LESIONES 
PIGMENTADAS DE LA 
PIEL 
Que NO derivar al dermatólogo 
Sofía Cubero 
Ane Apestegui 
C.S Almozara
2 
GUÍA 
INTRODUCCIÓN: LESIONES PIGMENTARIAS 3 
DISCROMÍAS 
-DISCROMÍAS MELÁNICAS CON ACROMÍA 4 
-DISCROMÍAS MELÁNICAS CON HIPO/HIPERIGMENTACIÓN 8 
-DISCROMÍAS MELÁNICAS CON HIPERPIGMENTACIÓN 8 
-DISCROMÍAS NO MELÁNICAS POR PIGMENTOS 
EXÓGENOS Y/O ENDÓGENOS 14 
MELANOMA 
INTRODUCCIÓN 17 
INCIDENCIA 17 
TIPOS DE MELANOMA 18 
DIAGNÓSTICO 21 
ESTADIFICACIÓN Y PRONÓSTICO 23 
TRATAMIENTO 24 
MANEJO, DERIVACIÓN Y DUDAS FRECUENTES 25 
ALGO SOBRE DERMATOSCOPIA 28 
BIBLIOGRAFIA 29
3 
INTRODUCCIÓN 
La pigmentación cutánea está originada por la combinación de cuatro 
pigmentos localizados en la dermis y epidermis: a) Hemoglobina oxigenada de 
arteriolas y capilares b) Hemoglobina desoxigenada de vénulas c) Depósitos 
de carotenos o bilis no metabolizada, así como en otros pigmentos exógenos 
(medicamentos, metales, etc.) d) Melanina epidérmica. Como es evidente la 
melanina es el principal componente del color de la, además de proteger a los 
queratinocitos de radiación ultravioleta del sol. 
Todos los diferentes tipos de piel son una mezcla de feomelanina que es 
marrón clara y eumelanina que es marrón oscura. Hemos de tener en cuenta 
que las diferencias pigmentarias raciales no provienen del número de 
melanocitos sino de las diferencias funcionales de éstos. La mayoría de la 
personas han sufrido a través de su vida una alteración de la pigmentación, 
especialmente en la infancia. La mayoría de los cambios pigmentarios son 
intranscendentes y producen cambios transitorios, como son las acromias o 
hiperpigmentaciones postinflamatorias. 
El color de la piel varía según las diferentes razas, de una persona a otra 
dentro de la misma raza y de una región corporal a otra de la misma persona; 
las zonas más cubiertas, las zonas genitales y las areolas mamarias son las 
más pigmentadas. Cada individuo tiene color de piel constante, determinado 
genéticamente, denominado color constitucional, que se evidencia en la piel no 
expuesta. Este color está modulado transitoriamente por factores internos de 
tipo hormonal (MSH y ACTH) y externos, el más importante de los cuales la 
radiación solar, que da lugar al color facultativo observable en la piel expuesta. 
Los melanocitos son las células encargadas de la síntesis de la 
melanina. Se originan en la cresta neural a partir de la octava semana de vida 
intrauterina en forma de melanoblastos, que migran a través de la dermis hasta 
llegar a la capa basal de la epidermis, y de los folículos pilosos. También van a 
las mucosas, la úvea y la capa pigmentaria de la retina, las leptomeninges y la 
estría vascular del oído interno. Durante su migración, los melanoblastos se 
transforman en melanocitos, adoptando una morfología dendrítica y haciéndose 
DOPA-positivos. 
En la piel, los melanocitos se localizan en la capa basal de la epidermis, 
en una proporción de 1:4 a 1:10 en relación con los queratinocitos, según las 
zonas, pero para todas las razas es igual en la misma zona. La melanina se 
sintetiza en unas organelas citoplasmáticas, denominadas melanosomas,que, 
posteriormente, son transferidos a los queratinocitos para proteger su núcleo 
frente a radiación ultravioleta. Cada melanocitos cede sus melanosomas a una 
media de 37 queratinocitos, con los que forma la llamada unidad 
melanoepidérmica o unidad epidérmica de melanización. 
El proceso de síntesis de los melanosomas, su melanización y 
transferencia a los queratinocitos se denomina melanogénesis. Este proceso se 
inicia en los ribososmas de los melanocitos que sintetizan la tirosinasa, la cual 
posteriormente es transferida al retículo endoplásmico rugoso y al aparato de 
Golgi, donde, tras acoplarse a una proteína de soporte, es incluida en una 
vesícula esférica rodeada de membrana denominada melanosoma. Se inicia 
entonces su melanización. Desde su formación hasta la completa 
melanización, el melanososma pasa por cuatro estadios. Durante el proceso 
de melanización, el melanosoma migra hasta las dendritas, desde donde es
transferido a los queratinocitos de su unidad melanoepidérmica para cumplir 
con su función de dar color y de proteger la piel. En el interior de los 
queratinocitos los melanososmas se hallan sueltos o en agregados de 2-4 
elementos en vesículas limitadas por una membrana. Una vez en el interior del 
queratinocito se inicia un proceso de degeneración de los melanososmas. 
El número total de melanocitos por unidad de superficie es igual en las 
distintas razas, y la diferencia de color entre ellas está determinada por el 
número, el tamaño y la distribución de los melanososmas dentro de los 
queratinocitos. En la raza blanca, los melaonosomas son más pequeños y 
forman agregados de 2-4 elementos, mientras que en la raza negra los 
melanosomas son de mayor tamaño y permanecen aislados. 
La melanina sintetizada puede ser de tres tipos: la eumelanina, que es 
un polímero de alto peso molecular, de color negro e insoluble en casi todos los 
disolventes, es la más frecuente, y se encuentra en la piel y en el pelo. La 
feomelanina, que es de color rojo-naranja, se encuentra en el pelo y predomina 
en las personas pelirrojas. La neuromelanina, que es de color marrón-negro se 
encuentra en distintas zonas del SNC. 
4 
DISCROMÍAS 
Las enfermedades que cursan con cambios del color normal de la piel se 
denominan discromías. Si el cambio de color es debido a un exceso o un 
defecto de la melanina se denomina discromía melánica; y puede dar lugar a 
hiperpigmentación, hipopigmentación y acromía. Cuando el cambio de color no 
es debido a pigmentos de procedencia exógena o endógena distintos de la 
melanina se denomina discromías no melánicas. El diagnóstico de la mayoría 
de las discromías se efectúa basándose en la clínica, aunque, en ocasiones, 
pueden ser de utilidad la biopsia y el examen de la piel con luz de Wood. 
Dentro de todas ellas; comentaremos aquellas lesiones que por algún 
motivo o característica, deban de tenerse en consideración. Hemos querido 
incidir en aquellas lesiones que a nuestro juicio pueden crear mayor 
preocupación y en consecuencia generar mayor número de consultas médicas; 
sin olvidar que el propósito de este capítulo es realizar una aproximación al 
diagnóstico del melanoma. 
I. DISCROMÍAS MELÁNICAS CON ACROMÍA 
Este grupo de enfermedades, en sí; no entrarían dentro del diagnóstico 
diferencial del melanoma, por no ser pigmentadas, pero se comentarán ya que 
son motivo de consulta y de preocupación frecuente. 
1) Vitíligo 
El vitíligo es un trastorno de la pigmentación, que afecta a 
aproximadamente a un 1% de la población, y que típicamente se inicia entre los 
10-30 años de edad, con una cierta tendencia a la agrupación familiar (en un 
20% de los casos los pacientes refieren algún familiar afecto). Pese a ser una 
patología frecuente, es una de esas misteriosas enfermedades cuyo origen se 
desconoce, existiendo diversas hipótesis que intentan explicar la causa, 
aunque la teoría más aceptada es la autoinmune, junto a una susceptibilidad 
genética. De hecho, los pacientes afectos de vitíligo tienen más probabilidades
5 
de padecer otras enfermedades autoinmunes. 
Clínicamente no representa mayores problemas diagnósticos, y se 
presenta en forma de una o varias máculas amelanóticas, con unos márgenes 
bien delimitados, de distribución simétrica, en dorso de manos, antebrazos, 
cara, ingles, axilas o genitales, siendo típica la localización periorificial. En 
ocasiones, pueden afectarse las mucosas. Aunque el diagnóstico suele ser 
sencillo, en ocasiones se podrían plantear dudas con entidades como la 
pitiriasis alba (que es una forma leve de dermatitis atópica, muy frecuente, pero 
en este caso las lesiones siempre tendrán algo de pigmento y los bordes no 
serán tan precisos), o las lesiones hipocrómicas que puede dejar una pitiriasis 
versicolor, o una hipopigmentación postinflamatoria. En lesiones únicas, en 
niños pequeños, podemos dudar ante un nevus acrómico, en algunos casos. 
Sin embargo, el principal problema del vitíligo no es el diagnóstico, sino el 
tratamiento. Además, es una enfermedad de evolución impredecible, 
independientemente del tipo de afectación inicial. El vitíligo es una enfermedad 
sin mayores consecuencias sobre la salud del paciente, pero sí tiene 
repercusión sobre su imagen y, por tanto, sobre su calidad de vida. La 
afectación psicológica es mayor en mujeres y en pacientes con fototipo alto, y 
dado que la piel es nuestra “tarjeta de visita”, el vitíligo puede llegar a afectar 
las relaciones interpersonales. 
Aunque parezca mentira, una de las primeras, e igual de válida que el 
resto, es la abstención terapéutica. Pero antes de hablar de tratamientos 
propiamente dichos, incidir en un punto que es importante: fotoprotección. 
El principal objetivo terapéutico es el de detener la despigmentación y 
estimular los melanocitos residuales de la piel vecina o del reservorio folicular 
para conseguir la repigmentación. Se sabe que la cara y el cuello son las zonas 
que pueden beneficiarse del tratamiento, mientras que las zonas acrales no 
suelen responder al mismo. 
Para ser una enfermedad tan prevalente, llama la atención la escasez de 
estudios aleatorizados controlados, debido, en parte, a la ausencia de un 
método universal estándar para evaluar la severidad de la enfermedad. 
De manera muy resumida, diremos que los corticoides tópicos pueden pautarse 
en lesiones localizadas (afectación de <10% de la superficie corporal), 
obteniendo una mejor respuesta en cara y cuello. Sin embargo, el riesgo de 
aparición de estrías y atrofia cutánea impiden su uso a medio-largo plazo, así 
que se realizan pautas cortas que se pueden repetir (en cara, de potencia 
media-baja). Los corticoides sistémicos únicamente estarían indicados en 
vitíligo generalizado rápidamente progresivo. Respecto a los inhibidores tópicos 
de la calcineurina, hay que tener en cuenta que se trata de una indicación no 
aprobada, aunque pueden tener sentido en cara y cuello, o pliegues, y permiten 
tratamientos más prolongados. Otros tratamientos tópicos, como la khellina, 
fenilalanina, o uso de extractos naturales (melón) no han demostrado su 
eficacia en estudios controlados, pero pueden funcionar de manera aislada. La 
fototerapia puede estar indicada en formas extensas y progresivas, con >65% 
de respuesta, aunque en niños su uso está limitado (por su posible papel 
carcinogenético y por la pérdida de horas escolares). En tratamientos con 
fototerapia puede asociarse el extracto de Polypodium leucotomos. Otros
tratamientos en casos puntuales (y con muchas limitaciones en cuanto a 
aplicación, coste y estudios que los avalen) son el láser de excímeros 308 nm, 
autoinjertos, o incluso el trasplante de melanocitos autólogos cultivados. Por 
último, en algunos casos extensos hay quien opta por despigmentar la piel 
sana con monobenzona, aunque también tiene sus riesgos. Existen 
asociaciones para pacientes, como Aspavit, que funcionan en nuestro país 
dando apoyo a los afectados. 
6 
2) Enfermedad de Vogt-Koyanagi-Harada 
Es una enfermedad sistémica autoinmune caracterizada por la aparición de 
uveítis, hipoacusia, alopecia, encefalitis y vitíligo. La reacción inflamatoria 
provocada por la alteración del sistema inmunitario afecta a diversos órganos 
ricos en pigmentos (úvea, retina, y algunos pares craneales, causantes de la 
pérdida de audición).La enfermedad suele comenzar con un episodio febril 
seguido de uveitis bilateral asociada a coroiditis y neuritis óptica. Puede 
acompañarse de hipoacusia neurosensorial y tinnitus, vitíligo, poliosis y 
alopecia, y en algunos casos incluso meningitis o encefalitis. 
3) Piebaldismo 
Es una infrecuente alteración de la pigmentación, autosómico dominante 
debido a una mutación del protooncogén KIT, que se caracteriza por un 
mechón blanco en cuero cabelludo (poliosis) y máculas acrómicas bien 
delimitadas. Las áreas despimentadas se localizan principalmente en frente, 
abdomen y región anterior de brazos y piernas. 
Como que estos pacientes están, 
por otro lado completamente sanos, no requieren tratamiento. 
4) Nevus acrómico 
Es una hipomelanosis esporádica común (1:125 recién nacidos) 
caracterizada por aparición congénita de máculas hipopigmentadas 
unilaterales, de distribución segmentaria en tronco y extremidades inferiores. 
Suelen ser únicas, bien delimitadas, de tamaño variable - 0’5 a 10 cm -,
contorno geográfico y estables. No se asocia a anomalías sistémicas, 
radicando su interés en el diagnóstico diferencial con las máculas 
hipopigmentadas de la Esclerosis Tuberosa. 
7 
5) Hipomelanosis guttata idiopática 
Es un trastorno muy común, idiopático que aparece en la mitad de las 
personas mayores de 40 años. Las lesiones son máculas redondeadas de 2 a 
6 mm, muy bien delimitadas, de color porcelana, que aparecen en superficie 
extensora de extremidades; son asintomáticas y progresan con la edad. 
Histológicamente hay una clara demarcación entre la piel sana y afecta que 
muestra: aplanamiento de la unión dermo epidérmica con atrofia epidérmica y 
disminución de melanocitos con melanosomas poco melanizados, la mayoría 
en estadios I y II. El tratamiento, por motivos cosméticos en personas muy 
pigmentadas, es poco útil. 
6) Nevus de Sutton 
La aparición de un halo acrómico (blanco) alrededor de un nevus 
melanocítico (lunar) es relativamente frecuente (con una prevalencia 
aproximada del 1%), sobre todo en niños y adultos jóvenes, en especial 
alrededor de los 15 años de edad, y es un motivo de consulta médica 
frecuente, sobre todo porque la población está muy concienciada de consultar 
ante cualquier cambio “sospechoso” en un lunar (y que aparezca un halo 
blanco llama mucho la atención). Se denomina halo nevus o nevus de Sutton. 
Habitualmente es un fenómeno aislado (a veces en varias lesiones), aunque su 
aparición se ha relacionado con el vitíligo, ya que más de un 20% de los 
pacientes con vitíligo desarrollan este fenómeno en uno o varios nevus. 
Asimismo, la presencia de un halo nevus puede preceder el inicio de lesiones 
de vitíligo. El halo nevus se caracteriza por un nevus melanocítico central (que 
puede ser palpable o no), rodeado por un halo leucodérmico de 
despigmentación. El nevus central puede tener un color variable, desde marrón 
oscuro a sonrosado pálido, y se encuentra rodeado de una mácula acrómica 
bien definida, simétrica y uniforme, de diámetro variable, entre pocos 
milímetros a varios centímetros de diámetro. En algunos casos puede 
observarse eritema precediendo a la despigmentación, aunque casi nunca son 
pruriginosos. Es más habitual en lesiones del tronco, aunque puede afectarse 
cualquier lunar del cuerpo. Si se afecta un nevus del cuero cabelludo, los pelos 
correspondientes al halo acrómico serán blancos, de manera característica, 
apareciendo un mechón de canas que se denomina poliosis. Un 25-50% de los 
pacientes presenta dos o más lesiones, aunque lesiones múltiples son poco 
frecuentes. De manera típica se diferencian tres estadios evolutivos. 
