (o vicev _ =__ versa). Por ejemplo, se puede hacer e que e niño res el suelva el problema A que se muestra m más adelante y que, a contin nuación, res suelva el pr roblema B. Cuando el niño haya calculado e problema B, el a en alg gunos caso puede se adecuad pregunta si ha visto alguna similitud o dios er do arle ferenc entre los dos probl cia lemas. A. Sol tiene tres galleta Su madr le da otra más. ¿Cu t as. re a uántas galle etas tiene e en total? ene alleta. Su m madre le da tres más. ¿ ¿Cuántas g galletas tien ne B. Tammy tie una ga en total? Pa practica aún más se puede introduc juegos e los que se emplee ara ar s, en cir en en dados especiales: un «dado de unos» (con un pu s o unto en cada una de las seis caras a s) y un d dado con só dos, tre y cuatro puntos en c ólo es cada cara. El proceso aleatorio d de tirar lo dados ha que los niños se encuentren c combin os ará con naciones 2 + 1 y 1 + 2, 3 + 1 y 1 + 3 y 4 + 1 y 1 + 4, dándole muchas oportunida es ades rara v que cad ver da ema 1 + N tienen el m t mismo result tado que el problema N + 1 corre espondiente e. proble     88 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     Adic ción 1. Hacer que se adquier soltura c los proc ra con cedimientos informales de adición s s n. Aunque muchos niños apr s renden un p procedimiento concreto para cal lcular suma as s a mplo, Barood en pren dy, nsa; Carpen y Mose nter er, antes de llegar a la escuela (por ejem 1984; Lindvall e Ibarra, 1979), no puede da ; arse por sentado que todos lo os prees scolares ha ayan desarr rollado un p procedimiento CC, so obre todo s se trata d si de niños desfavore ecidos (Gins sburg y Ru ussell, 1981) o deficie entes. Aunq que alguno os ieren una o dos demo ostraciones para apre s ender un pr rocedimient to niños sólo requi CC, o otros tienen dificultade para dom n es minar estos procedimientos aun después d s de nume erosas demostraciones (Baroody, en prensa La dificul s , a). ltad en el do ominio de u un proce edimiento CC parece e C estar asocia a la de ada ebilidad de técnicas pr rearitmética as como la compar o ración de números seg guidos. Ade emás, las d deficiencias en técnica s as básicas de conta impedirán que los niños invent procedimientos de cálculo má ar ten e ás eficac ces. La inc capacidad d compar automát de rar ticamente d dos númer ros seguido os desem mbocará en la dificulta de adopt procedim n ad tar mientos que no den im mportancia al orden de los sum n mandos (CT y CPM). Si los niño no conoc de man TM os cen nera automá ática la relaciones existent entre u número y el que le sigue, les será difíc as tes un e cil apren nder proced dimientos ba asados en contar a pa de uno de los sum artir mandos (CP PP y CPM En esto casos, ha falta tener soltura con las téc M). os ace cnicas nece esarias. 2. Emplear un modelo aumenta u o ativo para introducir la adición de mane r n era signif ficativa. La enseñanz de la ad a za dición se s suele presentar a los niños com s mo la unión de dos conjunto Se les enseña u procedimiento CC que refle os. un C eja más directamente la adic ción como la unión de dos co o onjuntos y no como un eso ntativo. Para algunos niños, so s obre todo lo de bajo rendimien os nto, proce aumen puede ser más útil prese s entar la ad dición con un modelo aumenta ativo, que es ológicamen más básico. Es decir, la e nte enseñanza puede e a empezar c con psico problemas en los que s añaden uno o do elemen se n os ntos a un conjunto ya existe ente. 3. Empezar con proble emas de números pe equeños; in ntroducir pr roblemas c con núme eros mayore poco a poco y con cuidado. La enseña es n anza inicial de la adic ción deber basarse en suma ría e andos pequ ueños (del 1 al 5) q que se pue edan mane ejar fácilm mente con métodos con m