El documento describe las reglas bíblicas sobre los frutos de los árboles en sus primeros años después de la plantación. Según la ley, los frutos de los tres primeros años estaban prohibidos. En el cuarto año, los frutos debían llevarse a Jerusalén. A partir del quinto año, los frutos se podían consumir sin restricciones. El documento luego explica varias disposiciones y excepciones relacionadas con la mezcla de frutos permitidos y no permitidos.