El documento aborda la importancia de redefinir la escuela actual, enfocándose en la formación integral de los maestros y centrando la labor educativa en los jóvenes, especialmente en aquellos de contextos más vulnerables. Se plantea la necesidad de una pedagogía preventiva y una reorganización del sistema educativo que priorice el afecto y la solidaridad en la comunidad educativa. Además, se enfatiza la formación continua de los educadores como un elemento clave para mejorar la calidad educativa.