ncretos. Es permite a los niños dominar procedimientos sto CC e inventar atajos para estos proc a cedimientos y constru una bas sólida pa s uir se ara ces ores. Es mejor introdu problem con nú ucir mas úmeros ma ayores cuan ndo avanc posterio los niños ya pu ueden usa con solt ar tura proced dimientos c concretos con números eños. Esto puede of o frecer un a aliciente pa desarrollar proce ara edimientos de peque cálcul mental aún más p lo a poderosos. Sin emba argo, algun nos niños p pueden verse abrum mados ante problemas más difícile Por tant la introducción de p s es. to, problemas c con 89 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     núme eros mayore debe con es ntrolarse co atención on n. 4. P Prever la necesidad d un períod largo pa el cálcul y el desc de do ara lo cubrimiento. Si a los niños se les da la opo ortunidad de emplear o e objetos para calcular s a sumas, sue elen invent procedimientos me tar entales a s propio rit su tmo. Por ej jemplo, Gro y Resn oen nick (1977 enseñaro a unos p 7) on preescolare un proce es edimiento c concreto pa la adición. ara Despu de un prolongado período de práctica y sin que se les enseñara a conta a ués p e e ar partir de uno de los suman e ndos, cerca de la mita de los n a ad niños empe a usar un ezó proce edimiento CPM. Muchos niños co problem de apre C on mas endizaje y a algunos niñ ños deficie entes aban ndonan los procedim s mientos con ncretos por su cuent e inventan r ta proce edimientos mentales de tipo CPM m M. Sin embargo, algunos niños, sobre todo los qu tienen problemas, p n ue pueden seg guir basán ndose en pr rocedimientos concret durante mucho tiem tos mpo. Es importante da a ar estos niños la oportunidad de construir procedimientos más avanz d zados por su cuenta porque lo procedim os mientos de invención propia tien más sig nen gnificado pa ara ellos. En alguno casos, puede ser útil demostrar para los niños un p os s procedimiento CPM. Es probab que este tipo de dem ble e mostración sea más e eficaz despu de que los ués niños hayan ten nido una am mplia exper riencia de c cálculo con objetos. L enseñan n La nza verba directa es el método menos ad al s o decuado po orque es dif fícil describ un proce bir eso menta como el CPM y las explicacion sólo pu al C nes ueden servir para conf fundir a los niños (R Resnick y N eches, 19 984). En cu ualquier cas no acon so, nsejo enseñ a conta a ñar ar partir de uno de los sumand antes d mediado del prime curso. dos de os er ara e aje cedimientos mentales, el maestro debería cre s ear Pa facilitar el aprendiza de proc muchas oportunidades para que los ni a iños realiza aran descub brimientos p su cuen por nta. Una m manera interesante d alcanzar este objetivo es jug a juego con dados. de r gar os Cuand los niños se van familiariza do n ando con las pautas de los d s dados, sue elen encon ntrar sus pr ropios méto odos abrev viados para determina la suma d una tirada. ar de • Por ej jemplo, un niño puede sacar un cuatro (: :) y un dos ( • ). Si el n e niño recono oce autom máticamente la primera pauta ((Vaya, un cua e a atro») no ne ecesita emp pezar desde 1 y cont todos los puntos, y puede limitarse a con a partir de 4: «4, 5 [señalando el tar ntar o prime punto del segundo d er dado], 6 [se eñalando el otro punto] -6». ] 5. L enseñan de apoy puede te La nza yo ener que de edicarse exp plícitamente a impartir un e r proce edimiento para llevar la cuenta. En ocasion p nes, los niñ -sobre todo los q ños que tienen problemas y los niño de educa n os ación espec cial- se enc callan en el nivel concr reto y par recen incap paces de adquirir proc cedimientos mentales (especialm s mente de t tipo CPM) (Baroody, Berent y Packman, 1982; Ble y Thornton, 1981; Cruicksha ) ey ank, 1948) En casos