La subordinación o dependencia es la característica determinante de la relación laboral, que implica el sometimiento del trabajador a las condiciones e instrucciones del empleador. Esto se materializa a través de la obligación del trabajador de mantenerse a disposición del empleador de forma continua y cumplir sus órdenes, así como a través del poder de mando del empleador para dirigir y controlar la actividad laboral.