Otras lesiones que pueden presentar una despigmentación periférica son 
los nevus congénitos, nevus atípicos, nevus azules, nevus de Spitz, el 
melanoma, los dermatofibromas, las queratosis seborreicas, las verrugas 
planas, los moluscos contagiosos, el carcinoma basocelular, y algunas 
enfermedades inflamatorias (psoriasis, liquen plano, sarcoidosis, ...). 
El principal tratamiento, una vez evaluada la lesión con la ayuda del 
dermatoscopio, consistirá en tranquilizar al paciente y/o a sus progenitores,
explicándoles la naturaleza benigna de estas lesiones, con repercusión 
únicamente estética, sobre todo en pacientes con fototipo alto o bronceados. 
La extirpación quirúrgica del halo nevus sólo será necesaria en aquellos casos 
en los que la lesión melanocítica central sea de características atípicas, para su 
estudio histológico. Es razonable recomendar un examen periódico de estos 
pacientes, así como la utilización de fotoprotectores en las zonas de piel 
blanca, ya que, al carecer de melanina, se quemarían con facilidad. 
8 
7) Albinismo oculocutáneo 
Es un grupo de alteraciones pigmentarias hereditarias, casi todas la formas 
son autosómica recesivas. Es consecuencia de un defecto en el enzima 
tirosinasa con una alteración en la síntesis o almacenamiento de la melanina 
en los melanosomas; lo que permite clasificar los albinismos en cuatro tipos. Es 
de todos conocida la hipopigmentación cutánea y las alteraciones 
oftalmológicas. La falta de pigmentación produce fotoenvejecimiento y 
desarrollo precoz de carcinomas baso y espinocelulares, siendo ésta la causa 
principal de morbi-mortalidad en pacientes de zonas tropicales. El melanoma 
es excepcional. Aunque no hay tratamiento, a todos los pacientes debe 
recomendárseles el uso de fotoprotectores. El consejo genético es importante, 
ya que todos los hijos de una persona afectada son portadores de la 
enfermedad. 
II. DISCROMÍAS MELÁNICAS CON HIPO/HIPERIGMENTACIÓN 
1) Hipocromías postinflamatorias: eccemas, psoriasis, traumatismos, 
pitiriasis liquenoide, micosis fungoide, sarcoidosis y lupus eritematoso. 
2) Hipercromías postinflamatorias: el liquen plano, las fitodermatitis. 
III. DISCROMÍAS MELÁNICAS CON HIPERPIGMENTACIÓN 
1) Melasma 
También denominado cloasma o “máscara del embarazo”, es un trastorno 
frecuente, adquirido, que se caracteriza por la presencia de máculas 
hiperpigmentadas irregulares, habitualmente de localización facial. Es más 
prevalente en mujeres jóvenes y de mediana edad, de fototipo alto. Los 
factores desencadenantes incluyen el embarazo, el uso de anticonceptivos 
orales y, por supuesto, la exposición solar. Aunque la patogénesis exacta se 
desconoce, se cree que después de la exposición a radiación UV, se produce 
una estimulación de los melanocitos. También influyen factores genéticos / 
étnicos, y hormonales (estrógeno y, posiblemente, progesterona). Otros 
factores potencialmente agravantes incluyen otras medicaciones (fenitoína) y 
enfermedad tiroidea autoinmune.
La clínica consiste, como hemos 
comentado, en máculas hiperpigmentadas de distribución simétrica en tres 
patrones característicos: centrofacial, malar y mandibular (el patrón centrofacial 
es el más frecuente). Menos frecuentemente se afectan las superficies 
extensoras de las extremidades superiores y el escote. Las lesiones 
típicamente se aclaran durante los meses de invierno, independientemente del 
tratamiento. La utilidad de la luz de Wood en el diagnóstico no se ha 
establecido, aunque se utiliza frecuentemente para detectar a “pacientes 
respondedores”, en aquellos con un patrón epidérmico. 
El diagnóstico es clínico, por tanto, y no está indicado el estudio histológico 
(veríamos un aumento de melanina en todas las capas epidérmicas y, a veces, 
melanofagia). En ocasiones no es tan sencillo y tendremos que plantear el 
diagnóstico diferencial con otras entidades: hiperpigmentación por fármacos 
(doxiciclina, amiodarona), hiperpigmentación postinflamatoria, liquen plano 
actínico, melanosis de Riehl, nevus de Ota, poiquilodermia de Civatte, etc. 
Pero lo más complicado en el melasma es el tratamiento, ya que sin una 
fotoprotección estricta cualquier medida terapéutica está abocada al fracaso. El 
tratamiento más utilizado es la hidroquinona tópica (a concentraciones del 2- 
4%). Su mecanismo de acción consiste en que compite con la tirosina como 
sustrato de la tirosinasa (enzima inicial en la biosíntesis de melanina que 
convierte la tirosina en dopaquinona) y además produce un daño selectivo a los 
melanosomas y melanocitos. Sus efectos adversos incluyen dermatitis irritativa, 
dermatitis alérgica de contacto, hiperpigmentación postinflamatoria y ocronosis 
exógena. 
En ocasiones se asocia tretinoína tópica 0,05-0,1% a la hidroquinona para 
conseguir una mayor penetración. Otros tratamientos tópicos incluyen ácido 
glicólico, ácido kójico (un inhibidor de la tirosinasa) y ácido azelaico al 15-20% 
(también como inhibidor de la tirosinasa). Peelings de ácido salicílico y glicólico 
pueden utilizarse como tratamiento adyuvante. Recordar que la hidroquinona y 
la tretinoína no deben utilizarse durante el embarazo. Peelings químicos más 
profundos y tratamientos con láser son otras alternativas terapéuticas que 
deben ser valoradas y realizadas por personal experto (obviamente, estos 
tratamientos no se realizan en la sanidad pública, y no necesariamente tienen 
que ofrecer mejores resultados que los tratamientos tópicos). 
Y recordar que no vale la pena gastarse dinero en ningún tratamiento 
despigmentante si no se es muy estricto en las medidas fotoprotectoras, puesto 
que la recidiva es la norma en estos casos. Por último, un buen maquillaje de 
“camuflaje” puede ayudar a disimular las manchas más resistentes. 
9 
2) Mancha mongólica/ Nevus de Ota/ Nevus de Ito 
Cuando el pigmento melánico se acumula profundamente en la dermis 
origina clínicamente tonalidades grises-azuladas y es lo que observa en 
lesiones como la mancha mongólica o el nevus de Ota y nevus de Ito.
La mancha mongólica es más frecuente en según qué razas (80-90% razas 
asiáticas o negroides y 1-15% en raza blanca). Son máculas gris-pizarrosas de 
distintos tamaños, únicas o múltiples, que generalmente se observan ya en el 
nacimiento y desaparecen alrededor de los 5 años de edad. La localización 
típica es la región lumbosacra, aunque estas máculas de aspecto contusiforme 
en ocasiones se localizan en partes distantes y persisten indefinidamente. 
El nevus de Ota es una mácula circunscrita de bordes difusos y de color 
azul grisáceo en áreas de piel inervadas por la primera y/o segunda rama del 
trigémino. Generalmente es unilateral. Puede observarse máculas pigmentadas 
en mucosa oral, nasal, ocular y membrana timpánica. 
El nevus de Ito, similar a la anterior, pero de localización acromiodeltoidea. 
Aparece a partir de la adolescencia y no desaparece. Corresponde a la 
localización del nervio inervado por ramas supraclavicular y lateral del nervio 
braquiocutáneo. 
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Pueden tratarse con láser. 
Mancha mongólica Nevus de Ito Nevus de Ota 
3) Nevo melanocítico adquirido 
Se trata de lesiones benignas que aparecen de manera progresiva desde la 
infancia hasta la edad adulta. Posteriormente, y también de forma progresiva, 
tienden a su desaparición en la población anciana. El máximo número de 
lesiones se alcanza entre los 20 y los 29 años y es la adolescencia la época en 
en que aparecen más rápidamente nuevas lesiones. En su aparición participan 
tanto factores genéticos y familiares como factores ambientales (exposición 
solar). 
La proliferación ordenada de los melanocitos que conforman esta lesión 
empieza en las capas más superficiales de la piel, en la epidermis; 
clínicamente la lesión tiene un aspecto muy pigmentado, homogéneo, plano, de 
bordes simétricos (aunque algunos pueden mostrar cierto grado de asimetría) y 
normalmente de menos de 6 mm de diámetro (nevo de la unión o juntural). De 
manera progresiva, la lesión madura y va creciendo en profundidad e 
histológicamente se observan nidos de melanocitos en la dermis papilar. Esto 
se expresa clínicamente en una lesión pigmentada más papulosa, cupuliforme, 
homogénea y de un color más claro que en el juntural (nevo compuesto). 
Finalmente la gran mayoría de melanocitos se sitúan en capas profundas de la 
dermis, donde presentan unas dimensiones menores que en zonas más 
superficiales. En ocasiones es difícil su diferenciación de los linfocitos.
Clínicamente aparece una lesión más grande que las anteriores y de un color 
más claro (nevo dérmico). A pesar de esta separación en nevo juntural, 
compuesto y dérmico, en la práctica clínica se encuentra con frecuencia un 
solapamiento de todas estas lesiones y en zonas como las palmas y plantas los 
nevos se suelen presentar casi siempre en forma macular. Para el diagnóstico 
de estas lesiones benignas, además de la sintomatología y la histología, se 
cuenta en la actualidad con la dermatoscopia. 
11 
4) Efélides 
• Peca = efélide (en inglés, freckle) 
• Lunar = nevus melanocítico (en inglés, mole). 
Las pecas o efélides son comunes en personas de piel clara, sobre todo 
en pelirrojos (fototipos I y II). No se encuentran presentes en el nacimiento, 
pero pueden empezar a aparecer a partir de los 3 años de vida. La 
pigmentación que se observan en estas manchas que dan ese aspecto tan 
“gracioso” a los niños es el resultado de la melanogénesis inducida por la 
exposición solar y la transferencia de un elevado número de melanosomas 
desde los melanocitos a los queratinocitos. Las efélides, por tanto, se observan 
sólo en áreas fotoexpuestas del cuerpo, en especial la cara (mejillas y nariz), 
dorso de extremidades superiores y tercio superior del tronco. No aparecen en 
las mucosas. Se trata de máculas (nunca con relieve) bien delimitadas, de 
forma ovalada, a veces de bordes algo irregulares, de 1-3 mm de diámetro (en 
ocasiones algo mayores). El color puede variar en función de la intensidad de 
la exposición solar, desde marrón muy claro a más oscuro, pero nunca adoptan 
color negruzco (a diferencia de los léntigos simples o nevus juturales). 
Pueden incrementar su número y distribución con la edad, y a veces confluyen, 
aunque se ha observado que pueden ir desapareciendo en edades avanzadas. 
Pero, ¿son peligrosas? En realidad, no. Es decir, no por sí mismas, de 
modo que no son un precursor de melanoma ni de cáncer cutáneo de otro tipo. 
Sin embargo, las efélides sí que constituyen un marcador de daño actínico y, 
por tanto, sí se consideran un factor de riesgo para el desarrollo de neoplasias 
cutáneas. En un estudio sobre 195 pacientes diagnosticados de melanoma 
maligno que se llevó a cabo en Reino Unido, la densidad de efélides en cara y 
brazos fue significativamente mayor que el número de nevus melanocíticos. En 
otro estudio, ajustando por otros factores (nevus, quemaduras solares previas, 
fototipo), aquellos pacientes con mayor densidad de efélides tuvieron un odds 
ratio de 6.0 para desarrollar melanoma comparados con otros con pocas 
efélides. 
5) Léntigos 
Como la mayoría de la población, muchos médicos confunden las lesiones 
pigmentarias y las agrupan con la denominación común de peca o lunar, el 
equivalente de «mole» en inglés. Léntigo es una de estas que deben de 
identificarse. El léntigo simple o juvenil es una mácula marrón o pardo oscura 
de 1-5 mm que se puede presentar en cualquier parte de la superficie cutánea
y aparecen a partir de los 3 años remitiendo aproximadamente a los 30 años, y 
su número no aumenta con la exposición solar. 
Histopatológicamente, a diferencia de los nevus que tienen agrupaciones de 
células melanocíticas, presenta sólo un incremento del número de los 
melanocitos con hiperplasia epidérmica. El llamado léntigo senil o actínico tiene 
un aspecto muy diferente, siendo una lesión de mayor diámetro, con una 
tonalidad marronácea y superfcie rugosa y descamativa. Sólo tiene en común 
con el léntigo juvenil el nombre. 
12 
6) Mancha café con leche 
Estas máculas amarronadas de 0,5-20cm de diámetro, de coloración 
uniforme, márgenes lisos e irregulares y sin sintomatología subjetiva, se 
presentan en el momento de nacer o poco después, permaneciendo estables 
toda la vida. 
Si aparecen aisladas y en número escaso carecen de importancia y su 
frecuencia llega al 10% de la población, cuando su número es superior a 6 y su 
diámetro excede los 1,5 cm es sugestivo el diagnóstico de neurofibromatosis y 
el síndrome de McCune-Albright. 
7) Nevus de Becker 
Deberíamos llamarla más bien hamartoma, pero que aunque se insinúa al 
final de la infancia no se evidencia hasta la segunda década de la vida. Su 
prevalencia, principalmente en hombres, es de alrededor de 0,50%. Más 
frecuentemente en el tronco aparece una mancha ligeramente pigmentada de 
bordes irregulares, que se va oscureciendo y poblando de pelo. Se 
hiperpigmenta con la luz solar y no desaparece con la edad. 
8) Nevo Spilus 
Se trata de una variante de nevo constituido por múltiples lesiones 
melánicas maculares sobre un fondo hiperpigmentado. Estas lesiones 
característicamente se agrupan siguiendo un patrón zosteriforme o 
segmentario en el tronco o en las extremidades y el conjunto puede medir de 1 
a 4 cm de diámetro. En algún caso se ha descrito el desarrollo de melanoma o
la aparición de cambios displásicos sobre un nevo Spilus previo, por lo que es 
conveniente su control periódico. 
13 
9) Nevo displásico 
El nevo displásico, también conocido como nevo de Clark, nevo BK o nevo 
con atipia arquitectónica, presenta unas características clínicas e histológicas 
que lo hacen diferente del nevo melanocítico adquirido y que en muchas 
ocasiones (al igual que pasa con el nevo de Spitz) ocasionan dificultades 
diagnósticas. En líneas generales, los nevos displásicos se caracterizan 
clínicamente por presentar 2 o 3 tonalidades de color en superficie, un diámetro 
que oscila entre 3 y 15 mm, ser asimétricos y tener unos bordes irregulares. 
Pueden aparecer de forma aislada o un gran número de ellos. Desde el punto 
de vista histológico se han definido como criterios de atipia la presencia de 
hiperplasia melanocítica lentiginosa persistente, atipia nuclear, fibroplasia 
lamelar, fibroplasia eosinofílica concéntrica e infiltrado linfocitario escaso. Ante 
un paciente con un nevo displásico, la actitud más adecuada es su extirpación 
y estudio histológico. En el caso de que haya múltiples nevos displásicos es 
importante el seguimiento estrecho cada 3, 6 o 12 meses (en función del riesgo 
personal) por medio de un registro de imágenes y dermatoscopia digital, 
extirpando aquellos con mayor atipia o en los que se detecten cambios en el 
tiempo. 
10) Nevo de Spitz y de Reed 
El nevo de Spitz es una variante de nevo melanocítico adquirido de súbita 
aparición y crecimiento inicial rápido. Generalmente aparece en menores de 20 
años, y su frecuencia aumenta con forme menor es la edad del paciente. 