extremos, puede ser necesario i ). intervenir directamente para que los e niños aprendan procedim n mientos me entales. Má concret ás tamente, a algunos niñ ños puede necesita ayuda pa aprender un proce en ar ara edimiento d llevar la cuenta. Para de a enseñ uno de estos proce ñar edimientos, es mejor e empezar co problema N + 2 ó 2 + on as 90 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     N y N + 3 ó 3 + N. Intro oducir la ide de lleva la cuent enseñan ea ar ta ndo al niño el o proce edimiento detallado en el caso de Mike y que se resum a continu n e e me uación: A. Hacer que el niño se centre en el suman menor y haga un conjunto c e n ndo con dedos o bloques (po ejemplo, para 4 + 2, levantar do dedos). b or os er hasta el val cardinal del suman lor ndo B. A continuación, hace que el niño cuente h mayor («1 2, 3, 4»). 1, C. Continuar entonces contando e conjunto más peque hecho a r el eño anteriormente («5 es uno más; 6 so dos más - seis»). on s 6. Estimular el aprendiza y el emp e aje pleo de mét todos eficac para lle ces evar la cuen nta. conocimien automá nto ático de pautas puede facilitar llevar la cu e uenta. Deberá El rec estimularse a lo niños a que emple os een y compartan sus métodos para llevar la s r ta. ños o minado téc cnicas de re econocimiento de pau utas cuent A los niñ que no hayan dom como las pautas digitales hasta 10, se les deb o berá estimular para q que lleguen a n domin narlas. La eficacia del cálculo mental de los niños suele ba d e s ajar cuando el segun o ndo suma ando de los problemas es mayor que cinco. Como es d s difícil llevar la cuenta c con precis sión, los niñ suelen calcular m estos problemas. S recurren a empleo de ños mal Si n pauta digitales, el cálculo p as puede ser m exacto pero es mu lento. Lo niños deb más uy os ben dejar el lápiz, co ontar, volver a tomar el lápiz y ano la suma. Fuson (1 r l otar 1985) propo one el em mpleo de las pautas d digitales Ch hisenbop pa que se puedan re ara epresentar los núme eros del 1 al 9 con la mano que no se emplea para escribir, dejando la otra ma l o a o ano libre p para anotar (véase la fig. 8.4). Es método permite a los niños lle r ste evar la cuenta de su umandos mayores de u manera natural, e una a emparejand nombres sucesivos de do s núme eros con pautas digitales. Alg gunos niños lentos tien s nden a olvid el valor del segund sumand y, por tan dar r do do nto, pierde la cuenta y no sabe cuándo deben para de contar. En estos casos, Fus en en ar son (comu unicación personal, 2 de julio de 1986) ha visto q p 28 que es útil introducir un proce edimiento in ntermedio antes de pra acticar el pro ocedimiento descrito a anteriormen nte. Este procedimie ento interm medio implic crear un medio au ca n uxiliar para la memoria: a sentar el segundo su s umando con una pauta digital e la mano que escribe. en o repres Enton nces, el niño emplea la mano que no escribe para añadir el segund sumando al o a e do o prime como se describi antes. C ero s ió Cuando las pautas d s digitales de cada ma e ano coinciden, el niño para de c contar. 91 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     oyo cedimientos CPM deb s berá centrar rse, en prim mer 7. La enseñanza de apo de proc , nicas básic necesar cas rias. Alguno niños pe os ersisten en contarlo todo, lugar, en las técn tanto si lo hacen mentalme n ente como si lo hacen concretamente. El p procedimiento CPM es una ampliación de la regla para calcular problemas N + 1. Se de a ebe comp probar que los niños puedan realizar automá l áticamente cálculos N + 1 antes de e prose eguir con int tentos de c cultivar el pr rocedimient CPM par problema N + M, c to ra as con M ma ayor de 1. A diferen . ncia de los problemas N + 1, los proble s emas N + M requieren lleva la cue ar enta. Si lo niños lo cuenta todo m os an mentalmen nte pleando los procedim s mientos CT o CTM), ya posee este req TP en quisito prev vio. (emp Si los niños si s iguen usando proce edimientos concreto necesit s os, tan aprend der cómo llevar la cuenta. o c 8. L enseñan de apoy de proce La nza yo edimientos CPM deberá centrarse en ayuda al ar niño a darse cue enta del esf fuerzo supe erfluo. Es pr robable que la mayorí de los niñ e ía ños 92 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
