Pablo aborda el problema de la incredulidad del pueblo judío. Explica que: 1) La salvación es un regalo gratuito de Dios, quien es libre para ofrecerla; 2) Dios ha dirigido históricamente la salvación hacia el Israel espiritual, no carnal; 3) La incredulidad judía actual no contradice la fidelidad de Dios, quien ordena todo para el bien.