Clínicamente se trata de una pápula bien circunscrita, de menos de 6 mm de 
diámetro, localizada en cara (sobre todo en mejillas), cuello y miembros 
inferiores. Crece muy rápida mente en los primeros 6 meses y posteriormente 
se estabiliza. Presenta un color rosado o rojizo que hace que el principal 
diagnóstico diferencial clínico se establezca con el hemangioma y el 
granuloma piogénico. El nevo de Reed es una variante del nevo de Spitz que 
se manifiesta clínicamente como una pápula también de rápido crecimiento, 
pero de color marrón oscuro-negro, y cuya localización característica son las 
extremidades inferiores. El diagnóstico se puede establecer en función de la 
sintomatología, la dermatoscopia y la histología. En la dermatoscopia se ha 
descrito como más característico el patrón en estallido de estrellas, si bien 
también pueden encontrarse otros patrones como el globular, reticulado, 
homogéneo, atípico o un retículo negativo. La histología del nevo de Spitz es 
bastante peculiar y en ocasiones plantea problemas en su distinción del 
melanoma. El nevo de Spitz se caracteriza por células epi teloides de gran 
tamaño (fig. 3b) o células fusiformes, o incluso ambos tipos en la misma lesión, 
bajo una epidermis normalmente hiperplásica. Las células se pueden dis 
poner a lo largo de dicha epidermis (nevo de Spitz lentiginoso o pagetoide) en 
la unión dermoepidérmica (nevo de Spitz de la unión), en la epidermis y la 
dermis (nevo de Spitz compuesto) o en la dermis (nevo de Spitz dérmico).
14 
11) Nevo melanocítico congénito 
El nevo melanocítico congénito es aquel que aparece al nacimiento o en los 
primeros 2 años de vida. Tiene mayores dimensiones que el adquirido, hecho 
que junto con la facilidad o dificultad de extirpación se utiliza para su 
clasificación. Estos nevos afectan a un 0,5-3% de la población y los más 
frecuentemente encontrados son los pequeños, seguidos por los medianos y 
finalmente los grandes. Se considera que son pequeños aquellos que miden 
menos de 1,5 cm de diámetro o que tras la extirpación quirúrgica dejan un 
defecto fácil de cerrar. Los medianos (fig. 1) son los que miden entre 1,5 y 19,9 
cm y el defecto generado tras su extirpación requiere colgajos y expansores 
entre otras técnicas para su cierre. La definición de nevo melanocítico 
congénito gigante ha recibido múltiples acepciones; algunos autores, siguiendo 
la clasificación en centímetros o la problemática quirúrgica, lo definen como 
aquel que mide más de 20 cm o que requiere de extirpaciones seriadas. Otros, 
basándose en proporciones corporales, lo consideran como aquel que ocupa la 
mayor parte de una zona anatómica, o una superficie correspondiente a 2 
palmas de mano, o que cubre al menos el 5% de la superficie corporal. 
IV. DISCROMÍAS NO MELÁNICAS POR PIGMENTOS EXÓGENOS Y/O 
ENDÓGENOS 
Tatuajes accidentales y decorativos (2). 
Fármacos: Amiodarona, clofacimina, zidovudina, algunos citostáticos.. 
Metales: plata, oro, mercurio, bismuto.. 
Carotenodermia (1) 
Hemosiderosis
15 
NEVUS DE SPITZ 
NEVUS DE REED 
NEVUS DISPLASICO 
NEVUS SPILUS 
NEVUS DE SUTTON O HALONEVUS
16 
MELANOMA 
INTRODUCCIÓN 
El melanoma se puede definir como un tumor maligno derivado de los 
melanocitos, células dendríticas originadas en la cresta neural, y causales de la 
síntesis de melanina. Puede diseminarse tanto por vía linfática como por vía 
sanguínea. Suele asentar sobre piel normal o sobre una lesión previa. Cuando 
aparece sobre un nevo, los criterios mayores que nos deben hacer sospechar 
el diagnóstico de melanoma son: 
1. el cambio de tamaño 
2. la forma irregular de la lesión 
3. la pigmentación desigual 
Hoy en día, la mayoría de la población conoce que cuando un “lunar” 
sufre algún cambio importante, debe acudir al médico y consultarlo. Gracias a 
esta gran concienciación mundial, debido en gran parte a campañas 
informativas, ha hecho que las consultas por nevos signifiquen una importante 
carga asistencial en la Atención Primaria, y que suponga un 10% de las 
consultas que un Dermatólogo realiza en su consulta diaria. 
INCIDENCIA 
El melanoma es la primera causa de muerte por cáncer de piel. Su 
frecuencia e incidencia ha aumentado en los últimos años, pero no así su 
mortalidad. Esto es debido, en gran parte, a las campañas de información, a la 
mayor formación por los Médicos generales y al mayor conocimiento de la 
enfermedad, por lo que se ha conseguido que los melanomas que llegan a la 
consulta, son más superficiales y en estadios más precoces, y por lo tanto con 
mejor pronóstico. 
Desde principios de los años sesenta se ha detectado un incremento de la 
incidencia del melanoma, entre un 3 y un 7% anual en muchos países 
occidentales, y es el tumor que ha sufrido un mayor incremento en el pasado 
decenio, junto con el cáncer de mama y el de pulmón en la mujer. Se calcula 
que durante el año 2000 se produjeron en el mundo desarrollado unos 100.000 
casos nuevos, un 7-8% de todos los cánceres, aunque la cifra varía de un país 
a otro. 
Las mayores tasas se encuentran entre los pacientes de raza blanca de 
Australia y Nueva Zelanda, donde ha alcanzado proporciones epidémicas, ya 
que es el cuarto tumor en frecuencia en el varón (50 casos por 100.000 
habitantes/año) y el tercero en la mujer (37/100.000 habitantes/año). Se calcula 
que la incidencia en Estados Unidos oscila entre 7 y 22/100.000 al año según 
los estados. En algunos países, la incidencia y la tasa de mortalidad empiezan 
a disminuir o se han estabilizado, probablemente gracias a las campañas 
sanitarias de prevención del cáncer cutáneo, como la de Australia, que ha 
conseguido concienciar a la población para que reduzca la exposición solar,
use ropas menos escotadas y se aplique fotoprotector. En Nueva Zelanda se 
ha reducido la tasa de melanomas en un 20%, mientras que en Canadá y en 
Escocia se ha alcanzado una meseta. En Estados Unidos sigue aumentando, 
aunque a un ritmo más lento, ya que en los años setenta crecía un 6,1% anual 
y actualmente lo hace un 2,5%; asimismo, ha mejorado la supervivencia a los 5 
años, desde el 80% durante el período 1974-1976 al 89% en 1992-1997.Esto 
probablemente refleje un aumento del diagnóstico precoz. 
En Europa, el hecho de que los habitantes del norte tengan una mayor 
tasa de melanomas que los que viven en el sur puede explicarse por el papel 
fotoprotector de la melanina. En nuestro país, algunos cálculos teóricos sitúan 
la tasa entre 7 y 8 casos por 100.000 habitantes, según las áreas geográficas, 
lo que coloca al melanoma en el octavo lugar entre los cánceres más 
frecuentes. En el Registro Nacional del Melanoma, que se actualiza 
periódicamente, el número de casos incluidos es de 16.194, y un total de 1.739 
actualizaciones del estado del paciente en su seguimiento, cuyo último cierre 
se ha realizado el 15 de abril de 2013. 
Por otro lado, aunque la frecuencia del melanoma no es tan alta como la 
del cáncer de pulmón, de mama y de colon, una ventaja fundamental es que 
una simple inspección visual, barata, sencilla e indolora, realizada por una 
persona experimentada, es capaz de facilitar un diagnóstico precoz y mejorar el 
pronóstico. Los equipos de Atención Primaria, tanto Médicos de Familia como 
Enfermeras, tienen la responsabilidad de aumentar el conocimiento público del 
melanoma, de informar al paciente así como de revisar la piel de sus pacientes. 
17 
TIPOS DE MELANOMA 
Existen 6 tipos de melanoma: lentigo maligno melanoma, de extensión 
superficial, nodular, lentiginoso acral, desmoplásico y de mucosas. 
A). Lentigo maligno y lentigo 
maligno melanoma 
El lentigo maligno es un 
melanoma in situ localizado en zonas 
de daño solar crónico. Presenta un 
lento crecimiento (a veces de hasta 10 
años), motivo por el cual, el tratamiento 
suele ser poco agresivo y la 
consecuente recidiva (hasta en el 
20%). 
Macroscopía de la lesión típica
Clínicamente se manifiesta en forma de una mancha irregular de 
diferentes tonalidades de color localizada típicamente en la cara (sobre todo en 
mejillas, nariz y región temporal). Cuando la lesión comienza a tener mayor 
espesor y aparece algún nódulo en superficie implica que se está produciendo 
invasión dérmica y se trata por tanto de un lentigo maligno melanoma. En la 
histología el lentigo maligno presenta melanocitos atípicos en la membrana 
basal sobre una dermis con intensa elastosis solar. Cuando estos melanocitos 
invaden la dermis ya se considera lentigo maligno melanoma. El tratamiento 
de elección es la extirpación quirúrgica. Cuando la cirugía no se puede realizar, 
por las condiciones del paciente o porque la lesión es muy extensa, se pueden 
aplicar otras modalidades terapéuticas, como la crioterapia, radioterapia o la 
aplicación de crema de imiquimod tópico al 5%. 
18 
B.) Melanoma de extensión superficial 
Es la forma de melanoma más frecuente en la raza blanca. Se 
manifiesta clínicamente como una mácula de bordes irregulares y de diferentes 
colores. Se localiza en zonas con exposición solar intermitente como son las 
piernas en el caso de las mujeres y la espalda en el caso de los hombres. Al 
principio es una lesión plana, de pequeño tamaño, que histológicamente se 
encuentra localizada en la epidermis (melanoma in situ). Esta es la fase 
denominada de “crecimiento horizontal”, que comparten en su inicio el 
melanoma de extensión superficial, el lentigo maligno y el melanoma 
lentiginoso acral, y en la que la extirpación del melanoma consigue su curación. 
Más tarde, el tumor invade la dermis, lo que se refleja clínicamente en la 
adquisición de relieve e incluso de una masa tumoral. Ésta es la fase de 
“crecimiento vertical”, y en ella el melanoma adquiere la capacidad de infiltrar 
los vasos sanguíneos y linfáticos, y con ello producir metástasis. 
1. Macroscopía de la lesión 
2. Dermatoscopia de la lesión: Puntos y glóbulos de distribución irregular 
(flechas) y retículo pigmentado atípico (puntas de flecha)
19 
C.) Melanoma nodular 
Es la segunda forma más 
frecuente de melanoma en la raza 
blanca. Se suele localizar en la 
espalda de los hombres. Se 
caracteriza por la ausencia de fase 
de crecimiento horizontal, de forma 
que clínicamente se manifiesta como 
un nódulo de rápido crecimiento que 
tiende a ulcerarse y sangrar. Puede 
ser muy pigmentado, escasamente 
pigmentado o amelanótico. 
Macroscopía de la lesión típica 
D.) Melanoma lentiginoso acral 
Es el más frecuente en la raza 
negra, asiática e hispana. Se trata de 
una mancha plantar o palmar 
irregular y durante mucho tiempo 
asintomática hasta que inicia la fase 
de crecimiento vertical. Un subtipo 
de esta variante es el melanoma del 
lecho y de la matriz ungueal que 
muchas veces se confunde con un 
hematoma subungueal y retrasa el 
diagnóstico. A diferencia de éste, el 
melanoma de la matriz ungueal 
presenta un borde irregular con una 
pigmentación no uniforme y 
afectación del pliegue ungueal proximal. 
Macroscopía de la lesión típica 
E.) Melanoma desmoplásico 
Su frecuencia es menor del 1%. Se suele localizar en cara y cuello de 
pacientes ancianos de sexo masculino y con importante daño solar. A 
diferencia del melanoma clásico esta variante suele ser amelanótica, presenta 
un marcado neurotropismo y una mayor tendencia a la recidiva local, aunque el 
diagnóstico se haya realizado en estadios tempranos y se haya practicado una 
cirugía con márgenes libres de enfermedad. Histológicamente esta variante de 
melanoma está constituida por células fusiformes embebidas en un estroma de 
colágeno denso, al cual se denomina “desmoplásico”. En función del porcentaje 
de la desmoplasia encontrada, el melanoma desmoplásico se subdivide en
puro o mixto; el puro presenta menor tendencia a la afectación ganglionar y 
mejor pronóstico que el mixto y que el melanoma común 
20 
F.) Melanoma de mucosas 
Es poco frecuente. Clínicamente se trata de una hiperpigmentación 
irregular que puede tener un falso aspecto de benignidad. 
Puede afectar a: 
- la mucosa nasal y producir 
una sintomatología de epistaxis u 
obstrucción nasal 
- al tracto genital femenino 
(sobre todo en los labios menores) 
con sangrado y prurito 
- a la zona anorrectal 
produciendo sangrado rectal o 
sensación de masa dolorosa. 
- el paladar y la encía 
maxilar 
- la conjuntiva ocular. 
M 
Macroscopía de la lesión típica 
DIAGNÓSTICO 
Se puede realizar en función de la sintomatología, la dermatoscopia y los 
hallazgos histológicos. 
Respecto a la sintomatología, la regla más conocida para identificar las 
características clínicas de una lesión melanocítica que deben hacer considerar 
un diagnóstico de 
melanoma es la del 
ABCDE, donde A se 
refiere a asimetría; B, 
a bordes irregulares; 
C, a varios colores en 
la misma lesión; D, a 
un diámetro mayor de 
6 mm, y E, a 
evolución en el 
sentido de cambios 
que haya sufrido la 
lesión. 
Regla ABCDE
En este aspecto, se ha demostrado que los cambios en el tamaño o en el 
color de una lesión o la aparición de una nueva lesión son los rasgos más útiles 
para los pacientes para distinguir entre un nevo y un melanoma. 
No obstante, aunque no estén reflejados en los libros o se encuentren 
valorados en estudios adecuados, existen otras reglas que pueden resultar 
muy útiles para el diagnóstico precoz del melanoma. La más conocida y útil de 
ellas es el signo del “patito feo”. En general, las personas tienen uno o 2 tipos 
de nevos que tienen una morfología similar, aunque puedan tener unas ciertas 
diferencias de tamaño. Con este signo se hace referencia a la aparición de una 
lesión que es diferente a las que ya se tienen. Esta lesión puede ser una lesión 
más negra, o una lesión más roja, o cualquier aspecto que simplemente la 
haga diferente a las demás. 
En relación con la dermatoscopia, se han descrito diferentes patrones y 
criterios que ayudan al diagnóstico del melanoma. El patrón clásicamente 
descrito es el muticomponente que es aquel que mezcla diferentes patrones y 
tonalidades distribuidos de manera irregular dentro de la lesión. Entre los 
criterios descritos para la sospecha de malignidad, se encuentra: 
- la presencia de un retículo pigmentado que termina de forma irregular, 
- áreas blanco-azuladas que suelen corresponderse con zonas de 
21 
regresión tumoral, 
- zonas de diferentes tonalidades de color, 
- presencia de un velo rojo lechoso en el fondo de la lesión 
- glóbulos marrones, negros y/o grises distribuidos de forma irregular y 
asimétrica. 
- en la zona acral, la presencia de la invasión de los orificios glandulares 
(patrón de cresta). 
1. Melanoma de extensión superficial. Dermatoscopia: retículo pigmentado atípico 
(puntas de flecha), velo azul-blanquecino (flechas) 
2. Melanoma lentiginoso acral. Dermatoscopia: patrón paralelo de la cresta, en el 
centro de la cual se observan muy claramente las salidas de los ductos ecrinos 
(flechas)
Para finalizar el diagnóstico, histológicamente el melanoma clásico (no el 
desmoplásico) se caracteriza por ser una lesión asimétrica, constituida por 
melanocitos de tamaños irregulares, con abundantes figuras mitósicas y 
núcleos hipercromáticos. Los melanocitos pueden disponerse en nidos de 
diferente tamaño y forma o de forma difusa, en sábanas. La epidermis 
suprayacente suele estar adelgazada e incluso ulcerada y la dermis puede 
mostrar elastosis y melanina dispuesta de manera irregular. 