  • 93.
    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     no cu uenten espo ontáneamente a partir de uno de los suma r e andos, porq no se d que dan cuenta de que contar des sde uno h hasta el pr rimer suma ando produ uce el mismo resultado que simplemente enunciar la designac e ción cardina del mism (Baroody y al mo Ginsb burg, en pre ensa). En la figura 8.5 s muestra un método de enseña a se a o anza diseña ado por Secada, Fus y Hall (1983) que suele tener éxito en a son r ayudar rápid damente a los niños a ver que contar el primer sum e mando des sde uno es lo mismo que decir su s designación card dinal. Su ustracción 1. Asegurar el dominio de las técn e nicas nece esarias para retroconta Si un niño a ar. tiene dificultades para calc s cular difere encias con un sustrae endo de do o más, es os posible que teng problema para dom ga as minar la técnica de retr rocontar. En estos cas n sos, .es im mportante comprobar l técnicas necesaria para hac c las s as cerlo. En primer lugar si r, los niñ carecen de soltura para calcu mentalm ños n a ular mente difer rencias de N - 1 (el prim mer paso en un proce edimiento d retrocontar para pro de oblemas N - M, siendo M distinto de o o aces de res mentalm star mente cuan el minuendo sea d o más. P ndo dos Por 1), no serán capa tanto, antes de nada n 93 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
  • 94.
    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     es ne ecesario que los niños puedan ca e alcular difere encias N - 1 con eficacia . En segundo lugar, si lo niños no saben có os o ómo contar hacia atrá no pued ás, den amplia su proce ar edimiento m mental para restas N - 1 Y desarr a rollar un mé étodo genu uino para retrocontar Además, retrocontar no sólo implica con r. ntar hacia a atrás: tamb bién hay que hacerlo con soltura De no ser así, la tare de ejecutar simultán a. r ea neamente d dos proce esos en dire ecciones opuestas pu uede ser ab brumadora (Baroody, 1983a). Si la retroc cuenta no es un proce mínima e eso amente auto omático, la atención s divide en se ntre ella y el proceso simultáneo de llevar la cuenta de sustraend Esta ate o a el do. ención divid dida puede desemboc en un error ~ en el proceso de retroconta en el pro e car e ar, oceso de llevar la cue enta o en ambos. Así cuando c a í, contar hacia atrás con nstituye un esfuerzo, los niños suelen salt tarse algún término (po ejemplo, 19 - 5: «19 18 [- 1], 17 [- 2], 16 [- 3], or 9, 7 14 [- 4], 13 [- 5] - 13»). Un niño de segundo curso que te ] enía dificultades con las máticas em mpezó a reso olver 19 - 5 contando h hacia atrás, pero tuvo q hacer u , que una matem pausa para pen a nsar qué v venía antes de 16. Corno resu ultado, se perdió en la retroc cuenta: <<19, 18 [una menos], 17 [dos meno 16 [tres menos], e 7 os], s esto... , esto ... o , 15 [e esto ... tres menos], 1 [cuatro m s 14 menos], 13 [cinco men nos] - 13». Corno con ntar hacia atrás le co ostaba bast tante, Adam un niño de quinto c m, curso con d dificultades de apren ndizaje, se perdió en la dos cuen p as ntas cuando intentaba calcular 19 - 5: <<19, 18, o 9 17, 16 esto..., esto..., 17, 18, 19,20, 2 6, 21». Si un niño es incapaz d contar r s de regresivamente o de hacerlo co soltura, la on