El capítulo resume la historia bíblica de Job. Describe cómo Job era un hombre recto que poseía grandes riquezas de ganado y tierras. Sin embargo, Dios permite que Satanás pruebe a Job quitándole todas sus posesiones y a sus hijos. A pesar de esta gran pérdida, Job no culpa a Dios. Sus amigos intentan consolarlo pero critican que se queje de su suerte. Job se queja amargamente de su nacimiento.