La velocidad inadecuada, el alcohol, el estrés y la falta de sueño son factores que incrementan el riesgo de accidentes. Una velocidad excesiva o muy baja dificulta la percepción y reduce los tiempos de reacción. El alcohol afecta las capacidades del conductor e influye en un tercio de los accidentes mortales. El estrés y la falta de sueño disminuyen la concentración y los reflejos.