enseñ ñanza de apoyo debe centrarse en esta té a e écnica informal para c contar. Corn no para l niños de ciclo inicial contar h los el hacia atrás desde 20 s suele ser m difícil qu más ue hacer desde 10 los que e rlo 0, emplean es tipo de e ste estrategia p pueden no e experiment tar dificul ltades de aprendizaje inmediata y empez a sufrir a e as zar rlas cuando sus tarea o as de su ustracción incluyen m minuendos entre 10 y 20 (o má ás). En est casos, la tos enseñ ñanza de apoyo d deberá ce entrarse e específicam mente en contar r regresiv vamente entre 20 y 10. Mie entras retr rocontar no llegue a ser algo a o automático se puede instar a los o, e niños a practicar su proc s cedimiento informal con una li o ista numér rica. Algun nos niños descubre que el r s en reloj de la clase es u instrum un mento útil p para calcul lar. Media ante el empleo de una lista num mérica, el niño se ve liberado de la carga q e que supon generar la difícil se ne r ecuencia in nversa y puede concentrar su a atención en el n proce de lleva la cuenta (véase la fig. 8.6). C eso ar a a Cuando los niños está llegando a s án o domin la técnica de retro nar ocontar, no se les de impedir el empleo de modelos o ebe o concr retos. Más bien debería animá s árseles a e emplear su estrategia extractiv va. Tamb bién se les puede instar a que continúen ejercitán s e n ndose en e dominio de el comb binaciones N-1. 2. Estimular procesos e p eficaces par llevar la cuenta. Au ra unque la in ncapacidad de contar hacia atrá con efica ás acia puede socavar lo procesos simultáne requerid os s eos dos 94 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     para retrocontar, hay otro factores que pue os s eden impe edir o impo osibilitar e este edimiento ta exigente en el asp an e pecto cogno oscitivo. Pa retrocon ara ntar, los niñ ños proce deben ser consc n cientes de l necesida de llevar la cuenta del número de unidad la ad r o des que d deben cont hacia atrás y plan tar nificar previ iamente alg gún medio para hace erlo (Steff et al., 1983). Como algunos niños no pie fe ensan en lle evar la cuenta, no sab ben cuánd deben de do etenerse y, en consecuencia, o siguen conta ando hasta que agotan la n secue encia invers o tiende a respon sa en nder incorre ectamente (Fuson et al., 1982). En realidad, Carpen y Mose (1982) en nter er ncontraron que sólo la mitad de la muestra de a niños de prime curso q er que estudia aron podía contar h a hacia atrás un núme s ero espec cificado de unidades y como res y, sultado, no solía emplear un proc cedimiento de retroc cuenta. La enseñanza de apoy puede empezar h yo haciendo q que los niñ ños cuent hacia at ten trás un núm mero especí ífico de unid dades. Se p puede empe ezar contan ndo hacia atrás una o dos uni idades e ir aumentan r ndo la dific cultad paula atinamente. A contin nuación se debe señalar explícita d amente la ne ecesidad de llevar la c e cuenta cuan ndo se calcula y la manera de h m hacerlo. (Pu uede hacer con mod rse delos concr retos como se o muestra en la fig 8.6). g. Au después de apren un s nder un pr rocedimiento para lle evar la cue enta, algun nos niños se ven obligados a d s despachar rápidamen el proce nte edimiento d retrocon de ntar (con frecuencia para evit el estig a, tar gma de con ntar). Esta prisa pue a ede dar com mo result tado perde la cuenta de uno de los proces de contar simultá er a e sos áneos o de los dos. E estos casos, debe hacerse comprend al niño que retroc En c der contar es u una estrat tegia inteligente y normal y que la prec cisión es ta importa an ante como la o veloc cidad. Otro error frecue ente consis en emp ste pezar el pro oceso de lle evar la cuenta dema asiado pront con la de to esignación c cardinal del minuendo (por ejemp 17 - 3: « plo, «17 