La problematización
¿Investigadores-reproductores o investigadores transformadores?
EDUCACIÓN PARA EL DESARRAIGO Contexto
Peter Sloterdijk Crisis del Humanismo
Crisis del Humanismo Orígenes de la decadencia: Una crítica de la posmodernidad. Conflicto entre animalidad y humanidad. ¿Cómo el hombre puede convertirse en ser humano “verdadero” o “real”? El humanismo con su intensificación domesticadora El hombre como mediocridad insatisfecha semidepresiva Vitalidad atontada que triunfa Animal triste que se menosprecia Hundido en la ambigüedad del propio yo ¿Qué tipo de hombres se deben criar?
Pertenece al drama de la vida el que siempre haya que abandonar espacios animados, en el que uno esta inmerso y seguro, sin saber si se va a encontrar en los nuevos un recambio habitable. La vida humana es así una crónica de las separaciones en el transcurso de una historia siempre en marcha. Cada uno necesita resolver los aspectos íntimos de su surgir y desaparecer en el mundo; la conformación de esferas dentro de sí mismo y entre otros seres humanos. Vacío de sentido, con el tejado de su vieja casa derrumbado desde dentro, el hombre busca nuevas formas de reaseguramiento, nuevas pólizas, su habitación se constituye en la prolongación de su piel.  Cultura, muerte y espacios interiores para las emociones escindidas.
Allí vive en el interior de una burbuja individualista en la que en apariencia no necesita recurrir al otro, creándose la ilusión de formar pareja consigo mismo. Sloterdijk plantea las crisis vitales como catástrofes individuales y colectivas.  Como cuando estalla una esfera íntima, como es el caso del duelo, o global, como sucedió con el giro copernicano, que hizo saltar las cubiertas imaginarias del cielo en el que habían vivido seguros durante siglos los seres humanos.  Cuando esto sucede los hombres deben aprender arreglárselas para existir a la intemperie, expuestos al aliento frío del afuera.  El ser humano descascarado desarrolla su psicosis epocal respondiendo al enfriamiento exterior con el desarrollo de curiosas políticas de climatización.
Arrojados a un mundo que nos vela nuestra filiación, nos vemos forzados a proveernos de nuevos pasaportes que nos permitan volver del extrañamiento de nuestra patria, convirtiendo así la vida en viaje, en una difusa travesía, donde el viaje mismo se torna instrumento de gracia. Somos seres agobiados, en circunstancia de viaje, de huida o retorno.
En  este mundo no hay sino exiliados… Ilya Kabakow en una conversación con el crítico Boris Groys:   “  en mi se ha desarrollado la disposición a no encontrarme en mi sitio. Siempre me fue una experiencia especialmente grata el no estar en donde  fuera. Cuando viajo, el gusto anticipado de irme de aquí ya me hace feliz. Está claro que es un trauma infantil por la falta de deseo de nacer. El mundo a donde vine y mi figura, en la que fui parido, no me satisface nada. No me gusta mi aspecto y no me identifico con él. Todavía recuerdo que, cuando vi mi hechura por primera vez en el espejo, gemí de dolor: no podía concebir que yo fuera ése. Ése es el deseo de largarme de mi cuerpo, de mis cosas, de mi casa […] no tengo casa, siempre me encuentro de paso. De alguien así se suele decir: no se halla en ningún sitio”.
Los hombres vivimos en espacios, en esferas, en atmósferas. Vivir es crear esferas.
Habitamos siempre un espacio íntimo, una intimidad compartida. Los espacios nutricios albergan y entretejen las sutiles telas del alma humana que la unen a las demás y la hacen resonar consigo misma. Son burbujas duales o polares en composición a la mónada autista, verdadero fetiche ensimismado de la moderna subjetividad. Las burbujas diádicas, tríadicas o multipolares son el exterior del interior y el interior del exterior. Son el entretejido extático de los sujetos en el espacio interior común donde se nutren mutuamente aquellos que viven en verdad juntos. En búsqueda del espacio que habitamos y que habita en nosotros, redescribe los espacios íntimos, los frágiles y etéreos paneles de los glóbulos en los que anidamos; dando lugar al nuevo imaginario antropológico de un espacio-tiempo siempre compartido.
