La sinfonía deriva del griego "symphonia", que significa "concordancia de sonidos". Tradicionalmente, una sinfonía clásica tiene 4 movimientos interpretados por una orquesta moderada. Beethoven comenzó a experimentar con la estructura. En la era Romántica, las sinfonías se modificaron para incluir movimientos más largos y variados, orquestas más grandes con diferentes instrumentos protagonistas, y a veces cantantes.