95 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     [- 1],16 [- 2], 15 [- 3] - 15»). Este error produce un pauta qu se detec fácilmen [ na ue cta nte: tener una u unidad más que la resp puesta corre ecta. En es stos la respuesta del niño suele t casos se puede demostrar al niño la e s, e r estrategia d retrocontar, recalcá de ándole que «el proce de conta no emp eso ar» pieza desde el número mayor (minuendo). e o 3. Estimular el desa r arrollo de contar y de esco oger con flexibilidad el proce edimiento de cálculo más eficaz Si los niños se ba d z. asan exclusivamente en retroc contar, pued ser pre den ecisos con problemas pequeños pero no c problem s s con mas grand des. A medida que las tareas implican números mayore la cuenta regresiva se es, a a hace más larga y más proc clive al erro Por tanto podría se útil estim or. o, er mular al niño a nder un procedimiento de cuenta progresiva y emplearlo cuando sea más fá o a a ácil apren de us que el procedimien regresiv En el e sar p nto vo. ejemplo 8.1 se describ un méto be odo para introducir un procedim u miento para contar pro a ogresivame ente. A los niños que ya han d descubierto algún proc cedimiento de este tip se les p po puede estim mular a que lo e discut y examinen las situ tan uaciones do onde lo enc cuentran más útil. Los niños pued den benef ficiarse de una enseñ ñanza explícita de la relación e existente en ntre la cuenta progre esiva y la regresiva. S embargo se debe tener en cuenta que algunos niñ r Sin o, ños puede no capta este proc en ar cedimiento porque no coincide c su noción informa de o con «quita En esto casos, es mejor no insistir. Hac ar». os cerlo sólo c confundiría al niño y és ste, a su d debido tiem mpo, ya descubrirá la e estrategia p su cuent por ta. Ejem mplo: 8.1 En nseñar a c contar prog gresivamente: activid dad con un balanza na a 96 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     Niv II: Usar una lista numérica c vel como soporte semiconcreto. Casi siempre es mejor hacerlo cuando el niño ya ha domin r nado el pr rocedimiento de con ntar progre esivamente mediante objetos co e oncretos. Inicialmente el niño p e, puede colocar otro p peso en va arios puntos a lo largo del lado más liviano. Llegado el momen s o o nto, deber instarse al niño a co rá ontar simple emente de 3 a 9 en la lista numé érica. Nivel III: Usar nú úmeros con pesos disti intos para e estimular el procedimie ento de con ntar progre esivamente Cuando el niño ha colocado l respuest hacer que cuelgue el e. la ta, e núme correspo ero ondiente a la respuest en el lado más livian ta o no.             Activid optativ para prof dad va fundizar má nótese que, para los tres nive ás: eles, los niñ ños puede practicar la realización de est en timaciones o cálculos aproximad que lue s dos ego puede comprobar mediante el cálc en culo. Pueden determ minar la pre ecisión de su previs sión calcula ando la dife erencia ent ella y la respuesta calculada. Si anotan la tre a a n precis sión de sus previsione para un p s es problema, p pueden obs servar los c cambios de su e precis sión con el tiempo. 97 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     Multip plicación 1. Ex xponer exp plícitamente la conex e xión existen entre l multiplicación y la nte la adició repetida Las dific ón a. cultades co la multiplicación b on básica sue elen darse porqu los niños no ven la conexión entre esta nue ue n e eva operac ción y su conoc cimiento ex xistente. A v veces, la en nseñanza d apoyo co de onsiste, sim mplemente, en ay yudar al niñ a estable ño ecer esta c conexión. C Considérese el caso d Ken, un e de niño d tercer curso asigna a la cla especia de matemáticas po de ado ase al orque tenía dificultades de aprendizaje (Baroody, 1986). La