Los hombres se blindan contra los horrores de un espacio sin límite, ampliando hasta el infinito, mediante la construcción, pragmática y utópica al mismo tiempo, de un invernadero universal que les garantice un habitáculo para la nueva forma moderna de vida al descubierto. Esferas capaces de aprender sistemas de inmunidad en ejercicio
¿Cuánta nostalgia y cuánta pérdida es capaz de soportar el ser humano? ¿Cuánto desacostumbramiento de los primeros lugares necesita el alma capaz de pensar para recogerse en sí misma? ¿Cuánto desarraigo es necesario para hacerse sabio, es decir, resistente al destino? ¿Sobrevivir a las separaciones , a la depauperización depresiva (no ser más), al no-tener-ya-más-que-decir? A las evasiones hacia lo más exterior se siguen invasiones de frío en la esfera interior humana provenientes de los helados mundos cósmicos y técnicos. ¿Qué sucede con los unidos cuando consiguen imponer su supervivencia frente a pérdidas insustituibles? ¿Cómo aprenden a concentrarse así, en sí mismos, a superarse, a endurecerse así, a comprometerse de tal modo con una visión de sí mismos que son ellos mismos los que se convierten, más bien, en fuerzas del destino para otros, en lugar de soportar el destino condicionados por circunstancias externas?
 
Se requiere trabajar con problemas para configurar… La libertad humana que habrá de ejercerse desde lo incierto y el riesgo de un proyecto autosostenido, donde el hombre se inventa y se narra a sí mismo. Así el hombre al elegir estará a su vez eligiéndose; sus actos instalan su ser y no a la inversa. El hombre no tiene naturaleza, tiene historia. Y gestar la reparación del espacio íntimo, trabajar con el duelo y la melancolía. Nuevos espacios de trama social restituida en donde hay que vacunar la vida con la locura que se llama ser y dar paso a residir en el ser para comenzar* la dignidad espiritual. Experimentos con uno mismo; la lucha de sí. Llegar a sí, escucharse a sí. * Comienzo no significa aquí tan sólo comienzo temporal sino también, origen o fuente espiritual, al cual en todo grado de desarrollo hay que volver para hallar una orientación
 
Una escuela debía ser un taller donde se educara “un hombre distinto con otra capacidad de pensar y otra posibilidad de hacer”. Simón Rodríguez
¿Cuáles son las representaciones que se tienen y la sociedad enseña acerca del mundo? ¿Cómo se han naturalizado y convertido en representaciones sociales o personales las formas de leer la realidad y el mundo? Tal vez, este último cuestionamiento me ha llevado a reflexionar sobre la condición de posibilidad que brinda la problematización y la orientación de los aprendizajes para desaprender lo naturalizado

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    EDUCACIÓN PARA ELDESARRAIGO Contexto
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    Crisis del HumanismoOrígenes de la decadencia: Una crítica de la posmodernidad. Conflicto entre animalidad y humanidad. ¿Cómo el hombre puede convertirse en ser humano “verdadero” o “real”? El humanismo con su intensificación domesticadora El hombre como mediocridad insatisfecha semidepresiva Vitalidad atontada que triunfa Animal triste que se menosprecia Hundido en la ambigüedad del propio yo ¿Qué tipo de hombres se deben criar?
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    Pertenece al dramade la vida el que siempre haya que abandonar espacios animados, en el que uno esta inmerso y seguro, sin saber si se va a encontrar en los nuevos un recambio habitable. La vida humana es así una crónica de las separaciones en el transcurso de una historia siempre en marcha. Cada uno necesita resolver los aspectos íntimos de su surgir y desaparecer en el mundo; la conformación de esferas dentro de sí mismo y entre otros seres humanos. Vacío de sentido, con el tejado de su vieja casa derrumbado desde dentro, el hombre busca nuevas formas de reaseguramiento, nuevas pólizas, su habitación se constituye en la prolongación de su piel. Cultura, muerte y espacios interiores para las emociones escindidas.
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    Allí vive enel interior de una burbuja individualista en la que en apariencia no necesita recurrir al otro, creándose la ilusión de formar pareja consigo mismo. Sloterdijk plantea las crisis vitales como catástrofes individuales y colectivas. Como cuando estalla una esfera íntima, como es el caso del duelo, o global, como sucedió con el giro copernicano, que hizo saltar las cubiertas imaginarias del cielo en el que habían vivido seguros durante siglos los seres humanos. Cuando esto sucede los hombres deben aprender arreglárselas para existir a la intemperie, expuestos al aliento frío del afuera. El ser humano descascarado desarrolla su psicosis epocal respondiendo al enfriamiento exterior con el desarrollo de curiosas políticas de climatización.
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    Arrojados a unmundo que nos vela nuestra filiación, nos vemos forzados a proveernos de nuevos pasaportes que nos permitan volver del extrañamiento de nuestra patria, convirtiendo así la vida en viaje, en una difusa travesía, donde el viaje mismo se torna instrumento de gracia. Somos seres agobiados, en circunstancia de viaje, de huida o retorno.