22 
ESTADIFICACIÓN Y PRONÓSTICO 
Una vez diagnosticado el melanoma se debe proceder a su estadiaje con 
fines pronósticos y terapéuticos. En el estadiaje microscópico del tumor existen 
dos hallazgos que tienen una gran importancia pronóstica y que son el grosor 
tumoral y la presencia de ulceración. La ulceración es la ausencia histológica 
de epidermis por encima del tumor. 
El grosor del tumor se establece utilizando dos sistemas, uno basado en la 
medición milimétrica del grosor (índice de Breslow) y un sistema basado en el 
nivel cutáneo de invasión (niveles de Clark). 
- Breslow: se mide en 
milímetros desde la 
capa granulosa en 
profundidad. 
- Clark: según afectación 
de capas de piel, se 
suele correlacionar con 
Breslow. 
I Lesiones que solo implican a la epidermis (melanoma 
in situ); no es una lesión invasora. 
II Infiltración de la dermis papilar, pero no alcanza la 
interfase papilar reticular de la dermis 
Breslow 
<0,75 
III Infiltración que ocupa y se expande a la dermis papilar, 
pero no penetra la dermis reticular. 
Breslow 
0,75- 
1,5 
IV Infiltración en la dermis reticular pero no en el tejido 
subcutáneo 
Breslow 
>1.5 
V Infiltración a través de la dermis reticular en el tejido 
subcutáneo. 
Breslow 
>3
El pronóstico del melanoma se basa sobre todo en el espesor tumoral 
medido por el índice de Breslow (desde la capa granulosa hasta la zona de 
infiltración más profunda) y la presencia de ulceración. El pronóstico empeora 
cuanto mayor es el espesor tumoral y en los casos en los que hay ulceración. 
Otros factores que también influyen son la edad del paciente, la localización del 
tumor (en tronco, cabeza y cuello tienen peor pronóstico) y la afectación 
ganglionar. La estadificación inicial debe realizarse mediante una cuidadosa 
exploración física, analítica sanguínea (hemograma y química con función 
hepática y renal, láctico deshidrogenasa [LDH] y proteína S100) y radiografía 
de tórax. Dependiendo del pronóstico del melanoma ante el que nos 
encontremos, se añaden otras exploraciones como la ecografía del área de 
drenaje ganglionar, ecografía abdominal, tomografía computarizada 
toracoabdominopélvica, RM cerebral y tomografía por emisión de positrones. El 
análisis del primer ganglio de drenaje de la zona tumoral (ganglio centinela) 
tiene utilidad diagnóstica y en la estadificación del paciente pero no se ha visto 
que tenga influencia en la supervivencia. En la mayoría de centros se realiza en 
melanomas con un índice de Breslow entre 1 y 4 mm, aunque existe la 
tendencia a realizarlo también a pacientes con buen estado 
general con un Breslow > 4 mm. 
El 20% de los pacientes con melanoma I y II y el 60% de los pacientes 
con melanoma grupo III de la AJCC desarrollan metástasis a distancia. Éstas 
se producen en más del 80% de los casos durante los primeros 3 años de 
seguimiento. Los órganos más afectados son la piel, el tejido subcutáneo y los 
ganglios linfáticos regionales, con el 60%; le siguen en frecuencia el pulmón, 
que alberga el 20-40%; el hígado, entre un 15 y un 20%; el sistema nervioso 
central y los huesos, que se reparten un 12-20%, y el aparato gastrointestinal, 
que llega a un 5%. 
La supervivencia a los 5 años en melanomas en estadio I es superior al 90% 
(mayor del 95% en estadio IA y alrededor del 90% en estadio IB); en estadio II, 
entre el 45 y el 80% (80% en estadio IIA, 65% en estadio IIB y 45% en estadio 
IIC), en el estadio III entre el 25 y el 70% (65-70% para el estadio IIIA, 45-53% 
para el estadio IIIB y 25-30% para el estadio IIIC) y del 6,7 al 18,8% en el 
estadio IV. 
23 
TRATAMIENTO 
Actualmente la base del tratamiento es la cirugía, con diferentes márgenes 
laterales y profundos en función del estadio tumoral, por parte de Cirugía 
Plástica o Cirugía general, en dependencia de la zona afectada. Otros 
tratamientos comprenden la radioterapia paliativa en lesiones metastásicas, la 
quimioterapia con dacarbacina (DTIC) en los casos con metástasis a distancia, 
el interferón e incluso la crema de imiquimod tópica para las lesiones cutáneas 
superficilales.
24 
MANEJO/DUDAS FRECUENTES 
¿La radiación solar es la causa del melanoma? 
A pesar de que no está completamente demostrado, existen múltiples 
evidencias sobre el papel fundamental de la radiación ultravioleta (UV) en el 
desarrollo de al menos dos tercios del total de melanomas. Se ha comprobado 
que existe una relación estadísticamente significativa entre melanoma y 
exposición solar intermitente ([OR] = 1,71), sobre todo si se acompaña de 
quemadura solar (OR = 1,91), y que la incidencia y la mortalidad por melanoma 
son mayores en áreas cercanas al ecuador, donde la intensidad de la radiación 
UV es mayor. 
El riesgo de desarrollar melanoma es superior en pacientes de piel blanca, 
de origen nórdico o celta, y es menor entre los indígenas de Asia, África y 
Sudamérica y en los pacientes morenos de la región mediterránea. El peligro 
es mayor cuando la radiación UV interacciona con un fenotipo determinado 
genéticamente, que se caracteriza por tener la piel clara, quemarse fácilmente 
(fototipos I y II) y ser portador de múltiples nevos, en especial si son atípicos. 
¿Son útiles los fotoprotectores en la prevención del melanoma? 
La principal función de los fotoprotectores debería ser evitar el paso de la 
radiación UV nociva, aunque hoy día se emplean mayoritariamente para 
facilitar los baños de sol, el famoso “ponerse moreno sin quemars” y para 
alargar las horas al aire libre. 
Su empleo ha crecido de forma exponencial en los últimos 10 años en todo 
el mundo. Los más efectivos son los físicos, a base de óxido de cinc, talco y/o 
dióxido de titanio, que bloquean y reflejan dicha radiación. Recientemente se 
ha demostrado su efectividad en la prevención de los carcinomas cutáneos y 
las lesiones pre-cancerosas, pero todavía no existe suficiente evidencia sobre 
su papel protector en la prevención del melanoma. Incluso han sido 
cuestionados por los resultados obtenidos en diversos estudios de casos y 
controles, en los que se había comprobado que los pacientes afectados de 
melanoma eran los que habían utilizado más los fotoprotectores. Ahora bien, la 
mayoría se basa en encuestas en las que es difícil precisar la frecuencia de su 
uso. Además, como se acepta que el empleo de filtros solares es una conducta 
saludable, la mayoría dice que los usa más regularmente de lo que en realidad 
lo hace. Un análisis de multivarianza probablemente demostraría que los 
pacientes de piel clara con múltiples factores constitucionales de riesgo para el 
desarrollo de melanoma utilizan con mayor frecuencia los fotoprotectores, lo 
que no significa que el fotoprotector sea la causa del melanoma. 
Un hecho que parece incuestionable es que en países donde se han 
realizado campañas públicas de salud que recomiendan evitar el sol y usar 
regularmente fotoprotectores, como en Australia, la incidencia de melanoma y 
la mortalidad derivada están empezando a descender. Con los datos de que
disponemos podemos afirmar que con las conductas de fotoprotección 
recomendadas por la Academia Española de Dermatología, probablemente se 
consiga reducir la tasa de melanomas. Gallagher et al, han demostrado que el 
uso regular de fotoprotectores en niños puede actuar como agente 
quimiopreventivo, ya que desarrollan un menor número de nevos. 
Ahora bien, las campañas deberían incidir mucho más en la necesidad de 
reducir la exposición a la radiación ultravioleta más que al uso de 
fotoprotectores, ya que éstos proporcionan una falsa sensación de seguridad y 
permiten que nos expongamos durante más horas a la radiación UV al evitar la 
quemadura solar. 
25 
¿Qué se debe hacer con un paciente con nevos displásicos? 
Un nevo se define como displásico o átípico cuando cumple una o más de 
las siguientes características: 
1. el borde irregular o mal definido, 
2. una pigmentación desigual con varios tonos de marrón y con zonas 
eritematosas, 
3. una cierta asimetría 
4. un tamaño mayor de 5 mm 
Las diferencias con el melanoma son sutiles, pero en éste, estas 
características son más acentuadas y, además, es una lesión cambiante en 
pocos meses. Al inicio se dijo que los nevos atípicos eran lesiones precursoras 
de melanoma y se llegó a recomendar su extirpación profiláctica. Dado que su 
grado de malignización es bajo, hoy día son consideradas marcadores de alto 
riesgo de melanoma. Cohen et al extirparon profilácticamente 1.630 nevos en 
78 pacientes con melanoma en estadio I o II y descubrieron 12 melanomas no 
sospechados. Por tanto, se extirparon innecesariamente 136 nevos por 
melanoma. Kelly et al, en un estudio prospectivo sobre 278 adultos con cinco o 
más nevos atípicos, detectaron un total de 20 melanomas en 16 de ellos. Si 
hubiesen realizado extirpación profiláctica de todos los nevos atípicos de sus 
pacientes (cerca de 6.000) se hubiesen evitado sólo 3 melanomas. Se dedujo 
que es preferible el seguimiento, ya que la extirpación profiláctica no reduce el 
riesgo lo suficiente para justificar el coste y la morbilidad del procedimiento. 
Hablamos de ”Síndrome del nevo displásico con melanoma familiar” en las 
familias en las que se ha presentado un melanoma en uno o más fami liares de 
primer o segundo grado y en las que varios de sus miembros son portadores 
de más de 50 nevos, algunos con características atípicas desde el punto de 
vista clínico e histopatológico. 
El manejo de los pacientes con nevos displásicos requiere un seguimiento 
regular. Se debe fotografiar toda la superficie corporal por sectores y biopsiar 
las lesiones sospechosas, con el fin de detectar melanoma precozmente. 
Además, se les debe enseñar los signos de alarma de una lesión pigmentada y 
recomendar de manera especial las medidas de fotoprotección. Los casos
esporádicos se revisan una vez al año, pero en los pacientes con síndrome del 
nevo displásico con melanoma familiar, que desarrollarán melanoma con 
mucha probabilidad, el seguimiento debe realizarse de por vida. En algunas 
circunstancias es preferible extirpar los nevos atípicos, como en el caso de que 
el paciente no acuda a los controles ni se haga los autoexámenes, o si el 
número de nevos displásicos es escaso o se localiza en áreas de difícil control 
(periné, cuero cabelludo, planta de los pies). En lo que sí coincide la mayoría 
de los expertos es en que estos nevos no deben electrocoagularse ni ser 
tratados mediante láser, ya que en este caso no se podría realizar estudio 
anatomopatológico, ni debe realizarse su extirpación por afeitado porque 
quedan melanocitos en la dermis inferior que podrían malignizar. 
26 
¿Cuándo se debe derivar el paciente al dermatólogo? 
Debemos remitir al dermatólogo a: 
1. Los pacientes que presenten lesiones pigmentadas con las dos 
características siguientes (nevos atípicos) 
- Bordes irregulares y/o mal definidos 
- Policromía, con zonas marrón claro junto a otras de color marrón 
oscuro y eritematosas 
2. Los pacientes con nevos melanocíticos congénitos gigantes (actualmente no 
se recomienda extirpar los nevos melanocíticos congénitos pequeños ni 
medianos) 
3. Los nevos mayores de 1 cm, de superficie lisa, y los pacientes con nevos en 
zonas “ocultas” (región anogenital, cuero cabelludo y mucosas), para valorar su 
extirpación 
4. Todos los familiares de pacientes con melanoma, para descartar la 
presencia de nevos atípicos (borde irregular y policromía). Los pacientes con 
síndrome del nevo displásico deben ser controlados cada 3-12 meses con 
fotografía cada visita y se deben realizar una autoobservación cada 2-4 meses 
5. Los pacientes con una lesión pigmentada que aparece después de los 30 
años 
6. Los pacientes con cualquier lesión que sufra cambios en el tamaño, color o 
borde 
7. Los pacientes con lesiones sospechosas de tener un melanoma deben ser 
derivados urgentemente al dermatólogo, y deben ser vistos en máximo 2 
semanas.
¿Qué papel debe desempeñar el médico de atención primaria en el 
diagnóstico, manejo y seguimiento del melanoma? 
Nuestro papel es fundamental en la prevención, el diagnóstico precoz y el 
seguimiento de estos pacientes. Es importante la colaboración entre el médico 
de familia, epidemiólogos y dermatólogos, en las campañas sanitarias que 
informan sobre los riesgos de la exposición solar y promueven cambios de 
conducta hacia una fotoprotección eficaz, con el fin de reducir la incidencia del 
melanoma. Es fundamental que la prevención se inicie ya durante la infancia, 
porque hoy día es la época de mayor exposición solar en períodos de ocio. Los 
mensajes de las campañas deben reforzarse durante la entrevista clínica. Para 
la detección precoz del melanoma cutáneo, con el fin de reducir su 
morbimortalidad, se debería incluir la exploración cutánea sistemática en la 
primera visita, tanto en niños como en adultos. 
Se debe insistir en que el diagnóstico precoz de melanoma puede salvar la 
vida del paciente y, por ello, es imprescindible recordar la regla nemotécnica 
del “ABCDE” de las lesiones pigmentadas, que debe ser comentada a los 
pacientes con múltiples nevos para su autoevaluación. Las poblaciones de 
mayor riesgo son los mayores de 50 años, en los que el examen cutáneo 
puede hacerse durante una visita sistemática, las personas de piel clara 
(fototipos I y II), los familiares de un paciente con melanoma, los pacientes con 
múltiples nevos, los pacientes con nevos displásicos y los que han estado 
expuestos al sol de forma excesiva. 
Si un Médico de Familia sospecha un melanoma, debe derivar al paciente 
de forma urgente al dermatólogo y éste, a su vez, debe crear un circuito de 
atención rápida para estos pacientes con el fin de que la lesión sea extirpada lo 
antes posible, con una demora no superior a las 2 semanas. Si el diagnóstico 
se confirma y el paciente es portador de un melanoma de riesgo intermedio o 
alto, debe ser evaluado nuevamente por un comité de tumores cutáneos con el 
fin de realizar su estadificación y proponer el mejor tratamiento. 
Durante el seguimiento, el Médico de Familia puede aportar apoyo 
psicológico, tanto al paciente como a sus familiares, y comentarles la 
información de forma cuidadosa, contrastando las opiniones y reforzando las 
acciones necesarias para su estadificación y seguimiento apropiados. También 
es importante la detección de la sintomatología sugestiva de metástasis, ya 
que, tratada precozmente, puede alargar la supervivencia de algunos 
enfermos. 
27 
ALGO SOBRE DERMATOSCOPIA…. 
La dermatoscopia aúna un método que convierte en translúcida la piel con 
un sistema de lentes que magnifica la imagen de la lesión. En un metaanálisis 
en el que incluyeron 27 artículos previamente publica dos se encontró que la 
dermatoscopia aumentaba la precisión diagnóstica en el 49%, pero este 
aumento era dependiente del entrenamiento del examinador de manera que en 
manos no experimentadas no existían ventajas sobre el diagnóstico clínico. El 
método que sigue la dermatoscopia para llegar al diagnóstico de una lesión
pigmentada es un algoritmo en 2 etapas. En la primera etapa se buscan una 
serie de criterios que, cuando están presentes, permiten clasificar una lesión 
como melanocítica, y en el caso de que no encontremos ninguna de estas 
estructuras buscaremos aquellas que caracte rizan al resto de lesiones 
pigmentadas no melanocíticas. Si se trata de una lesión melanocítica entramos 
en la segunda etapa del método diagnóstico en la que hay que diferenciar entre 
lesión benigna (nevo melanocítico) o maligna (melanoma). Para este propósito 
se han desarrollado varios métodos diagnósticos, el más utilizado de los cuales 
es el análisis de patrones. Los patrones dermatoscópicos más característicos 
de los nevos melanocíticos son el reticular, el globular, el reticuloglobular y el 
homogéneo 
Con el fin de diferenciar melanoma, nevos comunes y atípicos, existen en la 
28 
red diversos atlas de imágenes. Los más consultados son: 
- www.dermatoweb.net 
- www.atlasdermatologico.com.br 
- www.dermatologiapediatrica.net/atlas-dermatologia-pediatrica 
- www.dermapixel.com 
- www.dermnet.com/menuCasePhotos.php 
- www.dermquest.com/image-library 
- dermnetnz.org/sitemap.html 
- www.dermis.net/dermisroot/es/home/index.htm 
- www.globalskinatlas.com/index.cfm 
Bibliografía: 
- J.M. Casanova Seuma. M. Ribera Pibernat. Melanoma. Formación 
continuada. Revista Atención Primaria 2004. 