maestra qu tenía Ke en esta a e ue en clase me pidió que lo exam q minara exp plicándome que no ten el conc nía cepto de la multip plicación. Cuando le p C presenté va arios proble emas senci illos de multiplicación como 6 X 2 = _ y 3 X 3 = _, K no pare o Ken ecía tener n ninguna ide de lo que tenía que ea e hacer Según de r. ecía estaba convencid de que la multiplicación era d a do demasiado difícil para él. Entonces le demostré un proced E e é dimiento pa contar: 4 X 3 es ara conta cuatro de ar edos (sin vo olver a empezar) tres v veces (1, 2, 3, 4; 5, 6, 7, 8; 9, 10, 11 12 Ken exc 2). clamó: «j V Vaya, así que la multi iplicación n es más que eso!» no Cuando la multip plicación se presentó de una ma e anera inform tuvo se mal, entido para Ken, que en seg guida apren ndió a calcu product ular tos. De hec cho, pronto empezó a encon ntrar maner de abre ras eviar el proc cedimiento que se le h había enseñado. Más adela ante, por eje emplo, resp pondió inme ediatamente a 7 X 2. C e Cuando se le preguntó e cómo lo había ca o alculado, ex xplicó que h había empleado la com mbinación c conocida 7 + 7 = 14. Av veces, las dificultades con la mult d tiplicación tienen raíce más profu es undas y es neces sario emple un enfoq más co ear que oncreto (Bar roody, 1986 Adam, u niño con 6). un verda aderas dificu ultades de aprendizaje planteab un reto m e, ba mucho más grave que Ken. A Adam se le enseñó el mismo procedimiento menta informal que había e ó o al o o, ocedimiento no hizo más que o tenido éxito con Ken. Sin embargo este pro confu undirlo. Ante esto se in e ntentó otra estrategia concreta q represe que entaba con mayo claridad la adición repetida d las unid or de dades. El p problema 4 x 3, por ejemp plo, se res solvió coloc cando tres grupos de cuatro blo e oques y co ontándolos todos s. 2. Estimular explícita r amente co ontar a i intervalos, sobre to odo para binaciones grandes y d g difíciles de c calcular. No ormalmente los niños m e, multiplican comb núme eros peque eños (hasta 5 X 5) con poca dificultad, pero sue a a elen tener dificultades con problemas en los q s que intervie enen los números 6 a 9. Para proble emas con números pe n equeños, pu ueden hace una pauta digital con los dedos er a n de un mano pa represe na ara entar el mu ultiplicando y emplear los dedos de la otra para l llevar la cue enta del núm mero de veces que se ha contado el multiplic o cando (por ejemp para 4 x 3, levanta cuatro de plo, ar edos de la m mano izquie erda y llevar la cuenta 98 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     de las tres veces con los dedos de la mano dere s s echa). Para problemas mayores, s como 6 X 5 ó 5 X 6, no hay dedos sufic o cientes para este proc cedimiento d cálculo. de Pa solventar esta dif ara ficultad, W Wynroth (19 969-1980) propone u método un vertic para llev la cuent Para 7 x 6, si un n cal var ta. niño elige co ontar grupo de siete os saca siete dedos y los cuenta. Cuand acaba, a s do anota un 7 e una hoja de papel en a pauta ado. Se vue elven a contar los siete dedos (a partir de «ocho») y se anota 14 e e en el papel pau utado. El p proceso co ontinúa has que el niño ha h sta hecho seis aciones, com se mue mo estra a continuación: anota ara de etiquetar el multiplican y el mu ndo ultiplicador. Pa algunos niños pued ser útil e Wynroth (1969-1 1980) propone que, p para empez zar, el niño debe anot r rodear o tar con u círculo el multiplica un e ando (el nú úmero a contar). En e ejemplo a anterior, se hubie colocado un 7 rode era o eado por un círculo en la parte su n n uperior de la columna antes de que el niño emp s e pezara a c contar. Ade emás, pued ser útil tener una de prime columna que especifique el m era a multiplicado En el eje or. emplo anter rior, podría