  • 9.
    En estemundo no hay sino exiliados… Ilya Kabakow en una conversación con el crítico Boris Groys: “ en mi se ha desarrollado la disposición a no encontrarme en mi sitio. Siempre me fue una experiencia especialmente grata el no estar en donde fuera. Cuando viajo, el gusto anticipado de irme de aquí ya me hace feliz. Está claro que es un trauma infantil por la falta de deseo de nacer. El mundo a donde vine y mi figura, en la que fui parido, no me satisface nada. No me gusta mi aspecto y no me identifico con él. Todavía recuerdo que, cuando vi mi hechura por primera vez en el espejo, gemí de dolor: no podía concebir que yo fuera ése. Ése es el deseo de largarme de mi cuerpo, de mis cosas, de mi casa […] no tengo casa, siempre me encuentro de paso. De alguien así se suele decir: no se halla en ningún sitio”.
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    Los hombres vivimosen espacios, en esferas, en atmósferas. Vivir es crear esferas.
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    Habitamos siempre unespacio íntimo, una intimidad compartida. Los espacios nutricios albergan y entretejen las sutiles telas del alma humana que la unen a las demás y la hacen resonar consigo misma. Son burbujas duales o polares en composición a la mónada autista, verdadero fetiche ensimismado de la moderna subjetividad. Las burbujas diádicas, tríadicas o multipolares son el exterior del interior y el interior del exterior. Son el entretejido extático de los sujetos en el espacio interior común donde se nutren mutuamente aquellos que viven en verdad juntos. En búsqueda del espacio que habitamos y que habita en nosotros, redescribe los espacios íntimos, los frágiles y etéreos paneles de los glóbulos en los que anidamos; dando lugar al nuevo imaginario antropológico de un espacio-tiempo siempre compartido.
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    Los hombres seblindan contra los horrores de un espacio sin límite, ampliando hasta el infinito, mediante la construcción, pragmática y utópica al mismo tiempo, de un invernadero universal que les garantice un habitáculo para la nueva forma moderna de vida al descubierto. Esferas capaces de aprender sistemas de inmunidad en ejercicio
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    ¿Cuánta nostalgia ycuánta pérdida es capaz de soportar el ser humano? ¿Cuánto desacostumbramiento de los primeros lugares necesita el alma capaz de pensar para recogerse en sí misma? ¿Cuánto desarraigo es necesario para hacerse sabio, es decir, resistente al destino? ¿Sobrevivir a las separaciones , a la depauperización depresiva (no ser más), al no-tener-ya-más-que-decir? A las evasiones hacia lo más exterior se siguen invasiones de frío en la esfera interior humana provenientes de los helados mundos cósmicos y técnicos. ¿Qué sucede con los unidos cuando consiguen imponer su supervivencia frente a pérdidas insustituibles? ¿Cómo aprenden a concentrarse así, en sí mismos, a superarse, a endurecerse así, a comprometerse de tal modo con una visión de sí mismos que son ellos mismos los que se convierten, más bien, en fuerzas del destino para otros, en lugar de soportar el destino condicionados por circunstancias externas?
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    Se requiere trabajarcon problemas para configurar… La libertad humana que habrá de ejercerse desde lo incierto y el riesgo de un proyecto autosostenido, donde el hombre se inventa y se narra a sí mismo. Así el hombre al elegir estará a su vez eligiéndose; sus actos instalan su ser y no a la inversa. El hombre no tiene naturaleza, tiene historia. Y gestar la reparación del espacio íntimo, trabajar con el duelo y la melancolía. Nuevos espacios de trama social restituida en donde hay que vacunar la vida con la locura que se llama ser y dar paso a residir en el ser para comenzar* la dignidad espiritual. Experimentos con uno mismo; la lucha de sí. Llegar a sí, escucharse a sí. * Comienzo no significa aquí tan sólo comienzo temporal sino también, origen o fuente espiritual, al cual en todo grado de desarrollo hay que volver para hallar una orientación
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    Una escuela debíaser un taller donde se educara “un hombre distinto con otra capacidad de pensar y otra posibilidad de hacer”. Simón Rodríguez
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    ¿Cuáles son lasrepresentaciones que se tienen y la sociedad enseña acerca del mundo? ¿Cómo se han naturalizado y convertido en representaciones sociales o personales las formas de leer la realidad y el mundo? Tal vez, este último cuestionamiento me ha llevado a reflexionar sobre la condición de posibilidad que brinda la problematización y la orientación de los aprendizajes para desaprender lo naturalizado