- B. Echevarría García, R. Botella-Estrada. Lesiones melanocíticas (nevos 
y melanomas) en atención primaria. Jano 5 de junio de 2009. N.º 1.740 
- P.A. Alcántara Muñoz, J.F. Menárguez Puche. Dermatoscopia en 
Atención Primaria. Revista AMF 2013 
- www.dermatoweb.com 
- www.dermatologologroño.es 
- www.aecc.com 
- Guía de Prevención y Tratamiento del melanoma. Plan oncológico de la 
Comunidad Valenciana. 
- Arenas R. Dermatología. Atlas , diagnóstico y tratamiento. Mc Graw Hill 
Interamericana. México, 1996. 
- Barone EJ, Jones JC, Schefer JE. Skin Disorders. Lippincot Williams & 
Wilkins. Filadelfia, 2000. 
- Fitzpatrick JE, Aeling JL. Dermatology secrets in color. 2 Edicion. Hanley 
& Belfus, INC. Filadelfia, 2001. 
- Mosher DB, Fitzpatrick TB, Ortonne JP, Hori Y. Disorders of 
pigmentation. En Fitzpatrick TB, Eisen AZ , Wolff K , Freedberg MI, 
Austen K Dermatology in General Medicine. 3ª Edicion McGraw Hill. 
Nueva York,1993. 
- Rycroft RJG, Robertson SJ. Manual en color Dermatología. Masson. 
Barcelona 2001.

(2014-10-09) Lesiones pigmentadas (DOC)

  • 1.
    LESIONES PIGMENTADAS DELA PIEL Que NO derivar al dermatólogo Sofía Cubero Ane Apestegui C.S Almozara
  • 2.
    2 GUÍA INTRODUCCIÓN:LESIONES PIGMENTARIAS 3 DISCROMÍAS -DISCROMÍAS MELÁNICAS CON ACROMÍA 4 -DISCROMÍAS MELÁNICAS CON HIPO/HIPERIGMENTACIÓN 8 -DISCROMÍAS MELÁNICAS CON HIPERPIGMENTACIÓN 8 -DISCROMÍAS NO MELÁNICAS POR PIGMENTOS EXÓGENOS Y/O ENDÓGENOS 14 MELANOMA INTRODUCCIÓN 17 INCIDENCIA 17 TIPOS DE MELANOMA 18 DIAGNÓSTICO 21 ESTADIFICACIÓN Y PRONÓSTICO 23 TRATAMIENTO 24 MANEJO, DERIVACIÓN Y DUDAS FRECUENTES 25 ALGO SOBRE DERMATOSCOPIA 28 BIBLIOGRAFIA 29
  • 3.
    3 INTRODUCCIÓN Lapigmentación cutánea está originada por la combinación de cuatro pigmentos localizados en la dermis y epidermis: a) Hemoglobina oxigenada de arteriolas y capilares b) Hemoglobina desoxigenada de vénulas c) Depósitos de carotenos o bilis no metabolizada, así como en otros pigmentos exógenos (medicamentos, metales, etc.) d) Melanina epidérmica. Como es evidente la melanina es el principal componente del color de la, además de proteger a los queratinocitos de radiación ultravioleta del sol. Todos los diferentes tipos de piel son una mezcla de feomelanina que es marrón clara y eumelanina que es marrón oscura. Hemos de tener en cuenta que las diferencias pigmentarias raciales no provienen del número de melanocitos sino de las diferencias funcionales de éstos. La mayoría de la personas han sufrido a través de su vida una alteración de la pigmentación, especialmente en la infancia. La mayoría de los cambios pigmentarios son intranscendentes y producen cambios transitorios, como son las acromias o hiperpigmentaciones postinflamatorias. El color de la piel varía según las diferentes razas, de una persona a otra dentro de la misma raza y de una región corporal a otra de la misma persona; las zonas más cubiertas, las zonas genitales y las areolas mamarias son las más pigmentadas. Cada individuo tiene color de piel constante, determinado genéticamente, denominado color constitucional, que se evidencia en la piel no expuesta. Este color está modulado transitoriamente por factores internos de tipo hormonal (MSH y ACTH) y externos, el más importante de los cuales la radiación solar, que da lugar al color facultativo observable en la piel expuesta. Los melanocitos son las células encargadas de la síntesis de la melanina. Se originan en la cresta neural a partir de la octava semana de vida intrauterina en forma de melanoblastos, que migran a través de la dermis hasta llegar a la capa basal de la epidermis, y de los folículos pilosos. También van a las mucosas, la úvea y la capa pigmentaria de la retina, las leptomeninges y la estría vascular del oído interno. Durante su migración, los melanoblastos se transforman en melanocitos, adoptando una morfología dendrítica y haciéndose DOPA-positivos. En la piel, los melanocitos se localizan en la capa basal de la epidermis, en una proporción de 1:4 a 1:10 en relación con los queratinocitos, según las zonas, pero para todas las razas es igual en la misma zona. La melanina se sintetiza en unas organelas citoplasmáticas, denominadas melanosomas,que, posteriormente, son transferidos a los queratinocitos para proteger su núcleo frente a radiación ultravioleta. Cada melanocitos cede sus melanosomas a una media de 37 queratinocitos, con los que forma la llamada unidad melanoepidérmica o unidad epidérmica de melanización. El proceso de síntesis de los melanosomas, su melanización y transferencia a los queratinocitos se denomina melanogénesis. Este proceso se inicia en los ribososmas de los melanocitos que sintetizan la tirosinasa, la cual posteriormente es transferida al retículo endoplásmico rugoso y al aparato de Golgi, donde, tras acoplarse a una proteína de soporte, es incluida en una vesícula esférica rodeada de membrana denominada melanosoma. Se inicia entonces su melanización. Desde su formación hasta la completa melanización, el melanososma pasa por cuatro estadios. Durante el proceso de melanización, el melanosoma migra hasta las dendritas, desde donde es
  • 4.
    transferido a losqueratinocitos de su unidad melanoepidérmica para cumplir con su función de dar color y de proteger la piel. En el interior de los queratinocitos los melanososmas se hallan sueltos o en agregados de 2-4 elementos en vesículas limitadas por una membrana. Una vez en el interior del queratinocito se inicia un proceso de degeneración de los melanososmas. El número total de melanocitos por unidad de superficie es igual en las distintas razas, y la diferencia de color entre ellas está determinada por el número, el tamaño y la distribución de los melanososmas dentro de los queratinocitos. En la raza blanca, los melaonosomas son más pequeños y forman agregados de 2-4 elementos, mientras que en la raza negra los melanosomas son de mayor tamaño y permanecen aislados. La melanina sintetizada puede ser de tres tipos: la eumelanina, que es un polímero de alto peso molecular, de color negro e insoluble en casi todos los disolventes, es la más frecuente, y se encuentra en la piel y en el pelo. La feomelanina, que es de color rojo-naranja, se encuentra en el pelo y predomina en las personas pelirrojas. La neuromelanina, que es de color marrón-negro se encuentra en distintas zonas del SNC. 4 DISCROMÍAS Las enfermedades que cursan con cambios del color normal de la piel se denominan discromías. Si el cambio de color es debido a un exceso o un defecto de la melanina se denomina discromía melánica; y puede dar lugar a hiperpigmentación, hipopigmentación y acromía. Cuando el cambio de color no es debido a pigmentos de procedencia exógena o endógena distintos de la melanina se denomina discromías no melánicas. El diagnóstico de la mayoría de las discromías se efectúa basándose en la clínica, aunque, en ocasiones, pueden ser de utilidad la biopsia y el examen de la piel con luz de Wood. Dentro de todas ellas; comentaremos aquellas lesiones que por algún motivo o característica, deban de tenerse en consideración. Hemos querido incidir en aquellas lesiones que a nuestro juicio pueden crear mayor preocupación y en consecuencia generar mayor número de consultas médicas; sin olvidar que el propósito de este capítulo es realizar una aproximación al diagnóstico del melanoma. I. DISCROMÍAS MELÁNICAS CON ACROMÍA Este grupo de enfermedades, en sí; no entrarían dentro del diagnóstico diferencial del melanoma, por no ser pigmentadas, pero se comentarán ya que son motivo de consulta y de preocupación frecuente. 1) Vitíligo El vitíligo es un trastorno de la pigmentación, que afecta a aproximadamente a un 1% de la población, y que típicamente se inicia entre los 10-30 años de edad, con una cierta tendencia a la agrupación familiar (en un 20% de los casos los pacientes refieren algún familiar afecto). Pese a ser una patología frecuente, es una de esas misteriosas enfermedades cuyo origen se desconoce, existiendo diversas hipótesis que intentan explicar la causa, aunque la teoría más aceptada es la autoinmune, junto a una susceptibilidad genética. De hecho, los pacientes afectos de vitíligo tienen más probabilidades
  • 5.
    5 de padecerotras enfermedades autoinmunes. Clínicamente no representa mayores problemas diagnósticos, y se presenta en forma de una o varias máculas amelanóticas, con unos márgenes bien delimitados, de distribución simétrica, en dorso de manos, antebrazos, cara, ingles, axilas o genitales, siendo típica la localización periorificial. En ocasiones, pueden afectarse las mucosas. Aunque el diagnóstico suele ser sencillo, en ocasiones se podrían plantear dudas con entidades como la pitiriasis alba (que es una forma leve de dermatitis atópica, muy frecuente, pero en este caso las lesiones siempre tendrán algo de pigmento y los bordes no serán tan precisos), o las lesiones hipocrómicas que puede dejar una pitiriasis versicolor, o una hipopigmentación postinflamatoria. En lesiones únicas, en niños pequeños, podemos dudar ante un nevus acrómico, en algunos casos. Sin embargo, el principal problema del vitíligo no es el diagnóstico, sino el tratamiento. Además, es una enfermedad de evolución impredecible, independientemente del tipo de afectación inicial. El vitíligo es una enfermedad sin mayores consecuencias sobre la salud del paciente, pero sí tiene repercusión sobre su imagen y, por tanto, sobre su calidad de vida. La afectación psicológica es mayor en mujeres y en pacientes con fototipo alto, y dado que la piel es nuestra “tarjeta de visita”, el vitíligo puede llegar a afectar las relaciones interpersonales. Aunque parezca mentira, una de las primeras, e igual de válida que el resto, es la abstención terapéutica. Pero antes de hablar de tratamientos propiamente dichos, incidir en un punto que es importante: fotoprotección. El principal objetivo terapéutico es el de detener la despigmentación y estimular los melanocitos residuales de la piel vecina o del reservorio folicular para conseguir la repigmentación. Se sabe que la cara y el cuello son las zonas que pueden beneficiarse del tratamiento, mientras que las zonas acrales no suelen responder al mismo. Para ser una enfermedad tan prevalente, llama la atención la escasez de estudios aleatorizados controlados, debido, en parte, a la ausencia de un método universal estándar para evaluar la severidad de la enfermedad. De manera muy resumida, diremos que los corticoides tópicos pueden pautarse en lesiones localizadas (afectación de <10% de la superficie corporal), obteniendo una mejor respuesta en cara y cuello. Sin embargo, el riesgo de aparición de estrías y atrofia cutánea impiden su uso a medio-largo plazo, así que se realizan pautas cortas que se pueden repetir (en cara, de potencia media-baja). Los corticoides sistémicos únicamente estarían indicados en vitíligo generalizado rápidamente progresivo. Respecto a los inhibidores tópicos de la calcineurina, hay que tener en cuenta que se trata de una indicación no aprobada, aunque pueden tener sentido en cara y cuello, o pliegues, y permiten tratamientos más prolongados. Otros tratamientos tópicos, como la khellina, fenilalanina, o uso de extractos naturales (melón) no han demostrado su eficacia en estudios controlados, pero pueden funcionar de manera aislada. La fototerapia puede estar indicada en formas extensas y progresivas, con >65% de respuesta, aunque en niños su uso está limitado (por su posible papel carcinogenético y por la pérdida de horas escolares). En tratamientos con fototerapia puede asociarse el extracto de Polypodium leucotomos. Otros
  • 6.
    tratamientos en casospuntuales (y con muchas limitaciones en cuanto a aplicación, coste y estudios que los avalen) son el láser de excímeros 308 nm, autoinjertos, o incluso el trasplante de melanocitos autólogos cultivados. Por último, en algunos casos extensos hay quien opta por despigmentar la piel sana con monobenzona, aunque también tiene sus riesgos. Existen asociaciones para pacientes, como Aspavit, que funcionan en nuestro país dando apoyo a los afectados. 6 2) Enfermedad de Vogt-Koyanagi-Harada Es una enfermedad sistémica autoinmune caracterizada por la aparición de uveítis, hipoacusia, alopecia, encefalitis y vitíligo. La reacción inflamatoria provocada por la alteración del sistema inmunitario afecta a diversos órganos ricos en pigmentos (úvea, retina, y algunos pares craneales, causantes de la pérdida de audición).La enfermedad suele comenzar con un episodio febril seguido de uveitis bilateral asociada a coroiditis y neuritis óptica. Puede acompañarse de hipoacusia neurosensorial y tinnitus, vitíligo, poliosis y alopecia, y en algunos casos incluso meningitis o encefalitis. 3) Piebaldismo Es una infrecuente alteración de la pigmentación, autosómico dominante debido a una mutación del protooncogén KIT, que se caracteriza por un mechón blanco en cuero cabelludo (poliosis) y máculas acrómicas bien delimitadas. Las áreas despimentadas se localizan principalmente en frente, abdomen y región anterior de brazos y piernas. Como que estos pacientes están, por otro lado completamente sanos, no requieren tratamiento. 4) Nevus acrómico Es una hipomelanosis esporádica común (1:125 recién nacidos) caracterizada por aparición congénita de máculas hipopigmentadas unilaterales, de distribución segmentaria en tronco y extremidades inferiores. Suelen ser únicas, bien delimitadas, de tamaño variable - 0’5 a 10 cm -,
  • 7.
