La Quinta Sinfonía de Beethoven se compone de cuatro movimientos unidos por un motivo rítmico de cuatro notas. El primer movimiento presenta este motivo de forma enérgica. El segundo movimiento es más lírico y presenta variaciones de dos temas. El tercer movimiento sigue la forma scherzo-trío. El cuarto movimiento finaliza la obra de forma triunfal con la recapitulación del motivo rítmico.