haber colocad una colum con los números del 1 al 6 a la izquierda de la otra rse do mna s a colum mna. El emp pleo de una sola colum en el pr a mna rocedimiento descrito e ilustrado en el párrafo anterior pued producir menos con de nfusión en algunos niños, sobre todo s necesitan educación especial. si n n Este método vertical para l llevar la cue enta tiene v varias virtudes. Si los niños pierd den enta al calc cular, simple emente pue eden contar hacia arrib el númer de entrad r ba ro das la cue que h hayan hech (y seguir contando a partir de aquí). Ad ho o e demás, los niños pued den volve a utilizar las anotacio er ones. Para problemas con un multiplicando m menor como 7 X 4 = _, un niño sólo tiene que ir cont tando hacia atrás en la columna de los sie a a etes hasta la cuarta entrada y encontrar q la resp a que puesta ya e está anotad allí. Nóte da ese que e este método vertical pa llevar la cuenta es coherente con la tend o ara a s e dencia natu ural de los niños a co s ontar a inte ervalos. Par problema con un m ra as multiplicado mayor como or 7 X 7 = _, los niñ pueden ir hacia ab ños n bajo en la co olumna de los sietes h hasta la última entra (la sext y contar siete más a partir de ahí (y ha ada ta) r s e acer una nu ueva entrad da). Eventualmente, los niños pueden tener un registro c s completo d todas las de comb binaciones básicas de la multiplic cación. 99 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza
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    EXCLUSIVAMENTE PARA USOINTERNO     F) R RESUMEN An ntes de do ominar las combinaci iones numéricas bás sicas, los n niños pued den apoya arse en pr rocedimientos de cá álculo basa ados en co ontar que, al princip pio, requie eren objeto concreto como lo dedos o bloques. Normalmen os os os nte, los niñ ños tiende de mane natural a emplear p en era procedimientos de con orales o mentales en ntar s el cálculo. Tamb bién aprend den en seg guida a em mplear su c conocimiento de la se erie numé érica para re esponder c eficacia a problem de tipo N + 1 = _ y N - 1 = _. La con a mas comprensión info ormal que tienen los niños de la aritmética guía su c a a construcción o n ción de pr rocedimient tos de cálc culo concretos y me entales. Co omo los niñ ños invenc contemplan la ad dición como añadir má a algo, lo problema conmuta o ás os as ados como 5 + 1 y 1 + 5 ó 3 + 5 y 5 + 3, se ven como p problemas distintos. C Como result tado, los niñ ños puede sentirse obligados a calcular la suma de 1 + 5 aun c en a cuando sepa que 5 + 1 = an 6. Los niños des s scubren pro onto que 1 + N y N + 1 producen la misma s suma y que la e eficaz regla del número sig z n guiente a ot dado se aplica por igual a 1 + N y a N + 1. tro e r Llegado el mom mento, los n niños apren nden que e orden de los suman el e ndos tampo oco altera el resultad de los p a do problemas N + M (por ejemplo, .3 + 5 = 5+ 3). El cálc r culo menta es cogno al oscitivamen exigente porque los niños deb tener p nte e s ben presente ha asta cuánd deben co do ontar cuand cuentan. Por tanto, cuanto ma do , ayores sean los términ nos que in ntervengan en un prob blema más c complicado será el pro o ocedimiento para lleva la o ar cuenta, y para lo niños es u verdade aliciente inventar nu os un ero e uevos procedimientos de s cálcul que minim lo micen este trabajo me ental. Así pu ues, tanto lo factores conceptua os ales como los no conceptuales d desempeña su papel en el desa an arrollo de procedimien ntos inform males de cá álculo. Las dificultade con el c s es cálculo info ormal puede producirse en porqu las técnic para co ue cas ontar o para llevar la c a cuenta que intervienen en el mismo n no son adecuada ni eficac as ces. 100 Digitalizado por: Alfredo Téllez Carranza