    contorno geográfico yestables. No se asocia a anomalías sistémicas, radicando su interés en el diagnóstico diferencial con las máculas hipopigmentadas de la Esclerosis Tuberosa. 7 5) Hipomelanosis guttata idiopática Es un trastorno muy común, idiopático que aparece en la mitad de las personas mayores de 40 años. Las lesiones son máculas redondeadas de 2 a 6 mm, muy bien delimitadas, de color porcelana, que aparecen en superficie extensora de extremidades; son asintomáticas y progresan con la edad. Histológicamente hay una clara demarcación entre la piel sana y afecta que muestra: aplanamiento de la unión dermo epidérmica con atrofia epidérmica y disminución de melanocitos con melanosomas poco melanizados, la mayoría en estadios I y II. El tratamiento, por motivos cosméticos en personas muy pigmentadas, es poco útil. 6) Nevus de Sutton La aparición de un halo acrómico (blanco) alrededor de un nevus melanocítico (lunar) es relativamente frecuente (con una prevalencia aproximada del 1%), sobre todo en niños y adultos jóvenes, en especial alrededor de los 15 años de edad, y es un motivo de consulta médica frecuente, sobre todo porque la población está muy concienciada de consultar ante cualquier cambio “sospechoso” en un lunar (y que aparezca un halo blanco llama mucho la atención). Se denomina halo nevus o nevus de Sutton. Habitualmente es un fenómeno aislado (a veces en varias lesiones), aunque su aparición se ha relacionado con el vitíligo, ya que más de un 20% de los pacientes con vitíligo desarrollan este fenómeno en uno o varios nevus. Asimismo, la presencia de un halo nevus puede preceder el inicio de lesiones de vitíligo. El halo nevus se caracteriza por un nevus melanocítico central (que puede ser palpable o no), rodeado por un halo leucodérmico de despigmentación. El nevus central puede tener un color variable, desde marrón oscuro a sonrosado pálido, y se encuentra rodeado de una mácula acrómica bien definida, simétrica y uniforme, de diámetro variable, entre pocos milímetros a varios centímetros de diámetro. En algunos casos puede observarse eritema precediendo a la despigmentación, aunque casi nunca son pruriginosos. Es más habitual en lesiones del tronco, aunque puede afectarse cualquier lunar del cuerpo. Si se afecta un nevus del cuero cabelludo, los pelos correspondientes al halo acrómico serán blancos, de manera característica, apareciendo un mechón de canas que se denomina poliosis. Un 25-50% de los pacientes presenta dos o más lesiones, aunque lesiones múltiples son poco frecuentes. De manera típica se diferencian tres estadios evolutivos. Otras lesiones que pueden presentar una despigmentación periférica son los nevus congénitos, nevus atípicos, nevus azules, nevus de Spitz, el melanoma, los dermatofibromas, las queratosis seborreicas, las verrugas planas, los moluscos contagiosos, el carcinoma basocelular, y algunas enfermedades inflamatorias (psoriasis, liquen plano, sarcoidosis, ...). El principal tratamiento, una vez evaluada la lesión con la ayuda del dermatoscopio, consistirá en tranquilizar al paciente y/o a sus progenitores,
  • 8.
    explicándoles la naturalezabenigna de estas lesiones, con repercusión únicamente estética, sobre todo en pacientes con fototipo alto o bronceados. La extirpación quirúrgica del halo nevus sólo será necesaria en aquellos casos en los que la lesión melanocítica central sea de características atípicas, para su estudio histológico. Es razonable recomendar un examen periódico de estos pacientes, así como la utilización de fotoprotectores en las zonas de piel blanca, ya que, al carecer de melanina, se quemarían con facilidad. 8 7) Albinismo oculocutáneo Es un grupo de alteraciones pigmentarias hereditarias, casi todas la formas son autosómica recesivas. Es consecuencia de un defecto en el enzima tirosinasa con una alteración en la síntesis o almacenamiento de la melanina en los melanosomas; lo que permite clasificar los albinismos en cuatro tipos. Es de todos conocida la hipopigmentación cutánea y las alteraciones oftalmológicas. La falta de pigmentación produce fotoenvejecimiento y desarrollo precoz de carcinomas baso y espinocelulares, siendo ésta la causa principal de morbi-mortalidad en pacientes de zonas tropicales. El melanoma es excepcional. Aunque no hay tratamiento, a todos los pacientes debe recomendárseles el uso de fotoprotectores. El consejo genético es importante, ya que todos los hijos de una persona afectada son portadores de la enfermedad. II. DISCROMÍAS MELÁNICAS CON HIPO/HIPERIGMENTACIÓN 1) Hipocromías postinflamatorias: eccemas, psoriasis, traumatismos, pitiriasis liquenoide, micosis fungoide, sarcoidosis y lupus eritematoso. 2) Hipercromías postinflamatorias: el liquen plano, las fitodermatitis. III. DISCROMÍAS MELÁNICAS CON HIPERPIGMENTACIÓN 1) Melasma También denominado cloasma o “máscara del embarazo”, es un trastorno frecuente, adquirido, que se caracteriza por la presencia de máculas hiperpigmentadas irregulares, habitualmente de localización facial. Es más prevalente en mujeres jóvenes y de mediana edad, de fototipo alto. Los factores desencadenantes incluyen el embarazo, el uso de anticonceptivos orales y, por supuesto, la exposición solar. Aunque la patogénesis exacta se desconoce, se cree que después de la exposición a radiación UV, se produce una estimulación de los melanocitos. También influyen factores genéticos / étnicos, y hormonales (estrógeno y, posiblemente, progesterona). Otros factores potencialmente agravantes incluyen otras medicaciones (fenitoína) y enfermedad tiroidea autoinmune.
  • 9.
    La clínica consiste,como hemos comentado, en máculas hiperpigmentadas de distribución simétrica en tres patrones característicos: centrofacial, malar y mandibular (el patrón centrofacial es el más frecuente). Menos frecuentemente se afectan las superficies extensoras de las extremidades superiores y el escote. Las lesiones típicamente se aclaran durante los meses de invierno, independientemente del tratamiento. La utilidad de la luz de Wood en el diagnóstico no se ha establecido, aunque se utiliza frecuentemente para detectar a “pacientes respondedores”, en aquellos con un patrón epidérmico. El diagnóstico es clínico, por tanto, y no está indicado el estudio histológico (veríamos un aumento de melanina en todas las capas epidérmicas y, a veces, melanofagia). En ocasiones no es tan sencillo y tendremos que plantear el diagnóstico diferencial con otras entidades: hiperpigmentación por fármacos (doxiciclina, amiodarona), hiperpigmentación postinflamatoria, liquen plano actínico, melanosis de Riehl, nevus de Ota, poiquilodermia de Civatte, etc. Pero lo más complicado en el melasma es el tratamiento, ya que sin una fotoprotección estricta cualquier medida terapéutica está abocada al fracaso. El tratamiento más utilizado es la hidroquinona tópica (a concentraciones del 2- 4%). Su mecanismo de acción consiste en que compite con la tirosina como sustrato de la tirosinasa (enzima inicial en la biosíntesis de melanina que convierte la tirosina en dopaquinona) y además produce un daño selectivo a los melanosomas y melanocitos. Sus efectos adversos incluyen dermatitis irritativa, dermatitis alérgica de contacto, hiperpigmentación postinflamatoria y ocronosis exógena. En ocasiones se asocia tretinoína tópica 0,05-0,1% a la hidroquinona para conseguir una mayor penetración. Otros tratamientos tópicos incluyen ácido glicólico, ácido kójico (un inhibidor de la tirosinasa) y ácido azelaico al 15-20% (también como inhibidor de la tirosinasa). Peelings de ácido salicílico y glicólico pueden utilizarse como tratamiento adyuvante. Recordar que la hidroquinona y la tretinoína no deben utilizarse durante el embarazo. Peelings químicos más profundos y tratamientos con láser son otras alternativas terapéuticas que deben ser valoradas y realizadas por personal experto (obviamente, estos tratamientos no se realizan en la sanidad pública, y no necesariamente tienen que ofrecer mejores resultados que los tratamientos tópicos). Y recordar que no vale la pena gastarse dinero en ningún tratamiento despigmentante si no se es muy estricto en las medidas fotoprotectoras, puesto que la recidiva es la norma en estos casos. Por último, un buen maquillaje de “camuflaje” puede ayudar a disimular las manchas más resistentes. 9 2) Mancha mongólica/ Nevus de Ota/ Nevus de Ito Cuando el pigmento melánico se acumula profundamente en la dermis origina clínicamente tonalidades grises-azuladas y es lo que observa en lesiones como la mancha mongólica o el nevus de Ota y nevus de Ito.
  • 10.
    La mancha mongólicaes más frecuente en según qué razas (80-90% razas asiáticas o negroides y 1-15% en raza blanca). Son máculas gris-pizarrosas de distintos tamaños, únicas o múltiples, que generalmente se observan ya en el nacimiento y desaparecen alrededor de los 5 años de edad. La localización típica es la región lumbosacra, aunque estas máculas de aspecto contusiforme en ocasiones se localizan en partes distantes y persisten indefinidamente. El nevus de Ota es una mácula circunscrita de bordes difusos y de color azul grisáceo en áreas de piel inervadas por la primera y/o segunda rama del trigémino. Generalmente es unilateral. Puede observarse máculas pigmentadas en mucosa oral, nasal, ocular y membrana timpánica. El nevus de Ito, similar a la anterior, pero de localización acromiodeltoidea. Aparece a partir de la adolescencia y no desaparece. Corresponde a la localización del nervio inervado por ramas supraclavicular y lateral del nervio braquiocutáneo. 10 Pueden tratarse con láser. Mancha mongólica Nevus de Ito Nevus de Ota 3) Nevo melanocítico adquirido Se trata de lesiones benignas que aparecen de manera progresiva desde la infancia hasta la edad adulta. Posteriormente, y también de forma progresiva, tienden a su desaparición en la población anciana. El máximo número de lesiones se alcanza entre los 20 y los 29 años y es la adolescencia la época en en que aparecen más rápidamente nuevas lesiones. En su aparición participan tanto factores genéticos y familiares como factores ambientales (exposición solar). La proliferación ordenada de los melanocitos que conforman esta lesión empieza en las capas más superficiales de la piel, en la epidermis; clínicamente la lesión tiene un aspecto muy pigmentado, homogéneo, plano, de bordes simétricos (aunque algunos pueden mostrar cierto grado de asimetría) y normalmente de menos de 6 mm de diámetro (nevo de la unión o juntural). De manera progresiva, la lesión madura y va creciendo en profundidad e histológicamente se observan nidos de melanocitos en la dermis papilar. Esto se expresa clínicamente en una lesión pigmentada más papulosa, cupuliforme, homogénea y de un color más claro que en el juntural (nevo compuesto). Finalmente la gran mayoría de melanocitos se sitúan en capas profundas de la dermis, donde presentan unas dimensiones menores que en zonas más superficiales. En ocasiones es difícil su diferenciación de los linfocitos.
  • 11.
    Clínicamente aparece unalesión más grande que las anteriores y de un color más claro (nevo dérmico). A pesar de esta separación en nevo juntural, compuesto y dérmico, en la práctica clínica se encuentra con frecuencia un solapamiento de todas estas lesiones y en zonas como las palmas y plantas los nevos se suelen presentar casi siempre en forma macular. Para el diagnóstico de estas lesiones benignas, además de la sintomatología y la histología, se cuenta en la actualidad con la dermatoscopia. 11 4) Efélides • Peca = efélide (en inglés, freckle) • Lunar = nevus melanocítico (en inglés, mole). Las pecas o efélides son comunes en personas de piel clara, sobre todo en pelirrojos (fototipos I y II). No se encuentran presentes en el nacimiento, pero pueden empezar a aparecer a partir de los 3 años de vida. La pigmentación que se observan en estas manchas que dan ese aspecto tan “gracioso” a los niños es el resultado de la melanogénesis inducida por la exposición solar y la transferencia de un elevado número de melanosomas desde los melanocitos a los queratinocitos. Las efélides, por tanto, se observan sólo en áreas fotoexpuestas del cuerpo, en especial la cara (mejillas y nariz), dorso de extremidades superiores y tercio superior del tronco. No aparecen en las mucosas. Se trata de máculas (nunca con relieve) bien delimitadas, de forma ovalada, a veces de bordes algo irregulares, de 1-3 mm de diámetro (en ocasiones algo mayores). El color puede variar en función de la intensidad de la exposición solar, desde marrón muy claro a más oscuro, pero nunca adoptan color negruzco (a diferencia de los léntigos simples o nevus juturales). Pueden incrementar su número y distribución con la edad, y a veces confluyen, aunque se ha observado que pueden ir desapareciendo en edades avanzadas. Pero, ¿son peligrosas? En realidad, no. Es decir, no por sí mismas, de modo que no son un precursor de melanoma ni de cáncer cutáneo de otro tipo. Sin embargo, las efélides sí que constituyen un marcador de daño actínico y, por tanto, sí se consideran un factor de riesgo para el desarrollo de neoplasias cutáneas. En un estudio sobre 195 pacientes diagnosticados de melanoma maligno que se llevó a cabo en Reino Unido, la densidad de efélides en cara y brazos fue significativamente mayor que el número de nevus melanocíticos. En otro estudio, ajustando por otros factores (nevus, quemaduras solares previas, fototipo), aquellos pacientes con mayor densidad de efélides tuvieron un odds ratio de 6.0 para desarrollar melanoma comparados con otros con pocas efélides. 5) Léntigos Como la mayoría de la población, muchos médicos confunden las lesiones pigmentarias y las agrupan con la denominación común de peca o lunar, el equivalente de «mole» en inglés. Léntigo es una de estas que deben de identificarse. El léntigo simple o juvenil es una mácula marrón o pardo oscura de 1-5 mm que se puede presentar en cualquier parte de la superficie cutánea
  • 12.
    y aparecen apartir de los 3 años remitiendo aproximadamente a los 30 años, y su número no aumenta con la exposición solar. Histopatológicamente, a diferencia de los nevus que tienen agrupaciones de células melanocíticas, presenta sólo un incremento del número de los melanocitos con hiperplasia epidérmica. El llamado léntigo senil o actínico tiene un aspecto muy diferente, siendo una lesión de mayor diámetro, con una tonalidad marronácea y superfcie rugosa y descamativa. Sólo tiene en común con el léntigo juvenil el nombre. 12 6) Mancha café con leche Estas máculas amarronadas de 0,5-20cm de diámetro, de coloración uniforme, márgenes lisos e irregulares y sin sintomatología subjetiva, se presentan en el momento de nacer o poco después, permaneciendo estables toda la vida. Si aparecen aisladas y en número escaso carecen de importancia y su frecuencia llega al 10% de la población, cuando su número es superior a 6 y su diámetro excede los 1,5 cm es sugestivo el diagnóstico de neurofibromatosis y el síndrome de McCune-Albright. 7) Nevus de Becker Deberíamos llamarla más bien hamartoma, pero que aunque se insinúa al final de la infancia no se evidencia hasta la segunda década de la vida. Su prevalencia, principalmente en hombres, es de alrededor de 0,50%. Más frecuentemente en el tronco aparece una mancha ligeramente pigmentada de bordes irregulares, que se va oscureciendo y poblando de pelo. Se hiperpigmenta con la luz solar y no desaparece con la edad. 8) Nevo Spilus Se trata de una variante de nevo constituido por múltiples lesiones melánicas maculares sobre un fondo hiperpigmentado. Estas lesiones característicamente se agrupan siguiendo un patrón zosteriforme o segmentario en el tronco o en las extremidades y el conjunto puede medir de 1 a 4 cm de diámetro. En algún caso se ha descrito el desarrollo de melanoma o
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    la aparición decambios displásicos sobre un nevo Spilus previo, por lo que es conveniente su control periódico. 13 9) Nevo displásico El nevo displásico, también conocido como nevo de Clark, nevo BK o nevo con atipia arquitectónica, presenta unas características clínicas e histológicas que lo hacen diferente del nevo melanocítico adquirido y que en muchas ocasiones (al igual que pasa con el nevo de Spitz) ocasionan dificultades diagnósticas. En líneas generales, los nevos displásicos se caracterizan clínicamente por presentar 2 o 3 tonalidades de color en superficie, un diámetro que oscila entre 3 y 15 mm, ser asimétricos y tener unos bordes irregulares. Pueden aparecer de forma aislada o un gran número de ellos. Desde el punto de vista histológico se han definido como criterios de atipia la presencia de hiperplasia melanocítica lentiginosa persistente, atipia nuclear, fibroplasia lamelar, fibroplasia eosinofílica concéntrica e infiltrado linfocitario escaso. Ante un paciente con un nevo displásico, la actitud más adecuada es su extirpación y estudio histológico. En el caso de que haya múltiples nevos displásicos es importante el seguimiento estrecho cada 3, 6 o 12 meses (en función del riesgo personal) por medio de un registro de imágenes y dermatoscopia digital, extirpando aquellos con mayor atipia o en los que se detecten cambios en el tiempo. 10) Nevo de Spitz y de Reed El nevo de Spitz es una variante de nevo melanocítico adquirido de súbita aparición y crecimiento inicial rápido. Generalmente aparece en menores de 20 años, y su frecuencia aumenta con forme menor es la edad del paciente. Clínicamente se trata de una pápula bien circunscrita, de menos de 6 mm de diámetro, localizada en cara (sobre todo en mejillas), cuello y miembros inferiores. Crece muy rápida mente en los primeros 6 meses y posteriormente se estabiliza. Presenta un color rosado o rojizo que hace que el principal diagnóstico diferencial clínico se establezca con el hemangioma y el granuloma piogénico. El nevo de Reed es una variante del nevo de Spitz que se manifiesta clínicamente como una pápula también de rápido crecimiento, pero de color marrón oscuro-negro, y cuya localización característica son las extremidades inferiores. El diagnóstico se puede establecer en función de la sintomatología, la dermatoscopia y la histología. En la dermatoscopia se ha descrito como más característico el patrón en estallido de estrellas, si bien también pueden encontrarse otros patrones como el globular, reticulado, homogéneo, atípico o un retículo negativo. La histología del nevo de Spitz es bastante peculiar y en ocasiones plantea problemas en su distinción del melanoma. El nevo de Spitz se caracteriza por células epi teloides de gran tamaño (fig. 3b) o células fusiformes, o incluso ambos tipos en la misma lesión, bajo una epidermis normalmente hiperplásica. Las células se pueden dis poner a lo largo de dicha epidermis (nevo de Spitz lentiginoso o pagetoide) en la unión dermoepidérmica (nevo de Spitz de la unión), en la epidermis y la dermis (nevo de Spitz compuesto) o en la dermis (nevo de Spitz dérmico).
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    14 11) Nevomelanocítico congénito El nevo melanocítico congénito es aquel que aparece al nacimiento o en los primeros 2 años de vida. Tiene mayores dimensiones que el adquirido, hecho que junto con la facilidad o dificultad de extirpación se utiliza para su clasificación. Estos nevos afectan a un 0,5-3% de la población y los más frecuentemente encontrados son los pequeños, seguidos por los medianos y finalmente los grandes. Se considera que son pequeños aquellos que miden menos de 1,5 cm de diámetro o que tras la extirpación quirúrgica dejan un defecto fácil de cerrar. Los medianos (fig. 1) son los que miden entre 1,5 y 19,9 cm y el defecto generado tras su extirpación requiere colgajos y expansores entre otras técnicas para su cierre. La definición de nevo melanocítico congénito gigante ha recibido múltiples acepciones; algunos autores, siguiendo la clasificación en centímetros o la problemática quirúrgica, lo definen como aquel que mide más de 20 cm o que requiere de extirpaciones seriadas. Otros, basándose en proporciones corporales, lo consideran como aquel que ocupa la mayor parte de una zona anatómica, o una superficie correspondiente a 2 palmas de mano, o que cubre al menos el 5% de la superficie corporal. IV. DISCROMÍAS NO MELÁNICAS POR PIGMENTOS EXÓGENOS Y/O ENDÓGENOS Tatuajes accidentales y decorativos (2). Fármacos: Amiodarona, clofacimina, zidovudina, algunos citostáticos.. Metales: plata, oro, mercurio, bismuto.. Carotenodermia (1) Hemosiderosis
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    15 NEVUS DESPITZ NEVUS DE REED NEVUS DISPLASICO NEVUS SPILUS NEVUS DE SUTTON O HALONEVUS
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    16 MELANOMA INTRODUCCIÓN El melanoma se puede definir como un tumor maligno derivado de los melanocitos, células dendríticas originadas en la cresta neural, y causales de la síntesis de melanina. Puede diseminarse tanto por vía linfática como por vía sanguínea. Suele asentar sobre piel normal o sobre una lesión previa. Cuando aparece sobre un nevo, los criterios mayores que nos deben hacer sospechar el diagnóstico de melanoma son: 1. el cambio de tamaño 2. la forma irregular de la lesión 3. la pigmentación desigual Hoy en día, la mayoría de la población conoce que cuando un “lunar” sufre algún cambio importante, debe acudir al médico y consultarlo. Gracias a esta gran concienciación mundial, debido en gran parte a campañas informativas, ha hecho que las consultas por nevos signifiquen una importante carga asistencial en la Atención Primaria, y que suponga un 10% de las consultas que un Dermatólogo realiza en su consulta diaria. INCIDENCIA El melanoma es la primera causa de muerte por cáncer de piel. Su frecuencia e incidencia ha aumentado en los últimos años, pero no así su mortalidad. Esto es debido, en gran parte, a las campañas de información, a la mayor formación por los Médicos generales y al mayor conocimiento de la enfermedad, por lo que se ha conseguido que los melanomas que llegan a la consulta, son más superficiales y en estadios más precoces, y por lo tanto con mejor pronóstico. Desde principios de los años sesenta se ha detectado un incremento de la incidencia del melanoma, entre un 3 y un 7% anual en muchos países occidentales, y es el tumor que ha sufrido un mayor incremento en el pasado decenio, junto con el cáncer de mama y el de pulmón en la mujer. Se calcula que durante el año 2000 se produjeron en el mundo desarrollado unos 100.000 casos nuevos, un 7-8% de todos los cánceres, aunque la cifra varía de un país a otro. Las mayores tasas se encuentran entre los pacientes de raza blanca de Australia y Nueva Zelanda, donde ha alcanzado proporciones epidémicas, ya que es el cuarto tumor en frecuencia en el varón (50 casos por 100.000 habitantes/año) y el tercero en la mujer (37/100.000 habitantes/año). Se calcula que la incidencia en Estados Unidos oscila entre 7 y 22/100.000 al año según los estados. En algunos países, la incidencia y la tasa de mortalidad empiezan a disminuir o se han estabilizado, probablemente gracias a las campañas sanitarias de prevención del cáncer cutáneo, como la de Australia, que ha conseguido concienciar a la población para que reduzca la exposición solar,
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    use ropas menosescotadas y se aplique fotoprotector. En Nueva Zelanda se ha reducido la tasa de melanomas en un 20%, mientras que en Canadá y en Escocia se ha alcanzado una meseta. En Estados Unidos sigue aumentando, aunque a un ritmo más lento, ya que en los años setenta crecía un 6,1% anual y actualmente lo hace un 2,5%; asimismo, ha mejorado la supervivencia a los 5 años, desde el 80% durante el período 1974-1976 al 89% en 1992-1997.Esto probablemente refleje un aumento del diagnóstico precoz. En Europa, el hecho de que los habitantes del norte tengan una mayor tasa de melanomas que los que viven en el sur puede explicarse por el papel fotoprotector de la melanina. En nuestro país, algunos cálculos teóricos sitúan la tasa entre 7 y 8 casos por 100.000 habitantes, según las áreas geográficas, lo que coloca al melanoma en el octavo lugar entre los cánceres más frecuentes. En el Registro Nacional del Melanoma, que se actualiza periódicamente, el número de casos incluidos es de 16.194, y un total de 1.739 actualizaciones del estado del paciente en su seguimiento, cuyo último cierre se ha realizado el 15 de abril de 2013. Por otro lado, aunque la frecuencia del melanoma no es tan alta como la del cáncer de pulmón, de mama y de colon, una ventaja fundamental es que una simple inspección visual, barata, sencilla e indolora, realizada por una persona experimentada, es capaz de facilitar un diagnóstico precoz y mejorar el pronóstico. Los equipos de Atención Primaria, tanto Médicos de Familia como Enfermeras, tienen la responsabilidad de aumentar el conocimiento público del melanoma, de informar al paciente así como de revisar la piel de sus pacientes. 17 TIPOS DE MELANOMA Existen 6 tipos de melanoma: lentigo maligno melanoma, de extensión superficial, nodular, lentiginoso acral, desmoplásico y de mucosas. A). Lentigo maligno y lentigo maligno melanoma El lentigo maligno es un melanoma in situ localizado en zonas de daño solar crónico. Presenta un lento crecimiento (a veces de hasta 10 años), motivo por el cual, el tratamiento suele ser poco agresivo y la consecuente recidiva (hasta en el 20%). Macroscopía de la lesión típica
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    Clínicamente se manifiestaen forma de una mancha irregular de diferentes tonalidades de color localizada típicamente en la cara (sobre todo en mejillas, nariz y región temporal). Cuando la lesión comienza a tener mayor espesor y aparece algún nódulo en superficie implica que se está produciendo invasión dérmica y se trata por tanto de un lentigo maligno melanoma. En la histología el lentigo maligno presenta melanocitos atípicos en la membrana basal sobre una dermis con intensa elastosis solar. Cuando estos melanocitos invaden la dermis ya se considera lentigo maligno melanoma. El tratamiento de elección es la extirpación quirúrgica. Cuando la cirugía no se puede realizar, por las condiciones del paciente o porque la lesión es muy extensa, se pueden aplicar otras modalidades terapéuticas, como la crioterapia, radioterapia o la aplicación de crema de imiquimod tópico al 5%. 18 B.) Melanoma de extensión superficial Es la forma de melanoma más frecuente en la raza blanca. Se manifiesta clínicamente como una mácula de bordes irregulares y de diferentes colores. Se localiza en zonas con exposición solar intermitente como son las piernas en el caso de las mujeres y la espalda en el caso de los hombres. Al principio es una lesión plana, de pequeño tamaño, que histológicamente se encuentra localizada en la epidermis (melanoma in situ). Esta es la fase denominada de “crecimiento horizontal”, que comparten en su inicio el melanoma de extensión superficial, el lentigo maligno y el melanoma lentiginoso acral, y en la que la extirpación del melanoma consigue su curación. Más tarde, el tumor invade la dermis, lo que se refleja clínicamente en la adquisición de relieve e incluso de una masa tumoral. Ésta es la fase de “crecimiento vertical”, y en ella el melanoma adquiere la capacidad de infiltrar los vasos sanguíneos y linfáticos, y con ello producir metástasis. 1. Macroscopía de la lesión 2. Dermatoscopia de la lesión: Puntos y glóbulos de distribución irregular (flechas) y retículo pigmentado atípico (puntas de flecha)
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    19 C.) Melanomanodular Es la segunda forma más frecuente de melanoma en la raza blanca. Se suele localizar en la espalda de los hombres. Se caracteriza por la ausencia de fase de crecimiento horizontal, de forma que clínicamente se manifiesta como un nódulo de rápido crecimiento que tiende a ulcerarse y sangrar. Puede ser muy pigmentado, escasamente pigmentado o amelanótico. Macroscopía de la lesión típica D.) Melanoma lentiginoso acral Es el más frecuente en la raza negra, asiática e hispana. Se trata de una mancha plantar o palmar irregular y durante mucho tiempo asintomática hasta que inicia la fase de crecimiento vertical. Un subtipo de esta variante es el melanoma del lecho y de la matriz ungueal que muchas veces se confunde con un hematoma subungueal y retrasa el diagnóstico. A diferencia de éste, el melanoma de la matriz ungueal presenta un borde irregular con una pigmentación no uniforme y afectación del pliegue ungueal proximal. Macroscopía de la lesión típica E.) Melanoma desmoplásico Su frecuencia es menor del 1%. Se suele localizar en cara y cuello de pacientes ancianos de sexo masculino y con importante daño solar. A diferencia del melanoma clásico esta variante suele ser amelanótica, presenta un marcado neurotropismo y una mayor tendencia a la recidiva local, aunque el diagnóstico se haya realizado en estadios tempranos y se haya practicado una cirugía con márgenes libres de enfermedad. Histológicamente esta variante de melanoma está constituida por células fusiformes embebidas en un estroma de colágeno denso, al cual se denomina “desmoplásico”. En función del porcentaje de la desmoplasia encontrada, el melanoma desmoplásico se subdivide en
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    puro o mixto;el puro presenta menor tendencia a la afectación ganglionar y mejor pronóstico que el mixto y que el melanoma común 20 F.) Melanoma de mucosas Es poco frecuente. Clínicamente se trata de una hiperpigmentación irregular que puede tener un falso aspecto de benignidad. Puede afectar a: - la mucosa nasal y producir una sintomatología de epistaxis u obstrucción nasal - al tracto genital femenino (sobre todo en los labios menores) con sangrado y prurito - a la zona anorrectal produciendo sangrado rectal o sensación de masa dolorosa. - el paladar y la encía maxilar - la conjuntiva ocular. M Macroscopía de la lesión típica DIAGNÓSTICO Se puede realizar en función de la sintomatología, la dermatoscopia y los hallazgos histológicos. Respecto a la sintomatología, la regla más conocida para identificar las características clínicas de una lesión melanocítica que deben hacer considerar un diagnóstico de melanoma es la del ABCDE, donde A se refiere a asimetría; B, a bordes irregulares; C, a varios colores en la misma lesión; D, a un diámetro mayor de 6 mm, y E, a evolución en el sentido de cambios que haya sufrido la lesión. Regla ABCDE
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    En este aspecto,se ha demostrado que los cambios en el tamaño o en el color de una lesión o la aparición de una nueva lesión son los rasgos más útiles para los pacientes para distinguir entre un nevo y un melanoma. No obstante, aunque no estén reflejados en los libros o se encuentren valorados en estudios adecuados, existen otras reglas que pueden resultar muy útiles para el diagnóstico precoz del melanoma. La más conocida y útil de ellas es el signo del “patito feo”. En general, las personas tienen uno o 2 tipos de nevos que tienen una morfología similar, aunque puedan tener unas ciertas diferencias de tamaño. Con este signo se hace referencia a la aparición de una lesión que es diferente a las que ya se tienen. Esta lesión puede ser una lesión más negra, o una lesión más roja, o cualquier aspecto que simplemente la haga diferente a las demás. En relación con la dermatoscopia, se han descrito diferentes patrones y criterios que ayudan al diagnóstico del melanoma. El patrón clásicamente descrito es el muticomponente que es aquel que mezcla diferentes patrones y tonalidades distribuidos de manera irregular dentro de la lesión. Entre los criterios descritos para la sospecha de malignidad, se encuentra: - la presencia de un retículo pigmentado que termina de forma irregular, - áreas blanco-azuladas que suelen corresponderse con zonas de 21 regresión tumoral, - zonas de diferentes tonalidades de color, - presencia de un velo rojo lechoso en el fondo de la lesión - glóbulos marrones, negros y/o grises distribuidos de forma irregular y asimétrica. - en la zona acral, la presencia de la invasión de los orificios glandulares (patrón de cresta). 1. Melanoma de extensión superficial. Dermatoscopia: retículo pigmentado atípico (puntas de flecha), velo azul-blanquecino (flechas) 2. Melanoma lentiginoso acral. Dermatoscopia: patrón paralelo de la cresta, en el centro de la cual se observan muy claramente las salidas de los ductos ecrinos (flechas)
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    Para finalizar eldiagnóstico, histológicamente el melanoma clásico (no el desmoplásico) se caracteriza por ser una lesión asimétrica, constituida por melanocitos de tamaños irregulares, con abundantes figuras mitósicas y núcleos hipercromáticos. Los melanocitos pueden disponerse en nidos de diferente tamaño y forma o de forma difusa, en sábanas. La epidermis suprayacente suele estar adelgazada e incluso ulcerada y la dermis puede mostrar elastosis y melanina dispuesta de manera irregular. 22 ESTADIFICACIÓN Y PRONÓSTICO Una vez diagnosticado el melanoma se debe proceder a su estadiaje con fines pronósticos y terapéuticos. En el estadiaje microscópico del tumor existen dos hallazgos que tienen una gran importancia pronóstica y que son el grosor tumoral y la presencia de ulceración. La ulceración es la ausencia histológica de epidermis por encima del tumor. El grosor del tumor se establece utilizando dos sistemas, uno basado en la medición milimétrica del grosor (índice de Breslow) y un sistema basado en el nivel cutáneo de invasión (niveles de Clark). - Breslow: se mide en milímetros desde la capa granulosa en profundidad. - Clark: según afectación de capas de piel, se suele correlacionar con Breslow. I Lesiones que solo implican a la epidermis (melanoma in situ); no es una lesión invasora. II Infiltración de la dermis papilar, pero no alcanza la interfase papilar reticular de la dermis Breslow <0,75 III Infiltración que ocupa y se expande a la dermis papilar, pero no penetra la dermis reticular. Breslow 0,75- 1,5 IV Infiltración en la dermis reticular pero no en el tejido subcutáneo Breslow >1.5 V Infiltración a través de la dermis reticular en el tejido subcutáneo. Breslow >3
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    El pronóstico delmelanoma se basa sobre todo en el espesor tumoral medido por el índice de Breslow (desde la capa granulosa hasta la zona de infiltración más profunda) y la presencia de ulceración. El pronóstico empeora cuanto mayor es el espesor tumoral y en los casos en los que hay ulceración. Otros factores que también influyen son la edad del paciente, la localización del tumor (en tronco, cabeza y cuello tienen peor pronóstico) y la afectación ganglionar. La estadificación inicial debe realizarse mediante una cuidadosa exploración física, analítica sanguínea (hemograma y química con función hepática y renal, láctico deshidrogenasa [LDH] y proteína S100) y radiografía de tórax. Dependiendo del pronóstico del melanoma ante el que nos encontremos, se añaden otras exploraciones como la ecografía del área de drenaje ganglionar, ecografía abdominal, tomografía computarizada toracoabdominopélvica, RM cerebral y tomografía por emisión de positrones. El análisis del primer ganglio de drenaje de la zona tumoral (ganglio centinela) tiene utilidad diagnóstica y en la estadificación del paciente pero no se ha visto que tenga influencia en la supervivencia. En la mayoría de centros se realiza en melanomas con un índice de Breslow entre 1 y 4 mm, aunque existe la tendencia a realizarlo también a pacientes con buen estado general con un Breslow > 4 mm. El 20% de los pacientes con melanoma I y II y el 60% de los pacientes con melanoma grupo III de la AJCC desarrollan metástasis a distancia. Éstas se producen en más del 80% de los casos durante los primeros 3 años de seguimiento. Los órganos más afectados son la piel, el tejido subcutáneo y los ganglios linfáticos regionales, con el 60%; le siguen en frecuencia el pulmón, que alberga el 20-40%; el hígado, entre un 15 y un 20%; el sistema nervioso central y los huesos, que se reparten un 12-20%, y el aparato gastrointestinal, que llega a un 5%. La supervivencia a los 5 años en melanomas en estadio I es superior al 90% (mayor del 95% en estadio IA y alrededor del 90% en estadio IB); en estadio II, entre el 45 y el 80% (80% en estadio IIA, 65% en estadio IIB y 45% en estadio IIC), en el estadio III entre el 25 y el 70% (65-70% para el estadio IIIA, 45-53% para el estadio IIIB y 25-30% para el estadio IIIC) y del 6,7 al 18,8% en el estadio IV. 23 TRATAMIENTO Actualmente la base del tratamiento es la cirugía, con diferentes márgenes laterales y profundos en función del estadio tumoral, por parte de Cirugía Plástica o Cirugía general, en dependencia de la zona afectada. Otros tratamientos comprenden la radioterapia paliativa en lesiones metastásicas, la quimioterapia con dacarbacina (DTIC) en los casos con metástasis a distancia, el interferón e incluso la crema de imiquimod tópica para las lesiones cutáneas superficilales.
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    24 MANEJO/DUDAS FRECUENTES ¿La radiación solar es la causa del melanoma? A pesar de que no está completamente demostrado, existen múltiples evidencias sobre el papel fundamental de la radiación ultravioleta (UV) en el desarrollo de al menos dos tercios del total de melanomas. Se ha comprobado que existe una relación estadísticamente significativa entre melanoma y exposición solar intermitente ([OR] = 1,71), sobre todo si se acompaña de quemadura solar (OR = 1,91), y que la incidencia y la mortalidad por melanoma son mayores en áreas cercanas al ecuador, donde la intensidad de la radiación UV es mayor. El riesgo de desarrollar melanoma es superior en pacientes de piel blanca, de origen nórdico o celta, y es menor entre los indígenas de Asia, África y Sudamérica y en los pacientes morenos de la región mediterránea. El peligro es mayor cuando la radiación UV interacciona con un fenotipo determinado genéticamente, que se caracteriza por tener la piel clara, quemarse fácilmente (fototipos I y II) y ser portador de múltiples nevos, en especial si son atípicos. ¿Son útiles los fotoprotectores en la prevención del melanoma? La principal función de los fotoprotectores debería ser evitar el paso de la radiación UV nociva, aunque hoy día se emplean mayoritariamente para facilitar los baños de sol, el famoso “ponerse moreno sin quemars” y para alargar las horas al aire libre. Su empleo ha crecido de forma exponencial en los últimos 10 años en todo el mundo. Los más efectivos son los físicos, a base de óxido de cinc, talco y/o dióxido de titanio, que bloquean y reflejan dicha radiación. Recientemente se ha demostrado su efectividad en la prevención de los carcinomas cutáneos y las lesiones pre-cancerosas, pero todavía no existe suficiente evidencia sobre su papel protector en la prevención del melanoma. Incluso han sido cuestionados por los resultados obtenidos en diversos estudios de casos y controles, en los que se había comprobado que los pacientes afectados de melanoma eran los que habían utilizado más los fotoprotectores. Ahora bien, la mayoría se basa en encuestas en las que es difícil precisar la frecuencia de su uso. Además, como se acepta que el empleo de filtros solares es una conducta saludable, la mayoría dice que los usa más regularmente de lo que en realidad lo hace. Un análisis de multivarianza probablemente demostraría que los pacientes de piel clara con múltiples factores constitucionales de riesgo para el desarrollo de melanoma utilizan con mayor frecuencia los fotoprotectores, lo que no significa que el fotoprotector sea la causa del melanoma. Un hecho que parece incuestionable es que en países donde se han realizado campañas públicas de salud que recomiendan evitar el sol y usar regularmente fotoprotectores, como en Australia, la incidencia de melanoma y la mortalidad derivada están empezando a descender. Con los datos de que
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    disponemos podemos afirmarque con las conductas de fotoprotección recomendadas por la Academia Española de Dermatología, probablemente se consiga reducir la tasa de melanomas. Gallagher et al, han demostrado que el uso regular de fotoprotectores en niños puede actuar como agente quimiopreventivo, ya que desarrollan un menor número de nevos. Ahora bien, las campañas deberían incidir mucho más en la necesidad de reducir la exposición a la radiación ultravioleta más que al uso de fotoprotectores, ya que éstos proporcionan una falsa sensación de seguridad y permiten que nos expongamos durante más horas a la radiación UV al evitar la quemadura solar. 25 ¿Qué se debe hacer con un paciente con nevos displásicos? Un nevo se define como displásico o átípico cuando cumple una o más de las siguientes características: 1. el borde irregular o mal definido, 2. una pigmentación desigual con varios tonos de marrón y con zonas eritematosas, 3. una cierta asimetría 4. un tamaño mayor de 5 mm Las diferencias con el melanoma son sutiles, pero en éste, estas características son más acentuadas y, además, es una lesión cambiante en pocos meses. Al inicio se dijo que los nevos atípicos eran lesiones precursoras de melanoma y se llegó a recomendar su extirpación profiláctica. Dado que su grado de malignización es bajo, hoy día son consideradas marcadores de alto riesgo de melanoma. Cohen et al extirparon profilácticamente 1.630 nevos en 78 pacientes con melanoma en estadio I o II y descubrieron 12 melanomas no sospechados. Por tanto, se extirparon innecesariamente 136 nevos por melanoma. Kelly et al, en un estudio prospectivo sobre 278 adultos con cinco o más nevos atípicos, detectaron un total de 20 melanomas en 16 de ellos. Si hubiesen realizado extirpación profiláctica de todos los nevos atípicos de sus pacientes (cerca de 6.000) se hubiesen evitado sólo 3 melanomas. Se dedujo que es preferible el seguimiento, ya que la extirpación profiláctica no reduce el riesgo lo suficiente para justificar el coste y la morbilidad del procedimiento. Hablamos de ”Síndrome del nevo displásico con melanoma familiar” en las familias en las que se ha presentado un melanoma en uno o más fami liares de primer o segundo grado y en las que varios de sus miembros son portadores de más de 50 nevos, algunos con características atípicas desde el punto de vista clínico e histopatológico. El manejo de los pacientes con nevos displásicos requiere un seguimiento regular. Se debe fotografiar toda la superficie corporal por sectores y biopsiar las lesiones sospechosas, con el fin de detectar melanoma precozmente. Además, se les debe enseñar los signos de alarma de una lesión pigmentada y recomendar de manera especial las medidas de fotoprotección. Los casos
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    esporádicos se revisanuna vez al año, pero en los pacientes con síndrome del nevo displásico con melanoma familiar, que desarrollarán melanoma con mucha probabilidad, el seguimiento debe realizarse de por vida. En algunas circunstancias es preferible extirpar los nevos atípicos, como en el caso de que el paciente no acuda a los controles ni se haga los autoexámenes, o si el número de nevos displásicos es escaso o se localiza en áreas de difícil control (periné, cuero cabelludo, planta de los pies). En lo que sí coincide la mayoría de los expertos es en que estos nevos no deben electrocoagularse ni ser tratados mediante láser, ya que en este caso no se podría realizar estudio anatomopatológico, ni debe realizarse su extirpación por afeitado porque quedan melanocitos en la dermis inferior que podrían malignizar. 26 ¿Cuándo se debe derivar el paciente al dermatólogo? Debemos remitir al dermatólogo a: 1. Los pacientes que presenten lesiones pigmentadas con las dos características siguientes (nevos atípicos) - Bordes irregulares y/o mal definidos - Policromía, con zonas marrón claro junto a otras de color marrón oscuro y eritematosas 2. Los pacientes con nevos melanocíticos congénitos gigantes (actualmente no se recomienda extirpar los nevos melanocíticos congénitos pequeños ni medianos) 3. Los nevos mayores de 1 cm, de superficie lisa, y los pacientes con nevos en zonas “ocultas” (región anogenital, cuero cabelludo y mucosas), para valorar su extirpación 4. Todos los familiares de pacientes con melanoma, para descartar la presencia de nevos atípicos (borde irregular y policromía). Los pacientes con síndrome del nevo displásico deben ser controlados cada 3-12 meses con fotografía cada visita y se deben realizar una autoobservación cada 2-4 meses 5. Los pacientes con una lesión pigmentada que aparece después de los 30 años 6. Los pacientes con cualquier lesión que sufra cambios en el tamaño, color o borde 7. Los pacientes con lesiones sospechosas de tener un melanoma deben ser derivados urgentemente al dermatólogo, y deben ser vistos en máximo 2 semanas.
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    ¿Qué papel debedesempeñar el médico de atención primaria en el diagnóstico, manejo y seguimiento del melanoma? Nuestro papel es fundamental en la prevención, el diagnóstico precoz y el seguimiento de estos pacientes. Es importante la colaboración entre el médico de familia, epidemiólogos y dermatólogos, en las campañas sanitarias que informan sobre los riesgos de la exposición solar y promueven cambios de conducta hacia una fotoprotección eficaz, con el fin de reducir la incidencia del melanoma. Es fundamental que la prevención se inicie ya durante la infancia, porque hoy día es la época de mayor exposición solar en períodos de ocio. Los mensajes de las campañas deben reforzarse durante la entrevista clínica. Para la detección precoz del melanoma cutáneo, con el fin de reducir su morbimortalidad, se debería incluir la exploración cutánea sistemática en la primera visita, tanto en niños como en adultos. Se debe insistir en que el diagnóstico precoz de melanoma puede salvar la vida del paciente y, por ello, es imprescindible recordar la regla nemotécnica del “ABCDE” de las lesiones pigmentadas, que debe ser comentada a los pacientes con múltiples nevos para su autoevaluación. Las poblaciones de mayor riesgo son los mayores de 50 años, en los que el examen cutáneo puede hacerse durante una visita sistemática, las personas de piel clara (fototipos I y II), los familiares de un paciente con melanoma, los pacientes con múltiples nevos, los pacientes con nevos displásicos y los que han estado expuestos al sol de forma excesiva. Si un Médico de Familia sospecha un melanoma, debe derivar al paciente de forma urgente al dermatólogo y éste, a su vez, debe crear un circuito de atención rápida para estos pacientes con el fin de que la lesión sea extirpada lo antes posible, con una demora no superior a las 2 semanas. Si el diagnóstico se confirma y el paciente es portador de un melanoma de riesgo intermedio o alto, debe ser evaluado nuevamente por un comité de tumores cutáneos con el fin de realizar su estadificación y proponer el mejor tratamiento. Durante el seguimiento, el Médico de Familia puede aportar apoyo psicológico, tanto al paciente como a sus familiares, y comentarles la información de forma cuidadosa, contrastando las opiniones y reforzando las acciones necesarias para su estadificación y seguimiento apropiados. También es importante la detección de la sintomatología sugestiva de metástasis, ya que, tratada precozmente, puede alargar la supervivencia de algunos enfermos. 27 ALGO SOBRE DERMATOSCOPIA…. La dermatoscopia aúna un método que convierte en translúcida la piel con un sistema de lentes que magnifica la imagen de la lesión. En un metaanálisis en el que incluyeron 27 artículos previamente publica dos se encontró que la dermatoscopia aumentaba la precisión diagnóstica en el 49%, pero este aumento era dependiente del entrenamiento del examinador de manera que en manos no experimentadas no existían ventajas sobre el diagnóstico clínico. El método que sigue la dermatoscopia para llegar al diagnóstico de una lesión
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    pigmentada es unalgoritmo en 2 etapas. En la primera etapa se buscan una serie de criterios que, cuando están presentes, permiten clasificar una lesión como melanocítica, y en el caso de que no encontremos ninguna de estas estructuras buscaremos aquellas que caracte rizan al resto de lesiones pigmentadas no melanocíticas. Si se trata de una lesión melanocítica entramos en la segunda etapa del método diagnóstico en la que hay que diferenciar entre lesión benigna (nevo melanocítico) o maligna (melanoma). Para este propósito se han desarrollado varios métodos diagnósticos, el más utilizado de los cuales es el análisis de patrones. Los patrones dermatoscópicos más característicos de los nevos melanocíticos son el reticular, el globular, el reticuloglobular y el homogéneo Con el fin de diferenciar melanoma, nevos comunes y atípicos, existen en la 28 red diversos atlas de imágenes. Los más consultados son: - www.dermatoweb.net - www.atlasdermatologico.com.br - www.dermatologiapediatrica.net/atlas-dermatologia-pediatrica - www.dermapixel.com - www.dermnet.com/menuCasePhotos.php - www.dermquest.com/image-library - dermnetnz.org/sitemap.html - www.dermis.net/dermisroot/es/home/index.htm - www.globalskinatlas.com/index.cfm Bibliografía: - J.M. Casanova Seuma. M. Ribera Pibernat. Melanoma. Formación continuada. Revista Atención Primaria 2004. - B. Echevarría García, R. Botella-Estrada. Lesiones melanocíticas (nevos y melanomas) en atención primaria. Jano 5 de junio de 2009. N.º 1.740 - P.A. Alcántara Muñoz, J.F. Menárguez Puche. Dermatoscopia en Atención Primaria. Revista AMF 2013 - www.dermatoweb.com - www.dermatologologroño.es - www.aecc.com - Guía de Prevención y Tratamiento del melanoma. Plan oncológico de la Comunidad Valenciana. - Arenas R. Dermatología. Atlas , diagnóstico y tratamiento. Mc Graw Hill Interamericana. México, 1996. - Barone EJ, Jones JC, Schefer JE. Skin Disorders. Lippincot Williams & Wilkins. Filadelfia, 2000. - Fitzpatrick JE, Aeling JL. Dermatology secrets in color. 2 Edicion. Hanley & Belfus, INC. Filadelfia, 2001. - Mosher DB, Fitzpatrick TB, Ortonne JP, Hori Y. Disorders of pigmentation. En Fitzpatrick TB, Eisen AZ , Wolff K , Freedberg MI, Austen K Dermatology in General Medicine. 3ª Edicion McGraw Hill. Nueva York,1993. - Rycroft RJG, Robertson SJ. Manual en color Dermatología. Masson. Barcelona 2001.